Imprimir Republicar

Trayectorias

Por el honor

El título de doctor honoris causa reconoce una actividad de significativa distinción científica, cultural y social

Daniel Almeida

El título de doctor honoris causa, una distinción concedida por instituciones brasileñas de educación superior desde hace alrededor de un siglo, se remonta a la época del surgimiento de las primeras universidades europeas. “Entre 1478 y 1479, la Universidad de Oxford, en Inglaterra, ya le había concedido ese título al obispo inglés Lionel Woodville, estudioso del derecho canónico, decano y rector de la Catedral de San Pedro en Exeter”, comenta Francisco Queiroz, docente de historia de la ciencia en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP).

Inicialmente ligadas a la Iglesia Católica, las universidades concedían esa distinción como reconocimiento a la importancia académica de teólogos y filósofos de aquella época. A partir del siglo XVIII, con las reformas napoleónicas introducidas en las instituciones de educación superior, el título pasó a concedérseles también a individuos ajenos a la academia. Proveniente del latín, honoris causa significa “en reconocimiento al mérito”, o sea, quien recibe ese título suele destacarse en su área de actuación, no necesariamente académica, y su concesión no depende del grado de instrucción. “En general, los diplomados ya ostentan una labor reconocida por la sociedad”, dice Queiroz. Entre los homenajeados del exterior figuran el escritor José Saramago (1922-2010), la actriz Meryl Streep, el boxeador Muhammad Ali (1942-2016) y el científico Albert Einstein (1879-1955).

No hay una reglamentación para la concesión del título de doctor honoris causa. El otorgamiento está circunscrito al reglamento interno de cada universidad. En Brasil, las primeras condecoraciones de este tipo se realizaron en 1921, en la por entonces recién fundada Universidad de Brasil –la actual Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ)–, y fueron otorgadas a personalidades tales como el médico argentino Gregorio Araoz Alfaro (1870-1955) y el filósofo y rector de la Universidad de México Antonio Caso Andrade (1883-1946).

El título, paso a paso

1. El dosier con el estudio de la trayectoria del homenajeado y los documentos que atestiguan la importancia de la designación son presentados por el representante de la facultad al respectivo cuerpo colegiado
2. Si resulta aprobada, la solicitud se eleva al consejo universitario, para su debate. En algunas universidades, la decisión final también involucra al rector
3. Una vez concluidas las etapas de evaluación y aprobación, se programa la ceremonia de entrega del título

Los nombramientos contemplan a personalidades nacionales y extranjeras eminentes y son propuestas a partir de la opinión debatida y aprobada por la unidad que propone la distinción”, explica Denise Pires de Carvalho, rectora de la UFRJ. Luego del análisis del claustro o del concejo de deliberación de la respectiva unidad, la propuesta pasa por el escrutinio del consejo universitario de la institución, que está a cargo de la resolución final y del proceso de entrega del título. A lo largo de la historia de la UFRJ se han concedido alrededor de 350 títulos honorarios de este tipo, siendo el más reciente el que se le otorgó en el mes de junio de este año al antropólogo brasileño-congolés Kabengele Munanga, reconocido por sus trabajos sobre discriminación racial, multiculturalismo y relaciones etnorraciales en la educación brasileña.

El progreso del país
En la USP, los títulos de doctor honoris causa  se conceden desde 1934, el mismo año en que se fundó la universidad. De acuerdo con el reglamento de la institución, tienen como objetivo el reconocimiento a individuos de notable aporte al progreso de la ciencia, de las letras, de las artes o que hayan contribuido en forma excepcional con la humanidad, el país o que hayan prestado servicios destacados a la universidad. Con 117 títulos otorgados hasta ahora, el ritmo de condecoraciones viene decayendo en las últimas décadas. “Eso se debe a las nuevas directrices establecidas por la última resolución de la universidad, vigente desde el final de la década de 1980 y que introdujo diversas etapas en el proceso de aprobación”, explica Pedro Vitoriano de Oliveira, secretario general del Consejo Universitario de la USP. “La mayor cantidad de distinciones se concentró en la década de 1950, con aproximadamente 40 títulos concedidos”. La condecoración más reciente se entregó en 2008, con el homenaje al biólogo estadounidense Oliver Smithies, que un año antes había sido galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

Entre las más de 80 personalidades homenajeadas por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) figuran el educador Paulo Freire (1921-1997) y la cantante Elza Soares. “El título debe concederse con mucha seriedad, ya que el escogido pasa a formar parte de la historia de la institución”, dice Rosemeri Antunes dos Santos, secretaria del Consejo Universitario de la UFRGS. De ahí la necesidad de que el nombre propuesto sea sometido a las instancias de evaluación interna, cabiéndole a la comisión especial que informará del proceso constatar la relevancia de la distinción. La fase final demanda un plazo mayor, pudiendo extenderse por varios meses. Como solo llegan al consejo universitario aquellas propuestas que ya han sido aprobadas por el cuerpo colegiado de la unidad solicitante, el proceso que va de la designación hasta la aprobación demanda, en promedio, 120 días. “Una vez aprobado el otorgamiento del título, se organiza una asamblea solemne para la entrega de la distinción y la comunidad universitaria se congrega para homenajear al condecorado”, describe.

La profesora Clarice Garcia Borges Demétrio, del Departamento de Ciencias Exactas de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq-USP), condecorada por su actividad como docente, fue una de las galardonadas con el título de doctora honoris causa por la Universidad de Hasselt, en Bélgica. La distinción, que le fue entregada en mayo de este año por el rector de la institución, fue en reconocimiento a su inestimable contribución para el éxito de la cooperación científica entre Brasil y Bélgica. “Fue una gran sorpresa recibir la carta firmada por el rector con la comunicación del otorgamiento del título”, relata Demétrio, quien desde 2007 es docente de la materia Design of Agricultural Experiments, enfocada en la planificación, la experimentación y el análisis de datos en la agricultura y que recibe anualmente a 16 estudiantes de África, Asia y América Central.

Republicar