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Arqueología

La edad de la leche

Las madres de poblaciones de pescadores-recolectores que habitaron hace 3 mil años en una zona de la actual costa del sur de Brasil amamantaban a sus hijos hasta los 2 años de edad

Materiales arqueológicos del sitio arqueológico de Jabuticabeira II, en Laguna, tales como la mandíbula y los dientes de bebés...

Léo Ramos Chaves

Huesos y dientes hallados en sitios arqueológicos pueden contener información importante acerca de aquellos individuos a los que les pertenecieron, tales como rasgos anatómicos, su edad aproximada y la presencia de enfermedades. La reconstitución de los hábitos alimentarios, si bien en forma parcial, también puede hacerse mediante el análisis de la concentración de diferentes isótopos estables de dos elementos químicos que se preservan en el esqueleto humano: carbono y nitrógeno. Un trío de investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), hizo uso de este abordaje para analizar fragmentos de 60 individuos, adultos y niños, que vivieron hace entre 3.100 y 1.500 años, en el área en donde hoy en día se localiza el sambaquí o conchero Jabuticabeira II, un sitio arqueológico ubicado en la localidad costera de Laguna, unos 100 kilómetros al sur de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina, sur de Brasil. El trabajo recabó evidencias de cómo habría sido el modelo de amamantamiento adoptado por las mujeres de la población de pescadores-recolectores que habitó en esa región.

Según el estudio, que fue publicado el 10 de mayo en el Journal of Archaeological Science: Reports, los recién nacidos se alimentaban exclusivamente con la leche materna hasta alrededor de los 6 meses de edad, cuando otros tipos de alimentos, abundantes en proteínas o hidratos de carbono, comenzaban a ser introducidos progresivamente en su dieta. El destete total se realizaba entre el segundo y el tercer año del niño, en promedio, a los 2,3 años de edad. “No constatamos diferencias significativas en cuanto al tiempo de lactancia y el perfil de la dieta luego del destete, en función del sexo de los bebés”, comenta el bioarqueólogo peruano Luis Pezo-Lanfranco, del Instituto de Biociencias (IB) de la USP y autor principal del trabajo. “Pero esto todavía debe estudiarse con mayor minuciosidad”. En apariencia, los sambaquieiros de Jabuticabeira II no otorgaban privilegios a los niños a la hora de repartir la comida, una práctica que a veces se verifica en algunas culturas.

A partir de la cantidad de carbono y de nitrógeno extraídos de la proteína colágeno y del mineral apatita, ambos presentes en huesos y dientes, las técnicas que se usaron en el trabajo permiten inferir la incidencia de los principales grupos de alimentos –proteínas animales, grasas y carbohidratos– en la dieta consumida por una persona en diferentes etapas de su vida. “Con ellas, simulamos un estudio longitudinal en la antigua población de Jabuticabeira II y determinamos la edad en que los bebés eran exclusivamente amamantados, cuándo comenzaron a recibir alimentación complementaria y cuándo se produjo el destete”, comenta la bioarqueóloga Sabine Eggers, profesora titular del IB y actualmente curadora del Museo de Historia Natural de Viena, otra de las autoras del estudio. “También comparamos la dieta de los niños con la de los adultos”. En total, el estudio analizó 106 segmentos de dientes o huesos (casi siempre costillas), de 39 adultos y 21 jóvenes de hasta 18 años, entre los cuales había seis bebés. De esa muestra, 20 eran varones, 13 mujeres y 27 cuyo sexo no pudo determinarse.

Léo Ramos Chaves … y huesos de las costillas de niños, se usaron para reconstituir la dieta del antiguo pueblo del sambaquíLéo Ramos Chaves

Los dientes y huesos son estructuras valiosas para deducir durante cuánto tiempo un recién nacido recibió leche materna, además de otros aspectos de su dieta. La estructura de los dientes sanos conserva los elementos químicos acumulados al momento de su formación. Diferentes segmentos de un mismo diente se originan en distintas edades del desarrollo humano. El primer molar permanente, por ejemplo, comienza a formar su corona aproximadamente entre los 6 meses de edad y los 2 años y medio, y conserva, como si fuera una cápsula del tiempo, elementos de la dieta consumida por el individuo cuando fue bebé. Como ese diente se conserva por décadas, se pueden comparar sus diferentes partes en busca de registros de cambios alimentarios a lo largo del tiempo. En tanto, las costillas preservan la firma química de los ingredientes que figuraron en el menú de los últimos seis meses de vida de un individuo.

Más allá del aporte de información acerca de las prácticas alimenticias y culturales, el tiempo de lactancia constituye una herramienta para calcular la tasa de crecimiento en grupos prehistóricos. Como las mujeres que amamantan presentan menos posibilidades de quedar embarazadas nuevamente, darle el pecho a los bebés es una forma natural de controlar la natalidad. Las poblaciones sedentarias, que disponen de mayores recursos en el área en que habitan y  generalmente practican la agricultura, tienden a destetar a los hijos más pronto, entre el primero y el segundo año de edad. Su crecimiento demográfico es más acelerados. En las culturas nómades, sin un lugar fijo para vivir, las poblaciones suelen ser menores. Hay menos alimentos a disposición y la etapa de lactancia puede prolongarse hasta los 3 años de edad como forma de espaciar los nacimientos.

El escenario poblacional en el montículo de conchas denominado Jabuticabeira II no encaja en los parámetros más esquemáticos y puede interpretarse como un caso intermedio o de transición. El tiempo promedio de lactancia de los niños, superior a dos años, indica un crecimiento demográfico significativo, aunque con una intensidad menor a la asociada a grupos totalmente sedentarios. “A los “sambaquieiros” de Laguna se los imaginaba como cazadores-recolectores nómades, pero contaban con muchos recursos marinos a disposición y también cultivaban algunas plantas”, pondera Paulo DeBlasis, del Museo de Arqueología y Etnología (MAE), de la USP, quien excavó Jabuticabeira II y otros sitios en la región de Laguna, y también es coautor del estudio sobre lactancia. “Tenían una economía estable y buena densidad poblacional, tal como apuntan varios estudios que realizamos, incluso este sobre la duración de la lactancia”.

Proyecto
Adaptación y producción de alimentos a baja escala: Evidencias bioarqueológicas en poblaciones prehistóricas del litoral brasileño (nº 15/05391-3); Modalidad Beca de posdoctorado; Investigadora responsable Regina Célia Mingroni Netto (USP); Becario Luis Pezo-Lanfranco; Inversión R$ 182.802,89

Artículo científico
PEZO-LANFRANCO, L. et al. Weaning process and subadult diets in a monumental Brazilian shellmound. Journal of Archaeological Science: Reports. 10 may. 2018.

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