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TAPA

La prevención vale la pena

Disposiciones adaptativas reducirían significativamente el daño causado por la elevación del nivel del mar que se espera en Santos hasta el año 2100

Un manglar en la zona pobre del noroeste...

Eduardo Amaro/Instituto EcoFaxinaUn manglar en la zona pobre del noroeste…Eduardo Amaro/Instituto EcoFaxina

La implementación de medidas de adaptación a los cambios climáticos podrán reducir considerablemente los daños económicos que afectarían a los residentes de la ciudad portuaria de Santos, en el litoral paulista, ocasionados por las inundaciones que devengan de la intensificación de los eventos extremos previstos hasta el final de este siglo, tales como la elevación del nivel del mar y, en menor escala, la intensificación de lluvias copiosas y mareas altas. En el caso de que no se haga nada para mitigar la destrucción que provocarían tales eventos y el nivel del mar subiera 45 centímetros (cm) hasta 2100, según las prospecciones del escenario más pesimista que se desprenden de un estudio sobre el impacto de los cambios climáticos en el balneario paulista, las pérdidas económicas podrían llegar a un monto de casi 1.300 millones de reales. No obstante, si el municipio implementara un programa de medidas paliativas, tales como el ensanchamiento de las playas, el dragado de áreas agradadas, la restauración y la preservación de los manglares y el refuerzo estructural de los muros de contención del mar, los perjuicios económicos se restringirían a 200 millones de reales al cabo de las próximas ocho décadas.

“Quedamos perplejos ante la magnitud de la reducción de las pérdidas económicas en caso de implementarse las disposiciones paliativas que contemplan nuestras simulaciones computacionales”, dice el climatólogo José Marengo, jefe de la División de Investigaciones del Centro de Monitoreo de Desastres Naturales (Cemaden), con sede en la localidad de Cachoeira Paulista, y coordinador del estudio sobre los efectos del clima en Santos. Los costos de la implementación de dichas medidas rondarían los 240 millones de reales, algo mucho menor que la economía que se generaría con la reducción de los daños. Las proyecciones forman parte del brazo brasileño de una iniciativa internacional: el proyecto Metrópolis, que estudia estrategias adaptativas ante los posibles impactos de los cambios climáticos en tres localidades costeras del planeta, además de Santos: Selsey, una ciudad balnearia de 11 mil habitantes situada en el sur de Inglaterra, y el condado de Broward, en el estado de Florida, que alberga a la ciudad de Fort Lauderdale. Aparte de los escenarios previstos para 2100, el proyecto también elaboró simulaciones para mediados de siglo. El proyecto Metrópolis forma parte del Belmont Forum, patrocinado por el International Group of Funding Agencies for Global Change Research (IGFA), que congrega a organismos de fomento de la investigación científica de todo el mundo y promueve estudios sobre temas ligados a los cambios climáticos. La FAPESP financia los trabajos que se realizan en la ciudad paulista. Los resultados de dichas investigaciones se presentaron en dos ocasiones: en el mes de septiembre, y ahora en diciembre, ante el poder público local y representantes de la sociedad civil de Santos. “El proyecto combina investigación científica, debate de políticas públicas y participación de la población local”, dice la geógrafa Lucí Hidalgo Nunes, del Instituto de Geociencias de la Universidad de Campinas (IG-Unicamp), otra de las profesionales que participan en los trabajos.

...y el muro de contención del mar en la rica zona sudeste de Santos: la inversión en esas dos regiones podría mitigar los daños económicos ocasionados por los cambios climáticos

Luiz Fernando Menezes/ Fotoarena/ Folhapress…y el muro de contención del mar en la rica zona sudeste de Santos: la inversión en esas dos regiones podría mitigar los daños económicos ocasionados por los cambios climáticosLuiz Fernando Menezes/ Fotoarena/ Folhapress

