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Zoología

El vuelo a grandes alturas

Jessica Meir adiestra a un ganso para volar al aire libre

Milsom Lab/ UBC

Los ánsares o gansos indios (Anser indicus) son aves que vuelan alto. Durante su migración anual de la India a Mongolia, atraviesan la cordillera del Himalaya, en algunos casos volando a altitudes superiores a los 7 mil metros (m). Esto no es algo trivial hablando de aves migratorias, un esfuerzo físico que para los seres humanos es prácticamente imposible a esa altura, en la cual la concentración del oxígeno es de un 50% a un 70% inferior a la que se registra al nivel del mar. Las biólogas estadounidenses Jessica Meir y Julia York, en su etapa como investigadoras en la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá, adiestraron a siete de esos gansos para volar en un túnel de viento en condiciones que simulaban las de la travesía del Himalaya. Más allá de las bajas temperaturas, las aves usaban una máscara que controla el aire que respiran. También llevaban adosada una pequeña mochila con sensores para medir la temperatura, la presencia de gases en sangre y la frecuencia cardíaca. La realización del experimento tal vez haya sido la parte más sencilla de la labor de las científicas. Ellas criaron a esos gansos desde que salieron de los huevos y las aves las reconocieron como madres. Meir y York les enseñaron a las aves a volar al aire libre y luego, en el túnel de viento. Las biólogas descubrieron que, en condiciones que simulaban alturas de entre 5.500 y 9 mil metros, la temperatura de la sangre de esas aves desciende incluso más de 2 grados Celsius (ºC), una condición que les asegura un transporte más eficiente del oxígeno en las moléculas de hemoglobina (eLIFE, 3 de septiembre). A pesar del intenso ejercicio, la frecuencia cardíaca de esos gansos no se altera e incluso se ralentiza su metabolismo.

Milsom Lab/ UBC Jessica Meir monitorea a las aves en un test en un túnel de vientoMilsom Lab/ UBC

 

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