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Sociología

Los nuevos arreglos de la metrópolis

Datos poblacionales revelan la existencia de una periferia más heterogénea en el Gran São Paulo, con cercanía entre la clase media y la clase baja, pero con áreas de elite más exclusivas aún

En el centro de São Paulo, un edificio ocupado por personas sin techo (al fondo) cerca de la estación del metro, cuyos vidrios reflejan un edificio recién remodelado: la ciudad cambió menos de lo previsto y de manera distinta

LÉO RAMOSEn el centro de São Paulo, un edificio ocupado por personas sin techo (al fondo) cerca de la estación del metro, cuyos vidrios reflejan un edificio recién remodelado: la ciudad cambió menos de lo previsto y de manera distintaLÉO RAMOS

Algo sucedió durante este siglo con los patrones de segregación residencial de la Región Metropolitana de São Paulo, que no estaba previsto al final del siglo pasado. La metrópolis sigue estando intensamente segregada, pero no ha seguido la tendencia esperada de polarización de los espacios y de la estructura social. Si bien ha aumentado la exclusividad de las áreas habitadas por las elites, el resto de la ciudad ha experimentado un proceso de alteración que la ha tornado más heterogénea. “La hipótesis de la polarización social, expresada en metáforas famosas, tales como ‘cuidad partida’, no se verificó en São Paulo”, dice Eduardo Marques, docente del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP) e investigador del Centro de Estudios de la Metrópolis (CEM), uno de los Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid) que cuentan con el apoyo de la FAPESP. “La dinámica de la estructura social realmente apuntó hacia la polarización ocupacional en la década de 1990, pero eso se revirtió plenamente en los años 2000. Con relación a lo que se previa, la metrópolis ha cambiado menos y de manera distinta.”

El cuadro que se perfila confirma un diagnóstico surgido en la década de 1990 sobre las grandes tendencias urbanas, relacionadas con las transformaciones del capitalismo acaecidas desde la década de 1970, tales como la formación de un grupo social de muy ricos y la creación de burbujas inmobiliarias que albergarían núcleos de comandos de los negocios. No obstante, los efectos de la desindustrialización que empezó en ese período –que serían el vaciamiento de actividades intermedias en la escala productiva, en particular de la fordista (el modelo de producción industrial masiva)– no se verifican totalmente en el estudio de los cambios ocurridos durante las últimas décadas en São Paulo.

La presencia relativa de la industria se redujo en favor del comercio y los servicios ‒un sector que generó 800 mil puestos de trabajo en la década de 2000 en el Gran São Paulo–, pero no debido a un vaciamiento de la actividad, tal como sucedió en otros países, sino porque el sector se desplazó hacia otras regiones como las macrometrópolis de Campinas y de São José dos Campos. Asimismo, la actividad fordista se inserta también como la de la clase más numerosa (los trabajadores manuales calificados) de la metrópolis en el Censo 2010, aunque “en caída asociada al incremento de los profesionales y de las capas medias”. El impacto en el mapa de la segregación social es importante: las clases que más crecieron proporcionalmente tendieron a desconcentrarse durante la primera década de este siglo, mientras las que presentaron merma (las de los más ricos) incrementaron su exclusividad.

Marques arribó a esas conclusiones mediante un estudio en el que se valió de datos de los censos de 1991, 2000 y 2011. Un artículo sobre el tema, intitulado “Estructura social y segregación en São Paulo: Transformaciones en la década de 2000”, salió publicado en la revista Dados, del Instituto de Estudios Sociales y Políticos (Iesp) de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj), y será uno de los capítulos del libro São Paulo 2010: Espaços, heterogeneidades e desigualdades na metrópole, con publicación prevista para mayo por editorial Unesp.

