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Tecnología

Ganado de fino trato

Científicos producen reses más precoces para faena y reproducción

Brasil posee el mayor stock bovino comercial del planeta: son alrededor de 167 millones de cabezas de ganado; y es también el país líder en exportación de carne. Son sitiales de liderazgo que no necesariamente demuestran una excelencia en el sector. Pese al éxito, la productividad del rebaño brasileño deja mucho que desear todavía. Mientras que en Estados Unidos y en los países europeos el ganado de corte ya está listo para la faena con menos de 2 años de edad, en Brasil los animales se abaten en general con 3,5 años, con el objetivo dejarlos alcanzar el peso exigido por los frigoríficos [entre 240 kilos (kg) a 330 kg].

Distorsiones como ésta llevaron a unos veinte científicos de cuatro instituciones de investigación a meterse de lleno en un proyecto financiado por la FAPESP y por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa). Al cabo de cinco años, pueden mostrar algunos buenos resultados, entre ellos la faena de animales con 244 kg de peso de carcaza (el esqueleto con la carne) en un año y cuatro meses, y también lograron reducir el tiempo del inicio del primer parto de las novillas, de hasta 4 años a un promedio de 29 meses. Son mejoras económicas para la ganadería que no han sido aún totalmente mensuradas. Los investigadores se encuentran abocados a la fase de recolección y análisis de datos.

Otra contribución es el software Alimento de Utilidad Máxima, generado con base en un modelo matemático desarrollado por los propios investigadores. Con esta herramienta, los productores describen al animal e ingresan los datos de los alimentos. A partir de allí el programa suministra orientaciones sobre la dieta ideal para la producción de una res con las características deseadas. Unos 300 criadores, empresas agropecuarias y fábricas de alimentos balanceado utilizan el programa.

Ciclo completo
“Hemos hecho un amplio proyecto de producción animal, que contempla el mejoramiento genético, la reproducción, la nutrición, la sanidad, el pastaje y la genética molecular”, afirma el coordinador del proyecto, el ingeniero agrónomo Maurício Mello de Alencar, investigador de Embrapa Ganadería Sudeste, estatal con sede en Fazenda Canchim, propiedad rural ubicada en la localidad de São Carlos, São Paulo. “Varios investigadores brasileños habían abordado anteriormente esta cuestión, pero normalmente en trabajos que se focalizaban en fases aisladas del sistema de producción. La novedad de este proyecto radica en que procura evaluar el ciclo de vida completo del ganado, desde el momento del nacimiento hasta cuando está listo para la faena.”

Los investigadores evaluaron animales de diferentes grupos genéticos, nacidos del cruce de vacas de raza nelore con toros de la misma raza y de otras, como la canchim, la angus y la simmental. El nelore es un cebuino (Bos taurus indicus ) de origen asiático que domina la ganadería nacional. Se estima que más del 80% del stock bovino brasileño está constituido por animales de esta raza y mestizos surgidos a partir de la misma. La canchim, por su parte, es una raza creada en Brasil partiendo de cebuinos nelore, indubrasil y guzerá, con toros de la raza charolesa, de origen europeo (Bos taurus taurus ). Fue creada a comienzos de los años 1950 y tiene como principal característica la precocidad del incremento de peso de los novillos. Los de las razas angus y simmental también son animales de origen europeo.

“Procuramos utilizar razas que representan tipos biológicos distintos, para producir animales diferentes y así poder estudiar a fondo sus características”, afirma Alencar. En total se emplearon en el experimento 600 vacas nelores. Con los cruzamientos, hechos vía inseminación artificial o por monta natural, se intentó unir las mejores características de las razas cebuinas, conocidas por su rusticidad e por adaptarse fácilmente a las condiciones de clima y pasturas de Brasil, y las europeas que, en condiciones favorables de ambiente ?clima agradable, baja infestación parasitaria y buena nutrición? son más productivas.

Los investigadores también decidieron experimentar modos de cría y de alimentación (manejos) diferenciados. En lugar de valerse del sistema extensivo de producción, con un pequeño número de animales en el pasto (en promedio, una res adulta por hectárea), optaron por el régimen intensivo, que agrupa cinco cabezas por hectárea. En la ganadería extensiva, implementada en mayor medida en Brasil, los animales permanecen en el pasto, alimentándose de plantas forrajeras, principalmente las llamadas braquiarias. Se trata de un sistema sin manejo, abono o corrección adecuada del suelo. “Más o menos entre un 40% y un 50% de esas pasturas presenta algún nivel de degradación”, dice el agrónomo Luciano de Almeida Corrêa, del equipo de científicos de Embrapa.

