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Evolución

Una mirada abierta sobre la biodiversidad

La visión evolutiva y las expediciones a la Amazonia dejaron su impronta en el trabajo científico del zoólogo Paulo Vanzolini

Dibujo de Paraguassú Éleres de la estructura de madera del Lindolpho R. Guimarães

ACERVO PARAGUASSÚ ÉLERESDibujo de Paraguassú Éleres de la estructura de madera del Lindolpho R. GuimarãesACERVO PARAGUASSÚ ÉLERES

Pocos doctorados tuvieron tanto influjo en un área de la ciencia brasileña como el del zoólogo paulista Paulo Emílio Vanzolini, realizado en la Universidad Harvard, Estados Unidos. De regreso en Brasil, en 1951, luego de convivir con biólogos que estudiaban la formación y la diversificación de especies desde el punto de vista evolutivo, trajo al país conceptos que revolucionaron la zoología brasileña y que siguen empleándose hoy en día para entender la biodiversidad. Vanzolini argumentaba que era esencial el estudio de las especies no solamente con ejemplares aislados, tal como se hacía hasta ese entonces, sino también mediante la distribución de poblaciones de una misma especie en el tiempo y en el espacio. Posteriormente, planteó que la elevada diversidad de especies de animales de la Amazonia sería producto del aislamiento geográfico de las poblaciones, causado por las variaciones climáticas acaecidas hace miles de años. En épocas de clima más frio y seco, las selvas se habrían fragmentado y así se habrían formado islas de vegetación, también llamadas refugios, en las cuales los animales pudieron sobrevivir y engendrar nuevas especies.

Éste abordaje puede todavía ser útil, si bien que, al igual que cualquier otro, con el correr del tiempo hayan quedado expuestas ciertas limitaciones. “No fueron únicamente los refugios los responsables de los patrones de diversidad biológica”, acentúa Célio Haddad, docente de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de Rio Claro. Según Haddad, generalmente existen cuestiones filogenéticas, climáticas y geológicas que deben analizarse juntas para que puedan entenderse como es debido la formación y la diversificación de especies. “Una misma idea o una hipótesis pueden emplearse en contextos distintos”, dice el biólogo João Alexandrino, profesor de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). A comienzos del mes de mayo, uno de sus estudiantes inició los análisis de la diversidad genética de poblaciones de una especie de rana arborícola hallada en el bosque atlántico y en llanuras del sur de Brasil, Argentina y Uruguay. Luego de examinar los patrones de diversidad apuntados por los primeros resultados, Alexandrino le sugirió al muchacho que leyera un artículo que Vanzolini había publicado en 1981, en el cual postulaba el concepto de refugios evanescentes, que apuntaba que las islas de selva podrían fragmentarse y forzar así a las especies menos especializadas a adaptarse a ambientes abiertos.

Equipo de apoyo con la carga de la primera recolección en la carretera Belém-Brasilia, en mayo de 1967

ACERVO PARAGUASSÚ ÉLERESEquipo de apoyo con la carga de la primera recolección en la carretera Belém-Brasilia, en mayo de 1967ACERVO PARAGUASSÚ ÉLERES

“El abordaje de los refugios fue innovador en la época en que se lo planteó, y orientó a varias generaciones de investigadores”, sostuvo Hussam Zaher, director del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (USP), institución que Vanzolini condujo durante tres décadas como director vitalicio, nombrado por el gobernador Carvalho Pinto. “Durante mucho tiempo se habló de refugios”. Zaher señala que, para él, el mayor mérito científico de Vanzolini consistió en traer al país y ayudar a afianzar en Brasil la por entonces denominada síntesis moderna, que era producto del trabajo de Theodosius Dobzhansky en genética, de Ernest Mayr en zoología y de George Simpson en paleontología. Vanzolini fue alumno de Mayr y Simpson en Harvard, que desde aquella época ya era un centro de la ciencia moderna. Dobzhansky, quien tuvo un paso por Harvard, fue importante en la formación de los primeros genetistas en Brasil, adonde vino cuatro veces. Vanzo, tal como prefería que le llamasen, estaba acostumbrado a convivir con intelectuales: su bisabuelo había traducido del latín al italiano los seis libros de De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), del poeta romano Lucrecio, y su abuelo enviaba especies interesantes de animales de Brasil a museos de Europa. En un relato que le hizo al zoólogo William Ronald Heyer, Vanzolini comentó que aprendió inglés leyendo las obras de Shakespeare en su lengua original.

