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Ganader

Ganado bien brasileño

La estatal Embrapa intensifica estudios con razas surgidas en el país que forman un rico patrimonio genético

Decenas de razas de caballos, bovinos, ovejas, cabras y porcinos formadas a lo largo de muchos años en Brasil componen una riqueza poco conocida por la mayoría de los brasileños. Son grupos de animales -muchas veces con antepasados provenientes del inicio da colonización, que se perpetuaron de forma aleatoria en el campo o dirigida empíricamente por el hombre- que pueden ser considerados un tesoro genético. Poseen características tales como rusticidad y excelente adaptación al ambiente en relación a las razas comerciales más comunes. Bovinos, como el corralero y el caracú, o caballos, como el pantanero, pueden incluirse dentro de la biodiversidad de los animales brasileños y son pasibles para su uso en gran escala o en cruzamientos con razas comerciales y hasta ser usados, en el futuro, en la producción de animales transgénicos, en que la transferencia de material genético de una raza para otra podrá traer beneficios como mayor suavidad de la carne o la resistencia a enfermedades.

Para proteger esas razas, fomentar su crecimiento y librarlas de la extinción, la Empresa Brasileña de Investigación en Agroganadería (Embrapa) está utilizando avanzadas técnicas de caracterización genética, clonación, y estableciendo núcleos de conservación, para agrupar y estudiar a los animales. En la Embrapa Recursos Genéticos y Biotecnología, en Brasilia, unidad que coordina las investigaciones, también están conservados en botellones de nitrógeno líquido, a -196°C, 56 mil dosis de semen, además de cerca de 200 embriones de razas naturalizadas. “La formación de esas razas tuvo lugar a partir de razas ibéricas, de España y de Portugal, principalmente bajo el efecto de la selección natural, en la que los animales más aptos y resistentes se fueron perpetuando por medio de cruzamientos en nichos específicos”, dice el investigador Arthur Mariante, coordinador del proyecto Conservación y Uso de Recursos Genéticos Animales de la Embrapa.

Con el pasar del tiempo, los animales se fueron diferenciando en las características fenotípicas, aquellas referentes a los trazos físicos heredados de los padres y determinadas por el ambiente. También pesaron para la formación de las razas factores como el clima, parásitos, dieta, enfermedades y las evaluaciones y elecciones del hombre, como tener o no animales con tarros y aptitud para dar leche, por ejemplo. Para que las características heredadas no se pierdan es fundamental que los apareamientos sean hechos entre individuos de la misma raza. Para garantizar la pureza y verificar los orígenes de cada una y el parentesco entre las razas, varios estudios genéticos fueron o están siendo realizados. Una visión general de esos estudios está presente, de forma bien ilustrada, en la segunda edición del libro Animales del descubrimiento, lanzado en agosto y editado por la Embrapa, con autoría de Mariante y de la profesora Neusa Cavalcante, de la Universidad de Brasilia (UnB).

Las conclusiones de algunos estudios de análisis genéticos hechos en bovinos de razas naturalizadas indicaron que todos son originarios de las razas ibéricas. A pesar de ese pasado semejante, las razas brasileñas de bovinos pueden ser consideradas genéticamente distintas en lo referente a agrupamientos raciales. También se constató una gran variabilidad genética dentro de la mayoría de las razas, factor que demuestra el potencial para expansión y cruzamientos entre ellas. Los investigadores están estudiando también la carne de las razas formadas en Brasil. Muchas de ellas poseen carnes más suaves que la nelore, la principal raza de corte del país que domina gran parte del rebaño nacional. La nelore pertenece al agrupamiento de animales cebús, originarios de la India, bien adaptados al clima tropical, y fácilmente identificados por la termitera, un tipo de saliente característico en el dorso del animal. La mayor suavidad de la carne de las razas ibéricas se debe al hecho de que presentan frecuencias alélicas – agrupamientos de genes que se repiten a lo largo de las generaciones – diferentes de las presentadas por razas cebuínas, en relación a genes asociados a características de calidad de carne que son estudiadas por la Embrapa.

