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Diplomacia

El quijote liberal de la república

Un libro que recupera las ideas de Oliveira Lima, el pionero de la nacionalidad

reproducciónOliveira Lima: la historia lo colocó a la sombra de Río Brancoreproducción

Manoel de Oliveira Lima (1867 -1928) -historiador y diplomático recifense (de la ciudad de Recife, capital del estado brasileño de Pernambuco)- fue un destacado intelectual en un período decisivo de la historia de Brasil: el paso del Imperio a la República. Al margen del cambio de régimen de gobierno, esa fase tiene particular relevancia, pues marcó el fin del alineamiento de Brasil con Inglaterra y el inicio de la tutela de Estados Unidos. Miembro del servicio diplomático entre 1890 y 1913, Oliveira Lima consagró buena parte de sus escritos a la reflexión sobre temas importantes para la comprensión de ese momento histórico, que muestran el proceso de construcción del Estado Nacional y los debates en torno de la noción de nacionalidad.

Olvidado durante décadas, Oliveira Lima está saliendo del ostracismo gracias a la historiadora Teresa Malatian, profesora de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), que le dedicó una tesis de libre docencia, presentada en 1999 y ahora publicada: Oliveira Lima e a Construção da Nacionalidade (Edusc/Fapesp, 2001, 460 págs.). La investigación contó con el apoyo financiero de la FAPESP, que le concedió una beca de posdoctorado en el exterior a la autora.La investigadora comenzó a interesarse por Oliveira Lima hace algunos años, cuando estudiaba el pensamiento monárquico en Brasil y se deparó con la penetración de las ideas liberales del diplomático.

“Por ser autor de una obra histórica y haberse metido en varios conflictos con el Barón de Río Branco -ministro de Relaciones Exteriores- a lo largo de la gestión de éste al frente de Itamaraty (1902-1912), Oliveira Lima fue marginado por la historiografía dominante, que exaltó y exalta hasta hoy el papel de Río Branco. Oliveira Lima se quedó con fama de buen historiador y de diplomático rebelde”, comenta la investigadora. Uno de los raros intelectuales que asumió la influencia de Oliveira Lima fue Gilberto Freyre, que admiraba su capacidad de observación y la densidad de sus descripciones. Freyre llegó a elaborar un estudio sobre su coterráneo, Oliveira Lima: D. Quixote Gordo (1970).

“La calidad de las descripciones es lo mejor de la producción de Oliveira Lima”, evalúa el historiador José Jobson de Andrade Arruda, que explica el olvido de la obra del diplomático por su identificación con la historiografía positivista, dominante entre el fin del siglo XIX y el inicio del XX. “Con la emergencia de la historiografía marcada por el marxismo, basada en el análisis, en la reflexión y en la conceptualización, los textos de Oliveira Lima cayeron en el limbo, pues eran muy empíricos”, afirma. Otra gran virtud del diplomático pernambucano (del estado de Pernambuco) era su enorme capacidad para recolectar documentos, tales como libros y manuscritos -muchos de ellos rarísimos-, diseños y pinturas.

Su biblioteca,que tiene un acervo de 16 mil artículos, está en Washington, en la Catholic University of America, en donde el historiador dio clases después de su jubilación como diplomático. La colección acabó yendo a parar a Estados Unidos, pues Itamaraty se recusó a pagar su transporte a Brasil. Además de haber sido coleccionador voraz, Oliveira Lima mantuvo una correspondencia regular con más de una centena de personalidades de su tiempo, como Euclides da Cunha y Machado de Assis, lo que permite recomponer gran parte del ambiente cultural y del pensamiento brasileño de la época.

Hoy, las descripciones de Oliveira Lima pueden ser vistas desde otra perspectiva, según Arruda. “En D. João VI no Brasil (1908), el diplomático muestra una notable capacidad para describir los eventos de la corte. Es en cierto modo un precursor de la historia de lo cotidiano”, dice. Basado en documentos inéditos, el libro muestra un D. João VI muy diferente del descrito por la historiografía portuguesa, que lo consideraba como una figura burlesca e indolente. Para Oliveira Lima, se trata de un “rey humanizado y popular, dotado de agudeza campesina, habilidoso, perspicaz”, escribe Malatian.

