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Medicina veterinária

Cáscara dura

Una vacuna protege a las aves contra las bacterias que causan fragilidad en sus huevos

LIVETLas bacterias atacan la médula ósea de las aves y alteram la calcificación de las cáscarasLIVET

El año 1991 fue atípico para varias granjas del interior de São Paulo. Las gallinas pusieron un número excesivo de huevos sin cáscara o con una cáscara extremadamente delgada. Este hecho llamó la atención de João Takashi Ohashi, un médico veterinario graduado en la Universidad de São Paulo (USP), que poco tiempo antes había armado su propia empresa: Livet Produtos Veterinários, tras una larga actuación en el desarrollo de productos en una multinacional.

Takashi decidió investigar las causas de ese extraño fenómeno, y elaboró una hipótesis en el sentido de que parte del problema podría vincularse a agentes infecciosos, como las bacterias. Hasta entonces, los estudios apuntaban la edad avanzada de las gallinas, la mala nutrición y los problemas genéticos y ambientales como los factores responsables de las alteraciones en la cáscara de los huevos y otras enfermedades infecciosas específicas. Años más tarde, João llevó adelante su idea de investigar las causas bacterianas de la enfermedad, e incluso llegó a idear una vacuna. Para llevar a cabo sus estudios, presentó en 1998 un proyecto en la FAPESP, en el marco del Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE).

La coordinación del proyecto estuvo a cargo de la profesora Masaio Mizuno Ishizuka, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la USP. “Las investigaciones, concluidas en junio del año pasado, mostraron una correlación entre ciertas lesiones en la médula ósea provocadas por bacterias y la calidad de la cáscara”, cuenta João. Y resultaron en una nueva vacuna bacteriana, eficaz en la eliminación de un 11% del problema de malformación de la cáscara, de acuerdo con Masaio.

Asimismo, los estudios indicaron un virus que es el responsable de diversos estragos en el metabolismo del calcio en las aves. Sumadas, estas dos causas representan la mitad de los problemas relacionados con la ovoporosis, bautizada así por los investigadores, pues es como la osteoporosis de las aves. El 50% restante responde a factores tales como la inadecuada nutrición, problemas de manejo y enfermedades causantes de lesiones en el tracto reproductor, bronquitis y otras infecciones. En estos momentos, João y Masaio se abocan al desarrollo de una vacuna mixta (bacteriana y viral) para minimizar las pérdidas ocasionadas por la mala calidad de la cáscara de los huevos. Las mismas llegan al 7,4% anual en Brasil, al 6,4% en Estados Unidos y al 8% en Alemania.

Un estudio del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), publicado a comienzos de este año, y que involucró únicamente a granjas productoras de huevos con una planta igual o superior a 10 mil ponedoras, muestra que Brasil produjo en el período enero-septiembre del año pasado 1.332 millones de docenas de huevos, o alrededor de 16 mil millones de unidades. La proyección para el año se ubica torno a 21.300 millones de unidades. Ese volumen brinda una idea acerca de la dimensión de los perjuicios afrontados por el sector debido al descarte de huevos impropios para el consumo. Y más: si se considera que Brasil es un país que pretende llegar al hambre cero, las pérdidas son inmensas, y llegan más o menos a unos 1.300 millones de huevos perdidos en 2002.

Una enfermedad progresiva
La vacuna desarrollada por Livet se destina a combatir las bacterias Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Staphylococcus epidermidis y Enterococcus sp. de linajes aislados de gallinas. El estudio apuntó que esas bacterias afectan la médula ósea de las aves, impidiendo la adecuada formación del calcio en los huevos. La vacunación debe hacerse hasta la 16ª semana de vida de las aves, momento en el que comienza la fase reproductiva de las ponedoras. “Al principio la enfermedad ocasiona pequeñas pérdidas, que van acentuándose a medida que el ave llega al final del período reproductor, llegando al 15%, debido a que es una enfermedad crónica y progresiva”, informa Masaio.

“la ovoporosis se inicia mucho antes del comienzo de la producción de huevos.”Los estudios empezaron aislando e identificando las bacterias en la médula ósea del fémur y de la tibia de aves con edades entre 1 día y 16 semanas, seleccionadas aleatoriamente en los galpones de cuatro granjas comerciales que tenían problemas de pérdidas relacionadas con la mala calidad de la cáscara. Las granjas se asemejaban entre sí con respecto al tamaño, al tipo de alimentación y al manejo zootécnico y sanitario.

