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La era de las grandes observaciones

Cooperaciones internacionales y una inversión de casi 200 millones de reales en los próximos 10 años darán impulso a la astrofísica de São Paulo

018-025_CAPA Astrofisica_231-01La comunidad astrofísica paulista, que agrupa a un tercio de los científicos y ostenta la mitad de la producción científica nacional del área, se prepara para dar un salto cualitativo de aquí a mediados de la próxima década. Recientemente se sellaron acuerdos con cuatro grandes proyectos internacionales que asegurarán la participación de investigadores de São Paulo en emprendimientos de punta de la ciencia mundial, cuya ambición consiste en responder a algunos de los temas más fundamentales que empujan a los astrónomos a escudriñar los cielos con sus telescopios, satélites y sondas, tales como el enigma de la vida extraterrestre y la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura, los dos principales constituyentes del Universo sobre los cuales nada se sabe. Para 2024, la FAPESP habrá destinado casi 200 millones de reales a esos proyectos, sin contar las inversiones en otras iniciativas del área de la astrofísica.

En el campo de las observaciones en las frecuencias de la luz visible y del infrarrojo, una de las iniciativas proclives a expandir la mirada humana sobre el Cosmos es el Giant Magellan Telescope (GMT), de 24,5 metros (m), que se transformará en el mayor telescopio terrestre, cuando se lo inaugure, probablemente en 2021, antes que sus competidores de mayor porte. Mediante un acuerdo por un monto de 40 millones de dólares entre la Fundación y el consorcio internacional responsable de la gestión de la construcción del supertelescopio, los astrofísicos de universidades e instituciones de São Paulo tendrán derecho a un 4% del tiempo de observación del GMT. “Con este acuerdo estamos asegurando el futuro de la astrofísica en el país y la ciencia que estaremos creando en 2030”, dice el astrofísico João Steiner, del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de São Paulo (IAG-USP), ideólogo y coordinador del proyecto que hilvanó el ingreso en el GMT (lea el reportaje sobre el supertelescopio en la página 20).

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La radioastronomía, una especialidad aún con escaso desarrollo en Brasil, cobrará impulso con el Radiotelescopio Latinoamericano de Gran Resolución Milimétrica, una iniciativa de científico paulistas y argentinos más conocida por sus siglas en inglés, Llama [Large Latin American Millimiter Array], una graciosa referencia a una de las especies de la fauna típica de los Andes, donde, a 4.800 m de altitud, se instalará durante el primer semestre del año que viene una antena de 12 m de diámetro. “Nuestro radiotelescopio de Itapetinga, en Atibaia, se encuentra obsoleto y el Llama, mucho más sensible, será importante para los radioastrónomos”, dice Jacques Lépine, del IAG-USP, coordinador del proyecto. La antena podrá funcionar en forma aislada o asociada al Atacama Large Millimiter/ Submillimiter Array (Alma), en Chile, el mayor proyecto radioastronómico del planeta.

Las otras dos iniciativas internacionales abarcan distintas áreas de investigación en astrofísica. El Cherenkov Telescope Array (CTA) es un consorcio que agrupa a 29 países y montará dos conjuntos con más de 100 telescopios de tres tamaños distintos. Será el mayor observatorio terrestre para el estudio de rayos gamma de alta energía. “Los proyectos cuentan con un objetivo científico abarcador y son complementarios”, dice Elisabete de Gouveia Dal Pino, del IAG-USP, una de las coordinadoras de la participación brasileña en el CTA. “Es la primera vez en la historia que podremos realizar observaciones combinadas, abarcando datos de todo el espectro electromagnético: desde las frecuencias de radio hasta los rayos gamma en el otro extremo del espectro, pasando por el rango óptico”.

El Javalambre Physics of the Accelerating Universe Astrophysical Survey (J-PAS) es un proyecto binacional, español y brasileño, cuyo interés es la producción, en los próximos cinco años, de un mapa tridimensional de la distribución de la materia en todo el Universo. Brasil financia y coordina la construcción de la segunda mayor cámara astronómica del mundo, la JPCam, con una resolución de 1.200 millones de píxeles y 59 filtros distintos, que se instalará en uno de los telescopios del proyecto.

Entre los astrofísicos brasileños existe una demanda latente de tiempo de uso en telescopios internacionales”, sostiene Bruno Vaz Castilho, director del Laboratorio Nacional de Astrofísica (LNA). La institución federal administra la concesión de tiempo que los científicos nacionales tienen a su disposición, en los telescopios Gemini, SOAR (Southern Astrophysical Research) y CFHT (Canadá Francia Hawái Telescope). Al final de 2010, Brasil firmó un plazo formal de membresía con el Observatorio Europeo del Sur (ESO), un consorcio integrado por 15 países europeos que administra tres sitios de observación astronómica en Chile. El acuerdo, que garantiza el acceso a la estructura del ESO, aguarda su aprobación en el Congreso Nacional.

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