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Meteorología

El pronóstico del tiempo

La Finep distribuirá 12,8 millones de reales para recuperar las redes estaduales de meteorología y anticipar fenómenos climáticos extremos

La Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep) invertirá 12,8 millones de reales en programas destinados mantener productivas las redes de meteorología de los estados brasileños y para promover investigaciones sobre la previsión de fenómenos climáticos extremos en territorio brasileño y en las franjas tropicales y sur del océano Atlántico. Los recursos serán repartidos en dos convocatorias  públicas. La primera, distribuirá R$ 6,8 millones oriundos de los fondos sectoriales de Recursos Hídricos (CT-Hidro) y de Energía (CT-Energ). La meta es apoyar las redes de meteorología estaduales, ayudando a la mejora de su sistema de colecta, interpretación y distribución de datos. Cada red podrá recibir entre R$ 200 mil y R$ 400 mil. Existen en Brasil 24 Centros Estaduales de Meteorología, Climatología y Recursos Hídricos, que son organizados por medio de redes y complementan el sistema nacional de pronóstico climático, cuyos brazos federales son el Instituto Nacional de Meteorología (InMet) y el Centro de Previsión del Tiempo y Estudios Climáticos (CPTEC) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, sigla en portugués).

La calidad del pronóstico del clima depende de una buena distribución geográfica de las estaciones de recolección de informes climáticos, como precipitaciones y temperatura, y de la existencia de datos históricos de estos parámetros. En algunos estados, como São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, las redes funcionan bien. En otros, principalmente los de la Amazonia, su trabajo es irregular. En muchas unidades de la federación, las redes de previsión meteorológica enfrentan dificultades, y serían necesarios por lo menos R$ 20 millones para comenzar a convertirlas en un sistema moderno, con bancos de datos accesibles para todos los ciudadanos, dice Ricardo Gattass, superintendente del Área de Universidades e Instituciones de Investigación de la Finep. Esos R$ 6,8 millones son un paso inicial en el sentido de mantenerlas funcionando para, más adelante, crear un sistema de previsión integrado y provisto con informes del mismo nivel de calidad, afirma. La Finep pretende lanzar ediciones similares en los próximos años para dar continuidad a la inversión. Conforme exige la legislación de los fondos sectoriales, 30% de los recursos serán destinados a propuestas en las regiones Norte, Nordeste y Centro-Oeste. En este caso, eso es especialmente importante, porque los estados del Sur y del Sudeste, que reúnen más masa crítica, ya cuentan con las mejores redes, dice Gattass.

Impacto
El segundo llamado público distribuirá R$ 6 millones derivados de los fondos sectoriales de Agronegocios (CT-Agro) y de Recursos Hídricos (CT-Hidro). En este pliego, el dinero será menos repartido. La intención es apoyar entre cuatro y diez redes de investigación multidisciplinaria que amplíen la capacidad de observación, previsión y alerta de eventos meteorológicos y climatológicos extremos en Brasil y en el océano Atlántico, en sus sectores tropical y sur. En la lista de esos eventos se incluyen las crecientes y sequías catastróficas, los ciclones y huracanes, que tienen gran impacto para defensa civil, para gerencia de agronegocios y para la generación de energía. El anuncio pretende inducir una acción coordinada para la construcción de un sistema articulado de previsión que informe y prepare a la población para el caso de fenómenos extremos, salvando vidas y disminuyendo el impacto de esos fenómenos en los sectores más vulnerables. Esta acción originará un beneficio considerable en relación a las inversiones, dada la demanda de información meteorológica en las áreas de agropecuarias, energética, de recursos hídricos, transportes aéreos, marítimos y terrestres, salud publica y6 defensa civil, dice Ricardo Gattass. Hoy existen poquísimos estados brasileños con sistemas de alerta adecuados, dedicados principalmente a la prevención de los movimientos terrestres, afirma.

El principal motivo para estudiar mejor y conseguir anticipar eventos climáticos extremos, son los indicios de que, en el camino del calentamiento global, estos fenómenos tienden a sobrevenir con intensidad mayor. Hay un conjunto de evidencias que apunta en esa dirección dice el botánico Carlos Joly, profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y miembro de la coordinación del programa Biota-Fapesp. Recientemente, la  Fapesp patrocinó dos workshops sobre cambio climático para analizar las investigaciones realizadas en São Paulo sobre el tema. Fenómenos brasileños como el ciclón Catarina, que afectó el sur del país en 2004, y la intensa sequía vivida por la región amazónica durante el año pasado pueden formar parte de un conjunto de avatares extraordinarios sin vinculación con el calentamiento global. Pero cuando observamos lo que está sucediendo en otras regiones del globo, vemos que el número de desastres naturales creció de 260 en 1990 hasta 337 en 2003, y el número de personas afectadas por estos desastres creció exponencialmente, afirmó Joly. Para ambas convocatorias, la fecha tope para el envío de propuestas es el día 29 de setiembre. El plazo de ejecución de los proyectos será de 24 meses.

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