En la distribución habitacional de la metrópolis, dicho estudio detecta un patrón de evitación social, verificado según los índices de disimilitud y de Moran (medidas de segregación residencial) y una distribución proporcional de clases en la región metropolitana. “No es sólo un grupo el que se aísla, aunque las elites realmente sean los grupos más segregados, sino que es una característica de la propia estructura de la segregación”, dice Marques. “Los datos sugieren de manera bastante elocuente que, cuanto mayor es la distancia social entre las clases, mayor es la segregación, lo cual apunta hacia un patrón de evitación en las elecciones residenciales de los grupos que pueden pagar precios más altos por la tierra”. Esta conclusión va al encuentro de estudios antropológicos y sociológicos que abordan temas tales como el uso de espacios públicos en las ciudades, los barrios cerrados y la ascensión de los shopping centers.

Casas del barrio de Paraisópolis con edificios de Morumbi al fondo: un enclave de trabajadores manuales en el territorio de la elite

LÉO RAMOSCasas del barrio de Paraisópolis con edificios de Morumbi al fondo: un enclave de trabajadores manuales en el territorio de la eliteLÉO RAMOS

Aparte de ser muy intensa, la segregación es también fuertemente jerárquica, tal como lo muestran los datos medidos según el índice de disimilitud. “El grado de diferenciación está perfectamente ordenado por clases”, dice Marques. Esa progresión lleva a que la disimilitud sea baja entre cualquier grupo y los grupos contiguos a éste, pero crece mucho con respecto a grupos alejados de éstos en la estructura. Otra deducción significativa del libro que saldrá en mayo, que aparece en el capítulo de Danilo França, indica que la segregación no es sólo socioeconómica, sino también étnico-racial y de manera superpuesta a la primera, habida cuenta de que, cuando se consideran simultáneamente las clases sociales y el color de piel, surge una jerarquía combinada.

Es un fenómeno aparentemente paradójico, y uno de los factores de heterogeneización de las periferias, ya estudiado en la literatura como “cercanía física y distancia social”. Esto fue lo que sucedió como consecuencia de la propagación en las áreas periféricas de los barrios cerrados, por ejemplo, que de por sí son heterogéneos, pues apuntan a estratos de ingresos variables entre los de la cúspide y la clase media. En el Gran São Paulo, este fenómeno impactó sobremanera en áreas periféricas como las de los municipios de Barueri, Cotia y Santana de Parnaíba.

En la escala de los índices de disimilitud, las distribuciones de espacio de la clase media se encuentran más cerca de aquéllas de las clases inferiores, lo cual refuerza la constatación de un tejido social mezclado en el Gran São Paulo, excepto por la segregación intensa de las clases ubicadas en la cúspide de la estructura. En tanto, en la comparación general, las elites exhiben los más altos índices de segregación y las clases medias presentan los menores.

Ésta es una evidencia de las limitaciones de la hipótesis de la polarización social: los efectos locales de los procesos globales no siempre son los mismos. “En Brasil, luego de la reestructuración de la década de 1990, este siglo trajo aparejado el retorno del empleo, el crecimiento del trabajo formal y la mejora salarial”, dice Marques. “Esto, sumado a los cambios en los estándares de crecimiento demográfico y a las inversiones estatales en infraestructura, junto a una mayor distribución de la actividad inmobiliaria, contribuyó a la heterogeneización de la periferia”. El investigador acota que el período estudiado es anterior al programa habitacional federal Mi Casa, Mi Vida, en cuyo marco se construyeron aproximadamente 130 mil viviendas en la Región Metropolitana de São Paulo desde 2009.

Como parámetro estadístico, Marques utilizó la clasificación EGP (acrónimo de los nombres de sus creadores, Erikson, Goldthorpe y Portocarrero) adaptada al caso brasileño. Se trata de un agrupamiento según categorías ocupacionales que permite observar oscilaciones “más suaves, continuas y durables” que aquéllas basadas exclusivamente en la escolaridad o en los ingresos, por ejemplo. Otra ventaja de la clasificación EGP radica en que genera un terreno común para los debates internacionales. Una de las actividades del CEM es mantenida por un grupo de investigación comparativa de estándares internacionales de gobernanza y políticas públicas en São Paulo, París, Londres, Ciudad de México y Milán. El CEM tiene formalmente dos sedes: una en la FFLCH-USP y otra en el Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap).

