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Patrimonio

El presunto origen de las llamas

Las pericias apuntan que una sobrecarga en el aire acondicionado y fallas en el sistema eléctrico fueron las causas del incendio del Museo Nacional de Brasil

El incendio de un aparato del auditorio se propagó y destruyó la sede del museo en septiembre de 2018

Ana Carolina Fernandes

Instalaciones eléctricas irregulares fueron la causa más probable del incendio que destruyó la sede del Museo Nacional (MN), con sede en Río de Janeiro, durante la noche del 2 de septiembre de 2018, según la conclusión pericial de la Policía Federal (PF) presentada el 4 de abril. Durante un lapso de casi una hora, en la Superintendencia de la PF en Río, los peritos que intervinieron en la investigación describieron cómo examinaron las áreas quemadas recurriendo a fotografías aéreas, imágenes escaneadas y excavaciones hasta arribar a la conclusión de que el incendio se habría iniciado debido a una sobrecarga eléctrica en el equipo de aire acondicionado ubicado más cerca del escenario del auditorio de la planta baja. El auditorio estaba ubicado debajo de la sala que albergaba al Maxakalisaurus topai, el fósil de un dinosaurio de 13 metros de largo que colapsó cuando el techo de esa planta se derrumbó y fue destruido por el avance del fuego.

La sobrecarga generó chispas y fuego porque los tres aparatos estaban conectados a un solo disyuntor, un dispositivo que desconecta automáticamente el circuito eléctrico cuando la intensidad de la corriente supera aquella que puede soportar la instalación. “Debería haber habido un disyuntor por cada equipo”, dijo el perito de siniestros Marco Isaac en el video de la presentación. “La instalación no respetaba la recomendación del fabricante [de los aparatos]”.

Al comienzo de la noche del domingo en que se suscitó el incendio, “el aire acondicionado era el único dispositivo del auditorio que estaba conectado, en modo stand by, aguardando el comando del control remoto”, comentó en la presentación el también perito en siniestros Marco Antônio Zatta. Él informó de otra irregularidad: “No detectamos la descarga a tierra [eléctrica], cuya función es ayudar a la descarga de la corriente en caso de fallas”.

Los expertos verificaron que los extintores funcionaban, pero no había hidrantes de pared, sprinklers (rociadores automáticos para casos de surgimiento de humo) ni alarma de incendio. “Perdimos el museo por no contar con un dispositivo de detección de incendio”, dijo Carlos Alberto Trindade, otro de los peritos de la PF en el video, “ni tampoco puertas cortafuego, que impidiesen la propagación del humo”.

Si hubieran quedado visitantes en el museo cuando se inició el incendio la tragedia podría haber sido mayor, porque en las fotografías anteriores a la destrucción, los peritos no identificaron señalización que indicara las vías de escape ante tales situaciones. Debido a la ausencia de indicios, el equipo de la PF descartó otras causas, tales como la descarga de un rayo, la caída de un globo o un incendio intencional. La divulgación del resultado de las pericias da por terminadas la investigación al respecto de la causa del incendio, pero los peritos todavía trabajan para determinar si hubo responsables por el incidente. “A pesar de que no hemos analizado cuidadosamente el informe pericial, la dirección del museo no cuenta con capacidad técnica para asumir una postura al respecto”, dijo el paleontólogo Alexander Kellner, director del MN.

Inmediatamente después del incendio, el gobierno federal anunció la aprobación de una partida de 10 millones de reales para la reconstrucción, que se estima que costará entre 50 y 100 millones de reales. Por medio de una enmienda parlamentaria presentada por los diputados de Río de Janeiro, el gobierno federal aprobó otros 55 millones de reales. “Vamos a iniciar la reconstrucción este mismo año”, afirma Kellner.

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