Toxinas degradantes
Para estimar la producción y las pérdidas ocasionadas por la mala calidad de la cáscara, se seleccionaron aves en fase de producción pertenecientes a otros galpones de las mismas granjas, con edades correspondientes a 20, 40, 60 y 80 semanas de vida. Los experimentos revelaron una relación entre la infección bacteriana en la médula ósea y la intensificación del proceso de calcificación medular. “Cuanto más grave es la lesión, menor es la cantidad de osteoblastos y osteoclastos, las células de la médula ósea”, informa João.

Los osteoblastos se encargan de sintetizar la parte orgánica de la matriz ósea, mientras que los osteoclastos están relacionados con la reubicación del calcio en el tejido óseo. Según el investigador, las bacterias producen toxinas capaces de degradar la parathormona (PTH), la hormona responsable de controlar la cantidad de calcio puesta a disposición por la médula ósea para la formación de la cáscara del huevo.

La hipótesis de que agentes infecciosos podrían estar vinculados al problema fue comprobada por medio de pruebas bacteriológicas, histopatológicas (estudio microscópico de lesiones orgánicas) y estadísticas. Luego los investigadores trabajaron en el desarrollo de una vacuna para controlar las bacterias. Pruebas hechas en laboratorio mostraron que esa vacuna aumentó en un 11% el número de huevos con buena cáscara, es decir, en condiciones de comercialización, un resultado prometedor, tratándose de una enfermedad con muchas causas.

Test del anillo
Pero el resultado no dejó totalmente satisfechos a los investigadores. Entonces decidieron ampliar el objeto de estudio y empezaron a intentar identificar virus que podrían influir en el metabolismo del calcio de las aves, y consecuentemente, en la formación de la cáscara. El proceso de identificación y de aislamiento del virus se efectuó utilizando un método de diagnóstico llamado Bi-Digital O-Ring Test (test del anillo), creado por el investigador japonés Yoshiaki Omura, radicado en Estados Unidos, y usado principalmente por los médicos acupunturistas para investigar la influencia de la energía electromagnética en el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Este test se basa en un principio de la física: la resonancia, que es el prolongamiento de un sonido o una onda electromagnética por su reflejo o su repercusión en otros cuerpos.

João comenta que con ese método logra identificar, entre otras cosas, granos de varios cereales envueltos en un plástico negro. El investigador compara el diagnóstico con el trabajo de un perro perdiguero que olfatea la caza. “Con el O-Ring voy directamente a lo que interesa, tanto para la identificación de virus y bacterias como para el desarrollo de productos, lo que incluye fitoterápicos para el tratamiento del ganado y de las aves”. La confirmación se hace siempre con la técnica convencional, como en el caso del virus, que está siendo analizado y tipificado por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa, sigla en portugués).

Ni bien esté lista la comprobación, cosa que los investigadores esperan que se concrete este mismo mes de febrero, ellos empezarán a probar en laboratorio la vacuna para combatir al virus. El próximo paso consistirá en formular la solicitud de patente de la vacuna bacteriana, inicialmente en Brasil, y luego en el exterior. El registro de la vacuna viral quedará para una etapa posterior, una vez terminados las pruebas.

Cálculos realizados por productores norteamericanos indican que las pérdidas en Estados Unidos, solamente como producto de la mala formación de las cáscaras, son del orden de 1,2 dólares por ave al año. Un estudio realizado en 1997 arroja que, en el año inmediato anterior, ese problema ocasionó a los productores brasileños pérdidas que alcanzaron la suma de 79 millones de reales. Una prueba de que la vacuna, ni bien esté lista totalmente para impedir que virus y bacterias interfieran en el metabolismo del calcio de las aves, redundará en una considerable economía para el sector granjero nacional.

El Proyecto
Desarrollo de una Vacuna Bacteriana-Toxoide para la Prevención del Síndrome de la Mala Calidad de la Cáscara de Huevos en Aves Reproductoras y Ponedoras Comerciales (nº 98/14865-1); Modalidad Programa de Innovación Tecnológica en Pequeñas Empresas (PIPE); Coordinadora Masaio Mizuno Ishizuka – USP/ Livet; Inversiones R$ 237.824,50 y US$ 17.211,00

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