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Carta de la editora | 143

El comienzo de la conversación

reproductionTengo un especial afecto por los comienzos los primeros pasos, los primeros actos, las primeras palabras. Me parecen siempre instigadores, desafiantes, realmente excitantes. A lo mejor es por la sensación, la disposición mental diría, más que por la realidad concreta de que a partir de allí, de ese punto, se abren como que infinitas posibilidades de crear. De inventar. De hacer. De construir. El sentimiento íntimo de poder en esos momentos inaugurales, aunque al lado de él se yerga astuto el miedo, alcanza una singular dimensión que a veces transita hasta un placer casi embriagador. El sueño sobre el futuro de las cosas aún sin formas, que sólo mentalmente están moldeadas, parece funcionar como una centella en el espíritu o producir en él una vibración sonora de vida en potencia máxima. Incluso porque, al comienzo de cualquier camino, la atención no quiere detenerse en las sombras de las condiciones previas y objetivas, en los fundamentos poco visibles que bien o mal influirán en la construcción aún en proyecto. Inmediatamente adelante habrá tiempo para eso y es natural que así sea. Los comienzos demandan celebraciones.

Pienso en los comienzos en razón del año que se está empezando, por supuesto. Pero aquí pienso en ellos también, y quizá principalmente, inspirada en el tema del artículo estampado en la portada de esta primera edición de 2008. Hace 200 años llegaba la familia real, o mejor dicho, llegaba toda la corte portuguesa al Brasil, puesto que fue en enero de 1808 que arribó a la ciudad de São Salvador de Bahía. Algo fundamental comenzaba en ese entonces para la nación brasileña. Centenas, tal vez miles de páginas ya se escribieron en 2007 sobre eso y otro tanto se escribirá en 2008, dada la importancia crucial, ahora reevaluada, de ese suceso para la historia de Brasil. Entendíamos que Pesquisa FAPESP debía hacer su modesto aporte al debate con respecto al lugar que le cabe a este acontecimiento en nuestra historia, mostrando las tendencias historiográficas contemporáneas en el examen del tema. Entre la visión de un Don Jõao VI bufón y la noción de que su venida a Brasil constituyó un momento clave, determinante en el moldeado de lo que se llama Brasil, cabía mostrar de qué manera la visión histórica a ese respecto evolucionó y se transformó y qué vertientes diversas existen hoy en día. Nuestro editor de humanidades, Carlos Haag, fue en procura de esa información y el resultado es un hermoso artículo que empieza en la página 80, con noticias sobre algunos nuevos estudios que se abocan al alboroto de la entrada de los cortesanos en la vida brasileña para extraer de allí nuevas lecturas de carácter histórico. La unidad territorial de Brasil, la imposibilidad de un montaje en estas tierras de un federalismo en los moldes del que se implantó en América del Norte, las diferencias de un imperio tal como el deseado por los portugueses en relación con aquél que querían los luso-brasileños son tan sólo algunos de los temas que la reflexión sobre 1808 alcanza, revitalizada por la celebración de los 200 años.

Ya que estamos hablando de principios, es importante hacer una referencia a la llamada hoja de ruta, un punto de partida rumbo a un pacto destinado a la reducción de los gases del efecto invernadero que terminó siendo negociado en Bali, Indonesia, al cabo de 15 días de tensión y seguidos vaticinios del fracaso de la 13ª Conferencia sobre Cambio Climático que allí se realizó entre los días 3 y 14 de diciembre. Tal como destacó la ministra de Medio Ambiente Marina Silva, en el marco de una entrevista concedida al programa Pesquisa Brasil del 22 de diciembre, resultaría prematuro hablar de fracaso o éxito. Pero si las cosas avanzan de hecho hacia el encuentro previsto para que tenga lugar en Ghana a comienzos del año, y en otras cuatro sesiones antes de la nueva conferencia concertada para el final de 2009 en Copenhague, Dinamarca, la luz al final del túnel que se oteó en Bali estará confirmada, de acuerdo con la editora de política, Claudia Izique (página 32). Y el acuerdo que sucederá al Protocolo de Kyoto podrá surgir pronto. Vale la pena hacer votos para que eso suceda.

El tema de los comienzos y la idea de hoja de ruta me llevan a un pequeño pero precioso artículo del editor especial Fabrício Marques (página 26) con respecto al perfil y al destino de los 47 mil investigadores becarios de la FAPESP en el período 1992-2002. Es curioso notar que si bien una mayoría considerable, que varía de poco más de un 70% a casi un 84%, depende del área de conocimiento, se quedó en São Paulo, fomentando la investigación en el estado, un porcentaje nada desdeñable de becarios se diseminó por el país. Y ahí se destacan aquéllos vinculados a las áreas de salud, agronomía y veterinaria, distribuidos actualmente en 24 estados.

Pero un pequeño artículo que se incluye entre mis preferidos de este número es el del editor de ciencia, Ricardo Zorzetto, que muestra que la concentración de calor y de contaminantes en la metrópolis paulistana incentiva la formación de lluvias intensas durante la semana, en especial los lunes. Y lo que es más curioso: los grandes temporales en esta metrópolis, tal como ya lo suponíamos, se abaten frecuentemente en el período de la tarde. Vale la pena comprobar por qué.

Creo que ya es hora de que yo pare de caminar por esta carta en sentido contrario a las sugerencias que la portada de la revista hace al lector y destaque aquí el artículo del editor especial Carlos Fioravanti sobre los arreglos productivos locales, es decir, las redes de pequeñas empresas con gran capacidad de innovar; también es de Fioravanti el informe sobre un nuevo descubrimiento de las propiedades de la hemopresina, un fragmento de proteína vinculado al control de la presión arterial que, según se sabe ahora, puede ayudar a adelgazar y tratar la dependencia química; el artículo de la editora asistente de tecnología, Dinorah Ereno, sobre las nanoestructuras que se prestan a la producción de biocompuestos que podrán, además de cargar medicamentos más directamente rumbo al objetivo (por ejemplo, tumores cancerígenos), sustituir huesos y diversos tejidos (página 64); y por último, la noticia sobre el software que permite el monitoreo de la diabetes vía teléfono celular (página 72), también elaborado por Fabrício Marques.

Además, deseo un comienzo de año con grandes sueños para realizarlos hasta diciembre. Una cosa más: las portadas de las ediciones en lengua extranjera que ilustran esta página muestran que ahora tenemos una versión anual también en español, además de aquéllas en inglés y francés. El tiraje de cada una es de mil ejemplares y permiten que instituciones extranjeras y las embajadas brasileñas en el exterior tengan una buena muestra de la producción científica brasileña.

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