Guia Covid-19
Imprimir Republish

Memoria

40 primaveras después

El libro fundacional del moderno movimiento ambiental fue lanzado en 1962

En 1939, el químico suizo Paul Müller presentó un uso práctico para la sustancia denominada diclorodifeniltricloroetano (DDT), sintetizada en 1874 por un estudiante de química alemán. Müller percibió que el producto era eficiente en el combate contra los insectos y lo transformó en un insecticida. En poco tiempo el DDT empezó a ser utilizado en la agricultura de manera intensiva e indiscriminada en Estados Unidos, y tal uso se propagó por el mundo. Y ese trabajo acabó rindiéndole a Müller el Premio Nobel de 1948. Todo parecía ir muy bien hasta que la bióloga marina estadounidense Rachel Carson escribió Primavera Silenciosa (Silent Spring), libro lanzado en 1962.

En resumen, Rachel decía que el DDT y otros insecticidas sintéticos eran peligrosos no solamente para los insectos, sino también para los seres humanos, debido a su poder de acumularse en el organismo, lo que fatalmente causaría problemas irreversibles en la salud de las personas. En un lenguaje claro y suministrando numerosos ejemplos reales, la bióloga mostró que la vida de buena parte de los seres vivos estaría comprometida en el futuro si no se parase de envenenar el ambiente.

Primavera Silenciosa se convirtió en el impulso del moderno movimiento ambiental. “La obra de Rachel Carson fue una respuesta de la comunidad científica ante una situación ambiental grave”, explica José Roberto Postali Parra, jefe del Departamento de Entomología, Fitopatología y Zoología Agrícola de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq).

“Uno de los desdoblamientos más importantes del libro fue el uso de manejo integrado de plagas”, dice el profesor titular jubilado de la Esalq Gilberto Casadei Baptista, lector de primera hora de la obra, agotada en Brasil. Rachel Carson no vivió para ver los efectos de su alerta: insecticidas peligrosos prohibidos, nuevos métodos de control de insectos y el surgimiento de una verdadera consciencia ambiental. La investigadora murió de cáncer en 1964.

Republish