Imprimir Republicar

Medios

Prensa versus gobierno

Red de la Democracia, formada por tres grandes periódicos, tuvo papel en la caída de Jango

Tropas en los  comicios de la Central  del Brasil

Agencia estado Tropas en los comicios de la Central del BrasilAgencia estado

En la jerga de la prensa escrita, antetítulo o volanta es la clasificación del asunto contenido en una página, editorial o en un conjunto de textos periodísticos. Bajo el antetítulo “En la Red de la Democracia”, entre octubre de 1963 y marzo de 1964, los tres más importantes periódicos del país – O Jornal, de los Diarios Asociados, Jornal do Brasil, de la familia Nacimiento Brito, y O Globo, de la familia Marino – se unieron en torno a una pauta común: la defensa del nacionalismo contra el comunismo, la crítica a la ineficiencia del Congreso, la falta de legitimidad del presidente João Goulart, el peligro de que el gobierno cediera a las presiones de las manifestaciones de masa y de los movimientos populares. Publicado diariamente en los tres periódicos y transmitido por la noche en sus respectivas emisoras de radio, la Red de la Democracia ayudó a debilitar y derribar el gobierno de Jango, depuesto por los militares que tomaron el poder en 1964.  Los acontecimientos políticos posteriores a ese momento de la historia brasileña han sido ampliamente registrados y muy debatidos. Sin embargo, sobre el consorcio formalizado por los periódicos bajo la denominación Red de la Democracia poco se ha estudiado. Ha sido sobre ese vacío sobre el que ha trabajado que el historiador Aloysio Castillo de Carvalho en su trabajo de postdoctorado en historia social realizado en la Universidad de São Paulo (USP), cuyo resultado está siendo lanzado en el libro A Rede da Democracia: O Globo, O Jornal e Jornal do Brasil na queda do governo Goulart (1961-1964), coeditado por la NitPress y la Editorial de la Universidad Federal Fluminense (UFF), donde Carvalho también es profesor.  “La Red de la Democracia forma parte del debate sobre la relación entre los periódicos y el gobierno de João Goulart”, dice el investigador. Relación que evolucionó de manera peculiar ya que  en agosto de 1961, cuando Jânio Cuadros renunció, los tres periódicos defendieron una posición antigolpe, afirmando la legalidad de que el vice João Goulart  asumiera el gobierno. Dos años después, la Red de la Democracia cerraba filas contra el presidente.

En 1961 cupo al entonces gobernador de Río Grande del Sur, Leonel Brizola, montar la llamada Red de la Legalidad, que transmitía, desde el sótano del Palacio Piratini, discursos del aliado de Jango reproducidos en ondas cortas por decenas de emisoras del interior y de otros estados. El modelo de resistencia brizolista inspiraría, años después, al empresario Assis Chateaubriand, dueño de los Diarios Asociados. Las radios Tupi, Globo y Jornal do Brasil pasaron a transmitir en conjunto, a partir de 1963, pronunciamientos que al día siguiente eran publicados en los periódicos con el mismo antetítulo. Algunos títulos ilustran el contenido editorial de la Red: “Unión Nacional de los Estudiantes es un antro de delincuentes políticos”, “El dispositivo llamado sindical es en la realidad un dispositivo comunista”, “Días graves se aproximan si no es repelida la invasión marxista”, “El Ministerio del Trabajo comanda las huelgas que agitan nuestro país”, “Nuestro país no está sólo amenazado por el comunismo, sino que está comprometido con él” son ejemplos de la posición de la prensa frente al gobierno de Jango. Entre los signatarios estaban parlamentarios de la oposición y dueños de periódicos que, en la visión de Carvalho pretendieron izar la bandera de los actores sociales.

Tanques del Ejército en Río de Janeiro el día del golpe militar

Agencia estado Tanques del Ejército en Río de Janeiro el día del golpe militarAgencia estado

Modelo
Intentando comprender cuál fue el papel de la prensa en la caída de Jango y en la emergencia del gobierno militar, Carvalho acabó encontrando un modelo discursivo formado por cuatro ejes principales: una concepción valorativa de la propia prensa, que se atribuye el papel de portavoz de la opinión pública; el temor de que si las masas ingresaban en el sistema político supondría un riesgo para el país; la falta de confianza en el presidente de la República a pesar de que cuenta con el apoyo popular; la falta de confianza en las instituciones políticas, incluso en el Congreso y en el Senado, contribuyendo a reforzar la percepción del papel de la prensa como fiscal de esas mismas instituciones y afirmando la importancia de la libertad de prensa. En el periodo Jango, los tres periódicos unificados bajo la Red de la Democracia veían la sociedad brasileña como una emergente sociedad de masas, pero se resistían a que esa masa accediese a la participación política, que pasó a darse vía movimientos sociales y manifestaciones populares. “Los periódicos reaccionaron de forma conservadora, afirmando que la única participación política legítima era vía institucional”, recuerda Carvalho.

