Imprimir Republicar

ECOLOGÍA

La mayor diversidad de plantas del mundo

Botánicos registran 46 mil especies e identifican 250 por año en promedio en Brasil

Bromeliáceas Encholirium fragae crecen sobre un afloramiento de caliza en el municipio de São Desidério, Bahía

Claudio Nicoletti Fraga/ JBRJ Bromeliáceas Encholirium fragae crecen sobre un afloramiento de caliza en el municipio de São Desidério, BahíaClaudio Nicoletti Fraga/ JBRJ

Al cabo de siete años de trabajo, un grupo de 575 botánicos de Brasil y de otros 14 países concluyó la versión más reciente de un amplio mapeo de la diversidad de plantas, algas y hongos de Brasil, ahora calculada en 46.097 especies. Casi la mitad, un 43%, es exclusiva (endémica) del territorio nacional. Este total ubica a Brasil como el país con la mayor riqueza de plantas del mundo. La primera versión de este estudio, publicada en 2010, listaba 40.989 especies. Y esa cifra no parará de crecer tan pronto, pues nuevas especies son identificadas y descritas continuamente en revistas científicas. En promedio, los botánicos presentan cerca de 250 nuevas especies por año.

Los cinco artículos detallando la segunda versión de la Lista de espécies da flora do Brasil salieron publicados en diciembre del año pasado en Rodriguésia, revista del Jardín Botánico de Río de Janeiro (JBRJ), como una forma de agasajo a la misma, que cumplió 80 años en 2015. De allí también brota un alerta al respecto de las pérdidas continuas de variedades únicas de plantas. Mientras se hacía el mapeo, un grupo de botánicos identificó una especie nueva de bromeliácea con una inflorescencia roja, la Aechmea xinguana, en un área de monte ya cubierta por el agua de la represa de la central de Belo Monte, en construcción en el norte del estado de Pará. “Algunos ejemplares de esa especie fueron rescatados y estaban en el invernadero del reservatorio, pero las poblaciones naturales se perdieran en el área inundada”, dijo Rafaela Campostrini Forzza, investigadora del JBRJ y coordinadora del estudio.

Pero el trabajo no terminó. Durante este mes de marzo, los especialistas de cada grupo de plantas deben empezar a incluir las descripciones, la distribución geográfica detallada y otras características de cada especie en el banco de datos online Flora de Brasil (floradobrasil.jbrj.gov.br) para servir de base para el Flora de Brasil Online, que estaría concluido en 2020 con miras a integrar el World Flora Online, con información sobre todas las plantas conocidas del mundo. En la senda de los botánicos, los zoólogos se organizaron y presentaron también en diciembre de 2015 la primera versión del Catálogo Taxonómico de la Fauna de Brasil (CTFB), producto del trabajo de alrededor de 500 expertos, que empezaron a detallar las informaciones sobre 116.092 especies, la mayoría artrópodos, con casi 94 mil especies o el 85% del total (fauna.jbrj.gov.br/fauna/listaBrasil).

Planta femenina de Gnetum leyboldii del Parque Estadual Cristalino, en Mato Grosso, una de las seis especies de Gnetum de la Amazonia: lo que parecen frutos son a decir verdad semillas

Denise Sasaki/ Programa Flora Cristalino Planta femenina de Gnetum leyboldii del Parque Estadual Cristalino, en Mato Grosso, una de las seis especies de Gnetum de la Amazonia: lo que parecen frutos son a decir verdad semillasDenise Sasaki/ Programa Flora Cristalino

Elaborado a pedido del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, con financiación del gobierno federal, instituciones privadas y fundaciones estaduales como la FAPESP, el Flora de Brasil indica que la Amazonia alberga la mayor diversidad del grupo de las plantas sin frutos y con semillas expuestas, las gimnospermas, que predominaron desde hace 300 millones años hasta hace 60 millones de años, cuando los dinosaurios circulaban por la Tierra. Sus representantes más conocidos son árboles en formato de cono típicos del clima frio del sur del país, como la araucaria, con una única especie en Brasil, y cuatro especies de Podocarpus. Sin embargo, dispersas en los montes de la región norte, viven seis especies de lianas de hojas largas del género Gnetum, que crecen bajo el clima cálido y húmedo alrededor de árboles. Sus semillas rojas o lilas son tan parecidas con frutos que confunden incluso a los botánicos.

Rhipsalis flagelliformis, especie de cactus exclusiva de Río de Janeiro

Gerardus Oolstrom Rhipsalis flagelliformis, especie de cactus exclusiva de Río de JaneiroGerardus Oolstrom

Los casi 50 mil ejemplares de especies nativas ubican a Brasil como el país continental con mayor diversidad de especies del mundo, seguido por China, Indonesia, México y Sudáfrica. En cantidad de especies endémicas, queda atrás únicamente de las grandes islas, como Australia, Madagascar y Papúa Nueva Guinea, cuyo aislamiento favorece la formación de variedades únicas, y de una sola área continental: el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica. El total de especies no llega a los 60 mil de las estimaciones más optimistas, pero es mayor que el de Colombia, antes vista como el país de América del Sur con mayor diversidad, y es más que el doble de las 22.767 especies descritas en la monumental Flora brasiliensis, colección de 15 tomos y 10.367 páginas escrita por 65 botánicos de varios países bajo la coordinación de Carl Friedrich Philipp von Martius, August Wilhelm Eichler y Ignatz Urban, y publicada de 1840 a 1906.

