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Ciencias sociales

Rutas en transformación

São Paulo se convierte en el principal centro de distribución de productos populares chinos en Brasil y ocupa el lugar que ostentaba Ciudad del Este, en Paraguay

Productos populares en la Feira da Madrugada, en São Paulo: China creó un mercado transnacional que abastece ciudades de Brasil, Oriente Medio, África y la India

Léo Ramos Chaves

Las mercaderías populares chinas que circulaban en Brasil provenientes de Ciudad del Este, en Paraguay, ahora se distribuyen por el país desde São Paulo, fundamentalmente mediante actividades comerciales que transcurren en las galerías del centro de la capital paulista. Gran parte de los productos proviene de las ciudades de Guangzhou (Cantón) y Yiwu, en el sur de China. Esas mercancías, que también implican una circulación permanente de personas, suelen llegar al puerto de Santos y en parte ingresan al país legalmente, mientras que otras evaden el sistema de control de la Receita Federal (el organismo recaudador de Brasil).

Ésa fue una de las conclusiones que presenta el proyecto temático intitulado “La gestión del conflicto en la producción de la ciudad contemporánea”, coordinado por la socióloga Vera Silva Telles, profesora de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP), que en uno de sus frentes de trabajo se propone estudiar las reconfiguraciones recientes de los mercados informales en São Paulo y Río de Janeiro. “China generó un mercado transnacional de productos populares, que abastece no sólo a ciudades de Brasil sino también de África, la India y Oriente Medio”, recuerda la investigadora.

Todavía se siguen haciendo excursiones a Ciudad del Este, principalmente para la adquisición de cigarrillos y artículos electrónicos, según refiere el investigador Carlos Freire, que forma parte del equipo del proyecto y estudió esa dinámica socioeconómica que conecta centros mayoristas. Sin embargo, el flujo de ómnibus que parten con destino a Paraguay es mucho menor comparando con el comienzo de los años 2000, dice Freire, quien realiza una pasantía de posdoctorado en el Departamento de Sociología de la FFLCH.

Según Rosana Pinheiro-Machado, docente del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM), en Rio Grande do Sul, que también desarrolló trabajos relacionados con el proyecto temático, uno de los motivos que explican ese cambio de ruta está ligado a la atención máxima que Estados Unidos dispuso contra la piratería. A partir de eso, el país invirtió en el refuerzo y control de la frontera con Paraguay. Brasil también creó en la región una nueva aduana en 2006, con el objetivo de dificultar el flujo de productos. “En el inicio de los años 2000, había 20 mil chinos en la frontera con Ciudad del Este. Hoy en día, esa cifra es tan sólo de 4 mil. Éstos se dispersaron por toda Sudamérica y muchos se mudaron a São Paulo”, compara la investigadora. Freire, de la USP, informa que en 2012 la Asociación de Chinos en Brasil computó 250 mil chinos y descendientes viviendo en el país, y 180 mil de ellos residían en el estado de São Paulo.

 

En la ciudad de São Paulo, las actividades comerciales de las galerías del centro, a partir de la expansión del comercio de productos chinos, abastecen a los mercados populares de todo el país, por medio de los llamados sacoleiros. “El modelo de comercio en galerías se multiplicó entre 2000 y 2014, transformando espacios tradicionales de comercio en el centro de la ciudad”, dice Freire. Según éste, el metro cuadrado en la galería Pajé, una de las más tradicionales, llega a ser más caro que en algunos shoppings centers. Un artículo del periódico O Estado de S. Paulo publicado en 2013 revela que, en la revisión del Catastro General de Valores de la ciudad, el metro cuadrado en venta en la rua 25 de Março –la zona en la que está ubicada la galería– pasó de 5.200 reales en 2009 a 12 mil reales en 2013. Otro reportaje de 2010 en el mismo periódico indica que el alquiler por metro cuadrado en la misma calle era de mil reales y en Brás (un barrio cercano al centro histórico de São Paulo), de 800 reales, en comparación con los 744 reales que cobraba el Shopping Iguatemi.

