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Entrevista

Niède Guidon: “Inauguro el Museo de la Naturaleza y me voy descansar”

Desde hace cuatro décadas instalada en Serra da Capivara, la arqueóloga afirma que deja Piauí tras la apertura del nuevo espacio de exposiciones

La arqueóloga en el Museo del Hombre Americano, en la localidad de São Raimundo Nonato, a 30 kilómetros del futuro Museo de la Naturaleza

Léo Ramos Chaves

El Museo de la Naturaleza será el último gran aporte de Niède Guidon al Parque Nacional de Serra da Capivara, una unidad de conservación creada en el sur del estado de Piauí, nordeste de Brasil, en el año 1979, que abarca alrededor de 130 mil hectáreas y es administrada por la Fundación Museo del Hombre Americano (Fumdham), en colaboración con el Instituto Chico Mendes (ICMBio) y el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan). Desde hace 40 años, la actuación de la arqueóloga, quien vive en São Raimundo Nonato (Piauí) y comanda la fundación, ha venido siendo importante para la consolidación del parque y la preservación y el estudio de sus 1.200 sitios con pinturas rupestres y material arqueológico y paleontológico. A sus 85 años, con los movimientos limitados debido a las secuelas de una fiebre chikunguña que contrajo en 2016, Guidon ya no logra explorar los sitios prehistóricos que tanto ama. Dice que después del 18 de diciembre, cuando inaugurará el nuevo museo (el segundo que abre en la zona), deja el mando de la fundación. Probablemente regresará a Francia, en donde trabajó durante dos décadas y país del cual también posee ciudadanía. Los amigos dudan de que esta vez cumpla la promesa de dejar Piauí, que ya formuló en otras ocasiones.

¿Por qué construir otro museo?
Cuando construimos el Museo del Hombre Americano había también una parte dedicada a los fósiles, a los mapeos geológicos y a la naturaleza de la región. Pero la colección humana creció tanto que tuvimos que retirar la parte de la naturaleza. Como no teníamos dónde mostrar esos fósiles, incluso marinos, de cuando aquí fue mar, elaboramos el proyecto del Museo de la Naturaleza. Eso fue más o menos entre 2002 y 2003. Con el cambio de gobierno, la presidencia del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que apoyaba el proyecto, cambió y no hubo avances. En 2009, se reanudó el proyecto y en 2013 el banco lo aprobó, pero el giro del dinero solo se concretó en 2017, sin ninguna actualización monetaria. Entonces tuvimos que hacer adaptaciones en el proyecto para no exceder el presupuesto. En el nuevo museo mostraremos toda la región y pondremos de relieve los cambios climáticos y los eventos geológicos que aquí ocurrieron. Hasta hace 9.000 años, había selva amazónica en la parte alta de Serra da Capivara, y acá, la llanura, era Bosque Atlántico. Era el punto de encuentro de ambos biomas. Con los cambios climáticos, la selva desapareció y se instaló la Caatinga. Aún hoy en día hay especies de animales y vegetales de esos dos biomas, que sobrevivieron aquí.

¿Cómo se mantendrá el nuevo museo?
Vamos a inaugurarlo y después veremos cómo lo mantenemos. La idea es que el museo sea autosostenible. Los gobiernos deberían estimular el turismo en la región, fomentar la construcción de hoteles cuatro y cinco estrellas. Es caro y difícil llegar acá. No es fácil ir a Petrolina para tomar un avión. Logramos que se inaugurase el aeropuerto de Serra da Capivara, pero no opera con vuelos comerciales.

¿Usted dejará el mando de la Fumdham?
Salgo después de la inauguración del museo. Vuelvo a Francia, pero no sé adónde. Me gustan las ciudades pequeñas, hermosas. Tengo derecho a descansar. Reivindicaré mi derecho a no hacer nada. Yo empecé a trabajar a los 18 años.

