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Entrevista

Luís Henrique Dias Tavares: Una guerra trabada en Bahía

Existe una gran fiesta popular en la ciudad de Salvador que no está vinculada a los santos u orishas, no es en verano ni reviste mayores compromisos con la atracción turística, a diferencia de otros eventos del extenso calendario festivo de Bahía, que constituyen una fuente cada vez más importante de ingresos para las arcas del estado. Dicha conmemoración, de carácter cívico, se repite el día dos de julio de cada año – fecha que los bahianos reconocen como el día de la independencia de Bahía -, y celebra a decir verdad la victoria de los brasileños en la guerra de independencia trabada en la provincia de Bahía durante diecisiete meses.

Para explicarlo mejor: la palabra guerra no es en este caso una figura retórica. Se trata efectivamente de una guerra, con su triste sustancia de violencia desenfrenada, dolor, legiones de heridos, muertes, destrucción de edificaciones, colapso de los servicios urbanos, etc., trabada en los moldes de las guerras de comienzos del siglo XIX: entre febrero de 1822 y julio de 1823. Tal como otras guerras, generó sus héroes – en este caso, casi todos provenientes de los estratos más pobres de la población, objetos de culto aún actualmente por parte de los bahianos y con idéntico cariño. Maria Quitéria, João das Botas y Corneteiro Lopes son nombres inolvidables en esta saga inexistente en los libros didácticos de Historia de Brasil, y por tal motivo desconocida para la mayoría de los brasileños.

Por cierto, injustamente desconocida, según el historiador Luís Henrique Dias Tavares, quien este 28 de enero cumple 80 años, buena parte de los cuales ha dedicado a una incansable investigación sobre la participación bahiana en el proceso emancipador de Brasil. En diciembre pasado, Dias Tavares lanzó un nuevo libro sobre el tema: Independência do Brasil na Bahía (editorial de la UFBA, 245 páginas, R$ 35), título que se suma a otros 22 que ya publicó, distribuidos entre los estudios históricos y la ficción. Profesor emérito de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), donde se jubiló en 1991, al cabo de 38 años de trabajo, entre 1977 y 1986 Luís Henrique Dias Tavares pasó algunas veces por períodos de posdoctorado en la Universidad de Londres.

Natural de Nazaré das Farinhas, en la zona conocida como Recôncavo, casado con doña Laurita, padre de dos hijos y una hija, seis nietos y una bisnieta hasta ahora, fue con su infinita calma bahiana, condimentada con mucha simpatía, que el profesor Luís Henrique le concedió a Pesquisa FAPESP en noviembre pasado la entrevista cuyos principales tramos pueden leerse a continuación.

Profesor, ¿cuál es su relación con la UFBA hoy en día?
Soy profesor fundador de la maestría y el doctorado en historia y ciencias sociales de la Facultad de Filosofía y Ciencia Humanas. Soy también director de tesis de la Facultad de Educación. Y desde finales de 2003, integro una comisión que está organizando los eventos referentes a los 60 años de la universidad, que se realizarán el 2 de julio de 2006.

Ya que eso será el 2 de julio, por la fecha caemos de lleno en el tema de la independencia de Bahía. Y la pregunta entonces es la siguiente: ¿por qué casi nadie de afuera de Bahía sabe que acá hubo una guerra de independencia?
Debido a las deformaciones de la enseñanza de la historia en Brasil y a las diferencias regionales existentes en nuestro país. São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais adquirieron una posición destacada a causa de la proclamación de la República y por el despliegue de la llamada Revolución de 1930, que condujo al país a una nueva fase, que intentó unir formas democráticas audaces y formas autoritarias, mezquinas, dictatoriales, que sometieron a Brasil a un atraso de al menos 50 años. Esto lo que está en la base de tal desconocimiento de la lucha por la independencia en Brasil, y no solamente en Bahía. Esta provincia trabó una guerra que duró más de un año. Costó muchas vidas y sacrificios, y contribuyó también para el mayor empobrecimiento de la provincia.

