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Memoria

Por una ciudad saneada

Creado hace 100 años, el Laboratorio de Higiene fue el precursor de la Facultad de Salud Pública de la USP

La fachada del edificio central de la Facultad de Salud Pública al comienzo de los años 1930

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

El profuso desplazamiento de personas del campo a las ciudades a finales del siglo XIX desencadenó la eclosión de diversas epidemias en el estado de São Paulo. Frente a los casos de fiebre tifoidea, peste bubónica y viruela, las autoridades paulistas resolvieron adoptar estrategias de salud pública: en 1892 instituyeron el Servicio Sanitario, un organismo abocado a la administración de los institutos Bacteriológico y Vacunológico, actualmente los institutos Adolfo Lutz y Butantan, respectivamente; e implementaron disposiciones de control sanitario en grandes establecimientos públicos y privados del estado. Pese a estos esfuerzos, el crecimiento desordenado de la ciudad, la pauperización de la población y la precarización de las viviendas en los barrios obreros persistían, aumentando la incidencia de enfermedades y los índices de mortalidad infantil. El estado necesitaba una institución que formase médicos especializados en higiene y salud pública. Esa demanda pudo atenderse para febrero de 1918, con la creación del Laboratorio de Higiene, institución precursora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP). La génesis del Laboratorio de Higiene surgió a partir de un contrato entre la gobernación de São Paulo y la Fundación Rockefeller, una de las más antiguas instituciones filantrópicas de Estados Unidos. A sabiendas del buen ánimo de la fundación para invertir en la salud pública de otros países, el médico Arnaldo Vieira de Carvalho (1867-1920), director de la recién creada Facultad de Medicina y Cirugía de São Paulo, les remitió una carta solicitándoles ayuda para la creación de dos disciplinas: patología e higiene. En 1916, la Rockefeller envió una comisión médica a Brasil con el encargo de visitar escuelas de medicina, hospitales, dispensarios y centros de investigación en varias capitales para trabar contacto con líderes científicos. “La comisión quedó impresionada con el avance de las medidas adoptadas por las autoridades paulistas para combatir las epidemias, llegando a la conclusión de que sería interesante intensificar el contacto entre la Rockefeller y el gobierno de São Paulo”, relata la historiadora Luciana Cristina Correia, con título de magíster otorgado por el Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad de Campinas (Unicamp).

Se creó un plan de cooperación entre la Fundación y el gobierno del estado, al cual estaría subordinada la Facultad de Medicina. El convenio contemplaba la creación de un laboratorio vinculado a la cátedra de higiene, que sería impartida a los alumnos del quinto año de la carrera de medicina. El gobierno se encargó de alquilar un edificio para cobijar el laboratorio y asumió los gastos de mantenimiento. En tanto, la Rockefeller invertiría en la adquisición de los equipamientos y en la creación de una biblioteca, aparte de un aporte monetario anual de 15 mil dólares durante un plazo de cinco años. El lugar escogido fue un caserón ubicado junto a la Facultad de Medicina, que funcionaba en el centro de la ciudad de São Paulo.

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo El higienista estadounidense Wilson Smillie, segundo director del Laboratorio de HigieneArchivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

“El acuerdo también preveía el otorgamiento de becas de doctorado en la recientemente creada Escuela de Higiene y salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, para dos médicos de la Facultad de Medicina de São Paulo, además del envío de un investigador estadounidense para asumir la dirección del Laboratorio de Higiene”, explica la socióloga Nelly Martins Ferreira Candeias, docente jubilada del Departamento de Prácticas de Salud pública de la FSP. “El escogido para ello fue el higienista Samuel Taylor Darling [1872-1925], experto en tratamiento de la fiebre amarilla, anquilostomiasis y paludismo”, relata la investigadora. Candeias es la autora del primer estudio sobre la creación del Laboratorio de Higiene, que salió publicado en 1984 en la Revista de Saúde Pública. Darling quedó al frente del laboratorio hasta fines de 1921. En su reemplazo, se designó al médico higienista Wilson George Smillie [1886-1971]. Los médicos Francisco Borges Vieira y Geraldo Horácio de Paula Souza fueron los brasileños que obtuvieron la beca para el curso en Estados Unidos, convirtiéndose en los primeros del país que accedieron al título de doctor en Higiene y Salud Pública.

Nacido en Itu, una localidad del interior de São Paulo, Paula Souza [1889-1951] poseía dos títulos, el primero en farmacia, que obtuvo en 1908, y el segundo en medicina, que cursó en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro graduándose en 1913. En octubre de 1918 el joven médico partió a Estados Unidos para realizar su doctorado en la John Hopkins. Allá estudió, investigó y visitó institutos y obras de carácter sanitario. “Cuando regresó a São Paulo, en 1921, asumió como director del Laboratorio de Higiene, teniendo a Borges Vieira como vicedirector”, comenta la socióloga Cristina de Campos, autora del libro intitulado São Paulo pela lente da higiene: As propostas de Geraldo Horácio de Paula Souza para a cidade (1925-1945) [São Paulo a la luz de la higiene: los proyectos de G. H. de Paula Souza para la ciudad].