Cuando se habla de mayor suavidad de la carne, se habla también de mejor calidad y mayor valor agregado al producto. “Los criadores de la raza criollo lageano están empeñados en desarrollar una estrategia que permita colocar en el mercado la carne suave de ese ganado, con sello de certificación de origen controlado como es hecho en Portugal con algunas de sus razas nativas”, dice Mariante. Originaria de la región más fría del país, en donde están situadas las ciudades de Lages, de ahí el nombre de la raza, y São Joaquim, la criollo lageano desciende probablemente de bovinos hamíticos, de cuernos largos, oriundos de la región del norte de África, introducidos en la península Ibérica y traídos para acá por portugueses y españoles. “Él se adaptó muy bien en la región. Allá el nelore no aguanta el frío y el charolés (un ganedo europeo) no es rústico y no soporta los pastos pobres del lugar”, dice Mariante. Es una de las pocas razas naturalizadas que no corren peligro de extinción, con un plantel de más de mil animales. Sin embargo la caracterización genética por marcadores moleculares indicó que la población joven de ese animal presenta una mayor similitud genética, lo que puede estar, probablemente, relacionado a la consanguinidad, con cruzamientos muy próximos entre parientes.

La raza bovina nacional más presente en la producción de carne y ya libre de la extinción es la caracú. Más conocida como una marca de cerveza, la caracú es criada en todo el centro sur brasileño, de forma comercial, principalmente en los estados de Paraná, São Paulo y Minas Gerais. Ella estuvo amenazada hasta el 1980, pero un trabajo pionero desarrollado por los investigadores José Benedito Trovo y Alexander Razook, del Instituto de Zootecnia de São Paulo (IZ), en Sertãozinho, y de los investigadores del Instituto Agronómico de Paraná (Iapar) salvó la raza caracú de la extinción y del mestizaje. El mestizaje controlado y sostenible, sin embargo, es uno de los factores de éxito y de perpetuidad de esa raza que sirve como ejemplo para otras. Los ganaderos percibieron las ventajas de la heterosis, el llamado choque de sangre, en cruzar animales caracús con cebús, resultando animales más pesados, con carne más suave y animales más rudos. “El interés de los criadores por la caracú fue tan grande que, hace algunos años, llegó a existir una fila de espera por semen de esa raza en las Centrales de Inseminación Artificial”, dice Mariante.

Pie duro resistente – Además de la caracú y de la  lageano, otras cuatro razas brasileñas de bovinos están siendo estudiadas por la Embrapa y por otras instituciones de investigación del país. La primera es la corralero, probablemente la primera raza surgida en Brasil que se adaptó a los diversos ecosistemas del país. Tal vez por eso sea llamada también como pie duro. “Ela está presente y es indicada principalmente para la región del semi-árido, porque es una raza de animales pequeños, de bajo peso, extremamente rudos, que viven con poca alimentación y son resistentes a enfermedades y parásitos”, dice Mariante. “La hembra corralero adulta alcanza unos 250 kilos y es saludable, mientras que la hembra nelore, con 250 kilos, está desnutrida. Además de eso, en las condiciones del semi-árido, las hembras corraleros producen un becerro a cada año y, en algunos casos, continúan produciendo becerros aún después de alcanzar los 20 años de edad. Es la raza que mejor se adapta a la vegetación agreste característica del norte de Brasil, aunque se haya originado de razas europeas.” El bovino corralero es muy parecido con la raza mirandesa de Portugal. “Estamos elaborando un proyecto internacional con los portugueses que va a estudiar más a fondo a las dos razas. Si concluimos que son muy semejantes, podremos sondear la posibilidad de traer sangre nueva o hasta llevarla para allá.” La carne del ganado corralero es, entre todas las razas antiguas, según los especialistas, la más sabrosa y blanda, según los investigadores. Esa afirmación será testada en paneles de degustación que serán realizados por la Embrapa.