¿La guerra de independencia se libró también en alguna otra provincia?
De la manera como se entabló acá no. Existe una situación de lucha permanente en Pernambuco, junto a las provincias de Paraíba, Río Grande do Norte, Ceará, con una cierta extensión a Piauí y probablemente a Maranhão.

Es decir que el nordeste luchó por la independencia.
Sí, existe una guerra de independencia del nordeste, con características muy distintas de la forma en que Brasil se separó de Portugal en el sur. La separación de Brasil y Portugal tiene una cara de negociaciones complicadas en Río de Janeiro, que se extiende a São Paulo y Minas Gerais, y otra cara de la situaciones de lucha armada y de negación de la monarquía absoluta que Portugal volvió a ser durante los primeros meses de 1823. Es la realidad que nuestro querido colega y amigo, el historiador Evaldo Cabral de Mello, desarrolla en su reciente libro A outra independência. Así denomina a aquélla que se desarrolló en la provincia de Pernambuco y, debido a su cercanía, alcanzó a Paraíba, Río Grande do Norte y Ceará.

¿Cuáles son las características de la guerra por la independencia desatada en Bahía?
Es diferente de lo que sucedió en Pernambuco. Allí se procesó el desarrollo de las posturas de 1817, aún no aceptadas ni comprendidas por los estudiosos de la historia de Brasil, que se orientaban en dirección a un Brasil republicano federativo. Y la preocupación con el tráfico negrero y con el trabajo esclavo estuvo en los planes de los más prominentes líderes de 1817 en Recife. En Bahía se desarrolló una situación de guerra, donde valían todas las armas. Esta situación única se dio por causa de la posesión del general Madeira de Mello, por la fuerza de las armas, en el comando de la provincia de Bahía. Al igual que Maranhão y Pará, Bahía había adherido al movimiento constitucionalista de Portugal a partir de la revolución de Porto de agosto de 1821. Mi inolvidable maestro José Honório Rodrigues cuestionó la adhesión de Bahía y aún no hemos logrado aclarar la posición de la provincia. Pero la propia monarquía constitucional portuguesa sigue siendo un tema no resuelto en la historia de Portugal; hay cuestiones que no se han aclarado. Una de éstas apunta que la revolución declaró que reconocía la autoridad del rey Don João VI, que, en aquellos días, estaba en Río de Janeiro, en ese entonces un centro político del imperio portugués. Algunos historiadores portugueses ponen de relieve que a partir de 1808 Brasil se convirtió en el centro del imperio, con la venida de la familia real a Brasil, pero mi planteo es que los auxiliares del rey Don João VI intelectualmente más capaces a decir verdad dieron una nueva forma a la situación de colonia de Brasil.

Desde su óptica, Brasil solamente adquirió un status de colonia un tanto diferenciada.
Se instala en Brasil una situación aún no comprendida. Para mí no es aceptable sostener que Río de Janeiro se convirtió en el centro del imperio portugués. Menos aún que Brasil dejó atrás su condición de subalterno de Portugal. Hay una nueva relevancia para Río de Janeiro, pero no a punto tal de ubicar en la ciudad el comando del imperio portugués. No era de Río de Janeiro que partían las orientaciones y las decisiones rumbo a Angola, Guinea, Santo Tomé y Príncipe, Mozambique, Azores e Isla de Madeira.

Pero, si una parte sustancial de la corte se había trasladado acá, ¿cómo podía Lisboa mantener el comando del imperio portugués?
Mantenían un comando rengo, pero lo mantenían, debido a que los gobiernos que se estructuraron en Portugal bajo la protección de Inglaterra, o mejor dicho, del imperio unido de Inglaterra, Escocia e Irlanda, eran interferentes. No se puede declarar de manera muy segura que los gobiernos que representaban al rey Don João VI en Portugal eran altaneros y autónomos, debido a que sobre esos gobiernos prevalecía la autoridad mayor de los representantes del imperio británico, todos estos militares.

