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Biología

Apartheid genético

Clasificación racial segregacionista inhibió el mestizaje en Estados Unidos

Estados Unidos se enorgullece de haber asimilado un crisol de culturas y razas -el melting pot es frecuentemente señalado como una de las palancas del progreso de la gran potencia. De ahí la sorpresa del genetista Sérgio Danilo Pena, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), al analizar secuencias de ADN mitocondrial de estadounidenses caucasianos almacenados en un banco de datos de uso forense del FBI, la policía federal del país, en busca del origen genético de los blancos de los EE.UU. El investigador encontró un índice de mestizaje excepcionalmente bajo. Solamente un 3,1% de las muestras revelaban algún trazo de ascendencia africana o indígena. Fueron analizadas muestras de 1.387 individuos. Solamente  31 exhibían trazos genéticos asiáticos y amerindios, mientras otras 13 tenían linajes de ADN africanos. El número contrasta fuertemente con los hallazgos en poblaciones que se declaran blancas en Brasil y en países de Latinoamérica y también en la población negra estadounidense. En esos grupos, el mestizaje se caracteriza por un componente africano más evidente del lado materno, pero una contribución europea en el lado de los genes masculinos, una señal también de la explotación sexual de las mujeres negras por los hombres blancos en la época de la esclavitud.

En el artículo Sex-biased gene flow in african americans but not in american caucasians, recién publicado en la revista brasileña Genetics and Molecular Research, Pena y su equipo del Departamento de Bioquímica e Inmunología de la UFMG dan una respuesta simple para la discrepancia: el mestizaje es bajo por causa de la rígida clasificación racial seguida en Estados Unidos, herencia de los tiempos de esclavitud y segregación explícita. Tal criterio estuvo vigente desde el siglo XVIII hasta el final de la década de 1960, cuando fue declarado inconstitucional, pero aún influencia las costumbres del país.

Conocida como one drop rule (“la regla de una sola gota”, en inglés en el original) -una única gota de sangre negra convierte al individuo en negro -, esa forma segregacionista de categorización según la cual aún un distante tatarabuelo negro (la proporción es de 1/32 de ascendencia africana) define que el individuo es negro, la regla fue adoptada con el pretexto de decidir el destino de los hijos de esclavos con blancos, pero se tornó una de las piedras angulares del racismo en los EE.UU. al desestimular fuertemente los matrimonios interraciales. “Tiene todo el sentido que aquellas muestras tengan trazos tan escasos de antepasados negros o indios. Si lo contuviesen, no habrían sido clasificados como blancos”, afirma el investigador.

En Brasil esclavista, al contrario, la definición de raza dependía mucho de la apariencia del mestizo – si fuese claro, ganaba hasta el derecho de vivir en la casa grande. “Las prácticas sociales de Estados Unidos y de la América Latina divergen considerablemente. Esta investigación muestra que la clasificación racial puede desempeñar un papel importante en las relaciones interraciales y que la genética molecular es una aliada poderosa de las ciencias sociales”, dice Pena.

Los rasgos del rostro
La investigación con los caucasianos estadounidenses dejó una lección para el profesor de la UFMG: “Es más fácil explicar un fenómeno  que preverlo”. En el final de los años 1990, él también no tenía idea de lo que se iría a encontrar cuando comenzó a investigar el origen genético de 200 brasileños blancos, de diversos orígenes y regiones del país. Como marcadores biológicos, los investigadores examinaron la variación del cromosoma Y, exclusivamente masculino, y el ADN mitocondrial, encontrado en las mitocondrias, y considerado uno de los indicadores más precisos de la herencia materna. Se verificó que, entre los blancos brasileños, cerca del 60% de los linajes maternos son de origen amerindio o africano, mientras que la gran mayoría, más del 95%,  de las linajes paternos de los blancos brasileños es de origen europeo -por lo tanto, menos de uno en cada 20 brasileños blancos tienen un ascendiente paterno negro o indio. Mientras tanto, por la parte materna, seis de cada diez tienen ascendencia negra o india.

Aunque no se traduzca necesariamente en rasgos del rostro o en el color de la piel, el mestizaje entre los pueblos formadores de Brasil es más intenso de lo que se imaginaba.   La investigación fue divulgada en el 2000, durante  las conmemoraciones de los cinco siglos de la llegada de los portugueses. Más recientemente se estudió la herencia genética encontrada en los negros brasileños (lea en Pesquisa FAPESP 134). El análisis del material genético hecha  por Pena y Maria Cátira Bortolini, de la Universidad Federal do Río Grande del Sur, muestra: 85% de los negros brasileños tienen una ancestral africana, pero  solo el 47% guardan linajes africanos heredados de hombres – el restante tiene ancestrales europeos de la parte masculina.

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