Las apuestas en los juegos de azar hasta el punto de poner en riesgo la salud física, mental y financiera constituyen hoy en día un relevante problema de salud pública en Brasil y, según algunos especialistas, es tan grave como la adicción al alcohol y al tabaco. En la actualidad, 10,9 millones de brasileños mayores de 14 años, lo que representa el 6,8 % de la población comprendida en esa franja etaria, juegan de tal manera que se autogeneran problemas emocionales, familiares, económicos o laborales y se les considera jugadores de riesgo. Lo más preocupante es que aproximadamente uno de cada ocho de esos jugadores, lo que equivale a 1,4 millones de personas o el 0,8 % de la población brasileña mayor de 14 años, evidencia un patrón de apuestas más comprometedor, compatible con el diagnóstico de trastorno del juego, una enfermedad que se caracteriza por un afán incontrolable de jugar, aunque ello cause pérdidas.
Estas cifras, que se dieron a conocer a principios de abril en el marco de un evento realizado en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), se calcularon con base en información recopilada de una muestra representativa de la población brasileña y ayudan a delinear un panorama actualizado de las personas que apuestan ‒y cómo lo hacen‒ en el país tras la difusión y la legalización de las plataformas de juegos de azar en línea. Hasta entonces, los datos nacionales recabados utilizando métodos científicos databan de casi 20 años antes, y la información más reciente a disposición había sido obtenida por instituciones privadas especializadas en análisis de conductas y tendencias (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 344).
El equipo de la Unidad de Investigaciones sobre Alcohol y Drogas (Uniad) de la Unifesp llegó a la estimación actual de cuántas personas apuestan en Brasil y de la proporción que lo hace de manera nociva a través de los datos recogidos en la tercera y más reciente edición de la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Alcohol y Drogas (Lenad) realizada entre 2023 y 2024. Divulgada a finales de marzo en Brasilia, durante el lanzamiento del Observatorio Brasileño de Información sobre Drogas (Obid), la Lenad III fue dirigida por la investigadora Clarice Sandi Madruga y financiada por la Secretaría Nacional de Políticas sobre Drogas y Gestión de Activos (Senad), que mantiene un convenio con la Unifesp bajo la coordinación del psiquiatra Ronaldo Laranjeira.

Léo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESPLas plataformas de apuestas en línea, a las que accede el 81,4 % de los adolescentes que jueganLéo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESP
La tercera edición de la encuesta amplió el alcance de la muestra, para lo cual entrevistó a 16.608 brasileños mayores de 14 años de 349 municipios, distribuidos por todas las regiones del país; en las dos ediciones anteriores, habían sido entrevistadas entre 3.000 y 4.000 personas. La Lenad III también diversificó los temas investigados. Además de responder cuestionarios confidenciales referidos al consumo de alcohol y de tabaco, los participantes proporcionaron información sobre el uso de cigarrillos electrónicos (dispositivos electrónicos para fumar o vapeadores), de fármacos que pueden causar dependencia o sustancias psicoactivas ilícitas. El estudio también recopiló indicadores de salud física y mental y determinantes sociales de la salud. Los resultados serán desglosados en publicaciones temáticas en los próximos meses.
Un módulo específico de la Lenad III evaluó la frecuencia y el impacto de los juegos de azar en el país. En el mismo, 4.860 personas ‒876 adolescentes de ambos sexos, de 14 a 18 años, y 3.984 varones y mujeres adultos‒ respondieron nueve preguntas del Índice de Gravedad de Problemas con el Juego (PGSI), una herramienta que evalúa los daños personales, sociales y financieros relacionados con el hábito de apostar e identifica el nivel de riesgo de desarrollar lo que se conoce como trastorno del juego o ludopatía.
Los datos sobre el juego divulgados ahora se encuentran detallados en un documento de 60 páginas intitulado Caderno temático – Jogos de aposta na população brasileira [Cuaderno temático. Juegos de apuestas en la población brasileña], y sugieren que el riesgo asociado con el hábito de apostar de los brasileños se ha intensificado en comparación con lo observado en la primera encuesta, aunque los indicadores que analizan los juegos de apuestas no son directamente comparables entre ambas ediciones, ya que emplearon herramientas de cálculo diferentes.