Era como si Brasil estuviera en un segundo grado de subalternidad. Existía el imperio británico, Portugal bajo cierto control de ese imperio y Brasil subalterno de Portugal. Una situación bastante complicada.
Sumamente compleja y difícil de entendérsela, pues aún no alcanzamos las líneas claras para llegar a la inteligencia de esa fase de la historia de Portugal, que es también de la historia de Brasil.

Volvamos a Bahía. El general Madeira de Mello asume el comando de la tropa portuguesa en marzo de 1822. ¿Cómo se instaura la situación de guerra?
Se instaura antes de marzo; en febrero de 1822, con la decisión de los comandantes militares portugueses de Salvador de no abrir el comando de la provincia a la entrada ninguna autoridad militar brasileña. Decidieron que tenía que ser el general Inácio Luís Madeira de Mello. La designación vino de Lisboa, de las Cortes, un nombre antiguo de la monarquía absolutista que se aplicó a la Asamblea Constituyente legislativa implantada por la revolución de agosto de 1821. Esta asamblea no fue lo suficientemente clara ni lo suficientemente lúcida como para estipular las condiciones de equivalencia entre el reino de Portugal, el reino de Brasil  y el reino de Algarves y, de acuerdo con mi evaluación, la formación del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves, determinada por Don João VI en 1816, es una figura de ficción. Según la evaluación de muchos respetables historiadores portugueses es otra, es decir, la de que el rey con esa actitud estableció una equidad entre Portugal, Brasil y Algarves.

Antes de la revolución constitucionalista.
Sí. De cualquier manera, debo decir que la ubicación del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves construía una nueva situación política en el escenario internacional – para ser preciso, en el cuadro de Europa occidental y oriental, pues la Rusia zarista está en esa fase histórica muy íntimamente ligada a todas las decisiones de las organizaciones monárquicas, políticas y militares que derrotaron a Napoleón Bonaparte. Todo esto es muy confuso porque es políticamente cómodo transformar la proclamación del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves en el fin del vínculo colonial, en el fin del vínculo de subordinación de Brasil a Portugal. Pero esta subordinación es administrativa, es política, es cultural, ¡es una subordinación en todos los sentidos! Ni siquiera los brasileños que habían llegado a puestos de comando en el ejército de Portugal en las tierras de Brasil habían sido escuchados a la hora de la decisión de crear el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves.

Pero, ¿cómo se organizan las fuerzas brasileñas para entrar en guerra en Bahía?
Se organizaron de la manera posible en esa ocasión, con los militares brasileños que tomaban parte en el ejército colonial portugués, que tenían rangos más altos y comando en la ciudad del Salvador. Habían participado en la adhesión de Bahía al movimiento constitucional que sucedió a la revolución de 1821, sin considerar el equívoco en que se estaban metiendo. Adhirieron a una situación en la cual vislumbraban la posibilidad de la independencia, si no de Brasil, al menos de una región de Brasil, mediante una carta constitucional elaborada también con la participación de diputados brasileños en la Asamblea Constituyente.

¿Y como nada de ello sucedió, los militares desencantados resolvieron entrar en guerra contra Portugal?
Se lanzan a una ruptura completa con Portugal.

¿Y quiénes son los líderes en el primer momento de la guerra?
Hay varios, pero los reuniré bajo el nombre de Felisberto Gomes Caldeira, que a la sazón era teniente coronel del ejército colonial portugués en Brasil. En noviembre de 1821, Felisberto Gomes Caldeira y otros militares subieron Ladeira da Praça [sitio ubicado en el centro histórico de Salvador], invadieron el Concejo Municipal, tomaron la bandera del concejo, que era el símbolo del poder y, con ella en manos, se encaramaron para deponer a la junta que gobernaba Bahía, que gobernaba militarmente la ciudad del Salvador. Estos militares estaban con la junta, exigiendo que la misma dimitiera y que se formase otra junta, cuando los oficiales portugueses, con Madeira de Mello al mando, llegaron al centro de la ciudad y arrestaron a los manifestantes.

