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Reseñas

Entre la asimilación y la alteridad

Una obra que muestra la contribución de la inmigración judía en Brasil

La minoría de la minoría existe, y desea ser reconocida: ésta es la clave para la apreciación de este libro de Rachel Mizrahi, por cierto, muy bien ilustrado y editado. A partir de la presentación, se trasluce la motivación persistente de la autora en mostrar, fundamentalmente a la comunidad judía más amplia, que el pequeño grupo de judíos orientales radicados en Mooca, del cual su familia y otras tantas provenían, existió y tiene una historia. Tal motivación inicial fue poco a poco ampliándose, para incluir a los judíos sefardíes. El capítulo I sitúa brevemente la historia de la presencia de judíos en Medio Oriente, donde durante siglos convivieron a la sombra de la relativa tolerancia religiosa islámica, y luego del imperio otomano.

Al final del siglo XIX, cuando el imperio turco ya daba muestras de disgregación y Brasil empezaba a atraer inmigrantes, la autora llama la atención hacia la comunidad de los judíos orientales propiamente dichos y los sefardíes, expulsados de la Península Ibérica al final del siglo XV. Correligionarios, pero portadores de tradiciones culturales distintas: la convivencia milenaria con los árabes hizo que los primeros asimilasen muchos rasgos de esa cultura – lengua, música, bailes, alimentación y tradiciones patriarcales -, mientras que los sefardíes se diferenciaban sobre todo por la práctica del ladino – dialecto propio, resultante de una mezcla del español, el portugués, el árabe, el hebreo y el turco. La autora se detiene en ese momento en las trayectorias de las familias pertenecientes a ambos grupos asentadas en Río de Janeiro (capítulo II) y en São Paulo (capítulos III y IV).

Apoyada fundamentalmente en fuentes orales, recorre los esfuerzos de estas comunidades para insertarse económicamente en la nueva tierra y especialmente para mantener sus tradiciones religiosas, agrupándose para orar en privado y también fundando sinagogas, en un intento por conservar sociabilidades, ritos y entonaciones de rezos propios de cada región de origen. De una manera general, destaca el mayor cosmopolitismo, tolerancia, liberalidad e integración de los sefardíes (todo eso facilitado incluso por la cercanía entre el ladino y el portugués), en contraposición con el mayor conservadurismo religioso, apego a la cultura original (regionalismo), endogamia, concentración y consecuente aislamiento de los judíos orientales. La obra tiene el mérito de dejarnos entrever una comunidad judía compleja, entrecortada por orígenes y tradiciones distintas, temas sugeridos en los capítulos V – el impacto en la comunidad de nuevos inmigrantes judíos de Medio Oriente – y VI, que aborda la fuerza de los regionalismos.

En São Paulo, por ejemplo, fue significativa la mayor proximidad inicial entre los judíos orientales instalados en el barrio de Mooca y los sirios y libaneses, que hablaban en el mismo idioma, que con los judíos asquenacis, de lengua idish, más numerosos. Debido a que la tradición religiosa judía prescinde de una jerarquía centralizadora, como la cristiana, éste es tan solo un ejemplo más, entre muchos, de las innumerables divisiones, alimentadas por regionalismos y desconfianzas – incluso respecto a la pertinencia religiosa de algunos grupos – que signaron la historia de las comunidades judías y de sus sinagogas.

Los casos también suministran abundante material para la reflexión atinente a los dilemas y exigencias envolvieron el difícil equilibrio entre la asimilación – requerida por el país que los acogió – y la alteridad – la condición para la manutención de la identidad grupal. Pese al tono muy descriptivo de algunos capítulos, y de las hesitaciones a la hora de cotejar de manera más completa, en la comparación entre las trayectorias de los dos grupos (por cierto, algo comprensible para una autora cuya familia procede de uno de éstos), el trabajo de Rachel tiene el enorme mérito de recuperar y sistematizar informaciones que de otro modo quedarían confinadas en la memoria familiar y estarían con el paso de los años irremediablemente perdidas. Por tal motivo, esta obra es una contribución indeleble para el registro de la historia de las minorías étnicas en Brasil.

Oswaldo Truzzi es profesor de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar).

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