¿Cómo está la situación de la fundación y la del parque?
Cuando vine a São Raimundo Nonato, empezamos a preparar el parque para recibir a los turistas. No sabía cómo hacerlo. Entonces fui a visitar varios proyectos de preservación de patrimonio existentes en el mundo. El parque cuenta actualmente con más de 450 kilómetros (km) de carreteras. Cada 10 km a la redonda pusimos garitas de vigilancia, con personal que se comunicaba mediante un sistema de radio. El Ibama [actualmente sucedido por el ICMBio] no mantenía a nadie acá. Ellos nombraban al jefe del parque y listo.

¿Pero de dónde provino el dinero para la estructuración del parque?
Las primeras obras de infraestructura fueron financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual en 1995 giró más de un millón y medio de dólares. Después, el mecanismo de compensación ambiental y los patrocinios a través de la Ley Rouanet nos permitieron ampliar la infraestructura y hacer que el parque funcione. En la compensación ambiental las empresas que causaban impactos en la naturaleza estaban obligadas a cederles un porcentaje de sus utilidades a modo de indemnización a instituciones protección del medio ambiente. Muchas empresas, incluso la minera Vale y la hidroeléctrica Chesf, nos suministraban compensaciones ambientales todos los años. Petrobras efectuaba donaciones anualmente también. Pero posteriormente se creó un fondo de compensación ambiental; fue en 2008 si no me equivoco, y el dinero empezó a ir a Brasilia, administrado por el banco estatal Caixa Econômica Federal, en lugar de ir directamente a las instituciones. Recientemente, este mecanismo cambió nuevamente y ahora ese fondo es administrado directamente por el ICMBio.  Nunca más vimos el dinero de la compensación ambiental. Después Petrobras entró en crisis y también paró de ayudarnos. Entonces las cosas empezaron a ponerse difíciles. No contamos con fondos fijos. Hasta ahora, y esporádicamente, recibimos recursos del Iphan, del ICMBio, de enmiendas presupuestarias del Parlamento y de donaciones particulares. En los últimos años el gobierno del Piauí nos ha venido apoyando, dentro de sus posibilidades. Así es como se ha mantenido el parque. Pero estamos siempre solicitándole dinero al ICMBio. Llegamos a tener 270 personas trabajando para la Fumdham. Pero en los últimos años solo estamos despidiendo gente. Actualmente contamos con alrededor de 70 empleados, pero 50 están cumpliendo el previo aviso de despido. De no llegar fondos, no sé de dónde sacar dinero para pagar las indemnizaciones laborales. El dinero saldría de una acción que inició la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) del estado de Piauí contra el gobierno nacional, argumentando que este está obligado a mantener los patrimonios de la humanidad.

¿Cuánto dinero necesita la Fumdhan para mantener sus actividades?
Los fondos para el Museo del Hombre Americano provienen del Iphan, y los del parque, del ICMBio. Actualmente contamos con 15 personas trabajando en el parque y otras 15 en los laboratorios de investigación. Los investigadores normalmente reciben sus haberes en el marco de vínculo con proyectos científicos, o forman parte de las plantillas de universidades o instituciones de Brasil o del exterior. Para mantener una buena cantidad de personal y las carreteras del parque, necesitaríamos unos 500 mil reales mensuales. Teníamos un equipo de conservación de las pinturas rupestres compuesto por 12 personas. Iban todos los días al parque y visitaban los sitios para realizar trabajos de mantenimiento, tales como sacar termitas o algún panal de abejas o arreglar algo. Ahora son tres solamente.

¿Si usted sale, quién quedará en su lugar en la Fumdham?
En principio, la [bióloga] Marcia Chame, de la Fiocruz de Río de Janeiro. Ella fue designada por la Fumdhan para reemplazarme. Con la inauguración del Museo de la Naturaleza, ella pasa a ser la directora presidente. Es una excelente investigadora. Trabaja con nosotros desde la década de 1980. Después será necesario convocar a una elección de la nueva dirección.

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