Entre noviembre de1821 y febrero de 1822, estos militares que tenían a Felisberto en el liderazgo fueron arrestados. ¿Cómo es eso de que la lucha comienza en febrero?
Sí, ellos fueron prisioneros a Lisboa. Pero otros militares con la misma posición se quedaron en el ejército colonial. Y toman la actitud de resistir cuando Inácio Luís Madeira de Mello es nombrado por las Cortes de Lisboa y por el rey Don João VI comandante de las fuerzas armadas en Bahía. Ése es un decreto que todavía no ha sido perfectamente aclarado de la historia de Portugal y de la historia de Brasil. Pero se refería al nombramiento de generales portugueses para todas las provincias de Brasil, una decisión que, de acuerdo con mi lectura, reveló que Portugal había decidido mantener a Brasil subordinado por la fuerza de las armas. Esta ley o decreto a decir verdad es de septiembre de 1821, pero llega a Bahía recién en febrero de 1822, con el nombramiento de Madeira de Mello como gobernador de armas de la provincia de Bahía. Los oficiales brasileños que aún estaban dentro del ejército, como así también los milicianos brasileños que representaban a los blancos, los pobres, los negros y los mulatos, no aceptaron este nombramiento. Preferían que fuera un brasileño y, en ese caso, probablemente los equívocos de la costura de Brasil al Reino de Portugal y Algarves durarían algún tiempo todavía. Pero digo que el nombramiento fue una declaración de guerra porque fue armas en manos como Madeira de Mello ocupó el puesto de gobernador de armas en la provincia de Bahía.

Y entonces sí comienza la resistencia.
Sí. Los municipios que formaban la zona conocida como Recôncavo, productores directos de la riqueza de la provincia, pues producían azúcar, tabaco y otras mercaderías destinadas al comercio internacional, sin armas, declaran que no aceptan al general Madeira de Mello como gobernador de armas. Y cierran la zona de Recôncavo para las relaciones con la ciudad de Salvador. Esto afecta a toda la provincia, porque es desde Cachoeira, en el Recôncavo, que se establecen las relaciones comerciales con todo el así llamado sertón, subiendo el río Paraguaçu hasta Chapada Diamantina, y extendiéndose de allí a las áreas que producían ganado y lo enviaban a la ciudad del Salvador. Todos adoptan la postura de resistir. Y fracasan todas las ofensivas de Madeira de Mello destinadas a contar con el reconocimiento del Recôncavo. El general no logra entablar relación alguna con los dueños de las tierras, de las haciendas, de las plantaciones y de los esclavos del Recôncavo. Esta resistencia pasiva se extiende hasta junio de 1822.  La ocupación del gobierno a cargo de Madeira de Mello en febrero había establecido un corte entre brasileños y portugueses. Las relaciones entre brasileños y portugueses siempre fueron muy distantes, siempre guardaron las conveniencias de las actividades que realizaban, pero siempre existieron tensiones.

¿Qué sucede de junio en adelante, que cambia en la situación?
Primeramente es la proclama del municipio de Cachoeira contra Madeira de Mello, contra todos los restantes oficiales militares, contra la Armada Portuguesa, que ocupaba Bahía de Todos os Santos. Es una situación no muy bien comprendida aún, pero el 28 de junio de 1822 se forma en Cachoeira un gobierno que niega el gobierno con sede en la ciudad del Salvador. En mi nuevo libro hago una revisión de lo que sucedió y de aquello que yo mismo narré en las  ediciones anteriores de Independência do Brasil na Bahia, publicadas por Civilização Brasileira. Analizo las divisiones regionales de Brasil, que eran muy profundas en aquel momento.

Según ese panorama que usted pinta, se configura una situación en que el príncipe regente tenía poder sobre Río de Janeiro, São Paulo y Minas Gerais. La provincia de Bahía se hallaba en una situación singular. La mayor parte de las provincias del nordeste no estaba muy preocupada con las decisiones del príncipe regente, mientras que Maranhão y Pará obedecían directamente a Lisboa. En tanto, Río Grande del Sul, Paraná y…
 …estaban aún muy distantes de todo eso.