Además de las galerías, otro espacio que impulsó la circulación de mercaderías chinas fue la Feira da Madrugada, en Brás, en la región central de São Paulo. La feria, creada en 2004 en una antigua área de mantenimiento ferroviario, desarrolla un comercio mayorista que provee a los sacoleiros que arriban a la capital paulista desde diversas regiones de Brasil. Freire explica que en los primeros años ese espacio lo ocupaban vendedores ambulantes y pequeños productores textiles brasileños, paraguayos y bolivianos. A medida que la feria fue ganando reconocimiento los comerciantes chinos empezaron a comprar locales de venta que se transformaron en una extensión de las actividades en las galerías. Hoy en día, si bien siguen estando muy presentes, la mayoría de los productos de la Feira da Madrugada no son chinos, sino creaciones de la propia industria textil local y de los talleres de costura que proliferan en la periferia de la ciudad.

“El costo de un puesto en la feria ya ascendió hasta 400 mil reales, lo que refleja el valor de la riqueza circulante, incluso teniendo en cuenta que son productos de bajo costo”, recalca Freire. Según refiere el investigador, la Feira da Madrugada impuso el desarrollo de una nueva dinámica comercial en la región, con la creación de galerías destinadas a los paqueteros, que frecuentan el Brás durante la madrugada. “En cuanto a estos nuevos emprendimientos, son los chinos quienes predominan”, explica. Vestimenta, bisutería, monederos, maletas, accesorios para celulares, dispositivos y componentes electrónicos, raquetas matamoscas, linternas y juguetes son algunos de los productos chinos que circulan en la venta ambulante.

Las actividades laborales de los migrantes chinos en São Paulo gravitan en torno al comercio, pero también hay empresarios que intervienen en el mercado inmobiliario, comprando espacios en galerías para después alquilarlos, informa Freire. Algunos son empleados de esos empresarios, mientras que otros se congregan crear cooperativas de crédito y realizar importaciones a gran escala. Existe una amplia diversidad entre los chinos de São Paulo, no sólo en cuanto a las actividades profesionales que desempeñan sino también en lo que hace a sus orígenes. En algunas galerías, pueden llegar a oírse cuatro dialectos chinos diferentes”, relata. La presencia china en el centro de la ciudad se extiende también a otros espacios: en la actualidad, los hijos de inmigrantes chinos representan más de la mitad de los alumnos del Colegio São Bento, una de las instituciones privadas más tradicionales de la ciudad, ligada al Monasterio de São Bento.

Léo Ramos Chaves El metro cuadrado a la venta en la región de la calle 25 de Março, donde se encuentra la galería Pagé, está considerado entre los más caros de São PauloLéo Ramos Chaves

Economía informal
En 2017 la economía informal moverá 1 billón de reales en Brasil, una cifra que incluye mercaderías provenientes de diversos países, no sólo de China. El cálculo emana de un estudio llevado a cabo por el Instituto Brasileño de Ética en la Competencia y el Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas, divulgado en un artículo publicado en la edición del 6 de diciembre del periódico Valor Econômico. El diario también publicó datos del Foro Nacional Contra la Piratería e Ilegalidades que estiman que la ciudad de São Paulo perdió 4.500 millones de reales en 2016 por evasión fiscal, a causa del comercio de productos ilegales.

Según Pinheiro-Machado, gran parte de los productos ingresa por el puerto de Santos, pero tan sólo una fracción de ellos se declara. “La Aduana trabaja por muestreo. Al cabo, se puede burlar al sistema de control. Con todo, no es posible calcular con precisión la cantidad de mercaderías que ingresan ilegalmente al país”, explica. Freire resalta que la venta ambulante no siempre tiene una distinción bien definida entre lo formal y lo informal, lo legal y lo ilegal. En Brasil, a medida que se fue desarrollando ese comercio y hubo un cambio de escala, se constituyeron empresas de importación y exportación en el centro de la ciudad de São Paulo para efectuar compras directamente a China. “El paso de los contenedores provenientes del puerto de Santos a través de la trocha exigua del Puente de la Amistad, en Paraguay, implica cambios en los medios de circulación de las mercaderías y eso pasa por una mayor dimensión formal de las relaciones”, comenta el sociólogo