En Flora brasiliensis, el grupo predominante, con 32.813 especies, corresponde a las plantas con semillas protegidas por frutos carnosos o secos, las llamadas angiospermas. En ese grupo se encuentran los árboles como el lapacho y el jacarandá, la rosa y otras especies ornamentales, el frijol, el maní, el maíz y la mayoría de los vegetales utilizados en la alimentación. Solamente de frijoles, pertenecientes a los géneros Vigna, Canavalia y Phaseolus, la flora brasileña registra alrededor de 30 especies nativas y naturalizadas, “la mayoría de ellas con un potencial para la alimentación humana aún poco investigado”, comentó Vinicius Souza, docente de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad de São Paulo (USP) que participó en la producción y la organización de las informaciones de ese trabajo.

042-047_Botanica_241Las angiospermas se propagaron cuando el clima se volvió cálido y húmedo, después de la extinción de los dinosaurios. Los cambios del clima eliminaron a la mayoría de las gimnospermas, actualmente raras en todo el mundo: los botánicos encontraron únicamente 30 especies de ese grupo en Brasil, de las cuales 23 nativas. A su vez, las helechos y las licófitas –plantas sin semillas ni flores que se reproducen por esporas, también con origen antiguo– están representad​as en Brasil por 1.253 especies​. Algunas ​de ellas ​llegan a medir 20 metros de altura, y recuerdan así a las variedades gigantes que marcaban el paisaje terrestre hace 300 millones de años.

Alegría e inquietud
Los botánicos ahora conviven con la satisfacción de ver otra etapa del proyecto concluida y, al mismo tiempo, una desagradable inquietud, pues saben que la distribución geográfica de las recolecciones de muestras de plantas, sobre las cuales se realizó el trabajo, no era equilibrada: había mucho más informaciones sobre las regiones sur y sudeste, donde se concentran las recolecciones, los grupos de expertos y las instituciones de investigación, que en las otras partes del país. Mientras que en Río de Janeiro había 5,8 recolecciones por kilómetro cuadrado (km2) y en Espírito Santo, 3,9 por km2, en Pará y en Amazonas esa relación era de 0,10 y 0,17 por km2.

Probablemente a causa de la cantidad de recolecciones menor al número deseado por los botánicos, el estado de Amazonas aparece en tercer lugar entre los estados con mayor diversidad, detrás de Minas Gerais en el primer lugar, y de Bahía. Los botánicos no están satisfechos con ese resultado. “En Amazonas podría haber de mínima más 20 mil especies aún sin muestras”, dijo Souza.

São Paulo se ubica en cuarto lugar en lo que hace a la diversidad. Aparte de ser un espacio bastante recorrido por expediciones botánicas, el estado exhibe una variedad de relieves, con llanuras al oeste y montañas al este, y de tipos de vegetación que favorecen la formación de nuevas especies. “Tanto las formaciones vegetales de clima frío que provienen del sur como las de clima cálido, como el Cerrado, se quedan en São Paulo”, dijo José Rubens Pirani, docente del Instituto de Biociencias (IB) de la USP (vea el gráfico).

“Desafortunadamente, mantuvimos la distorsión del trabajo de Von Martius, quien recolectó fundamentalmente en el Bosque Atlántico, la Caatinga y el Cerrado, pero anduvo poco por la Amazonia”, comentó Campostrini Forzza. “Necesitamos un plan nacional de mapeo de las especies de plantas de la Selva Amazónica para resolver el problema de la submuestreo del mayor bioma brasileño, que representa la mitad del territorio nacional.”

En aclimatación en la capital paulista: flor y fruto de Euphorbia attastoma, cactus endémico de la sierra de Grão Mogol, MG, con látex fosforescente

Eduardo Cesar En aclimatación en la capital paulista: flor y fruto de Euphorbia attastoma, cactus endémico de la sierra de Grão Mogol, MG, con látex fosforescenteEduardo Cesar

El mapeo, elaborado con información mantenida en herbarios y en bases online como el Reflora, actualmente con 1.390.218 registros de plantas nativas (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 229), apuntó al Bosque Atlántico como el bioma con mayor diversidad de angiospermas, helechos, licófitas y hongos, en razón de recolecciones más numerosas y de la variedad de alturas, climas y latitudes. En segundo lugar se ubica la Amazonia y en tercero el Cerrado.