En definitiva, en su libro existe un dibujo muy interesante de la formación de la nación, después de esas divisiones profundas.
Mi querido amigo el historiador Marco Morel pone de relieve este aspecto en el prefacio de mi libro. Con su lucidez, autoridad y conocimiento de la historia de Brasil, Morel acentúa que existía esa falta total de perspectiva de unidad. No había un Brasil, había Brasiles. Y existían diferencias incluso dentro de la propia provincia. El municipio de Cachoeira no era como el de Santo Amaro, ni éste como el de São Francisco do Conde. Están muy cerca, son tierras muy mezcladas, pero tienen distintos intereses, formaciones distintas. Volviendo a la guerra, la postura beligerante adoptada por Cachoeira se vio acompañada por los municipios de Santo Amaro, São Francisco do Conde y Maragogipe. Y entonces los deputados bahianos en las Cortes enviaron una consulta a los brasileños de dichos municipios, que sirvió de cobertura para estructurar la nueva situación de guerra, ahora reconociendo la autoridad del príncipe Don Pedro, el gobierno establecido en Río de Janeiro. Esto sucedió en junio, julio y agosto de 1822, cuando Don Pedro, José Bonifácio de Andrada e Silva y otros allegados ya estaban decididos a separar a Brasil  de Portugal.

Usted sostiene que el 7 de septiembre es una fecha simbólica. ¿Por qué?
Ésta es también una cuestión que aún requiere mucha investigación. El hecho es que las conversaciones sobre la separación de Brasil de Portugal anduvieron por caminos muy extraños, pues conducían a una forma autoritaria, absolutista. En la provincia de Bahía hay en ese momento una situación de guerra inevitable, pues aquellos que empuñaban las armas en el Recôncavo eran brasileños, que no querían saber más nada con Portugal, y habían decidido reconocer al príncipe Don Pedro como autoridad en Brasil; aquéllos que estaban con la armas en sus manos en la ciudad de Salvador eran militares del ejército portugués que ocupaba la ciudad de Salvador, con el apoyo de los grandes exportadores e importadores de las casas comerciales portuguesas, subordinados al rey Don João VI. Es una situación absolutamente nueva. El gobierno formado en Cachoeira de hecho no llegó a tener amplitud, pero casi enseguida se forma el Consejo Interino. Y acá me veo llevado a recordar que el teniente coronel Felisberto Gomes Caldeira tuvo una actuación decisiva para la formación de un gobierno autónomo en Bahía, y ese Consejo Interino que empieza a gobernar la provincia de allí en adelante.

¿Pero cómo pudo tener toda esa influencia si estaba preso en Lisboa?
Él ya había regresado. Los diputados brasileños en las Cortes lograron defender a todos los militares que habían caído prisioneros y que habían sido enviados allá y fueron liberados. Felisberto Gomes Caldeira regresó a Salvador, que estaba bajo dominio de Madeira de Mello, y se comporta como un conspirador. Se presenta ante el general que mandó prenderlo como el soldado que volvió de una situación injusta, ocupa su puesto, recibe los sueldos y desaparece para reaparecer después en Santo Amaro. Va a conversar con los amos de ingenios, de tierras y de esclavos, que habían roto con Madeira de Mello. Y de allí va de Santo Amaro a São Francisco do Conde, a Cachoeira, donde nuevamente, con una manifestación que tiene hombres armados en la puerta del Concejo Municipal, se toma la decisión de formarse un Consejo Interino, con representantes de los diversos municipios de la provincia.