Sin embargo, esa vía institucional estaba cerrada a la masa de trabajadores que, en el proceso de urbanización e industrialización, llegaba a la vida política. El voto no era permitido a los analfabetos, por ejemplo, y en 1963 la mitad de la población brasileña no sabía leer ni escribir. De ahí que para la Red de la Democracia fuera muy importante transmitir sus ideas por la radio, con el fin de ganar adhesiones también entre las masas como parte de un proceso que, para Carvalho, era constitutivo de la competición de la prensa para representar la opinión pública. “Es una visión publicista de la opinión pública, que desvaloriza la expresión por la vía del voto o de las instituciones”, explica el profesor.

Aunque reconozca que hay periodos muy negativos, Eugênio Bucci, profesor de periodismo de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM), considera que generalizaciones sobre la relación entre gobierno y prensa enfrentan dos problemas: el primero, la dificultad de caracterizar a la prensa como una entidad de conductas unificadas. Existe, según el profesor, pluralidad y diversidad. Que podría ser mayor, reconoce, pero que ya avanzó mucho en relación a los años 1960. En el escenario actual, no sólo periódicos, sino radios, canales de televisión, sitios de internet forman un mosaico de vehículos de comunicación con expresión de puntos de vista muy distintos entre sí.

“A pesar del comportamiento de ciertos vehículos de la llamada gran prensa, hay más diversidad, más pluralidad. Sobrevive entre nosotros una mentalidad que tiene repercusión en la prensa y rechaza todo aquello que emerge del pueblo iletrado, esa mezcla de raza y color considerada mala”, argumenta Bucci. Para él, es necesario que haya mucho cuidado para no caer en un modelo lineal, según el cual se puede clasificar la prensa como buena o mala.

Goulart habla con multitud en la Central  del Brasil

Folhapress Goulart habla con multitud en la Central del BrasilFolhapress

Luna de miel
Lo que lleva a Bucci a discutir el segundo problema, como se ha visto en los informativos después de la toma de posesión de la presidente Dilma Rousseff, hay periodos de verdadera luna de miel entre periódicos y gobierno. Fue así, por ejemplo, en el inicio del primer mandato de Lula, recuerda Bucci. Según él, el tratamiento que el gobierno Lula recibió varía mucho según los periodos y los vehículos. “La TV Record, por ejemplo, compite con la TV Globo en la cobertura crítica del gobierno”, ejemplifica, recordando que blogs y sitios, como el IG, ejercen papel importante en contrapunto al discurso de los grandes periódicos y también forman opinión.  El hecho de que internet aún no sea un medio de masa lleva al científico político Paulo Bahía, profesor de la Universidad Estadual del Río de Janeiro (UFRJ), discordar de la capacidad de esos nuevos medios de comunicación de democratizar la información y constituirse en una vía alternativa a la gran prensa. Para él, el mecanismo fundamental que mantiene la relación umbilical entre poder y prensa es la ley de las concesiones de radio y televisión. Por eso, cree que la única forma de alterar lo que llama de “relación bilateral” entre Estado y medios de comunicación es una revisión de la ley de las concesiones. “Es necesario asegurar que cualquier grupo social pueda expresarse con autonomía”, defiende Bahía.

La autonomía de la prensa siempre estuvo en debate en tiempos de crisis. Fue así los años 1960, cuando la Red de la Democracia predicaba su derecho a la libertad de prensa como forma de garantizar la expresión de un determinado punto de vista en relación al gobierno Jango, compartido éste por los tres periódicos que integraban el consorcio. El debate sobre libertad de prensa estuvo nuevamente en pauta durante los dos mandatos del gobierno Lula, y con él vino la discusión sobre mecanismos de control social de la información. “La libertad de prensa es un eje discursivo de los periódicos cuando ellos quieren valorarse como único canal de expresión de la opinión pública”, alega Carvalho. “Lula es un producto de la libertad de prensa”, contrapone Bucci, recordando que fue la apertura política y, con ella, el fin de la censura a la prensa lo que permitió el contacto entre el Partido de los Trabajadores y el electorado.  Carvalho concluye que, cuando se sienten amenazados, los periódicos forman alianzas formales, como la Red de la Democracia, para hacerse eco del discurso liberal y conservador. “Va a llegar el momento en el que la prensa será objeto de crítica de las otras instituciones. Y los periódicos ya no podrán ser irresponsables y manipuladores”, apuesta Carvalho.

Republicar