En la Lenad I, que se llevó a cabo en 2005 y 2006 bajo la coordinación de Laranjeira, los encuestadores recabaron información de 3.007 personas mayores de 14 años de 144 ciudades brasileñas. En aquel momento todavía existían locales donde se jugaba al bingo electrónico y con máquinas tragamonedas, y el 88,3 % de la población no jugaba, como se detalla en un artículo publicado en 2010 en la revista científica Psychiatry Research. El 9,4 % correspondía a apostadores ocasionales, el 1,3 % tenía algún grado de problema con el juego y el 1 % se encuadraba en la categoría de los jugadores patológicos, que apuestan compulsivamente a pesar de haber experimentado traspiés financieros, emocionales o en sus vínculos familiares y sociales.
En la encuesta más reciente, realizada en los albores del actual furor por las bets y las plataformas de apuestas online, el porcentaje de individuos que no juegan fue de un 82,6 %, casi seis puntos porcentuales menos que lo registrado en la Lenad I. El 17,4 % restante, cifra que comprende a casi 28 millones de brasileños, se distribuyen de la siguiente manera: un 10,6 % juega en forma esporádica, sin enfrentar mayores problemas; un 3,4 % corresponde a jugadores con bajo riesgo de tornarse dependientes; un 2,6 % se encuentra en riesgo moderado, y un 0,8 % corresponde a apostadores problemáticos (véase el gráfico abajo). Estos últimos son aquellos que sumaron más de 8 puntos en la escala PGSI, que llega hasta 27, y posiblemente ya hayan desarrollado el trastorno del juego, una forma de adicción inducida por la conducta y no por una sustancia química, que se encuentra registrada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) y en la Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud (CIE).
“Hay indicios preocupantes de un aumento de las conductas problemáticas relacionados con las apuestas”, comenta el psiquiatra Hermano Tavares, de la Universidad de São Paulo (USP), quien detalló los resultados de la Lenad I en Psychiatry Research y no participó en la versión actual de la encuesta. “Estas señales empezaron a intensificarse durante la pandemia, un período que impulsó las apuestas online y aún no han perdido fuerza. En la actualidad, la adicción al juego es la tercera más común entre los brasileños, superando a la cocaína y el crack y solo por detrás del alcohol y el tabaco. La red pública de salud no está preparada para lidiar con ello”, sostiene.
“Este trastorno se manifiesta cuando el individuo pierde el control sobre el hábito de apostar, que pasa a ocupar un rol central en su vida y le ocasiona daños significativos”, explica el psiquiatra Daniel Spritzer, doctorando en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS) y colaborador de la Lenad III. “Esto incluye apostar más de lo que debería o podría, perder dinero y volver a apostar para tratar de recuperarlo o la necesidad de aumentar cada vez más el monto apostado para sentir el mismo placer inicial”, explica. Las señales de alerta incluyen ansiedad y angustia cuando no pueden apostar, como así también ciertos comportamientos como pedir dinero prestado o vender bienes para continuar apostando.
El porcentaje de jugadores varía según la región del país. El sur concentra la mayor parte (el 20,4 % de los mayores de 14 años apuestan) y el nordeste la menor proporción: un 16,3 % (véase el mapa a la izquierda). La relación entre estas dos regiones se invierte cuando se considera el porcentaje de individuos que apuestan de manera temeraria: la mayor parte de los apostadores (el 52,3 %) con algún grado de riesgo (bajo, mediano o alto) se encuentra en el nordeste, mientras que el porcentaje es mucho menor en el sur (el 29,8 %) y en el sudeste (el 28 %), (véase el gráfico).
