
Léo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESPLa partitura de una obra compuesta por Carlos de Campos, quien fue profesor del Conservatorio Dramático y Musical de São PauloLéo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESP
Río de Janeiro fue una de las primeras ciudades fuera de Europa que registró la ejecución del Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). En 1819, la ciudad fue sede de una presentación de esa misa fúnebre escrita en 1791 por el compositor austríaco, de acuerdo con un estudio del musicólogo Ayres de Andrade Júnior (1903-1974) publicado en la década de 1960. Pero la obra circuló también por São Paulo durante la primera mitad del siglo XIX, tal como lo indica una investigación reciente coordinada por el musicólogo Paulo Castagna, del Instituto de Artes de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de la ciudad de São Paulo.
Durante los últimos tres años, dos de ellos con financiación de la FAPESP, el investigador y su equipo catalogaron y organizaron todo el archivo musicográfico (es decir, constituido por partituras) de la antigua Biblioteca del Conservatorio Dramático y Musical de São Paulo. Dicho espacio funcionó entre 1906 y 2006 en el centro de la capital paulista, donde actualmente se ubica la Praça das Artes.
Entre los descubrimientos que se concretaron en el marco de la investigación se encontraba la copia manuscrita de la partitura del Réquiem. Aunque sin fecha, la copia del documento estuvo a cargo del maestro de capilla de la Catedral de São Paulo, Antônio José de Almeida (1816-1876), quien asumió sus funciones en la década de 1840. “Se estima que la copia se hizo cerca del año 1850”, dice Castagna. “Se trata de un trabajo muy preciado y que insumía mucho tiempo en aquella época. Hacer la copia y no ejecutarla era un desperdicio. Por ende, es muy probable que haya sido cantada”.
En total, Castagna y su equipo catalogaron alrededor de 17.000 artículos del fondo musicográfico del antiguo conservatorio, que en la actualidad pertenece a la Fundación Theatro Municipal de São Paulo. Se trata del tercer mayor acervo de este género existente en Brasil, detrás únicamente de los que se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional (en Río de Janeiro) y en la biblioteca Alberto Nepomuceno de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). “Es una colección importante por su diversidad cronológica y estilística, que reúne piezas compuestas en Brasil y en el exterior entre los siglos XVIII y XX, que van desde la ópera y la música sacra hasta composiciones para bandas y música popular”, enumera el investigador.
De acuerdo con Castagna, si bien la colección se constituyó con material adquirido por el proprio conservatorio, la institución recibió también muchas donaciones. Son los casos de los archivos personales de cuatro compositores que fueron docentes de la institución: João Pedro Gomes Cardim (1832-1918), Carlos de Campos (1866-1927), João Gomes de Araújo (1846-1943) y João Gomes Junior (1868-1963). “Son autores poco conocidos, sin ediciones y grabaciones recientes”, comenta Castagna. “Gomes Cardim, por ejemplo, compuso el Hino da Abolição en 1881 para su ejecución y para recaudar fondos destinados a las campañas del abolicionista Luís Gama [1830-1882]”.
El investigador y su equipo encontraron al menos 275 obras inéditas de los cuatro compositores. En marzo, se presentaron nueve piezas escritas por Gomes de Araújo para piano solo o canto y piano en el marco de un evento realizado en el auditorio del Instituto de Artes de la Unesp. “La idea es dejar disponible ese material para que pueda estudiárselo, interpretárselo y grabárselo”.

Léo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESPEl historiador Rafael Araújo, de la Fundación Theatro Municipal de São Paulo, manipula las partituras catalogadas por el equipo del musicólogo Paulo Castagna, de la UnespLéo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESP
En la investigación se ubicaron también dos obras del profesor de música Presciliano Silva (1847-1897). Ellas son la Missa a 4 vozes e pequena orquestra, op. 17 y Ganganelli, una pieza para rabel y piano. “Fue uno de los primeros profesores negros del sistema de enseñanza paulista y empezó a trabajar en 1891 en la Escuela Normal, la actual Escuela Estadual Caetano de Campos, ubicada en el centro de la ciudad”, comenta Castagna. “Hay registros en los periódicos de la época de que esas dos composiciones se ejecutaron en varias ciudades brasileñas y fueron muy aplaudidas”.