A pesar de lo complejo que es dimensionar la cantidad de artículos chinos que ingresan ilegalmente a Brasil, se estima que entre un 15% y un 20% de los productos electrónicos y de informática que se venden en Brasil son contrabandeados, dice Paulo Roberto Feldmann, docente de la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad (FEA) de la USP. “Como buena parte de los productos provenientes de China se ajustan a esa modalidad, yo usaría la misma proporción como base para calcular el porcentaje de productos ilegales en otros tipos de mercaderías”, analiza Feldmann.

No obstante, Pinheiro-Machado sostiene que es preciso evitar la imagen del importador chino como un símbolo mafioso. “Muchos inmigrantes que venden mercaderías ilegales son individuos que el mercado laboral brasileño no logra incorporar y deben avenirse a esa actividad por una cuestión de supervivencia”, asegura. Más allá de los chinos, la actividad comercial de las galerías del centro de São Paulo y los llamados camelódromos (predios donde se concentra gran cantidad de vendedores ambulantes) brasileños en general garantizan el sostén de individuos de diversas nacionalidades.

Léo Ramos Chaves Box de una galería en el cruce de la av. Paulista con la calle Pamplona: los artículos baratos importados están por toda la ciudadLéo Ramos Chaves

El profesor Daniel Veloso Hirata, docente del Departamento de Sociología y Metodología en Ciencias Sociales de la Universidad Federal Fluminense (UFF) que forma parte del equipo del proyecto temático, hace hincapié en que la venta de mercaderías populares está asociada al trabajo ambulante. Él relata que en los años 1990, la alcaldía de São Paulo empezó a extender licencias para que determinadas personas se desempeñaran en esa actividad, entre ellos expresidiarios y minusválidos, que podrían tener mayores dificultades para insertarse en el mercado formal de trabajo. En el mismo período, se constituyeron asociaciones de vendedores ambulantes que congregaron a individuos que buscaban ampliar el derecho al trabajo en la calle. Según Hirata, un punto de inflexión en ese panorama fue la creación de la figura jurídica del Microemprendedor Individual (MEI) en la década de 2000, permitiendo la formalización de diversas actividades. “En el caso de los vendedores ambulantes, también deben obtener una licencia que otorga la alcaldía, si bien que, con la formalización, pasan a tener algunos derechos previsionales y sociales”, explica Hirata.

En tanto, la coyuntura en Recife es diferente, opina el antropólogo Marcos de Araújo Silva, investigador colaborador del Centro en Red de Investigación en Antropología, con sede en Portugal, y en el Instituto de Estudios de América Latina de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). En esa urbe, él calcula que alrededor del 30% de los productos chinos provienen de São Paulo y el resto, llegan directamente desde la provincia china de Guangdong al puerto de Suape, en la Región Metropolitana de Recife. En la capital pernambucana, la venta ambulante se concentra con mayor intensidad en el barrio de São José. “Entre 2001 y 2010, los chinos eran quienes atendían en gran parte de esas tiendas. Hoy en día, se desempeñan como administradores de alrededor del 40% de esos establecimientos, controlando la circulación del capital”, especifica. Esas cifras surgen de los estudios sobre los chinos en Pernambuco que el antropólogo viene realizando desde hace unos 10 años.

Pese a la preponderancia actual de los productos populares chinos en la región central de São Paulo, Douglas de Toledo Piza, quien realiza un doctorado en sociología en la New School for Social Research de Nueva York, en Estados Unidos, recuerda que el centro de la ciudad es un polo importante de distribución de mercaderías desde el comienzo del siglo XX, cuando inmigrantes de diversas etnias abrieron locales comerciales para la venta ambulante. “La figura del mercachifle es una modalidad de vendedor ambulante que utilizaba las líneas ferroviarias del centro para distribuir sus productos por el país”, dice.