La denominada Teoría de los Refugios fue postulada por el geólogo alemán Jürgen Haffer en 1969, en la revista Science. Haffer demostró que existía una mayor concentración de poblaciones de distintas especies de tucanes en las áreas que habían presentado mayor pluviosidad. Tres años antes, el ornitólogo inglés Reginald Moreau había destacado la influencia de las alternancias climáticas y de refugios sobre la distribución y la diferenciación de las poblaciones de aves en África, pero no fue mucho más allá de ello. Simultáneamente, Vanzolini y su ex colega de Harvard, Ernest Williams, analizaron –y publicaron un año después que Haffer– un estudio sobre la variación geográfica y la distribución de una especie de lagarto del género Anolis en la Amazonia, que podría explicarse debido a las variaciones del clima. En una entrevista concedida a Pesquisa FAPESP en 2012, Vanzolini comentó que el trabajo suyo y de Williams era “un ejemplo práctico de aquello que Haffer había postulado desde el punto de vista teórico. No es otra cosa que un modelo [conceptual], que puede replicarse incluso para otras regiones”.

El Lindolpho listo para recibir el túnel del eje de la hélice y el timón (Vanzolini en la canoa)

ACERVO PARAGUASSÚ ÉLERESEl Lindolpho listo para recibir el túnel del eje de la hélice y el timón (Vanzolini en la canoa)ACERVO PARAGUASSÚ ÉLERES

En 1970, el mismo año en que su trabajo con el Anolis salió publicado, Vanzolini reconoció que la visión del biólogo no bastaba para entender la distribución de las poblaciones de animales en los bosques de Brasil. “Desde hace más de 20 años estoy trabajando con los patrones de evolución de los lagartos sudamericanos. Aunque haya perfeccionado la teoría ya en 1951, el trabajo siempre avanzó muy despacio, debido a la falta de información paleoclimática, hasta hace unos 6 ó 7 años, cuando empecé a contar con la excelente asesoría geográfica de Aziz N. Ab’Saber. Con las nuevas ecuaciones obtenidas, la investigación se destrabó, y estoy obteniendo resultados alentadores”, escribió en una solicitud de financiación enviada a la FAPESP en 1970. “Creo que estoy en condiciones de intentar llevar a cabo un trabajo mayor, una consideración conjunta de los patrones de especiación en el conjunto de los lagartos sudamericanos.”

Aplicaciones y limitaciones
“Resulta imposible decir que el modelo de refugios, tal como prefería denominarlo, no se aplica a una parte de nuestra fauna”, dice el zoólogo Miguel Trefaut Rodrigues, docente de la USP. Las selvas de altura –islas de bosque halladas en la cima de cerros, fundamentalmente en la región nordeste, rodeadas por descampados– constituyen hoy en día “la evidencia actual más consistente de los refugios”, dice; y siguen siendo áreas de estabilidad climática que favorecen la diversificación de especies. “Cada selva de altura tiene una composición faunística única, pero no basta con que sea una selva de altura para ser un refugio”. En 1980, en lo que constituyó la única expedición que realizaron juntos, Rodrigues, quien entonces hacía su doctorado, y Vanzolini, su director de tesis, fueron a hacer una recolección en el municipio de Catinga do Moura, en el norte de Bahía, donde Vanzolini pensaba que hubo un refugio. “Recién 10 años después de ese viaje”, comenta Rodrigues, “me di cuenta de que el área de estabilidad climática quedaba, a decir verdad, en las sierras cercanas a Chapada Diamantina”.

