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Tecnología

Al ataque contra las cigarritas

El control biológico es la nueva arma contra los insectos que se han convertido en plaga debido a la mecanización del corte de la caña de azúcar

MIGUEL BOYAYAN

La cigarrita inyecta toxinas en las hojas, en detrimento de la fotosíntesis de la plantaMIGUEL BOYAYAN

La gradual restricción de la quema de la paja de la caña de azúcar durante la zafra, determinada por una ley estadual, ha generado como efecto inmediato la reducción del monóxido de carbono arrojado a la atmósfera, lo que representa un alivio considerable para el ambiente y para la salud de la gente que vive en los 350 municipios productores de caña del estado de São Paulo. Pero el cambio en el sistema de zafra, con la consiguiente adopción de la mecanización del corte, ocasionó también la proliferación de nuevas plagas para este cultivo, como la cigarrita de la raíz (Mahanarva fimbriolata).

Sin la quema, que también mata a los insectos, estas cigarritas encuentran un ambiente propicio para vivir en medio al material orgánico acumulado en el suelo. Y los estragos ocasionados por estos pequeños insectos, que miden alrededor de un centímetro, son devastadores para el mayor y más importante cultivo agroindustrial del estado de São Paulo, que representa una producción anual de 148 millones de toneladas de materia prima, transformadas en 9,6 millones de toneladas de azúcar y 6,4 millones de metros cúbicos de alcohol.

Para controlar a esta plaga y a otros enemigos naturales de la caña, y también para evaluar la persistencia o acción residual de los herbicidas utilizados en el cultivo, un grupo integrado por 12 investigadores está trabajando desde mayo de 2000 en un proyecto temático financiado por la FAPESP, que ya exhibe resultados prometedores. El grupo, coordinado por el profesor Antonio Batista Filho, director del Centro Experimental del Instituto Biológico, un ente vinculado a la Agencia Paulista de Tecnología de Agronegocios de la Secretaría de Agricultura y Abastecimiento del Estado de São Paulo, con sede en Campinas, trabaja con un bioinsecticida elaborado utilizando como base el hongo Metarhizium anisopliae, un patógeno de la cigarrita, que muestra gran eficacia en la eliminación del insecto.

Esta tecnología ya ha sido transferida a cuatro laboratorios paulistas, creados e instalados en municipios productores de caña: Biocana (Pontal),Biocontrol (Sertãozinho), MethaVida (Catiguá) y Usina Univalem (Valparaíso). Este insecticida natural también será fabricado por Usina Delta, de la ciudad homónima de Minas Gerais. Todos estos laboratorios contarán con el apoyo del Centro Experimental del Instituto Biológico.

“Este bioinseticida ha mostrado una acción bastante eficaz contra las ninfas (que son las formas jóvenes de las cigarritas), principalmente luego de varias aplicaciones sucesivas”, relata Batista. “Una buena parte de la población de insectos es eliminada en esta fase, considerada estratégica para el control”. Batista subraya que los insecticidas químicos tienen un desempeño similar, o incluso mejor en algunos casos, pero cuestan alrededor de diez veces más y ocasionan perjuicios ambientales. Los gastos por hectárea con defensivos agrícolas se ubican en torno a los 150 reales, mientras que el control con el hongo cuesta 15 reales.

El ciclo de vida de la cigarrita se inicia con la llegada del período de lluvias, entre los meses de septiembre y octubre. Los huevos enterrados en el suelo dan origen a las ninfas, que viven entre 50 y 60 días. Ya al salir de los huevos, las ninfas se dirigen hacia la base de la caña y se envuelven en una espuma por producida ellas mismas, para protegerse mientras chupan la savia de la planta para alimentarse hasta la fase adulta, cuando vuelan, se aparean y generan nuevos huevos. Los ejemplares adultos ocasionan daños al inyectar toxinas en las hojas, interfiriendo así en la capacidad de fotosíntesis de la planta. Las pérdidas ascienden al 60% en el campo, y eso sin contar aquéllas ocasionadas en la producción industrial, debido a la reducción del tenor de sacarosa de la caña. El ataque, que llega hasta la tercera generación, recién concluye en marzo, cuando empieza el período más seco. A partir de esa época, la cigarrita deposita sus huevos en el suelo, y allí permanecen a la espera de lahumedad de un nuevo período de lluvias. Entonces se inicia una nueva colonia.

Control natural
Los estudios para la multiplicación a escala industrial del hongo Metarhizium anisopliae se iniciaron en la región nordeste del país hace 30 años, cuando los productores de azúcar empezaron a sufrir pérdidas con la cigarrita de la hoja (Mahanarva posticata). Y la observación que llevó al bioinsecticida se efectuó en Campos (interior de Río de Janeiro), en donde este insecto era encontrado en las plantaciones de caña, pero no ocasionaba problemas, porque estaba asociado a un patógeno que efectuaba el control natural: el Metarhizium.

