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Literatura

Cuéntame otra historia

Sale una nueva versión del libro Las mil y una noches, traducida al portugués directamente del árabe

Probablemente jamás se cuente una de las más increíbles historias del mundo de la literatura. Y, de ocurrir eso, no pasará de ser una mera creación o una invención. Se trata de relatar cuál es el origen, el (o los) autor(es) y cuándo se escribió exactamente Las mil y una noches, la más popular e influyente obra de ficción de la historia de la humanidad, de todos los tiempos. Y una de las más antiguas los registros más distantes en el tiempo datan del siglo III d.C. Es casi de la misma edad que el Nuevo Testamento de la Biblia. Y la verdad se perdió en el tiempo. Pero la curiosidad, a su vez, no se restringe a la autoría y al contexto de su creación.

A lo largo de más de un siglo, solamente en Brasil se editaron alrededor de cien ediciones distintas de este libro, bajo las más diversas formas: mutiladas, censuradas, resumidas, modificadas o adaptadas al universo infantil, por ejemplo. Eso sin contar los problemas más o menos graves de las traducciones. Una curiosidad data de 1882, cuando Machado de Assis escribió el prefacio a una edición de Contos seletos das mil e uma noites, con traducción de Carlos Jansen, a partir de la edición en alemán de Franz Hoffmann. Sin embargo, nunca se había traducido la obra directamente del árabe al portugués en Brasil.

Problemas recurrentes y similares se producen en todo Occidente, ocasionados por las más variadas dificultades culturales, históricas, etc. Así y todo, en los últimos años, se ha venido realizando en Europa un esfuerzo destinado a buscar los textos más antiguos y originales posibles. En tal sentido, los lectores brasileños pueden sentir que son privilegiados. Merced al empeño personal del traductor Mamede Mustafa Jarouche, acaba de salir en portugués (Ed. Globo, 424 págs., 55,00 reales) el primero de una serie de cinco tomos, traducidos partiendo de los tres tomos del manuscrito árabe archivado en la Biblioteca Nacional de París, considerada la fuente más valiosa para la edición del libro.

A semejanza de los cuentos de hadas para niños, con Las mil y una noches el lector adulto aprende el camino ejemplar de la vida a través del terror, la piedad, el amor y el odio. Como todos saben, se trata de la historia del rey Shahriyár, quien, luego de descubrir la traición de su mujer con un esclavo, decidió casarse cada noche con una mujer distinta, y sucesivamente matarlas al día siguiente. El terrible ritual es interrumpido recién con la llegada de Shahrazád, la hija del visir más importante del reino. Ésta, culta e inteligente, empieza a contarle centenas de historias, que atrapan la atención del marido hasta la noche siguiente, evitando así su muerte. Y así lo hace durante 1.001 noches. En ese período, seduce el soberano hasta que termina por enamorarse de ella.

El primer tomo reúne las 170 primeras noches. Jarouche comparó los manuscritos usados con cuatro de las principales ediciones árabes del libro, con el propósito de rellenar lagunas de los textos originales y apuntar variantes de interés para la historia de las modificaciones operadas en el libro. Son ellas: la de Breslau (1825-1843), la de Bulaq (1835), la segunda edición de Calcuta (1839-1842) y la de Leiden (1984). Utilizó también cuatro manuscritos del llamado ramo egipcio antiguo. Y, como si con ello no bastase, escribió una sabrosa y detallada introducción que conduce el lector a través de la fascinante historia del libro.

Es un trabajo lleno de pasión, esmero y capacidad, que muy bien podría exportárselo a otras lenguas occidentales. La intrincada historia de las supuestas fuentes en persa y sánscrito, que habrían sido la base del libro, es también abordada en el ensayo. El traductor tuvo sumo cuidado al redactar centenas de notas con aspectos lingüísticos referencias a los manuscritos y ediciones árabes, y anexos con traducciones de fragmentos que poseen más de una redacción.

Influencia
Todo esto ayuda a comprender mejor el influjo del libro en la literatura popular en el decurso de los siglos, tanto en Oriente como en Occidente, cuya dimensión aguarda por voluntarios para ser mensurada. Esto se debe también a las limitaciones de conocimiento, pues dicho repertorio exigiría un saber muy vasto −y ciertamente son pocos aquéllos que lo tienen− de muchas literaturas y de muchas épocas, evalúa Jarouche. Pero, en ese sentido, pueden apuntarse algunas pistas.

Leon Kossovitch, docente de la carrera de filosofía de la USP, asevera que, en la ficción de los iluministas, por ejemplo, muchas cosas que parecen ser apropiaciones de Las mil y una noches pueden ser efecto de la lectura de textos más antiguos que circulaban en aquella época. Surge aquí un tema que requeriría la formación de equipos, agrega Jarouche. Pese a poner de relieve que la expresión influjo puede entenderse como una reivindicación de precedencia, de prioridad, que sería difícil de sustentar, el arte de contar historias tiene relaciones directas con El libro de las mil y una noches. Con todo, yo no sabría precisar tales relaciones, o si sus historias son producto de esta habilidad, o si contribuyeron a desarrollarla.

