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Carta de la editora | 167

Un clima plagado de incertidumbre

MIGUEL BOYAYANUna cierta decepción y alguna inquietud con relación al futuro del medio ambiente en nuestro precioso planeta Terra cerraron el año 2009. Y cabe acotar que estas sensaciones no se restringieron a las huestes de los militantes ambientalistas, ni quedaron dentro de las fronteras de la comunidad científica internacional o de los grupos de presión política. Propagados de múltiples maneras por los medios de comunicación, o mejor dicho, por prácticamente todos los medios de todo el mundo, estos sentimientos se diseminaron en la sociedad y se internaron en muchos segmentos sociales sencillamente interesados y preocupados al menos con la supervivencia  saludable de su viejo hábitat dentro del vasto Universo. Todo eso por culpa, lógicamente, del mucho más que relativo fracaso político de la Conferencia de Copenhague, arrastrada melancólicamente hasta el 19 de diciembre en un intento un tanto desesperado por parte de diversos líderes mundiales para arribar a un acuerdo consistente sobre los cambios climáticos globales, que a la postre no vio la luz.

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Pero esta primera edición de 2010 de Pesquisa FAPESP no da espacio al medio ambiente únicamente para informar acerca de los descarríos en la búsqueda de un acuerdo internacional post Kioto. A decir verdad, podemos decir que sale a escena de una forma totalmente distinta y positiva en el artículo estampado en la portada, elaborado por el editor especial Carlos Fioravanti, acerca de un amplio programa de trabajo que desde hace cuatro años reúne a investigadores del Instituto Butantan y de centros científicos del estado de Pará en una investigación que va desde la química de las toxinas de serpientes, escorpiones y otros animales locales hasta el estudio de la biodiversidad amazónica, pasando por la historia de la salud y otros procesos sociales vinculados al ambiente cultural de la región. Y la Amazonia, siempre objeto de tan intensas preocupaciones cuando se discute el calentamiento del planeta, entra en escena en el sensible texto de Fioravanti que comienza en la página 16, con la riqueza y los rasgos específicos de una biodiversidad que, cuando se la ausculta bien, parece que es capaz de ofrecer respuestas nuevas e importantes para algunas indagaciones en el campo de la toxinología y la farmacología. Vale la pena saberlo.

El ambiente desde otra perspectiva: destaco el artículo del editor de tecnología, Marcos de Oliveira, sobre una casa que funciona exclusivamente con energía generada por los rayos solares: la Casa Solar Flex, proyectada y construida por un consorcio integrado por seis universidades brasileñas que, en junio próximo, participará en Madrid en una competencia internacional de este género de proyectos saludables para el planeta (en la página 66).

Para concluir en forma circular, vuelvo a la Conferencia de Copenhague, objeto del artículo del editor de política científica y tecnológica, Fabrício Marques (en la página 28), y a un hermoso análisis de la investigación sobre los cambios climáticos globales que emerge de la entrevista ping-pong a uno de los más respetados científicos brasileños del área, quien además es una figura que con toda seguridad vale la pena conocer: Carlos Nobre (página 10).

Les deseo a todos los  lectores un fascinante 2010, con la marca de los descubrimientos; científicos o no, pero vitales siempre.

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