¿Cuando esas milicias y tropas organizadas vienen a Salvador se traba la guerra que termina con la caída de Madeira de Mello?
No. Antes, en agosto de 1822, ellos declaran la guerra. En ese momento ellos no sabían absolutamente nada acerca de lo que estaba sucediendo en Río de Janeiro. Entonces esos municipios de Bahía salen a buscar la cobertura autoritaria del príncipe, porque ése es uno de los focos permanentes en nuestra historia: el autoritarismo. Somos un pueblo conservador. Nuestro comportamiento ha sido repetidamente conservador. Y también es un comportamiento de quien espera más de las autoridades autoritarias que de las autoridades democráticas constitucionales. Es fácil ubicar actualmente las tendencias que permitieron después existir 1964, 1968, y Dios no permita que esos episodios se repitan de nuevo, pero no debemos soslayar nunca dos cosas: primero que tuvimos trabajo esclavo hasta 1888 y no fuimos capaces de solucionar el fin de la esclavitud. No hicimos nada para que el final de la esclavitud fuera efectivamente el fin de la esclavitud. Las cabezas que pensaron la mejor solución fueron el ingeniero André Pereira Rebouças, monarquista hasta la muerte, pero de pensamiento límpido, y Joaquim Nabuco, los dos únicos brasileños que propusieron la donación de un lote de tierra a cada esclavo que estaba siendo aparentemente liberado. Pero, volviendo, en segundo lugar, el autoritarismo está profundamente entrañado como tendencia en nuestra historia. Cuando Brasil más recientemente construyó las condiciones que llevaron a la suspensión de la dictadura militar, a decir verdad una dictadura militarizada de grandes empresarios brasileños y de grandes empresarios internacionales que tenían dinero invertido en la economía brasileña, se hizo una encuesta con los oficiales de las Fuerzas Armadas sobre el retorno a la forma democrática que terminó con un 85% en contra. Por lo tanto, el fantasma del autoritarismo está aquí y debemos permanecer muy alertas para que no vuelva a pisarnos como ya lo ha hecho.

¿Podemos volver a 1822?
Sí, en agosto los brasileños del Recôncavo forman fuerzas organizadas para no solamente resistir, sino también avanzar y recuperar la ciudad de Salvador. Hasta que se llega a decidir por la independencia, sus soturnos caminos por instantes llevaron al príncipe Don Pedro a pensar en traer de regreso al rey Don João VI y darle investidura acá, con la autoridad de rey de Brasil, Portugal y Algarves, fórmula ésta que no reunía las mínimas condiciones; una situación muy peculiar que aún no está en la conciencia de los brasileños. Cuando el príncipe va a São Paulo en agosto, lo hace para hacer lugar a las conveniencias políticas del ministro José Bonifácio de Andrada e Silva. Equilibrará así las condiciones de liderazgo de los Andrada en la provincia de São Paulo. De cualquier modo, viaja decidido a separar a Brasil de Portugal y a proclamarse como aquél que los fluminenses ungieran, es decir, el defensor perpetuo del Brasil. Y el 7 de septiembre es entonces por ello una fecha simbólica, no es realmente la de la independencia de Brasil, incluso porque una enorme porción del país aún no era independiente. La guerra que se trababa en una provincia como Bahía, que tenía artículos de suma importancia en el comercio internacional, al margen de contar con un puerto de fácil acceso para quien llegara de Europa, la India o África, creaba una situación muy especial para el mantenimiento de la unidad del país.

¿Por qué?
El cuadro económico, de avance del capitalismo industrial, que requiere de nuevos estándares tecnológicos para hacer avanzar la producción, es favorable por una transposición indirecta. Pero el cuadro político es diferente. Una Europa monárquica absolutista tiene el comando de millones de europeos. Quienes lideran esa Europa son Austria, Rusia y Prusia. Y existe una situación de conflicto económico y político entre el Reino Unido de Gran Bretaña y dichos países. Inglaterra, líder del Reino Unido de Gran Bretaña, es el país de la Revolución Industrial, que había llegado también a Francia y a Estados Unidos. Ese panorama económico no impera en el mundo todavía, pero tiene una posición de suma importancia y de cierto poder de decisión en el mundo entero. Entonces acá en Brasil hay diplomáticos ingleses, cónsules norteamericanos, están en el nordeste, en Pernambuco, en Bahía… En definitiva, un Brasil que aún no era Brasil ocupa en ese preciso momento una posición muy débil, y es ahí que debe entenderse que toda nuestra lucha en Bahía, en el nordeste, fue decisiva para la independencia de Brasil y la formación de Brasil tal como es. Tobias Monteiro vislumbró esto y le dio relieve en su libro A elaboração da independência de Brasil . Aceptamos la línea de Tobias Monteiro por la lucidez y por su autoridad como historiador. Pero seguimos trabajando en esto, a decir verdad estoy estudiando la independencia de Brasil en Bahía desde 1956.