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo Primera camada de egresadas como educadoras sanitarias, en 1927Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

Con Paula Souza, el Laboratorio de Higiene obtuvo el estatus de instituto. “La salud pública empezó a enfocarse de manera interdisciplinaria, y ya no solamente como una atribución médica”, dice Correia. Al finalizar el convenio con la Rockefeller, él elaboró una propuesta de transformación del laboratorio en escuela de salud pública, sirviendo como una institución de investigación y capacitación de profesionales para la Facultad de Medicina y el Servicio Sanitario. “La oficialización del Instituto de Higiene, en 1924, fue innovadora en cuanto a la formación de profesionales a partir de la constitución de un conocimiento higienista y médico”.

Los cursos de higiene y salud pública ofrecían clases de administración sanitaria, bacteriología e inmunología, epidemiología y profilaxis de enfermedades infecciosas. En el área de investigación, los departamentos de Higiene Rural, bajo la conducción del parasitólogo Samuel Pessoa, y de Epidemiología, por Borges Vieira, desarrollaban estudios sobre el tratamiento de la anquilostomiasis y profilaxis del paludismo, fiebre tifoidea y enfermedades venéreas. El instituto mantenía una intensa y proficua red de colaboración con el Servicio Sanitario, cuya dirección asumió Paulo Souza en 1922, quien todavía era director del Instituto de Higiene.

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo El laboratorio funcionó inicialmente en este caserón en la calle Brigadeiro Tobias, en el centro de la ciudad de São PauloArchivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

Al mando del Servicio Sanitario, el higienista promovió una reforma estructural del organismo e instituyó cursos de higiene y salud pública dirigidos a médicos y de educadores sanitarios para jóvenes graduadas en la escuela normal, una carrera equivalente al bachillerato de enseñanza media de formación docente. “Su propuesta consistía en desplazar el eje de las intervenciones en salud pública de la policía sanitaria hacia la educación sanitaria”, enfatiza la historiadora de la educación Heloísa Helena Pimenta Rocha, de la Facultad de Educación de la Unicamp.

Tanto Paula Souza como Borges Vieira, abogaban por una ciencia “neutra”, capaz de encauzar a la sociedad en forma racional, sacándola del atraso apelando a la educación. En 1924, Paula Souza consiguió ayuda de la Fundación Rockefeller para la construcción de un nuevo edificio para el instituto, explica Heloísa Helena, autora del libro intitulado A higienização dos costumes: Educação escolar e saúde no projeto do Instituto de Hygiene de São Paulo (1918-1925).

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo Borges Vieira desarrolló una prolífica producción científica mientras era el vicedirector del Instituto de HigieneArchivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

En 1938, la que a la sazón se denominaba Escuela de Higiene y Salud Pública fue incorporada a la USP y quedó subordinada nuevamente a la Facultad de Medicina. Recién para 1945 la escuela pasó a llamarse Facultad de Higiene y Salud Pública, con carácter universitario y autónomo. Diversas políticas públicas trascendentales en los años 1950 y 1960 tuvieron origen en investigaciones llevadas a cabo en la institución. Una de ellas fue el agregado de flúor al agua. Al estudiar 334 ciudades del estado y 12 embalses, el médico nutriólogo Yaro Gandra verificó que el nivel de flúor se hallaba por debajo de lo recomendable. Su trabajo condujo a la disposición de agregar ese compuesto en las aguas del estado en 1952.

En 1957 se creó la carrera de Veterinaria en Salud Pública y, al año siguiente, la de Especialización en Salud Pública para odontólogos. En 1959, este curso comenzó también a impartirse para las enfermeras. En la década de 1960 la facultad empezó a cooperar con la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP en proyectos de investigación sobre demografía y salud, dando origen al Centro de Estudios de la Dinámica de la Población (Cedip), fundado y dirigido por la estadística Elza Berquó en la FSP, en 1966.

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo Paula Souza (a la der.) junto al Secretario de Educación y Salud Pública de São Paulo, Álvaro Guião, a mediados de la década de 1940Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

Durante la Campaña Nacional de Control de la Tuberculosis, en 1968, la facultad fue designada como sede para la realización de cursos de lectura del examen de identificación de la enfermedad y de suministro de la vacuna BCG. En 1987, la FSP y la Facultad de Derecho de la USP crearon un grupo de trabajo en Derecho Sanitario, que con el tiempo se transformó en el Centro de Investigación en Derecho Sanitario (Cepedisa).

Actualmente la facultad cuenta con dos centros donde se desarrollan actividades educativas, de investigación y prestación de servicios a la comunidad. Uno de ellos es el Centro de Salud Escuela Geraldo de Paula Souza, en São Paulo. El otro es el Servicio Especial de Salud de Araraquara (Sesa), en el interior paulista.

Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo Paula Souza (en el recuadro) durante el 3º Congreso Brasileño de Higiene, en 1926Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo

Hoy en día, la institución todavía ostenta un puesto destacado en Brasil, en la producción de investigaciones y formando profesionales de excelencia, colaborando para encauzar políticas públicas de salud y contribuyendo al perfeccionamiento del Sistema Único de Salud (SUS) en el país.

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