La estimación del costo económico de los cambios climáticos en Santos sólo es posible porque los investigadores del proyecto Metrópolis cuentan con una herramienta informática, la plataforma Coast (siglas en inglés de Coastal Adaptation to Sea Level Rise Tool) que es capaz de simular las áreas anegadas permanentemente según el nivel del mar y los daños causados por el avance de las aguas sobre las viviendas de la zona. Esa plataforma, que se desarrolló en Estados Unidos, debe abastecerse con una serie de datos del lugar que se desea estudiar, tales como informaciones meteorológicas y topográficas, el historial del nivel del mar en la región, el modelo de ocupación del suelo, su localización geográfica exacta y el valor de los inmuebles. “En Estados Unidos, está instituida toda una cultura de prepararse para la ocurrencia de eventos extremos, tales como los huracanes que afectan al país”, dice el ingeniero Eduardo Hosokawa, de la Secretaría de Desarrollo Urbano de la municipalidad de Santos. “Nosotros recién estamos comenzando con ese trabajo. Pero las informaciones suministradas por el proyecto Metrópolis fueron bien recibidas por la población”. El ingeniero Hosokawa y su colega municipal Ernesto Tabuchi cargaron los datos del municipio paulista, sin los cuales el Coast no podría funcionar.

En rigor, las pérdidas económicas derivadas del aumento del nivel del mar en Santos podrían incluso ser mayores que lo que estima el proyecto. El área contemplada por el estudio no abarca todo el municipio, sino tan sólo un cuarto de la población santista. Asimismo, los costos computados en el modelo tan sólo se refieren a los daños estructurales causados por la elevación de las aguas sobre las viviendas particulares. El daño estimado se basa en el valor nominal de los inmuebles que figura en los catastros municipales, casi siempre inferior al precio de mercado de las propiedades. Tampoco se incluyen en los cálculos del Coast los daños a otros tipos de patrimonios privados, tales como automóviles y muebles, ni las instalaciones a cargo del gobierno o, incluso, la destrucción de infraestructura existente. “En el fondo, las estimaciones de las pérdidas son conservadoras”, explica Hidalgo Nunes.

De todos modos, el estudio efectuado en el balneario paulista, de carácter inédito en Brasil, se revela como una importante herramienta para la planificación del futuro de las ciudades costeras más vulnerables a una elevación del nivel del mar, uno de los principales efectos que se le atribuyen a los cambios climáticos. Las dos regiones del municipio de Santos evaluadas en el trabajo, la rica zona sudeste y la pobre zona noroeste, son las que más sufrirían los impactos de los cambios climáticos sobre la ciudad e integran un panel de contrastes y diferentes vulnerabilidades. Si bien abarca una superficie total de 381 kilómetros cuadrados (km2), Santos concentra casi la totalidad de su población de 420 mil habitantes en su pequeña porción insular. Más del 99% de sus residentes se concentra en los 39,4 km2 de la Isla de São Vicente que forman parte del municipio (el resto de la isla pertenece al territorio de la ciudad vecina, São Vicente). Las dos áreas seleccionadas para el estudio abarcan 12 km2 y poseen 117 mil habitantes (10 km2 y 83 mil personas en la zona noroeste, y 2 km2 con 34 mil individuos en la zona sudeste).

Arriba, las zonas noroeste (en verde) y sudeste (en azul) de Santos

Arriba, las zonas noroeste (en verde) y sudeste (en azul) de Santos

Las dos regiones son de un carácter bastante disímil. La popular zona del noroeste constituye un área superpoblada, con viviendas modestas, favelas y palafitos distribuidos en 20 mil lotes fiscales. En un escenario de cambios climáticos, su vulnerabilidad principal son las inundaciones de verano a raíz de las tempestades y a la elevación de la marea. La zona sudeste incluye barrios de propiedades horizontales de clase media y alberga 1.400 lotes en un área que comienza en el Canal 3 y se extiende hasta el barrio de Ponta da Praia y el puerto. Es el sector de las playas. Hace décadas que esa zona sufre la erosión costera y su franja de arena se angosta. Según las simulaciones del Coast, los daños económicos devenidos de los cambios climáticos en la zona sudeste serán entre tres y cuatro veces mayores que los de la zona noroeste. La diferencia es producto principalmente del mayor valor de los inmuebles en el área de playas.