Vanzolini junto a sus compañeros y docentes de Harvard, en 1951

ACERVO MZ-USP Vanzolini junto a sus compañeros y docentes de Harvard, en 1951ACERVO MZ-USP

A Vanzolini le gustaba viajar, pero salía poco a recolectar en campo, argumentando que no era bueno en eso; pero, a su modo, siempre llegaba con material valioso para las colecciones del museo. Cuando llegaba a un lugar, propalaba la noticia de que andaba con un saco de monedas y quería comprar animales. “Entre los 400 lagartos del género Tropidurus que le compró a los pibes de Cocorobó, en Bahía, encontré seis ejemplares de una especie nueva”, dice Rodrigues.

Desde 1967 hasta mediados de 1980, en el marco de la Expedición Permanente a la Amazonia, Vanzolini y otros investigadores de Brasil y de diversos países recorrieron áreas inexploradas a lo largo de los principales ríos de la zona en dos barcos, que fueron las primeras embarcaciones financiadas por la FAPESP: el Lindolpho Guimarães, de 11,5 metros de eslora, y el Garbe, de 18 metros. En abril de este año, Paraguassú Éleres, investigador en el área de construcción naval, concluyó un relato sobre el montaje de los dos barcos que él proyectó, y que supervisó, en Oriximiná, Pará (1965), junto con Paulo Vanzolini (las raras fotos de los barcos que aparecen en este reportaje son de su colección; lea en el sitio de la revista el relato completo de Éleres y el diario de los viajes de Vanzolini y de otros zoólogos a la Amazonia).

Pero el concepto de refugios no siempre funciona. En un estudio publicado en marzo, Tiago Porto y Luis Rocha, de la Universidad Federal de Bahía, y Ana Carnaval, de la Universidad de Nueva York, verificaron que la distribución de las poblaciones de 14 especies de grupos distintos de animales –arañas, opiliones, escorpiones, batracios, aves, lagartos y mamíferos– no coincide con las áreas de refugios previamente detectadas. Además, durante los últimos 20 años, análisis genéticos y moleculares indicaron que la mayoría de las especies de animales se habría formado hace alrededor de 11 millones de años, y no hace 1 millón de años, el período geológico conocido como Cuaternario, tal como Haffer, Vanzolini y otros científicos de otros continentes habían sugerido. “Existen, en efecto, evidencias de retracción de bosques en el Cuaternario, pero ése fue un momento esencialmente de extinción de especies, por haber sido relativamente corto”, comenta Zaher. “Los procesos evolutivos que llevaron a la formación de la mayoría de las especies son mucho más antiguos.”

Pero los abordajes más recientes tampoco lo resuelven todo. Barreras geográficas tales como los ríos pueden favorecer el aislamiento y la diferenciación de especies de mamíferos, aves e insectos, pero a veces no tienen relevancia. En síntesis, según afirman investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y del Instituto de Botánica de São Paulo, en un artículo publicado en marzo, la diversidad biológica de Sudamérica expresa un espacio complejo, producto de influencias climáticas, geológicas y biológicas, para la cual todavía no existe una explicación única.

Lea el reportaje La libertad del bohemio sobre la producción musical de Paulo Vanzolini.

Artículos científicos
VANZOLINI, P. E. Paleoclimas y especiación en animais da América do Sul tropical. Estudios avançados. v. 6, n.15, p. 41-65, 1992.
PORTO, T.J. et al. Evaluating forest refugial models using species distribution models, model fillingand inclusion: a case study with 14 Brazilian species. Diversity and Distributions. v. 19, p. 330-40, 2013.
TURCHETTO-ZOLET, A. C. et al. Phylogeographical patterns shed light on evolutionary process in South America. Molecular Ecology. v. 22, p.1.193-213, 2013.

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