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Carta de la editora | 170

Ciencia y sensibilidad

El término que se empleaba para nombrar a las variadas ambigüedades sexuales de origen genético, que se expresan por la presencia simultánea de ovarios y testículos en un mismo cuerpo o en unos genitales mal definidos entre los típicos polos masculino y femenino, por ejemplo, era hasta hace muy poco hermafroditismo. Pero ahora los estudiosos prefieren caracterizar a los pacientes que exhiben tales cuadros como portadores de trastornos del desarrollo sexual (DSD), en parte a causa de la carga despreciativa que rodea a los calificativos hermafrodita y pseudohermafodita y que parece realmente haberse acentuado con el correr del tiempo. A estas complejas disfunciones orgánicas, y a sus posibles orígenes, su evolución, sus síntomas y su tratamiento, se dedica desde hace 30 años un respetado grupo de investigación brasileño con sede en el Hospital de Clínicas de São Paulo (HC). Por eso, dado el tiempo transcurrido y el ahínco con que trabaja este equipo encabezado por la médica Berenice Bilharinho Mendonça, no sorprenden los resultados científicos que presentó en un artículo publicado al final del año pasado en la revista Clinical Endocrinology. Al sumar su propia experiencia a la de colegas de Brasil y del exterior, el grupo logró caracterizar nada menos que 23 DSD, y mostrar, al mismo tiempo, tal como se lee en el hermoso artículo estampado en la tapa de esta edición elaborado por el editor especial Carlos Fioravanti, “de qué manera los defectos genéticos pueden generar desvíos metabólicos que aumentan o disminuyen la producción de hormonas masculinas e inducen la formación de órganos sexuales masculinos y femeninos parciales o completos en un mismo individuo”.

Lo verdaderamente sorprendente en el trabajo de estos investigadores es la delicada sensibilidad que atraviesa el abordaje multidisciplinario para el tratamiento más eficaz de los pacientes con DSD, que les permite echar mano con desenvoltura de diversas herramientas de la medicina y de la psicología para tratar cada caso y llevarlo a su mejor desenlace posible. Y más allá del competente delineamiento del trabajo científico, es de esa refinada relación entre dos seres humanos ubicados en posiciones tan asimétricas –una relación tan esencial para el futuro de uno de ellos– que el relato de Fioravanti da cuenta hermosamente; y lo hace ya de entrada, al abrir su texto con unos inolvidables diálogos médico-paciente. Vale la pena sobremanera leerlo; comienza en la página 16.

Sigo en la sección de ciencia, que les ofrece este mes a los lectores un regalo especial. Se trata del mapa de la vegetación autóctona del estado de São Paulo, que viene junto con la revista y cuya publicación es el resultado de un esfuerzo conjunto del Instituto Forestal con Pesquisa FAPESP y los auspiciantes que figuran en él.  El artículo vinculado al mapa, que empieza en la página 50, es del propio editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, quien explica pormenorizadamente cómo y por que los campos y los bosques paulistas han crecido significativamente por segunda década consecutiva y han vuelto a ocupar el 17,5% del territorio del estado, un área similar a la que teníamos en la década de 1970. La gobernación del estado dio a conocer esta buena noticia el pasado 17 de marzo.

La tecnología nos trae entre sus destacados un artículo sobre un nuevo, audaz y por ahora reducido grupo de empresas de base tecnológica que está surgiendo en Brasil y cuya finalidad es producir anticuerpos, kits de diagnóstico y otros insumos biotecnológicos destinados a la investigación básica y a la detección de enfermedades humanas, animales y vegetales. Se trata de un segmento importante para el crecimiento vigoroso de la investigación científica y tecnológica, y el periodista Yuri Vasconcelos, nuestro colaborador, nos muestra las razones de ello a partir de la página 68.

Para culminar, vuelvo al comienzo de la revista y destaco el artículo del editor de política científica y tecnológica, Fabrício Marques, sobre los resultados de la Convención Latinoamericana del Proyecto Global Sustainable Bioenergy, realizada en la FAPESP entre los días 23 y 25 de marzo. A partir de la página 28, Marques detalla  tanto los debates de los expertos sobre las vías de producción de bionergía en América Latina como la resolución aprobada en la convención, donde se afirma enfáticamente el potencial de expansión de dicha producción en el continente, sin por ello poner en riesgo la elaboración de alimentos, el medio ambiente y la biodiversidad.

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