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Necrológicas

Vocación democrática

El desarrollo de un sistema político estable fue la preocupación central en la trayectoria de Wanderley Guilherme dos Santos

Alexandre Durão/ Folhapress Wanderley Guilherme dos Santos en Río de Janeiro, en 2006, en el marco del lanzamiento del libro Horizonte do desejoAlexandre Durão/ Folhapress

El 26 de octubre pasado, a los 84 años, falleció Wanderley Guilherme dos Santos, a quien se lo considera uno de los fundadores de la ciencia política en Brasil. Docente jubilado de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), era investigador asociado del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Iesp-Uerj), en donde continuaba ejerciendo la actividad docente.

La trayectoria académica de Wanderley, tal como se lo conocía, estuvo signada por la exploración de varios campos de investigación en el ámbito de la ciencia política, desde los estudios electorales hasta la filosofía, tal como lo expresa el politólogo João Feres Júnior, director del Iesp-Uerj. El tema de la democracia funcionó como “hilo conductor”, resalta. “Una de sus preocupaciones consistió en entender cómo es posible desarrollar una democracia estable e inclusiva, particularmente en Brasil, un país en el cual los factores antidemocráticos abundan”, dice Feres Júnior.

Su colega en el Iesp, el sociólogo Adalberto Moreira Cardoso, también recuerda el ahínco de Wanderley por comprender y explicar el sistema democrático brasileño. “Sostenía que la democracia es una construcción ininterrumpida, una lucha constante contra el autoritarismo y la barbarie”, dice. “A pesar del pesimismo de los últimos tiempos, proponía estudios tendientes a solucionar los problemas del país, en especial las múltiples desigualdades, en medio de contradicciones y dificultades”.

Un ejemplo de ese empeño puede entreverse en sus investigaciones de la década de 1970 y comienzo de los años 1980 sobre las posibilidades de reconstrucción de la democracia luego del final de la dictadura militar (1964-1985). “Fue uno de los pioneros en llamar la atención acerca del hecho de que la dictadura transformó la base social del país, promoviendo la ampliación de la clase obrera y el desplazamiento masivo de la población rural hacia las ciudades, liberando fuerzas que la propia dictadura, tal como lo demostró la historia, no sería capaz de contener. Wanderley dos Santos anticipó que la apertura política sobrevendría de una u otra manera”, resume Moreira Cardoso.

Dos Santos había nacido en Río de Janeiro, y se tornó conocido a nivel nacional en 1962, a los 27 años, cuando publicó Quem dará o golpe no Brasil?, un libro que forma parte de la colección Cadernos do Povo Brasileiro, de la editorial Civilização Brasileira. “En esa obra predijo el golpe de 1964, al revelar que el sistema democrático brasileño transitaba un callejón sin salida que conduciría a una ruptura”, dice Moreira Cardoso. “Él trazó un mapa de las fuerzas que componían el inestable equilibrio de poder en aquel momento, entre las cuales figuraban los partidos políticos, la clase media, los obreros y particularmente los militares, y develó que el sistema político no estaba logrando procesar y encauzar esos conflictos”. Entre los más de 30 libros que escribió, Moreira Cardoso destaca Crise e castigo: Partidos e generais na política brasileira (Editorial Vértice/ Iuperj, 1987) y Horizonte do desejo: Instabilidade, fracasso coletivo e inércia social (FGV Editora, 2006) como referencias. “Wanderley desarrollaba una ciencia política múltiple, conectado con las tendencias del pensamiento mundial”, dice Moreira Cardoso. Dos Santos se graduó en la carrera de filosofía en 1958, en la UFRJ, y defendió su tesis doctoral intitulada “Impasse y crisis en la política brasileña” en la Universidad Stanford, en Estados Unidos, en 1979.

Un intelectual público
Junto al sociólogo y politólogo Bolívar Lamounier y el jurista César Augusto Coelho Guimarães, Wanderley fundó en 1969 el Instituto Universitario de Investigaciones de Río de Janeiro (Iuperj), una de las primeras instituciones en ofrecer un programa de posgrado en ciencia política en Brasil. “A diferencia de la tradición ensayística que imperaba en las ciencias sociales brasileñas, los investigadores del Iuperj daban valor a los estudios basados en datos empíricos, sin descuidar la fundamentación teórica”, relata Feres Júnior, quien afirma a su vez que Dos Santos fue la síntesis de esa nueva actitud intelectual. En 2010, el instituto fue trasladado a la Uerj, cambiando su nombre por Iesp.

Una de las primeras alumnas de doctorado de Dos Santos, la historiadora Angela de Castro Gomes, profesora visitante de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (Unirio) pone de relieve el afán del politólogo para ofrecerles a sus alumnos una amplia bibliografía, al tiempo que estimulaba la autonomía intelectual. De Castro Gomes sostiene que su tesis se vio beneficiada por el interés de ambos en trabajar con un concepto de ciudadanía vinculado con los derechos sociales, más que con los derechos políticos. “Él manifestaba que no le agradaban los alumnos que permanecían pegados a su director de tesis por comodidad intelectual y nos estimulaba para defender nuestras propias ideas”, recuerda. La investigadora comenta que la tarea de Wanderley como mentor hoy en día le sirve como modelo para su propia labor como supervisora de tesis y tesinas. “Más allá de su trayectoria ejemplar, destaco el aspecto humano de nuestra colaboración. Durante el doctorado tuve a mis dos hijas y Wanderley fue muy generoso en ambas oportunidades”, relata.

Aparte del doctorado de De Castro Gomes (1987), el también dirigió las tesis del antropólogo y politólogo Luiz Eduardo Soares (1991), y de los sociólogos Renato Lessa (1992) y Luis Carlos Fridman (1997), entre otras. “Ningún alumno dirigido por él salió incólume de su rigurosidad intelectual”, analiza Moreira Cardoso, del Iesp.

El sociólogo Luis Augusto Campos, también del Iesp, comenta que, en el seminario en homenaje al 50º aniversario de la institución, que se realizó al final de mes de septiembre, Wanderley no aludió al pasado de la misma. Optó por abordar las perspectivas del posgrado. Y recuerda que el politólogo dictó clases en el curso “Introducción al siglo XXI” hasta pocos días antes de su muerte, que se produjo como consecuencia de una neumonía. “En ese curso, apeló a una bibliografía actual, anteponiendo temas contemporáneos, tales como la relación entre los algoritmos y las crisis democráticas. El texto más antiguo era de 2007”.

Según Feres Júnior, director del Iesp, Dos Santos dejó dos libros inéditos. En uno de ellos, que tenía pensado publicar en breve, analiza el resultado de las elecciones de 2018 para la Presidencia de la República. En el otro, inconcluso, aborda el sistema electoral brasileño. “La democracia no fue solamente su objeto de estudio, sino que estaba arraigada en su manera de relacionarse con el otro. Alumnos y colegas docentes no quedaban al margen de su constante inquietud intelectual, al mejor estilo socrático”, concluye Feres Júnior.

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