Otro investigador que se esfuerza en difundir obras depositadas en diversos fondos es el musicólogo Tadeu Moraes Taffarello, del Centro de Documentación de Música Contemporánea de la Universidad de Campinas (CDMC-Unicamp). Desde 2021, el especialista viene organizando y editando partituras raras depositadas en el CDMC, de compositores tales como José Antonio Rezende de Almeida Prado (1943-2010) y Dinorá de Carvalho (1895-1980). Con el apoyo de la FAPESP, Moraes Taffarello revisa, digitaliza y publica las partituras en libros digitales de descarga gratuita. El material contiene también información sobre las obras y sus autores, como así también sobre el proceso de edición.
Creado en 1989 por la Unicamp y por el Centre de Documentation de la Musique Contemporaine, de Francia, el CDMC brasileño recibió de la matriz francesa en esa época partituras y grabaciones de músicas del siglo XX provenientes de distintas partes do mundo. “En ese intercambio vinieron muchas partituras y música grabada en cintas que estamos terminando de digitalizar”, comenta Moraes Taffarello. La colaboración culminó 10 años después.
En la actualidad, el CDMC dispone también de un acervo de música erudita brasileña de los siglos XX y XXI. “Contamos con colecciones personales fruto de donaciones, como el archivo de Almeida Prado, constituido por obras del compositor, entre otras”, explica. Alumno del compositor y director Camargo Guarnieri (1907-1993) y de la pianista Dinorá de Carvalho, Prado fue docente de la Unicamp entre 1975 y 2000 y dejó más de 570 composiciones.
En tanto, De Carvalho, entre otras de sus realizaciones, fundó la Orquesta Femenina São Paulo, cuya primera presentación pública se concretó en 1940. Su material también llegó al CDMC mediante una donación. Moraes Taffarello comenta que, con ocasión del centenario del nacimiento de la pianista, en 1995, amigos y colegas músicos decidieron homenajearla. Solicitaron entonces a quienes tuviesen partituras de composiciones de la pianista que las donasen a la Unicamp, a los efectos de crear allí una colección de la autora.

Colección Dinorá de Carvalho del Centro de Documentación de Música Contemporánea de la UnicampDinorá de Carvalho en la década de 1920Colección Dinorá de Carvalho del Centro de Documentación de Música Contemporánea de la Unicamp
Hasta ahora Moraes Taffarello ha publicado 12 libros digitales. El próximo que saldrá, aún durante este primer semestre de 2025, será la partitura de Manhã radiosa, de De Carvalho. En un artículo preprint (aún sin revisión por pares) de 2025, Moraes Taffarello, el pianista y compositor Vitor Alves de Mello Lopes y la bibliotecaria del CDMC Raquel de Souza sostienen que la pieza para piano solo Lá vae a barquinha carregada de?, publicada en 1939 por la editorial Casa Wagner, salió dos años después, en versión simplificada y con el mismo título, publicada por otra editorial, Ricordi Brasileira. Aun después de esas dos publicaciones, la autora siguió trabajando en la pieza y creó otras versiones hasta llegar a Manhã radiosa, que se estrenó en 1946. “La práctica composicional de Dinorá de Carvalho está atravesada por una construcción que a menudo comprende años de creación, con versiones distintas de la misma obra”, dice Moraes Taffarello.
No siempre es fácil editar las partituras. “Tal como en el caso de Dinorá de Carvalho, a menudo existen varias versiones de una misma pieza”, refuerza Moraes Taffarello. El CDMC mantiene una colaboración con la Orquesta Sinfónica de la Unicamp, dirigida por Cinthia Alireti, quien suele ejecutar las obras en sus presentaciones. Según el investigador, esto le ayuda a mejorar el resultado final de la edición.
Otro reto reside en hallar las partituras completas. Fue lo que sucedió durante la producción del libro digital, ahora en su etapa final de edición, sobre el espectáculo teatral Noite de São Paulo (1936), del dramaturgo Alfredo Mesquita (1907-1986) y con banda de sonido de De Carvalho. Le faltaba al conjunto la partitura orquestal de la canción Bamboleia, que se encontraba en el fondo Mário de Andrade del Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo (IEB-USP). La colección está formada por libros, partituras, manuscritos, discos y otros documentos del escritor, crítico y musicólogo paulista. “Dinorá de Carvalho fue contemporánea de Mário de Andrade [1893-1945], a quien le dedicó varias de sus composiciones. Es probable que ella misma le haya obsequiado a su amigo la partitura”, comenta la musicóloga Flávia Toni, del IEB-USP, especialista en la obra de De Andrade.