Para soportar un mayor número de animales en el pasto, los investigadores tuvieron que abonar y corregir el suelo, y utilizaron otras especies forrajeras para alimentar al ganado, como el Pasto Guinea o Tanzania y el Pasto Diamantes. “Estas forrajeras dan buenos resultados en el desempeño animal y en la cantidad de animales por área. Dependiendo de la fertilidad del suelo y del nivel de abono, logramos poner hasta diez animales por hectárea durante el período de lluvias”, comenta Corrêa. En el período de sequía, como la producción de forraje corresponde a entre un 10% y un 20% de la producción total anual, se la suplementa con pasto almacenado en silos.

Para aprovechar mejor el forraje producido, los investigadores también emplearon un sistema de pastoreo rotativo. Las pasturas se dividen en áreas menores denominadas piquetes, y se efectúa un intercambio periódico de los animales entre estas marcaciones. Este sistema ha demostrado que es el más indicado, pues asegura principalmente con abono intensivo una mayor uniformidad y eficiencia del pastoreo que con el sistema continuo. Asimismo, el pastoreo rotativo impidió que el suelo se compactase con el intenso pisoteo de los animales. “La compactación es eliminada mediante abono y haciendo descansar el pasto durante un mes, más o menos”, comenta Odo Primavesi, experto en suelos y en nutrición de plantas de Embrapa Ganadería Sudeste.

Para cerciorarse de que el manejo diferenciado estaba resultando en animales con mejores características de producción, los investigadores evaluaron la tasa de crecimiento y la composición corporal de los cuatro grupos genéticos (nelore, y los cruzamientos canchim-nelore, angus-nelore y simental-nelore). Para ello se hicieron estudios de conversión alimentaria, que es la relación de la cantidad de alimento ingerido por el animal por kilogramo de incremento de peso. La composición de este crecimiento se determina a lo largo de la vida de la res. Este análisis es importante, pues la composición del peso ?cuánto el animal crece en músculo o grasa? define las exigencias nutricionales del rebaño.

“Con estas informaciones, orientamos a los criadores y fabricantes de balanceado con relación a la composición del alimento que el ganado ha de comer”, explica el ingeniero agrónomo especializado en bioquímica nutricional Dante Pazzanese, de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq), de la Universidad de São Paulo (USP). Para llegar a esos resultados, se faenaron más de 300 animales. Todos sus tejidos (grasa, músculos, etc.) fueron sometidos a análisis. Como las reses fueron estudiadas a diferentes edades, se hizo posible elaborar las curvas de crecimiento para cada tejido corporal y la proporción de éstos en el animal por cada edad o peso.

“Establecimos un rico conjunto de datos para determinar qué grupo genético es mejor para la deposición de grasa o de músculo y, al mismo tiempo, generamos informaciones precisas sobre la dieta alimenticia de cada grupo genético”, afirma Pazzanese. Los animales resultantes de cruzamientos con la raza angus tuvieron mayores tasas de mejora y mayor precocidad en la deposición de grasa. Otro aspecto interesante consiste en que los animales cruzados con angus depositaron grasa intramuscular (marmoleo) más pronto, siendo que esta carne marmolizada es la que tiene precios más altos en el mercado internacional.

El experimento también se mostró útil para los exportadores de carne, toda vez que éstos pueden producir reses con las características de composición corpórea exigidas por cada país, a los japoneses les gusta la carne sumamente grasosa, mientras que los norteamericanos prefieren una carne considerada grasosa para los estándares brasileños; los europeos, en tanto, gustan de carne más bien magra. “Con nuestros estudios, definimos el peso para la faena para cada cruzamiento, evaluado de acuerdo con el mercado al cual éste se destina. Con ello los exportadores de carne pueden delinear estrategias para atender a los diferentes países compradores”, dice Pazzanese.

Eficiencia reproductiva
Uno de los subproyectos de la investigación se refiere a la eficiencia reproductiva de las vacas. En Brasil, el inicio de la procreación es más tarde que en los animales criados en países con una ganadería más desarrollada. El objetivo de los investigadores consistió entonces en anticipar la entrada de las novillas a la pubertad, la edad del primer parto, y reducir el intervalo entre la primera y la segunda cría. “En la ganadería de corte, la eficiencia de la producción está ligada a la eficiencia reproductiva”, explica el agrónomo Armando de Andrade Rodrigues, responsable de este subproyecto. De acuerdo con el investigador de Embrapa, las vacas nelores en Brasil tienen el primer parto en promedio a los 4 años de edad, período considerado muy tardío. “En Estados Unidos y Europa, las vacas tienen la primera cría más o menos a los dos 2 años”, dice.

“Los dos principales variables que determinan la entrada de la vaquillona a la pubertad son su edad y su peso. Por lo tanto, la alimentación desempeña un papel muy importante en el apresuramiento del inicio de la edad reproductiva”, dice el investigador. “Verificamos que las hembras nacidas de cruces de vacas nelore con toros de otras razas son más precoces que las nelores puras.

