Imprimir Republicar

Nobel

La cosecha de 2008

Investigadores de Estados Unidos, Francia, Alemania y Japón comparten premios científicos

Aequorea victoria: una proteína fluorescente

Osamu Shimomura Aequorea victoria: una proteína fluorescenteOsamu Shimomura

La premiación del Nobel de 2008 se vio signada por dos peculiaridades: los favoritos en las bolsas de apuestas fueron desdeñados y hubo un relativo equilibrio entre las potencias científicas, con premios concedidos a científicos de Francia, Estados Unidos, Alemania y Japón. Los norteamericanos tuvieron su mejor desempeño en el premio de Química. Osamu Shimomura, de 80 años, de la Universidad de Boston, Martin Chalfie, de 61 años, de la Universidad de Columbia, y Roger Tsien, de 56 años, de la Universidad de California en San Diego, fueron galardonados por el descubrimiento y por sus estudios llevados para el uso de la proteína verde fluorescente. También conocida por la sigla en inglés GFP, la proteína fue observada por primera vez por Shimomura en una agua viva encontrada en América del Norte, la Aequorea victoria, en 1962. Con la ayuda de la GFP, investigadores desarrollaron técnicas destinadas a observar procesos que anteriormente no podían verse, tales como el desarrollo de células nerviosas en el cerebro o como el cáncer se propaga por el cuerpo.

Yoichiro Nambu: simetría en la Física

Lloyd DegraneYoichiro Nambu: simetría en la FísicaLloyd Degrane

El premio de Física fue concedido a dos japoneses, Makoto Kobayashi, de 64 años, de la Organización de Investigación del Acelerador de Alta Energía de Tsukuba, y Toshihide Maskawa, de 68 años, de la Universidad de Kioto, y a un japonés naturalizado estadounidense, Yoichiro Nambu, de 87 años, de la Universidad de Chicago, responsables de contribuciones en el área de la física de partículas. Nambu describió la rotura de simetría en la física subatómica, mientras que Kobayashi y Maskawa ayudaron a explicar de qué manera ocurre la violación de un tipo de simetría. El premio de Medicina o Fisiología fue concedido a dos franceses que descubrieron el virus del Sida y a un alemán responsable de la identificación del virus que provoca el cáncer de cuello de útero (lea el reportaje).

Martti Ahtisaari: paz en Kosovo

HelkamaMartti Ahtisaari: paz en Kosovo Helkama

La fuerza de Estados Unidos en el Nobel fue puesta en duda antes darse a conocer la entrega de premios, gracias a una polémica acerca del Nobel de Literatura, provocada por Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca. Días antes del anuncio de la distinción, Engdahl declaró a la agencia Associated Press que faltaba consistencia a Estados Unidos para desafiar a Europa como centro del mundo literario. “Estados Unidos se aísla mucho, es insular. No traduce lo suficiente y de hecho no  participa en el gran diálogo de la literatura. Esa ignorancia es sumamente limitadora”, afirmó. La National Book Foundation, que elige al mejor de la literatura estadounidense en el premio National Book Award, respondió a Engdahl: “Vamos a enviarle una lista de lecturas”. David Remnick, director de la revista New Yorker, aprovechó para recordar que la Academia Sueca no premió a Joyce, ni a Proust ni a Nabokov.

Le Clézio: más de 40 libros

Sassier-GallimardLe Clézio: más de 40 librosSassier-Gallimard

Historia familiar
El ganador fue el francés Jean-Marie Gustave Le Clézio, de 68 años, un escritor popular en su país y razonablemente conocido fuera del mismo. Autor de una bibliografía extensa, con más de 40 libros, según el comité del Nobel, Le Clézio tuvo su gran salto con Désert (1980). Recientemente, los trabajos del escritor se orientaron hacia su historia familiar, como La cuarentena (1995) y El africano (2004), publicados en Brasil. El ganador del Nobel de la Paz fue el ex presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari, de 71 años, quien actuó en varios continentes en pro de la resolución de conflictos internacionales, como en Kosovo en 1999 y en 2005-2007 en Indonesia.

Paul Krugman: globalización

Denise Applewhite/ Pinceton UniversityPaul Krugman: globalizaciónDenise Applewhite/ Pinceton University

Paul Krugman, de 55 años, profesor de economía de la Universidad de Princeton y columnista del diario The New York Times, fue el vencedor del Nobel de Economía. “Los modelos de comercio y de regionalización siempre fueron temas fundamentales en el debate económico. ¿Cuáles son los efectos del libre comercio y de la globalización? ¿Qué fuerzas están implicadas en la urbanización mundial? Paul Krugman formuló un nueva teoría para responder a estas cuestiones”, destacó el comité del Nobel. Krugman es un crítico de la administración del presidente estadounidense George W. Bush, a quien atribuye la responsabilidad de la actual crisis financiera mundial — circunstancia que puede haber sido decisiva en la elección del Nobel de Economía en medio a la mayor crisis del capitalismo desde 1929.

El arqueólogo Astolfo Araújo: piezas mezcladas

archivo personalEl arqueólogo Astolfo Araújo: piezas mezcladasarchivo personal

Nuestro primer Ig Nobel
Un estudio de un arqueólogo de la USP sobre el impacto de los armadillos en las excavaciones se alza con el premio que “primero hace reír y después pensar”.

Dos investigadores brasileños ganaron en la categoría Arqueología del Ig Nobel 2008, premio famoso por reconocer investigaciones que “primeramente hacen reír y después pensar”, según plantea la organizadora del galardón, la revista Annals of Improbable Research. El estudio dado a conocer en 2003 por los arqueólogos Astolfo Mello Araújo, docente de la Universidad de São Paulo (USP), y José Carlos Marcelino, del Departamento del Patrimonio Histórico de la Municipalidad de São Paulo, demostró que los armadillos, hábiles para excavar terrenos, pueden cambiar de lugar fragmentos de piezas arqueológicas y entorpecer el trabajo de los investigadores.

El estudio de Astolfo y Marcelino demuestra que los tatúes logran mezclar capas separadas por hasta 20 centímetros. “Si una capa de ésas separa dos mil años de historia, podemos encontrar mezclados por la acción de los tatúes el fragmento de un espada romana y una batería de celular”, afirma Astolfo. Los arqueólogos enterraron fragmentos de piezas pintados con colores distintos en capas superpuestas en una región habitada por tatúes. Tiempo después, fueron a evaluar qué sucedió con ellas. “No es novedad que los armadillos hacen esto, pero nadie antes había medido el impacto tal acción”, dice Astolfo.

Publicado en el periódico Geoarchaeology: An International Journal, dicho estudio llamó la atención de los organizadores del Ig Nobel, que enviaron a Astolfo preguntas sobre el estudio. “Cuando descubrí que se trataba del Ig Nobel, me sentí medio extraño. Pero después que me informé sobre la naturaleza del premio me tranquilicé”, dice Astolfo, quien dio su aval. “Ellos solamente evalúan investigaciones publicadas en revistas serias, con evaluación por pares. Si una investigación brasileña está leyéndose en Harvard, aunque sea por algo pintoresco relacionado con ella, creo que existen motivos para celebrar”, afirma. A los 43 años, el arqueólogo se convirtió en docente en 2007, en la Escuela de Artes, Ciencias y Humanidades de la USP, también conocida como USP Leste. Pero se va a trasladar al Museo de Arqueología y Etnología de la USP después de haber pasado un concurso.

Republicar