La prevalencia de las formas arriesgadas o problemáticas de jugar también fue más alta (el 52,8 %) entre las personas con ingresos mensuales de hasta un salario mínimo, en comparación con el estrato de la población que recibía dos salarios mínimos o más (el 21,1 %). “Los individuos cuyos ingresos son inferiores a un salario mínimo corren tres veces más riesgo de presentar un patrón de juego de riesgo o problemático, independientemente del sexo y de la edad”, señala Madruga.
La modalidad de apuestas preferida de los brasileños es la de las loterías, aunque las plataformas de apuestas en línea ya figuran en segundo lugar, por delante del tradicional jogo do bicho o lotería de animales clandestina. Entre los apostadores, el 71,3 % juega en loterías como Mega-Sena, Quina, Lotomania y otras similares, mientras que un 32,1 % prefieren las bets y un 28,9 % el jogo do bicho (véase el gráfico abajo).
Son casi dos varones jugadores por cada mujer (el 64,8 % frente al 35,2 %) y, conforme con una tendencia ya observada en estudios internacionales, también en Brasil son tres los grupos de apostadores que corren mayor riesgo de desarrollar trastorno del juego: los adolescentes, las personas con menores ingresos y los adeptos a las plataformas de apuestas en línea. “Al estar ampliamente disponibles y accesibles a través del teléfono móvil, y dado que ofrecen la posibilidad de reforzar inmediatamente la sensación de gratificación y recompensa, los mecanismos de apuestas online incrementan significativamente el número de personas en riesgo de desarrollar este tipo de trastorno”, explica la investigadora de la Unifesp.
En Brasil, el juego está prohibido para los menores de 18 años. Aun así, el 4 % de los apostadores identificados en la Lenad III correspondía adolescentes. La mayoría de los jóvenes que apuestan (el 84,1 %) lo hacen a través de las plataformas online y, si bien se trata de un grupo reducido, concentra una de las proporciones más elevadas de personas con riesgo de desarrollar ludopatía: un 55,4 % frente a un 37,7 % entre los adultos. “El cerebro de los adolescentes todavía está en etapa de desarrollo. Es por ello que son más vulnerables al influjo de la publicidad, ostensiblemente dirigida al público joven. La literatura médica afirma que los adolescentes corren entre 2 y 4 veces más riesgo que los adultos de desarrollar problemas con los juegos de azar”, dice Spritzer.
Madruga subraya que uno de los factores que hacen que las plataformas digitales sean más peligrosas es la ilusión de control que proporcionan a los apostadores. “En el caso de las bets, los tahúres creen que pueden comprender y manipular los resultados de algo que, en realidad, es aleatorio”, explica la coordinadora de la Lenad III. Esta racionalización, según la investigadora, se asemeja a la de los consumidores de drogas como la cocaína y el crack, que a menudo creen que tienen control sobre el propio consumo y no se ven a sí mismos como parte del grupo de personas con problemas. “El estudio deja claro que el juego es una herramienta poderosa para generar trastornos, en una proporción que ya ha superado a la de casi todas las drogas psicoactivas. Es fundamental implementar regulaciones más rígidas para proteger a los más vulnerables”, insiste.
Con miras a tratar de mitigar los problemas del juego, los autores de la Lenad III, en colaboración con investigadores del Centro de Investigaciones sobre Alcohol y Drogas del Hospital de Clínicas de Porto Alegre y de la UFRGS, elaboraron un conjunto de recomendaciones. “Las mismas se basan en las mejores evidencias científicas disponibles sobre las medidas que han sido adoptadas en otros países y demostraron ser efectivas para hacer frente a este reto que pone en jaque a la salud pública”, culmina diciendo Madruga.
Este artículo salió publicado con el título “Los brasileños y los juegos” en la edición impresa n° 351 de mayo de 2025.
Artículo científico
TAVARES, H. et al. Gambling in Brazil: Lifetime prevalences and socio-demographic correlates. Psychiatry Research. 30 nov. 2010.
Sondeo
Tercera Encuesta Nacional de Alcohol y Drogas (Lenad). Caderno temático jogos de aposta na população brasileira – Resultados 2023. São Paulo. Unifesp. 2025.