Como compensación, las modificaciones adaptativas evaluadas en el modelo para la zona sudeste (ensanchamiento de la franja de arena de las playas y refuerzo de los muros de contención del mar) costarían alrededor de 36 millones de reales, casi seis veces menos que los procedimientos necesarios simulados para la zona noroeste (dragado de las áreas con acumulación de sedimentados, restauración y preservación de los manglares y construcción de diques y sistemas de drenaje para el agua). “Las simulaciones muestran que vale la pena la inversión en tales medidas”, afirma Marengo. “Los costos de implementación resultan bastante menores que el ahorro generado por ellos mediante la reducción de los daños a la región”.

La elección de Santos como objetivo del estudio no fue arbitraria. Se basó en dos claros factores objetivos. La ciudad posee una enorme importancia económica para el país. La cuarta parte de las importaciones y exportaciones brasileñas pasa por su puerto, cuyas instalaciones obviamente se verán afectadas si el nivel del mar se eleva en demasía durante las próximas décadas. También se tuvo en cuenta un segundo apartado, acaso más importante que el anterior: la existencia de un registro histórico con las marcas de los niveles del mar desde la década de 1940 hasta la actualidad. Ese tipo de información resultaba imprescindible para que los científicos pudieran desarrollar los escenarios que computan las pérdidas económicas derivadas de los diferentes niveles de elevación de las aguas del Atlántico.

Santos_238Mareógrafo y satélite
El profesor Joseph Harari, del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo (IO-USP), experto en el estudio de la dinámica de las aguas oceánicas, unificó los informes históricos sobre el nivel del mar en la costa de Santos. Entre 1945 y 1990, se utilizaron los datos provistos por un mareógrafo, un dispositivo que mide el nivel de la superficie del mar en un punto de la costa, que se hallaba instalado en el muelle del puerto. “Desde 1993 al presente, empleamos datos de altimetría satelitales”, dice Harari. Las dos formas de medición presentan diferencias metodológicas, pero los investigadores trataron los datos de modo tal que pudiesen compararse.

Si es cierto el pasado reciente constituye una referencia para un futuro próximo, los santistas tienen motivos para preocuparse. Desde 1945 hasta el comienzo de la década de 1990, el nivel del mar ascendió, en promedio, 1,3 milímetros (mm) por año en Santos. A partir de 1993 y hasta 2014, ese índice se duplicó, con una marca de 2,7 mm anuales. Cuando se toma en cuenta solamente el período comprendido entre 2003 y 2013, la cifra incluso es mayor, con 3,6 mm al año, algo similar al promedio global calculado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y al promedio del incremento del nivel del mar a lo largo de toda la costa brasileña. En el caso de que ese ritmo se mantenga hasta 2050, el ascenso del Atlántico en el municipio paulista habrá sido de 18 centímetros durante la primera mitad de este siglo. Si este índice persiste hasta 2100, la subida acumulada del nivel del mar en la ciudad paulista al final del siglo XXI habrá sido de 36 centímetros. En ese escenario, que para los investigadores del proyecto Metrópolis es más realista que las perspectivas genéricas y globales del IPCC, los perjuicios económicos en Santos sumarían algo más de mil millones de reales a lo largo de todo el siglo XXI. “En cuanto al incremento promedio del nivel del mar, no hay discusiones”, dice Harari. “Las mediciones son inequívocas. Los escenarios y sus consecuencias en las próximas décadas dependerán de las medidas que los gobiernos pongan en práctica”.

Proyecto
Una estructura integrada para analizar la toma de decisiones local y la capacidad adaptativa frente a un cambio ambiental a gran escala: estudios de caso de comunidades en Brasil, Reino Unido y Estados Unidos – Convenio FAPESP-Belmont Forum (nº 2012/51876-0); Modalidad Proyecto Temático; Investigador responsable José Marengo (Cemaden); Inversión R$ 328.168,00