Mientras que éstas en promedio tuvieron el primer celo a los 16,5 meses, las cruzadas entre canchim y nelore alcanzaron la edad reproductiva a los 14,5 meses; las hijas de simmental y nelore a los 13,4 meses y las de angus y nelore a los 12,3 meses”, comenta Rodrigues. Todos los animales recibieron el mismo régimen alimentario. En el período de lluvias, fueron mantenidos en los sistemas de pastoreo rotativo y abonado con una forrajera llamada bermuda común (Cynodon dactylon ) y en la época de la sequía los animales fueron suplementados con caña de azúcar y urea.Otro aspecto evaluado por los investigadores fue la edad del primer parto.

En este apartado, se observó que las vacas nacidas a partir del cruzamiento de angus y nelore y simmental con nelore fueron las más precoces. Tuvieron cría en media a los 29 meses. Los animales canchim-nelore tuvieron el primer parto a los 32 meses, y los nelores puros, con casi 37 meses. Los ocho meses de diferencia entre el nacimiento de la primera cría de los animales cruzados y de los nelores puros representan una mejora considerable en eficiencia reproductiva y, al mismo tiempo, una sustancial reducción en los gastos del criador con el ganado.

Un estudio similar al realizado con las hembras se realizó con los machos. En ese caso, se buscaron alternativas para producir más pronto carne de calidad a partir de bovinos jóvenes. “Para reducir la edad de la faena en Brasil es fundamental mejorar la nutrición de los animales, ya sea mediante la mejora de la calidad de la pastura o del alimento suministrado en el comedero durante los meses de sequía”, explica el investigador Geraldo Maria da Cruz, de Embrapa, experto en nutrición animal. El patrón medio de faena de bovinos en el país es de 3,5 años (alrededor de 42 meses) y 17 arrobas (255 kg) los frigoríficos exigen de 16 a 22 arrobas (de 240 a 330 kg).

“En nuestro proyecto hubo una mejora muy grande con relación a la media nacional”, comenta Cruz. Las reses nelores puras llegaron a pesar 16,3 arrobas (244,5 kg) a los 16 meses, y las canchins-nelores llegaron a las 19,3 arrobas (289 kg) con 16 meses. En tanto, las angus-nelores estaban pesando 20 arrobas (300 kg) a los 15 meses, y las simmentales-nelores, 21 arrobas (315 kg) a los 16 meses.

Los científicos también evaluaron las dos alternativas de manejo: la de confinamiento de los terneros, dándoles alimentación en el comedero, o suministrándoles un pequeño suplemento en el propio pasto. En el caso de los animales que fueron a parar directamente al confinamiento, la media de los cuatro grupos genéticos fue de 15,6 arrobas (234 kg) a los 13 meses. Entre aquéllos que fueron mantenidos en el pasto, fue de 16,7 arrobas (250,5) a los 20 meses. “En todas las situaciones, la mejora en la edad de faena es evidente.”

Genética molecular
El proyecto también incluyó investigaciones genéticas con los animales de los cuatro grupos. “Hicimos estudios de ADN de los animales usados como reproductores para procurar identificar cuáles generarían terneros heteróticos o más heteróticos para las características deseadas”, afirmó la médica veterinaria Luciana Correia de Almeida Regitano, de Embrapa. Terneros heteróticos son aquéllos que tienen peso de faena, aumento diaria de peso, inicio de la edad reproductiva o peso al destete superiores a las medias de sus padres.

En este estudio se analizaron diez marcadores moleculares de aproximadamente 730 animales. “Trabajamos con un número restringido de animales y marcadores moleculares, pero obtuvimos buenos indicadores de que existe una relación directa entre la distancia genética de los padres y la heterosis de los becerros”, afirma la investigadora. Así, cuanto más diferentes son los perfiles genéticos de la vaca y el toro (diferencias raciales y de linajes), mayor es la probabilidad de que los terneros tengan un mejor desempeño que sus padres.

Más allá de todos estos resultados, el proyecto fue importante en la difusión de tecnologías y en la formación de recursos humanos. Durante los cuatro años de actividad, más de una centena de estudiantes del nivel medio y universitario, ligados a las áreas biológicas y de ciencias agrarias, realizaron pasantías en los diversos experimentos desarrollados en el marco de la investigación. También se organizaron días de campo y charlas para productores. El proyecto contó incluso con la participación de investigadores de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) de Jaboticabal y del Instituto de Zootecnia del Estado de São Paulo de Nova Odessa y de Sertãozinho, de la Facultad de Zootecnia e Ingeniería de Alimentos de la Universidad de São Paulo de Pirassununga, y con la colaboración de la Municipalidad de São Carlos.

El Proyecto
Estrategias de Cruzamientos, Prácticas de Manejo y Biotécnicas para Intensificación Sustentada de la Producción de Carne Bovina
Modalidad
Proyecto Temático
Coordinador
Maurício Mello de Alencar ? Embrapa Ganadería Sudeste
Inversión
R$ 433.333,20 (FAPESP)

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