¿Por qué la independencia de Bahía, en el imaginario de los bahianos, tiene una connotación popular tan fuerte? ¿Por qué la fiesta del 2 de julio, a diferencia del 7 de septiembre, siempre ha sido una fiesta más vinculada a las causas populares? ¿Por que las figuras de Maria Quitéria, Joana Angélica, Corneteiro Lopes y João das Botas parecen hacer mención de un imaginario totalmente diferente de aquel que se tiene sobre la independencia de Brasil?
Esto es una construcción de muchísimos años, con posterioridad al 2 de julio de 1823. Bahía salió muy pobre de la guerra, pues durante un largo período se quedó sin posibilidades de dar continuidad a su comercio, mientras gastaba sus recursos para conformar aquellas tropas, aquellos batallones, y apoyar al ejército que en definitiva va a llegar de Río de Janeiro. Así, de manos vacías, el 2 de julio de 1823 lo único que Bahía tiene es precisamente el 2 de julio de 1823. En medio a aquel panorama, que en la época no se puede caracterizar como nacional brasileño, pues Brasil verdaderamente no existía aún, Brasil es una lerda y castigada construcción de los brasileños, Bahía está sin nada y es de allí que los bahianos orgullosamente construyeron el 2 de julio de 1823 como una fecha de la independencia, que era de Bahía, pero que era también, y mucho, de Brasil. La construcción del 2 de julio es lenta y se hace con algunos equívocos, porque Bahía sigue actualmente homenajeando al general Labatut el 2 de julio, y no existe la menor razón para eso. Fueron los brasileños quienes de hecho liberaron la ciudad del Salvador, de armas en manos. Primero fueron los brasileños de Santo Amaro, Maragogipe, Cachoeira, São Francisco do Conde, Nazaré das Farinhas y Jaguaripe que formaban un ejército de desarrapados… Después entraron los brasileños que descendieron de Catité y de otras regiones del sertón y de Chapada Diamantina, formando un ejército de los más variados colores, de brasileños hijos de esclavos, descendientes de esclavos, brasileños blancos pobres que nada tenían al margen de una roza de caña plantada para el amo de ingenio… Fueron meses y meses que permanecieron dentro de trincheras excavadas en las tierras de Santo Amaro y São Francisco do Conde, tierras que con cualquier lluvia se convierten en lodo, y allí fueron infestados de garrapatas y otros bichos de pies a cabeza. Acometidos por la tuberculosis, el paludismo, el tifus, todas estas enfermedades atacaron a nuestros soldados, y ultimaron a muchos de ellos. Avanzaron para llegar a la ciudad del Salvador, tomaron los altos del Pirajá y avanzaron dentro de Bahía de Todos os Santos, comenzando desde Itapagipe, conquistando Río Vermelho, de Rio Vermelho alcanzaron Barra. Un ejército de desarrapados, de hombres famélicos. El cuadro del general Joaquim de Lima e Silva, a la sazón aún coronel, el Duque de Caxias, sobre un caballo alazán hermosísimo, ovacionado por un ejército de hombres, todos muy contentos, alegres y gordos, no representa la verdad.

¿Cuántos soldados había en esa guerra según los cálculos disponibles?
De 9 mil a 10 mil soldados portugueses, sumados allí los efectivos de la Armada Portuguesa que ocupaban Bahía de Todos os Santos. Y del lado brasileño alrededor de doce mil soldados, siendo que eran pocos los soldados profesionales realmente, que vinieron en la primera tanda enviada por el príncipe, ya entonces aclamado emperador, y después otros soldados brasileños que llegaron de Sergipe, Alagoas, Pernambuco, Paraíba, Río Grande do Norte y Ceará a luchar en Bahía por la independencia de Brasil .