El trabajo desarrollado por el Instituto Biológico, en asociación con la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq) de la Universidad São Paulo (USP) y el Centro de Ciencias Agrarias de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), abarcó pruebas de nuevos linajes más agresivos del hongo en diferentes regiones del estado, además de estudios con otros agentes patogénicos que podrían incorporarse al manejo. Una de las etapas del trabajo para seleccionar hongos más eficientes, que aún está en marcha, incluyó pruebas con 80 linajes, de los cuales se seleccionaron los ocho mejores.

Éstos serán ahora probados en el campo en Usina Cerradinho por la doctoranda Elisângela de Sousa Loureiro, de la Universidad Estadual Paulista (Unesp) del campus de Botucatú, dirigida por Batista. Otro experimento ligado al grupo está siendo llevado adelante en la UFSCar. El estudiante de maestría José Francisco Garcia, que cursa entomología en la Esalq, bajo la dirección del profesorPaulo Botelho, de la UFSCar, está desarrollando un sistema de cría de cigarritas en laboratorio, garantizando así la existencia de insectos para los estudios referentes a su comportamiento y su biología.

La importancia de todo este trabajo reside en el hecho de que la caña de azúcar representa casi un 30% del ingreso bruto total de la producción agropecuaria paulista, monto superior al valor de la producción de carnes y del conjunto de las frutas más importantes, como la naranja, la uva y las mandarinas. Por eso el Proyecto Caña, tal como es llamado el proyecto temático por los investigadores, va más allá en los experimentos de control biológico de plagas. La elección del hongo más agresivo en el combate contra la cigarrita es tan solo una de las vertientes. Es necesario hallar la formulación más eficaz y la mejor modalidad de aplicación del hongo.

“Las observaciones hechas hasta el momento han mostrado que el período ideal para iniciar el control biológico es el comprendido entre los meses de octubre y noviembre”, dice Batista. En esa época, como la media de infestación de la cigarrita se ubica entre 0,1 y 0,5 por metro lineal de caña (un coeficiente considerado pequeño), es más fácil romper el ciclo. “El problema es que, como la caña está muy baja, la incidencia solar es grande y los rayos ultravioleta matan al hongo”, subraya el investigador José Eduardo Marcondes de Almeida, que también integra el equipo del Instituto Biológico. Por eso se recomienda que la aplicación se haga al comienzo de la noche, porque la oscuridad y la humedad favorecen la acción del Metarhizium.

La dosificación ideal por hectárea plantada, determinada en pruebas realizadas por la Esalq, es de entre 1 y 2 kilos de hongos. Este producto es cultivado en el arroz, de donde se lo extrae, y luego es lavado y colado. Los experimentos en campo fueron seguidos de cerca por los productores del Grupo Cosan, de la ciudad de Valparaíso (interior de São Paulo); de Usina Guarani, de Olímpia (interior de São Paulo); y de Cerradinho, de Catanduva (interior de São Paulo), que aprobaron los resultados. El hongo es producido tradicionalmente en el arroz, pero el equipo estudia nuevos métodos de cultivo y aplicación.

Según Almeida, y también como parte integrante del proyecto, pretenden estudiar formulaciones que protejan mejor al hongo, elaboradas a base de aceite, como ya se hace con los herbicidas, para que la aplicación pueda hacerse también durante el día. Por ahora, el arroz es el único medio de cultivo que es explotado comercialmente para la producción del hongo, pero otros compuestos, como la levadura de caña y la levadura de cerveza, asociados a azúcares, como la dextrosa (del maíz), pueden ofrecer excelentes condiciones para la producción a escala industrial. Los investigadores también iniciaron experimentos con agua y proteína líquida.

“Hemos iniciado las pruebas en medio de cultivo líquido porque el riesgo de contaminación en cultivo sólido -como es el caso del arroz- es grande, sin contar que es un volumen muy grande para trabajar”, dice Almeida. Tan solo durante el período 2001/ 2002, las empresas paulistas utilizaron más de 25 mil kilos de arroz para producir el hongo Metarhizium, lo que representó un área de caña de alrededor de 20 mil hectáreas. La aplicación del bioinseticida es realizada mediante el uso de un tractor, cuando es aún posible entrar en la plantación, o también desde un avión.