Uno de los trabajos de Toni consistió en organizar el archivo discográfico de Mário de Andrade en 1985, en el marco de un proyecto coordinado por la investigadora Telê Ancona Lopez, de la USP, con el apoyo de la FAPESP. Profesor del Conservatorio Dramático y Musical de São Paulo, De Andrade solía anotar sus impresiones de audición en tapas de cartulina lisas que reemplazaban a las tapas originales de fábrica que cubrían los discos. Los registros se contextualizaron mediante cartas y artículos y generaron el libro A música popular brasileira na vitrola de Mário de Andrade, de 2004, que ahora ha sido reeditado por Edições Sesc en versión ampliada y revisada.
El Colegio de Caraça, que funcionó entre 1820 y 1842 en Minas Gerais, y el Conservatorio Imperial de Música, fundado en 1848 en Río de Janeiro, figuran entre los primeros repositorios de archivos musicales en Brasil. Según Castagna, los estados de São Paulo y Minas Gerais albergan en la actualidad la mayor cantidad de esas colecciones: son 63 y 57 de ellas, respectivamente, con preponderancia de música sacra y de bandas.

Acervo Curt Lange / UFMGEl musicólogo Curt Lange (el cuarto sentado desde la izq.) en 1934, en un encuentro en Río de Janeiro, con invitados como Mário de Andrade (de blanco)Acervo Curt Lange / UFMG
El musicólogo Fernando Lacerda Duarte, de la Universidad Federal de Pará (UFPA), ha visitado 225 ciudades de todo el país en busca de esas colecciones, sobre todo de música sacra. “En general requieren de tratamiento. Encontré una colección en el cielorraso de la catedral de la ciudad de Belém que contenía entre otros artículos partituras, por ejemplo. En ocasiones, los cambios de gestión en una determinada parroquia implican el desechado de un archivo, incluso el musical”, se lamenta.
Gracias a sus investigaciones de campo, Lacerda comprobó que el empleo de la lengua local en los cantos católicos ya existía en Brasil desde el siglo XIX, por ejemplo. De manera oficial, el Vaticano permitía únicamente las misas y los himnos cantados en latín. El uso de la lengua local recién se autorizó oficialmente a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965). “En Brasil, la lengua local o vernácula se utilizaba en forma continua al menos desde la década de 1860”, afirma el investigador. “Como la Iglesia prohibía el canto en idioma vernáculo, esos himnos aparecían como una melodía popular o tradicional, una manera más eficiente para difundir el mensaje del Evangelio”.
Las partituras no constituyen la única fuente de investigación musicológica. En la colección del musicólogo germano-uruguayo Curt Lange (1903-1997), el relieve les cabe a las cartas, tal como lo explica la musicóloga Edite Rocha, coordinadora del espacio, que existe desde 1995 y pertenece a la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Allí, junto a artículos tales como discos y fotografías, hay un epistolario con más de 100.000 cartas que Lange intercambió con estudiosos, intelectuales, políticos e instituciones entre las décadas de 1920 y 1990.
Desde su estancia entre 1944 y 1945 en Minas Gerais, el musicólogo llevó adelante un vasto estudio de partituras y manuscritos que se convirtieron en una de las principales fuentes de música brasileña en el mundo. “Lange organizó todas las cartas que recibía y también conservó copias de las que enviaba”, explica Rocha, docente de la Escuela de Música de la UFMG. “Su correspondencia, con cuantiosas historias tras bambalinas, hace de él una figura ineludible para los investigadores interesados en la música y en la musicología del siglo XX de Brasil y de Latinoamérica”.
Proyectos
1. Colección musicográfica del Conservatorio Dramático y Musical de São Paulo (1906-2006): Inventario, historia archivística, evaluación patrimonial y concreción de la investigación pública en la sección procesada (nº 22/05895-5); Modalidad Ayuda de Investigación ‒ Regular; Investigador responsable Paulo Augusto Castagna (Unesp); Inversión R$ 36.062,00.
2. Colección CIDDIC/CDMC: Edición de partituras y constitución de una colección online (nº 21/14527-7); Modalidad Ayuda de Investigación ‒ Regular; Investigador responsable Tadeu Moraes Taffarello (Unicamp); Inversión R$ 106.269,37.
Artículos científicos
TAFARELLO, T. M. et al. Cinco canções para canto e orquestra escritas por Dinorá de Carvalho para a peça teatral Noite de São Paulo: Edição e análise. Revista de Música Vocal Erudita Brasileira. v. 1, n. 1, p. 1-26. 2023.
CASTAGNA, P. Acervos musicais em políticas públicas e institucionais de gestão de acervos. Debates. v. 26, n. 1, p. 159-72. 2022.