Esqueleto de un edificio en Vila Leopoldina, en la zona oeste de São Paulo, en primer plano. Al fondo, edificios nuevos que surgieron durante el boom inmobiliario de los primeros años de este siglo

léo ramosEsqueleto de un edificio en Vila Leopoldina, en la zona oeste de São Paulo, en primer plano. Al fondo, edificios nuevos que surgieron durante el boom inmobiliario de los primeros años de este sigloléo ramos

De acuerdo con esta clasificación, en aquello que el autor caracteriza como espacios medio-bajos mezclados, característicos de la heterogeneidad observada en las regiones periféricas, reside en promedio el 71,6% de la población perteneciente a las clases de los trabajadores manuales (calificados y no calificados), trabajadores manuales de rutina de nivel bajo y técnicos y supervisores. Los ingresos relativos en esas áreas se ubicaban entre el nivel mediano y bajo. La población contaba con una elevada presencia de negros y pardos (el 40%), y vivía predominantemente en casas (el 9% en departamentos) con condiciones de infraestructura cercanas al promedio de la metrópolis (y, dependiendo del indicador, incluso superiores).

En la configuración geográfica del Gran São Paulo revelada por el Censo 2010, los espacios medio-bajos mezclados se ubican en las regiones periféricas, “aunque con discontinuidades espaciales y una sustancial presencia de espacios medios mezclados, especialmente en la zona este del municipio de São Paulo”. El centro histórico surge como un espacio predominantemente medios mezclado, lo que evidencia una popularización de la zona con relación a los datos del Censo 2000. La mancha de la elite en el mapa del centro expandido se ubica al sudoeste del centro histórico: es el área de los barrios de Higienópolis, Pinheiros, Jardins, Morumbi, entre otros, a la que se agregan de 2000 a 2010 sectores que van en dirección hacia la conurbación del ABC paulista, y expansiones de Morumbi y de Vila Leopoldina, que experimentó un boom inmobiliario durante este siglo.

Con todo, en esa región del sudoeste se ubican dos enclaves de trabajadores manuales en el territorio de la elite, las únicas dos favelas de gran porte localizadas dentro de los límites del centro expandido: Paraisópolis al oeste y el complejo Heliópolis-São João Clímaco al sudeste. En un fenómeno opuesto, las zonas de Tatuapé y de Santana son también espacios de elite de pequeñas dimensiones al este y al norte del territorio de concentración de la elite. Y los centros de las ciudades de Guarulhos y Mogi das Cruzes, al nordeste y al este, respectivamente, aparecen como medio-altos. En Guarulhos hubo una popularización de áreas no muy lejanas al centro.

El estudio de Marques se inserta en una investigación más amplia y de larga duración del CEM. El libro con publicación prevista para mayo dialoga con São Paulo: Segregação, pobreza e desigualdade, compilado por Marques y por el economista Haroldo Torres, publicado en 2005 por editorial Senac. Basado en datos del Censo 2000, dicha publicación, al igual que la próxima, está compuesta por capítulos coordinados entre sí sobre temas tales como crecimiento demográfico, segregación y condiciones de acceso a políticas públicas, entre otros. Ahora se han incluido también las dimensiones asociadas al mercado de trabajo, a la raza y a la movilidad urbana.

Proyecto
CEM – Centro de Estudios de la Metrópolis (nº 13-07616-7); Modalidad Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepid); Investigadora responsable Marta Arretche (FFLCH-USP); Inversión 7.124.108,20 (para todo el proyecto) (FAPESP).

Artículo científico
MARQUES, E. Estrutura social e segregação en São Paulo: transformações na década de 2000. DADOS-Revista de Ciências Sociais. v. 57, n. 3, p. 675-710. 2014.

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