“Aún estamos lejos de los probables números reales”, aseveró Souza. “Cuanto mayor es la cantidad de recolecciones por región o estado, mayor es la cantidad de especies”. Una evidencia de su afirmación reside en que, a causa de las recolecciones más numerosas, la diversidad de plantas de Tocantins aumentó un 70%, y la de Piauí un 40% con relación a los porcentajes registrados en la primera versión de Flora, de 2010. “No estábamos trabajando allá y las plantas no aparecían”, comentó Pirani. En 2013, con su equipo, éste identificó una especie nueva de arbusto, llamada Simaba tocantina, en un área de Cerrado poco conocida del interior y en las cercanías del parque de Jalapão, en el este de Tocantins, marcada por vastos arenales como los descritos en el libro Grande sertão: veredas, de Guimarães Rosa.

En la región norte, las áreas menos estudiadas son las más propicias al avance de las nuevas plantaciones de soja y caña de azúcar. “El desmonte es mucho más rápido que nuestra capacidad de conocer la selva”, se quejó la botánica paulista Daniela Zappi, investigadora del Kew Gardens, de Londres. “Es desesperante. Parece que no habrá tiempo para llegar a esas áreas, fundamentalmente al llamado Arco del Desmonte, entre el norte de Mato Grosso y el sur de Pará.”

Las cactáceas, uno de los grupos en los cuales Zappi es especialista, presentan una elevada diversidad en Brasil –en Minas Gerais viven 103 especies y en Bahía 98–, pero el 32% de las 260 especies de ese grupo se encuentran en grado variable de riesgo de extinción. Las áreas que ocupan son continuamente reemplazadas por plantaciones de eucalipto, agricultura o minería. Los cactus son explotados como plantas ornamentales y cosechados para servir como alimento para el ganado o para la gente, ya que también se los usa como fuente de medicamentos, generalmente sin preocuparse por reponer las poblaciones originales. Otro problema reside en que muchas especies crecen únicamente en áreas específicas. Ése es el caso del Arrojadoa marylaniae, un cactus de columna con anillos de flores rojas que crece solamente sobre un filón de cuarzo blanco de valor comercial en el interior de Bahía.

Flor de japaranduba (Erythrochiton brasiliensis), arbolillo del interior de fragmentos inalterados del Bosque Atlántico húmedo

Eduardo Cesar Flor de japaranduba (Erythrochiton brasiliensis), arbolillo del interior de fragmentos inalterados del Bosque Atlántico húmedoEduardo Cesar

El trabajo de identificación y estudio de la distribución geográfica de cada especie está supeditado a un plan de acción, de manera tal de estudiar y favorecer la polinización y la germinación de especies en mayor riesgo de extinción. Las acciones de preservación comprenden la participación de investigadores no académicos. Gerardus Oolstrom, un criador de cactus comerciales en Holambra, interior paulista, trabajó con botánicos académicos en la identificación de una especie nueva, llamada Rhipsalis flagelliformis, que él vio por primera vez cultivada en una quinta que había sido del paisajista Roberto Burle Marx en el barrio de Guaratiba, en la ciudad de Río de Janeiro. “Los coleccionistas, cuando se integran a los grupos de investigación, pueden ayudar mucho en el trabajo de localización y preservación de las especies”, sostuvo Zappi.

La investigadora también trabaja con el abogado Elton Leme, un botánico no profesional, en la caracterización de tres nuevas especies del género Encholirium, que viven entre rocas de cerros de Bahía y Minas Gerais. A su vez, investigadores de la Fundación Zoobotánica de Belo Horizonte esparcieron carteles con el título de “Buscado” y fotos e información sobre el faveiro-de-wilson [Dimorphandra wilsonii] un árbol raro, y lograron localizar muchos ejemplares con la ayuda de habitantes del interior de Minas Gerais (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 235).

“No necesitamos plantar solamente rosas y azaleas”, propuso Pirani mientras caminaba por los pasillos amplios y soleados del herbario del IB-USP a comienzos de enero. “El cultivo de plantas ornamentales nativas en nuestras casas, en las  calles y en a la vera de carreteras es una forma de preservar la diversidad”. Luego presentó un arbusto de flores azules, la canela-de-ema [Vellozia squamata], dos bromeliáceas, el gravatá y la macambira, y otras plantas recolectadas en la sierra de Grão Mogol, en el norte de Minas Gerais, que él intenta adaptar al clima de la capital paulista. “Acá llueve más que en Minas Gerais, pero de todos modos algunas florecen todo el año.”

Artículos científicos
COSTA, D. P. y PERALTA, D. F. Bryophytes diversity in Brazil. Rodriguésia. v. 66, n. 4, p. 1063-71. 2015.
MAIA, L. C. et al. Diversity of Brazilian Fungi. Rodriguésia. v. 66, n. 4, p. 1033-45. 2015.
MENEZES, M. et al. Update of the Brazilian floristic list of Algae and Cyanobacteria. Rodriguésia. v. 66, n. 4, p. 1047-62. 2015.
PRADO, J. et al. Diversity of ferns and lycophytes in Brazil. Rodriguésia. v. 66, n. 4, p. 1073-83. 2015.
THE BRAZIL FLORA GROUP. Growing knowledge: an overview of seed plant diversity in Brazil. Rodriguésia. v. 66, n. 4, p. 1085-113. 2015.

Republicar