De acuerdo con la investigación de Jarouche, existen en inglés cuatro traducciones del libro de Lane, Payne, Burton y Haddawi. Y al menos dos en español Vernet y Cansinos Assens. Pero fue a partir del siglo XVIII que las historias del libro empezaron a traducirse a varios idiomas, y se volvieron tan populares que Jorge Luis Borges las consideraba una parte previa de nuestra memoria. Y con razón pues, ¿quién no conoce a Alí Babá, a Aladino o a Sindbad (que es una mejor transcripción que Simbad), el marino, personajes de la memoria de todos los niños, pregunta el traductor.

Desde el siglo XVIII, varios escritores importantes y distintos entre sí se inspiraron en el El libro de las mil y una noches: Voltaire, Macaulay, Edgar Allan Poe, Marcel Proust, Borges, Jonathan Swift y Naguib Mahfuz. ?Es difícil encontrar buenas narrativas que no hayan sufrido de una manera u otra la influencia de esta obra.

Aunque Machado de Assis celebró el libro, se sabe que otros letrados brasileños consumieron la obra mucho antes, a partir de la traducción de Galland. Circuló en portugués inicialmente la versión del texto de Mardrus, del final del siglo XIX, publicada en la década de 1960 por editorial Saraiva, con ilustraciones de Aldemir Martins. Otra que se volvió popular fue la del Clube do Livro, en la década de 1950. Por último, salió la del arabista René Khawam, de editorial Brasiliense, en 1990. Según su investigación, entre las versiones infantiles hay algunas firmadas por escritores como Ferreira Gullar, Carlos Heitor Cony y Sabá Gervásio. Las adultas, sin excepción, se tradujeron del francés.

Es fácil notar este influjo también en Raduan Nassar, Milton Hatoum, Nélida Piñón, Lima Barreto, etc. Y ni hablar del efecto dominó, como es el caso de Machado de Assis, quien habría extraído la idea inicial de Dom Casmurro de una obra del abad Prevost, a quien a su vez ésta le fue sugerida por la traducción de Galland de Las mil y una noches que a su vez, no existiría sin el original árabe, tal como observa Gilberto Pinheiro Passos, profesor de la carrera de francés de la USP.

El traductor recuerda que la versión de Galland no deja claro qué texto sirvió de base, toda vez que el trabajo, datado comienzos del siglo XVIII, fue sufriendo modificaciones perpetradas por sus editores. La de Mardrus siquiera se toma el trabajo de aclarar cuál es su fuente. Y en la de R. Khawam faltan fragmentos, tal como pude comprobar; y las pocas notas fueron eliminadas, en una mezquindad característica de cierta especie de editores brasileños, que afortunadamente está condenada a desaparecer.

Problemas
Hasta ahora, la edición más cercana al original tenía ocho tomos. Era la de editorial Brasiliense, basada en la versión francesa de Khawam, sirio de Alepo. Jarouche considera que ése es un trabajo meritorio, pero incompleto y lleno de problemas, como el de haber suprimido la división del libro en noches. Aunque a partir de cierto punto los decires de esta división se vuelven absolutamente estereotipados, casi que mecánicos, y aun cuando se tenga en cuenta que algunos manuscritos tienen una numeración caótica, no me parece correcto suprimir una de las principales características del libro. Sin embargo, no se trata de un procedimiento innovador, pues Galland, el primer traductor del francés, ya había adoptado dicho criterio.

Otra deficiencia de Khawam habría sido la adopción de criterios temáticos un tanto discutibles. En francés, su trabajo fue organizado en cuatro tomos, donde los tres primeros corresponden al manuscrito más antiguo, en tanto que el último incluye historias de fuentes diversas, que éste decidió que constituyen las noches originales. Asimismo, el lector no encuentra en la colección las historias de Alí Babá, Aladino y Sindbad.

Jarouche explica que los dos primeros héroes no tienen ningún original árabe anterior al texto de Galland. Y no constan en ninguna edición árabe de las Noches. Galland los habría escuchado de boca un sirio; luego hizo la traducción y los incorporó a su trabajo. La historia de Sindbad está presente en los manuscritos tardíos de las Noches, y fue añadida a las ediciones impresas. Forma parte actualmente del canon del libro. No diré que la traducción de Khawam es incompleta, pues sino sería injusto. Recuerdo apenas que, de acuerdo con los criterios que él mismo estableció, solamente entraron allí los textos más antiguos, los de la rama siria, y tres o cuatro otras historias más, que consideró que eran también antiguas.

Además de ser traductor, Jarouche es doctor en letras y docente de lengua y literatura árabe de la Universidad de São Paulo (USP). Estudió y trabajó en Arabia Saudita, Irak, Libia y Egipto, donde hizo posdoctorados. Ha traducido del árabe, además de textos dispersos, As cento e uma noites y O libro de Kalila e Dimna.

Los dos primeros tomos de El libro de las mil y una noches le insumieron dos años de intensa dedicación. Se prevé que los otros tres estén listos para 2007. Aunque empezó la traducción efectivamente en 2003, ya hacía algunos años que Jarouche investigaba sobre este libro. En 2000 pasó una temporada de un año en El Cairo como becario de posdoctorado de la FAPESP. Pienso que es importante destacar esto, para que no parezca que se trata sencillamente de una traducción en seco. Durante esa experiencia encontró un manuscrito cuya fecha corresponde al año 1808, que tenía 1.007 noches.

El Proyecto
La retórica en las transformaciones narrativas de El libro de las mil y una noches (nº 99/08803-6); Modalidad Beca en el exterior; Coordinador
Mamede Mustafa Jarouche – USP; Inversión 71.366,00 reales (FAPESP)

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