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Memoria

El “Patito Feo” cumple 30 años

La primera minicomputadora brasileña fue proyectada y construida en la Escuela Politécnica de la USP como un trabajo práctico de la carrera de posgrado

Alrededor de una caja metálica de 1 metro de largo por 1 metro de altura y 80 centímetros de ancho, que pesaba 100 kilos, se reunieron el obispo, el gobernador y el rector. Era julio de 1972 y todos estaban ansiosos por ver funcionar a la primera minicomputadora brasileña, apodada Patinho Feio, una máquina que representó una importante victoria para los investigadores de la Universidad de São Paulo (USP). Cuando el entonces gobernador de São Paulo, Laudo Natel, fue a apretar el botón para conectar el equipo, un fotógrafo apresurado tropezó con un cable y lo desconectó del tomacorriente.

El accidente descargó la memoria y entonces no se pudo concretar la esperada demostración -una vez conectada, la computadora realizaría una serie de funciones simultáneamente, accionando a varias máquinas a su alrededor. Le cupo al obispo, monseñor Ernesto de Paula, que representaba a la Iglesia de São Paulo en algunas ceremonias, bendecir la máquina. No obstante, los creadores de la computadora, poco se frustraron con la malograda experiencia pública.

Todos estaban felices por haber participado de la hazaña que empezó a cobrar forma algunos años antes, en 1968. En aquel año, la Escuela Politécnica de São Paulo de la USP creó el Laboratorio de Sistemas Digitales (LSD) y reformó el currículum de la carrera de Ingeniería Eléctrica, desmembrándola en dos: una con orientación en telecomunicaciones y otra con orientación en el área digital. Pero sucede que no había un profesor que tuviera suficiente conocimiento como para estructurar una carrera sobre máquinas digitales en general.

Para cumplir esa misión, fue invitado un empleado de IBM que ya había vivido en Brasil: el estadounidense Glen Langdon Jr., especialista en prototipos de computadoras. El director de la escuela, Oswaldo Fadigas, trató de conseguir recursos en las agencias de fomento y la carrera solamente se inició en febrero de 1971 con 18 personas, entre profesores, alumnos de posgrado y pasantes. “Como trabajo práctico, Langdon pidió la construcción de una máquina digital”, cuenta el profesor Antônio Massola, por entonces alumno de la maestría y uno de los que trabajaban en la creación del software. Con la orientación de Langdon, el grupo completó la parte teórica y dio inicio a la construcción de los componentes de la máquina.

Como todo era nuevo, fue necesario erigir un taller para la fabricación de los circuitos impresos de precisión. Para construir la memoria, los profesores Edith Ranzin y Paulo Patullo utilizaron un modelo Philips. Luego de esa fase, los investigadores adecuaron y ensamblaron todas las partes y la computadora empezó a dar señales de vida, es decir, a dar ciclo. Al final, aquello que comenzó como un mero trabajo práctico de la carrera resultó en una máquina digital con 450 pastillas de circuitos integrados, con alrededor de 3 mil bloques lógicos, distribuidos en 45 placas de circuito impreso y 5 mil ejes interconectados.

La memoria principal fue construida con núcleos de ferrita, con capacidad para 4.096 palabras de 8 bits (o 32 mil bits). “El Patinho Feio sirvió para el desarrollo de software y para la capacitación de pasantes, y redundó en tesis de maestría y de doctorado”, dice Massola. Una vez cumplida su misión, la minicomputadora se transformó en una pieza de exposición: se encuentra a la muestra en la galería principal de ingreso a la dirección de la Escuela Politécnica.

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