Casi nadie tiene idea de la convergencia de fuerzas de todo el país…
No, no se tiene idea, pero justo ahí es que nosotros nos estamos acercando a la verdad histórica. Esa guerra cobró muchas víctimas, registró muertes heroicas de hombres que se atrincheraron en el lodo… Héroes enlodados, descalzos… La mitología bahiana creó a Maria Quitéria con una falda escocesa, con un lindo uniforme y arma en mano. Ella estuvo realmente en varios instantes de la lucha, pero desarrapada, con lo poco que le quedaba en el cuerpo, y fue parte de ese ejército brasileño…

No es un mito, ¿ella efectivamente es una mujer que luchó en la guerra todo ese tiempo?
Sí, todo el tiempo. Hasta el 2 de julio. Al menos desde agosto de 1822 ella está en ese comando de guerra para liberar la ciudad de Salvador.

¿Lo propio vale para João das Bota y para Corneteiro Lopes?
Vale lo propio para João das Botas. No así para Corneteiro Lopes, pues él no es una figura documentada en nuestra historia. Es una construcción de Santos Titara y otros. Pero no debemos olvidarnos en homenaje a Corneteiro Lopes que Inácio Acioly Cerqueira e Silva lo conoció siendo un mendigo, pidiendo limosna en la ciudad de Salvador, y relata esto en 1836, en la primera edición de Memórias históricas da província da Bahia. Como está tomado por esa ideología del patriotismo bahiano, construyó así también la historia de un clarinetero que decidía combates que estaban casi perdidos.

¿Es cierto que Maria Quitéria murió en una situación de prostitución en Cachoeira?
Eso no es cierto. Es producto del prejuicio masculino, brasileño y bahiano contra la mujer. Los barones de Bahía nunca reconocieron a Maria Quitéria y por eso han construido varias versiones negándola. Ella realmente estuvo en el frente de combate. Partió con el batallón del abuelo de Castro Alves, don Periquitão, y al llegar a Salvador, como era inteligente, al culminar la guerra, vio que sus perspectivas no eran muy buenas y se fue a Río de Janeiro a presentarse ante el príncipe Don Pedro, que le dio el título de cadete. Y ahora, para concluir, le pido su permiso para dar la noticia de que el general Inácio Luís Madeira de Mello regresó con su ejército a Portugal, con una cantidad enorme de buques y, en noviembre de 1823, lo hicieron prisionero y pasó a responder en el marco de uno de los procesos más increíbles de Portugal. Su prisión obedeció una orden directa del ministro de Guerra del rey Don João VI, el príncipe Don Miguel. Y en el proceso, Madeira de Mello aparece como el único responsable de la derrota del ejército y de la marina de Portugal.

No puedo terminar sin saber algo sobre João das Botas.
Es una figura sumamente desconocida aún. Es un marinero portugués que adhiere a la autoridad del príncipe Don Pedro y debido a sus conocimientos instruye a Cachoeira, Santo Amaro y São Francisco do Conde para armar barcos. La historia de Bahía de Todos os Santos es la historia de los barcos “saveiros” y las canoas. Cuando se los armaron grandes barcos, les pusieron cañones en las proas y las popas, y quedaron bajo el mando de João de Oliveira Botas. Estos barcos así armados fueron decisivos en la guerra. No vamos a decir que fueron vencedores porque no sabemos hasta ahora por qué motivo la Armada Portuguesa fue tan temerosa para realizar de hecho combates en las condiciones que estaba, con grandes naves con muchos cañones, con una fuerza belicosa mucho mayor que aquellos barquitos.

¿Esos grandes barcos de la resistencia bombardean la ciudad de Salvador desde Bahía de Todos os Santos?
No. No llegan a Salvador. Defienden Itaparica. Los días 5, 6 y 7 de enero de 1823, la Armada Portuguesa hizo una nueva tentativa tosca y, por lo que todo indica, sin grande interés en tomar y ocupar la isla de Itaparica.

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