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Homenaje

En el universo de la física

Belita Koiller recibe el Premio Mujeres de Ciencia por sus estudios sobre el comportamiento de los electrones

Belita Koiller, docente e investigadora del Instituto de Física de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), fue una de las cinco seleccionada para recibir el Premio L’Oréal-Unesco La Mujer y la Ciencia 2005, en París. “Ha sido una sorpresa para mí”, dice Koiller, quien sabía de su nominación por parte de colegas de la comunidad científica, pero no oficialmente. “Es un reconocimiento a la madurez de la física brasileña, porque no basta con tener muchas mujeres que hacen física, es necesario que la infraestructura de trabajo esté madura y desarrollada”, subraya. Premiada por sus “estudios teóricos de los electrones en medios desordenados”, la investigadora explica que esa oración se refiere a varios trabajos realizados durante dos años, incluidas aplicaciones recientes en computación cuántica y nanociencia. Las otras cuatro galardonadas con el premio este año fueron Zohra Ben Lakhdar-Akrout, de Túnez, África, Fumiko Yonezawa, de Japón, Dominique Langevin, de Francia, y Myriam Sarachik, de Estados Unidos.

Con el apoyo de la familia
Nacida en Río de Janeiro, con su padre abogado y su madre odontóloga y siendo la menor de una familia de cuatro hermanas, Belita cuenta que siempre contó con incentivo a tener una profesión. Durante una determinada etapa de su vida pensó en ser profesora de nivel medio; pero, al cabo de mucho dudarlo, resolvió seguir la carrera de física, que le permitiría conciliar su deseo de enseñar con la investigación. Luego de recibirse en la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Río de Janeiro, la científica pasó un tiempo en Estados Unidos, donde obtuvo en 1976 su doctorado en la Universidad de Berkeley, California. Uno de los recuerdos que Belita guarda de esa época es que era la única mujer del curso de física en dicha universidad norteamericana. Y no había ninguna profesora en el departamento de física. Eso, en una época en que el movimiento feminista estadounidense estaba en plena efervescencia. Trazando un paralelo entre la situación de las mujeres en las universidades norteamericanas y las brasileñas de aquel período, Belita comenta que, cuando estudiaba en la PUC, compartía el aula con varias estudiantes, pero había solamente una profesora. Ahora, pasados casi 30 años, la participación de las mujeres en el campo de la física es aún bastante restringida en Estados Unidos, dice la investigadora. “El problema es más explícito allá que acá en Brasil”. La científica cita una investigación que lista los cargos de empleo en las 50 mayores universidades estadounidenses, publicada por el periódico The Washington Post. “En el área de física, las mujeres docentes o investigadoras llegan apenas al 6,6% del total empleado”, informa. “En tanto, en química y astronomía, ese nivel sube al 12% y 12,6%, respectivamente.”

Luego de terminar su doctorado, volvió para trabajar en la PUC de Río de Janeiro, donde permaneció hasta su traslado a la UFRJ, en 1994. Su trayectoria profesional la llevó a la física de materiales, un área que trata con productos que tienen impacto en nuestro día a día, como por ejemplo los chips de computadoras. “Trabajo más bien con el comportamiento de los electrones en los distintos materiales”, dice Belita. “Estudio las propiedades de los materiales semiconductores, que serían los más apropiados para la fabricación de una computadora cuántica”. La investigadora hace hincapié en que estos estudios son aún especulativos, pues aunque matemáticamente se ha demostrado ya que es posible desarrollar una máquina de este tipo, hasta ahora no se ha fabricado ningún prototipo. La etapa actual de la investigación consiste en investigar los diferentes sistemas físicos necesarios para desarrollar la computadora cuántica.

Belita dice que hay que tener mucha perseverancia para no desanimarse, y afrontar los retos cotidianos de la investigación. “A veces tomamos caminos equivocados, que nos llevan a pequeñas derrotas, y entonces tenemos que empezar todo de nuevo”, dice. “Pero es necesario mantener una actitud de optimismo.”

Una por continente
La investigadora es la tercera brasileña que recibe el premio concedido por la empresa de cosméticos francesa L’Oréal y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), desde que comenzó a otorgarlo, en 1988. Las otras dos fueron la genetista Mayana Zatz, de la Universidad de São Paulo, laureada en 2001, y la bióloga Lucia Mendonça Previato, también de la UFRJ, el año pasado.  El galardón, que tiene un valor 100 mil dólares, se les otorga todos los años a cinco mujeres científicas, una por continente. En esta edición, que fue la séptima, la elección de las vencedoras estuvo a cargo de un jurado compuesto por un grupo interdisciplinario, integrado por 14 científicos y presidido por el francés Pierre-Gilles de Gênes, premio Nobel de física en 1991.

Otra brasileña, la médica paraense  Michelle de Oliveira, fue una de las 15 escogidas para recibir el Premio Joven Mujer Científica, también concedido por L’Oréal-Unesco, por valor de 20 mil dólares. En dicha categoría solamente pueden postularse mujeres de hasta 35 años que estén cursando su doctorado o su posdoctorado. Michelle está haciendo su posgrado en la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp). “En la investigación clínica, mi interés se focaliza principalmente en el diagnóstico y el tratamiento de los tumores que acometen el hígado”, dice Michelle. “El premio estimula el potencial científico, al patrocinar la realización del perfeccionamiento en instituciones de renombre del exterior”. Michelle escogió el Hospital Universitario de Zurich, Suiza, para investigar el crecimiento y el tratamiento de los tumores hepáticos.

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