Carlos Freire, de la USP, hace hincapié en que el circuito de mercancías chinas distribuidas por medio de la venta ambulante funciona en paralelo al de las grandes empresas que también buscan en los mercados chinos menores costos de producción. “La difusión de copias provenientes de China está asociada a la labor de las empresas extranjeras que tercerizan su producción en fábricas chinas. Éstas, a veces, llegan a reproducir y comercializar productos sin autorización de las propietarias de las marcas”, explica. En lo referente a la mano de obra, el investigador informa que, en China, los derechos laborales y sociales de sus habitantes están ligados a su registro de nacimiento, que deben transferir cuando el individuo se muda de ciudad. En caso de no hacerlo, el ciudadano pude quedar sujeto a un régimen de explotación de parte de las empresas, más allá de quedarse sin acceso a otros derechos.

Ricardo Nogueira/Folhapress Contenedores en el puerto de Santos: parte de lo que ingresa al país no se declaraRicardo Nogueira/Folhapress

Una potencia comercial
La primera oleada migratoria china hacia Brasil data de 1812, cuyo propósito era invertir en el cultivo de té en Río de Janeiro. Ese flujo cobró un ascenso significativo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando chinos y taiwaneses emigraron para Brasil huyendo de los conflictos políticos en Asia. Luego de la muerte del líder comunista Mao Tse-Tung en 1976, la nación atravesó un proceso de cambios, y se comenzó a permitir que los chinos circulasen entre las provincias internas y también que viajaran al exterior. Así fue que muchos ciudadanos se encaminaron hacia las provincias del sur, donde se concentra gran parte de las fábricas de bienes superfluos. Además, el país empezó a ofrecer incentivos para la exportación, pasando a autorizar el envío de contenedores con diversos tipos de mercancías hacia cualquier sitio del mundo.

“Hasta el final de la década 1970, China era un país cerrado. Sus gobernantes, preocupados por el colapso financiero de la Unión Soviética, resolvieron introducir el capitalismo en su territorio en forma gradual hacia el final de la década de 1990, generando un modelo comercial exitoso”, relata Feldmann, docente en la FEA-USP. El profesor explica que, por el lado de Brasil, la apertura comercial de la década de 1990 propició la ampliación del comercio con el país asiático. Sin embargo, luego de la llegada de los productos chinos, muchas empresas brasileñas quebraron. Y comenta que el flujo comercial entre Brasil y China cobró impulso durante el gobierno de Lula da Silva (2003-2011), cuando el entonces presidente rubricó un acuerdo comercial con ese país. Feldmann estima que en 2016 ingresaron legalmente a Brasil productos chinos por un valor de alrededor de 30 mil millones de dólares, de los cuales un 90% eran industriales y São Paulo acaparó aproximadamente 9 mil millones de ese total, que incluyó principalmente dispositivos electrónicos, computadoras, celulares e impresoras.

El profesor de la FEA también explica parte de la pujanza comercial de China por la devaluación intencional que el país hace de su moneda para fomentar las exportaciones. “Entre 2011 y 2012, la adquisición de productos chinos por los brasileños fue tan intensa que se vio reflejada en la creación de 1 millón de empleos industriales en el país asiático. Esa es una cifra alta, si consideramos que actualmente la industria brasileña emplea a unos 8 millones de personas”, concluye Feldmann.

Proyectos
1. La gestión del conflicto en la producción de la ciudad contemporánea: La experiencia paulista (nº 13/ 26116-5); Modalidad Proyecto Temático; Investigadora responsable Vera da Silva Telles (USP); Inversión R$ 2.298.704,81
2. Ciudades y mercados: Migraciones y rutas comerciales de São Paulo a Guangzhou y Yiwu (nº 15/15056-7); Modalidad Beca de Posdoctorado; Investigador responsable Alvaro Augusto Comin (USP); Becario Carlos Freire da Silva; Inversión R$ 181.185,72

Libro
PERALVA, A.; Telles, V. (orgs.) Ilegalidades en la globalización: Trabajo, migraciones, mercados. Río de Janeiro: Editorial de la UFRJ, 2015, 572 p.

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