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Especial

Eficiencia en el estudio de las enfermedades neurol

Esquizofrenia y Alzheimer, los objetivos de la investigación

En 1996, cuando regresó a Brasil proveniente Alemania, donde dio clases y dirigió el sector de neurobiología de la Universidad de Heidelberg, Wagner Farid Gattaz recibió del Instituto de Investigación de la USP un espacio de 300 m² para iniciar sus investigaciones. “El área era un antiguo depósito de colchones”, cuenta. El primer día de trabajo en aquel laboratorio improvisado, Gattaz encendió el aire acondicionado y causó una avería en el sistema eléctrico del edificio. “Un paciente del HC que estaba siendo operado en neurocirugía tuvo que ser trasladado a toda prisa”, recuerda. Construido en 1952, el edificio prácticamente mantenía la red eléctrica original, a pesar del aumento en la demanda de energía para los delicados y numerosos aparatos de investigación introducidos en los últimos 50 años.

El laboratorio de neurociencias fue uno de los muchos de la Facultad de Medicina de la USP en recibir fondos del Programa de Infraestructura. Instaló, claro, un nuevo sistema de aire acondicionado, pero adquirió también equipos para análisis neuroquímicos, de biología molecular y de genética, además de un aparato de electroencefalografía digital de alta resolución. Después de que el laboratorio pasó a ofrecer condiciones de trabajo, otros tres científicos se juntaron a Gattaz -Orestes Forlenza, Luís Basile y Homero Vallada- y los cuatro presentaron a la FAPESP un proyecto temático de investigación sobre el metabolismo de fosfolípidos en la esquizofrenia y en la dolencia de Alzheimer. Con los recursos de reserva técnica, consiguieron ampliar el área física del laboratorio de neurociencias.”

Se creó un sector de neuroquímica, donde se realizan dosificaciones de neurotransmisores que pueden servir como marcadores biológicos de sangre y de tejido cerebral, lo que ayuda a comprender la causa de enfermedades neurológicas y, así, a detectar y diagnosticar las enfermedades antes que éstas se manifiesten. “Este tipo de investigación es esencial para invertir en prevención”, explica Gattaz. Se abrió también espacio para estudios de genética, creándose áreas para estudios afines, como el que estudia neuronas aisladas, con el uso de imagen de un espectrofluorímetro; la de cultivo de neuronas; y la de ADN, con cuatro máquinas para separación de muestras sanguíneas y purificación de enzimas y concentrados proteicos, los cuales ayudan en el estudio del metabolismo de fosfolípidos de las membranas de las células nerviosas.

Cerca de 22 personas, entre investigadores, posdoctorandos, posgraduandos y alumnos de iniciación científica trabajan en el laboratorio de neurociencias desde su inauguración en 1999. Resultados de sus trabajos ya han sido presentados en Berlín, en el Congreso Mundial de Psiquiatría Biológica, en junio, y en congreso en Brasil. En uno de los trabajos, Gattaz y su equipo mapearon el metabolismo de fosfolípidos en diferentes áreas del cerebro de pacientes esquizofrénicos y concluyeron que las principales alteraciones tienen lugar en el lóbulo frontal. A partir de estos resultados preliminares, Gattaz concluyó también, por medio de otro estudio, que hay una reducción del metabolismo de fosfolípidos en la membrana de las neurona, lo que supone que esté relacionado con la formación de las placas de amiloide. “Estos son hallazgos neuropatológicos importantes de la enfermedad de Alzheimer”, dice.

Laboratorio del sueño
El profesor Valentim Gentil también abrió nuevos frentes de investigación en el Instituto de Psiquiatría. En un área cedida por la facultad, totalmente reformada y equipada, instaló dos nuevos laboratorios – el de psicobiología y el de electrocardiograma – y está concluyendo el montaje del laboratorio del sueño. “Tenemos alrededor de diez docentes relacionados con estos temas”, dice Gentil.

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