Eficiencia duplicada
Otro patógeno estudiado por el grupo, que muestra graneficiencia en plagas de suelos, son los nematodos, gusanos parecidos a las lombrices. En laboratorio éstos consiguen un control total, pero su producción es mucho más cara que la del hongo Metarhizium, pues generalmente son producidos mediante la utilización de proteína animal como substrato. En la investigación se efectúan pruebas con medios de cultivo alternativos y económicamente viables. De acuerdo con el investigador Luís Garrigós Leite, los nematodos tienen la capacidad de ubicar al hospedador mediante receptores químicos ubicados en su cabeza. Cuando son aplicados en el suelo, se desplazan hasta 30 centímetros, atraídos por el gas carbónico emitido por la cigarrita.

Asimismo, los nematodos trabajan asociados a una bacteria que cargan en sus intestinos. Ni bien penetran en el hospedador, liberan dicha bacteria, que se multiplica rápidamente y en 24 horas mata al insecto. En esta fase, los nematodos se alimentan de la bacteria junto con el contenido del insecto. Para obtener nematodos en un medio artificial, se seleccionaron los cien más agresivos, integrantes de dos linajes, para las pruebas que se realizarán en el campo durante lo que resta de este año.

Una de las líneas de investigación de este proyecto temático, encabezada por Flávio Martins Garcia Blanco, también del Instituto Biológico, estudió la interacción del hongo Metarhizium con los herbicidas aplicados en el suelo para destruir plantas dañinas, como el coyolillo o coquito, conocido por su velocidad para invadir terrenos. Esta planta perjudica el crecimiento de la caña porque disputa con ésta agua, espacio y nutrientes. De acuerdo con la evaluación hecha por Blanco, lo ideal es utilizar defensivos químicos durante 20 ó 30 días como mínimo antes del valerse del hongo, para no interferir en el control biológico.

Los estudios verificaron también la persistencia de herbicidas en el suelo y los efectos de su permanencia. “Los resultados mostraron residuos en el campo hasta 600 días después de la aplicación de un herbicida a base de sulfentrazonie (bastante usado en el combate contra el coyolillo), un período mucho mayor que el necesario para evitar la aparición de la planta”, relata Blanco. “Si ese herbicida está en el suelo, puede contaminar ríos y pozos artesianos”. Blanco subraya que el defensivo químico requiere de un período residual, pero no tan extenso. Antes de esta investigación, los únicos datos disponibles para conocer el comportamiento de los herbicidas eran los de cultivos de otros países, que no reflejan las condiciones de clima, el suelo y los microorganismos de Brasil.

El plazo fijado por ley para eliminar completamente las quemas en la zafra paulista es el año 2020. A pesar de que esa fecha parece lejana, los productores se están anticipando, para encontrar las variedades más propicias para el plantío con zafra mecanizada y más resistentes contra las nuevas plagas que están surgiendo. “Las exigencias de plantío eran otras antes de la mecanización, pero ahora todo ha cambiado, es otro cultivo, otra manera de abordar la plantación”, dice Amaury da Silva dos Santos, investigador del Instituto Biológico. En los próximos años, la mecanización de la zafra y del plantío requerirán tierras con bajos niveles de declive, no siempre disponibles.

Algunos municipios productores de caña, como Piracicaba, analizan nuevos nichos de mercado, para adaptarse a las restricciones impuestas por la topografía del terreno. De acuerdo con un estudio realizado por la Esalq, alrededor del 70% de las áreas de la región tiene un declive superior al 12%, lo que impide el paso de las máquinas. Pero los productores han hallado una salida: hacerque la región entera produzca azúcar orgánico. Este tipo de producto exige un manejo diferente, con mayor espacio entre las plantas y sin pulverización de defensivos químicos. El azúcar orgánico alcanza una cotización entre tres y cuatro veces mayor que la del azúcar tradicional en el mercado internacional, principalmente el norteamericano y el europeo. De esta manera, aun con poca área plana para trabajar, la paga compensa.

La aptitud que se perfila para el municipio de Piracicaba es un reflejo de las nuevas exigencias del cultivo de la caña de azúcar, implantado en el país junto con el sistema de capitanías hereditarias, en el siglo XVII. Las investigaciones desarrolladas por el Instituto Biológico, la USP y la UFSCar son fundamentales para que los productores se adapten a las actuales reglas ambientales y a las exigencias de los consumidores. Y los resultados ya mostrados, incluso públicamente, en reuniones itinerantes y talleres, muestran que éste es el camino que debe seguirse para que Brasil no pierda su sitial como mayor exportador mundial de azúcar.

El Proyecto
Evaluación y Control de Plagas, Enfermedades y Persistencia de Herbicidas en Agrosistemas de Caña de azúcar con Sistema de Zafra Mecanizada, sin Quema
MODALIDAD
Proyecto temático
COORDINADOR
Antônio Batista Filho – Instituto Biológico
INVERSIONES
R$ 228.746,51 y US$ 18.099,66

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