Una de las razas de bovinos más amenazadas es la pantanero, de aspecto físico muy parecido con la corralero. Los estudios constataron una mayor presencia de genes cebús en esa raza. La introducción de cebús a partir del siglo XX, principalmente el nelore en la región del Pantanal, y su buena adaptabilidad dieron como resultado cruzamientos o el desinterés en la cria, llevando a la casi pérdida de la rusticidad del pantanero, un ganado que vive bien en áreas anegadizas y que posee una tasa de natalidad imbatible en la región. La esperanza está por cuenta del trabajo de la Embrapa Pantanal, instalada en Corumbá, Mato Grosso do Sul. El programa de conservación de la raza, existente desde los años 1980, detectó, por medio del análisis de la frecuencia alélica, que son agrupamientos de genes que se repiten a lo largo de las generaciones, que los descendientes actuales de la pantanero poseen valores de diversidad genética superiores a los adultos con menos interferencia de genes cebús.

Algunos animales pantaneros estudiados también presentaron introducción de sangre de mocho nacional, una raza que en el final del siglo XIX existía en gran parte del país, principalmente en la región de Goiás, aunque su creación se haya iniciado en São Paulo. La mocho nacional es considerada una caracú sin cuernos, aunque presente diferencias genéticas. Para ese tipo de diferenciación entre razas es importante el uso de una herramienta para la conservación animal que está siendo muy utilizada. Es la caracterización genética (marcadores moleculares del tipo micro-satélite) que utiliza el ADN, extraído de la sangre, del semen o hasta aún de pelos de los animales. Los resultados obtenidos han servido para nortear la elección de donadores de semen, óvulos o hasta para eliminar material genético de animales que hayan sido incluidos en el Banco de Germoplasma, en Brasilia, en donde está acondicionado el material genético, por su fenotipo, pero que la caracterización señaló hacia una introducción de otras razas.

Otra técnica que comienza a ser usada es la clonación de animales. Los primeros dos clones bovinos de una raza naturalizada son dos becerritas  llamadas Porá y Potira, nacidas en el 2005. Ellas son una esperanza para salvar la raza junquero de la extinción. Hoy la raza cuenta con cerca de cien individuos. Su historia comienza en el interior paulista entre los siglos XVIII y XIX. Las dos hermanas nacieron a partir de un pedazo de la oreja de una hembra junquero conservada en los corrales del Campo Experimental Sucupira, de la Embrapa, en Brasilia. Porá y Potira nacieron de dos vacas de alquiler, de las 35 que recibieron embriones. El proyecto fue desarrollado por el equipo de reproducción animal, coordinada por el investigador Rodolfo Rumpf, de la Embrapa, y tuvo la participación de estudiantes de post-graduación de la UnB.

“La clonación es una herramienta que podemos usar, pero ella es restrictiva en trabajos de conservación animal, porque reduce la variabilidad genética. La idea es que esos clones reciban, en un futuro, semen de diferentes toros de la raza junquero para que las crías presenten diferencias genéticas.” Para Mariante, cuando las técnicas transgénicas estén más avanzadas en animales, podrán ser usadas en el mejoramiento de animales. “Ahí, con seguridad, nuestro Banco de Germoplasma será muy buscado. Consideramos ese banco como un legado para las generaciones futuras.”

Mientras las técnicas biotecnológicas más avanzadas no estén disponibles, es necesario preservar las razas, principalmente en los locales en que ellas están más aclimatadas. Es el caso de la más reciente identificación de una raza naturalizada, hecha en el 2005, en Maranhão, que ya posee un núcleo de conservación en la ciudad de Pinheiro. Avisado por dos profesores de la Universidad Estadual de Maranhão (Uema), Francisco Carneiro Lima y Osvaldo Serra, Mariante fue hasta el bajío de Maranhão, región situada al norte de la capital São Luís, y confirmó la existencia del caballo del bajío. Por sus características fenotípicas y comportamentales, además de las informaciones de los dos profesores y de los usuarios del caballo en la ciudad de Pinheiro, Mariante incluyó esa raza entre aquellas estudiadas y conservadas por la Embrapa.