El diplomático concibe al monarca como el fundador de la nacionalidad brasileña, que fue desarrollada por el Imperio. Las concepciones de lo nacional formuladas por Oliveira Lima se basan en las tres razas que se mezclan, en el Estado Nación y en el cristianismo. La teoría de las tres razas integra los cánones historiográficos del siglo XIX, con la preponderancia del hombre blanco, legitimando la dominación de las elites. El Estado -que organiza a la nación y le da identidad- demostraría la superioridad del blanco. El cristianismo es valorado solamente como instrumento civilizador, paralelo y disociado del Estado.

Los relatos sobre las impresiones provocadas por algunos de los países en los que vivió son otro punto alto de su obra. Teresa Malatian considera que el más interesante de ellos, No Japão: impressões da tierra e da gente (1903), reeditado en 1905 y 1997. En ese libro, el diplomático observa al Japón y a la sociedad japonesa combinando descripción, sensaciones personales, historia, sociología, etnografía y especulaciones psicológicas. Oliveira Lima fue uno de los primeros brasileños que viajó a ese país, que a la época se abría al Occidente e iniciaba una política expansionista en Asia, y muestra lucidez al percibir el país como una potencia emergente.

El hecho de haber ejercido la actividad diplomática está íntimamente vinculado a la evolución de su pensamiento del historiador. Trabajó sucesivamente en Lisboa (1890-1896), Washington (1896-1900), Londres (1900-1901), Tokio (1901-1903), Caracas (1905-1906) y Bruselas (1908-1912). Con excepción de Tokio y Caracas, siempre estuvo en puestos de observación privilegiados de la coyuntura internacional, líneas de frente en la ejecución de la política exterior brasileña. Asimismo, disponía de excepcionales condiciones de investigación, pues tenía acceso a documentos diplomáticos. Sus andanzas determinaron cambios en sus puntos de vista, de modo tal que no se puede entender su obra sin conocer su vida. Y la investigadora tiene eso en cuenta, pues su análisis repasa ambas cronológica y simultáneamente.

“Oliveira Lima vivió en el Portugal monárquico, fue discípulo de Oliveira Martins -historiador portugués monarquista- y convivió con los monarquistas brasileños exiliados en Lisboa. Por otro lado, Oliveira Lima era un diplomático nombrado por la República, en un momento de renovación de cuadros en el que la diplomacia debía hacer una profesión de fe republicana”, dice. Por deber del oficio, escribió textos republicanos, destinados a crear una imagen positiva de Brasil en el exterior que contribuyese a dar credibilidad al país ante los inversionistas europeos.

Su convicción monárquica comenzó a aparecer entre 1903 y 1904, período que pasó en Brasil, y se fortaleció a partir de 1908. No obstante a nunca haberse adherido al movimiento monarquista organizado, Oliveira Lima insistía en la idea de la unidad nacional brasileña como obra del Imperio, período de estabilidad política e institucional. Durante el año vivido en Venezuela, tuvo contacto con la inestabilidad de los regímenes republicanos de América Latina, dominados por caudillos. El temor de que el caudillismo pudiese instalarse en Brasil a partir de las constantes crisis que involucraron a varios gobiernos republicanos, disgregando la unidad nacional, reforzó su defensa de un gobierno centralizador.

Las inclinaciones monarquistas de Oliveira Lima deben ser entendidas también como consecuencia de sus controversias con Río Branco, del desencanto con la diplomacia republicana, que, a su modo de ver, privilegiaba la cuestión de las fronteras en detrimento de las relaciones comerciales con el exterior. A punto tal de defender una política de aproximación de Brasil con el resto de América Latina como contrapunto al expansionismo económico y político de Estados Unidos, en línea con la vieja propuesta de Simón Bolívar en 1825.

El Proyecto
Oliveira Lima y la construcción de la nacionalidad
Modalidad
Beca de posdoctorado
Coordinadora
Teresa Malatian – Facultad de Historia, Derecho y Servicio Social Unesp/ Franca
Inversión
US$ 5.141

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