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Ciencia

Ha muerto un físico completo

Bernhard Gross, fallecido a los 96 años, unía teoría y práctica con singular brillo

Cuando se oye hablar sobre las cualidades profesionales del físico Bernhard Gross es difícil saber, ¿en qué área él actuaba mejor: en la parte teórica, en el área experimental o en la enseñanza? La dificultad en clasificar a ese alemán naturalizado brasileño es tan común entre sus amigos y discípulos como la admiración que éste suscitó durante los 69 años que vivió en Brasil. Gross, un físico completo, murió el día 1º de febrero, en São Carlos (SP), a los 96 años.Bernhard Gross llegó a Brasil en 1933 a los 28 años, proveniente de la Escuela de Ingeniería de Stuttgart, Alemania, en donde nació. Pero ya había visitado el país una vez, a los 9 años, con su madre.

Al desembarcar en Río de Janeiro, el físico traía en su equipaje por lo menos un trabajo importante sobre los rayos cósmicos (partículas elementales energéticas que llegan a la Tierra), llevado a cabo en Europa. Posteriormente, ese estudio llevó su nombre: la “transformación de Gross” relacionaba el flujo vertical de las partículas con el flujo hemisférico, detectado por cámaras de ionización.Al llegar a Río, Gross se incorporó rápidamente al medio científico, concentrado en la Escuela Politécnica.

En aquella época, no existía en Brasil la profesión de físico, ni una carrera especializada que ortorgara el título de licenciado en Física. “Por lo tanto, todos los físicos tenían que ser autodidactas”, recordó Gross en una conferencia ofrecida en 1984, publicada después en la Revista Brasileira de Ensino de Física (junio de 2000). Gross comenzó a trabajar en investigación en Brasil en 1934, en el Instituto Nacional de Tecnología, en Río. Allí, se abocó al estudio de los dieléctricos sólidos sometidos a campos eléctricos, tanto desde el punto de vista teórico como experimental, tema en que se tornó uno de los más respetados especialistas en el mundo.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Gross empezó a viajar al exterior para hacer investigaciones y participar en conferencias. Entre 1957 y 58, se convirtió representante brasileño en la Agencia Internacional de Energía Atómica, en Viena, y permaneció como director del Departamento de Información Científica hasta 1967. Fue uno de los primeros en medir la baja de la radioactividad en el Hemisferio Sur causada por las pruebas de las bombas de hidrogeno en el Hemisferio Norte. También desarrolló un aparato, llamado dosimetro de Compton, para detectar rayos gama, utilizado por los estadounidenses en las pruebas nucleares.

Gross participó activamente de organizaciones que llegarían a ser fundamentales para el desarrollo de la ciencia en el país. “Álvaro Alberto, Joaquim Costa Ribeiro y Gross formaban la espina dorsal en los primeros años del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq)”, cuenta Sérgio Mascarenhas, director del Instituto de Estudios Avanzados (IEA/USP) de São Carlos. Mascarenhas lo llevó a trabajar en el Instituto de Física de la Universidad de São Paulo de São Carlos, a comienzo de los años 70.Gross se casó con Gertrude, con quien tuvo dos hijos, Antônio y Roberto.

“Hasta 1996, Gross se mantuvo activo, cuando dirigió su última tesis de doctorado”, dice Guilherme Leal Ferreira, otro físico muy próximo. Cuando murió, dejó cerca de 200 artículos publicados en revistas de Brasil y del exterior. El actual vicerrector de Investigación de la USP, Luiz Nunes, que fue alumno de Gross, cuenta sobre una singular cualidad suya. “Él incentivaba y daba un notable valor a las ideas ajenas, aunque partiesen de investigadores muy jóvenes y aún sin expresión”, dice. Para un científico de su grandeza, no era poco.

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