Tolerante a la anemia – Otro caballo, el pantanero, representa un ejemplo claro de los beneficios de esas razas. Él es tolerante a la anemia infecciosa equina porque aún infectado por el virus no se enferma ni presenta los síntomas de la enfermedad. Él es el único animal que aguanta el suelo pantanoso, que en gran parte del tiempo se queda anegado. “Por eso, formamos un núcleo de conservación del caballo pantanero, en el Pantanal. Es una raza que posee más de cien años, formada por caballos con cascos más resistentes a la humedad, por vivir constantemente en áreas anegadizas.”

En las ovejas, la estrella de las razas brasileñas es la criollo lanudo, también originada de especies ibéricas. Ella posee lana áspera, larga y naturalmente coloreada, alternando del blanco al negro, con todas las variaciones de gris e beige. Esa lana, más gruesa, no es tan indicada para hacer ropas, pero ha sido utilizada en artesanías, en la producción de tapetes y cojines (para usar sobre la silla de montar). Un programa de la Fundación Gaucha del Trabajo llegó a entrenar a cerca de 300 jóvenes, que aprendieron a hilar y a tejer, utilizando ese tipo de lana. Ese hecho aumentó la demanda y también el número de criadores que hoy superan las tres decenas, distribuidos en los estados de Río Grande do Sul y de Santa Catarina. Lana semejante, producida por una raza nativa de  Inglaterra, llega a alcanzar el precio de cerca de 20 reales el kilo.

Una de las más curiosas esperanzas en esa área está en el puerco de la raza nilo, también conocida como nilo-canasta, encontrado en las regiones Sur y Sudeste. Son rudos y buenos para el pastoreo. Sus características físicas son muy semejantes a las del puerco ibérico, presente en Portugal y en España, que produce el famoso jamón Pata Negra, con precios de hasta 100 euros el kilo. El secreto del sabor especial de ese jamón está en la fruta del roble, llamada  bellota en Portugal, que es fácilmente identificada en los dibujos animados con las ardillas Tico y Teco y, más recientemente, en la animación de La era del hielo, en la que una ardilla prehistórica hace de todo para llevarla para casa. “En Portugal, el puerco ibérico es criado con una ración que no lo deja sobrepasar los 100 kilos de peso vivo en el momento en que las bellotas estén listas para el consumo. A partir de ahí, en un período que varia entre 60 y 90 días, ganan cerca de 60 kilos, alcanzando 160 kilos, que es considerado el peso ideal para el sacrificio. El resultado es un jamón con poca grasa y con el sabor diferenciado, conferido por la bellota, que lo tornó mundialmente conocido.”

El puerco nilo entra en la historia porque, de todas las razas naturalizadas de porcinos, es la que más se asemeja a los puercos ibéricos. Criadores de la Región Sur, principalmente de Santa Catarina, relatan que puercos de razas naturalizadas comían mucho piñón, del árbol araucaria, y podría ser creado un sistema de producción semejante al del puerco ibérico, donde la bellota sería sustituida por esa semilla. “Es necesario que se evalúe si el piñón le confiere algún sabor característico al jamón”, dice Mariante. Para eso necesitamos conseguir aliados para ese experimento.

La especie porcina, además, es la más amenazada, porque la cría comercial hoy se basa en granjas con razas comerciales, para la producción de carne, en que los puercos son criados confinados, sin ir al pasto, mientras las nueve razas naturalizadas son todas para la producción de manteca de cerdo. Pero existe una tendencia, principalmente en Europa, de los consumidores preocuparse con el bienestar del animal. Ese bienestar significa que elles deben estar lejos del confinamiento y criados sueltos, pastando naturalmente en un campo, como son, de una manera general, criadas todas las razas naturalizadas en Brasil. “Esa preocupación con el bienestar animal abre una gran perspectiva para las razas brasileñas, porque los importadores pasarán a ser más exigentes para atender a la demanda de los consumidores.”

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