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USP 70

La conquista del Este

En el último reportaje de la serie dedicada a los 70 años de la Universidad de São Paulo, Pesquisa FAPESP presenta el innovador proyecto pedagógico que a partir de 2005 tendrá espacio en un nuevo campus de la capital paulista.

La Universidad de São Paulo (USP) siempre se preocupó por renovar sus compromisos con la excelencia académica y la expansión de la enseñanza pública fijados al momento de su fundación, en 1934. En esos comienzos, pretendió agrupar en el campus en la zona oeste de São Paulo, en la antigua hacienda Butantan, todos sus institutos y facultades, una estrategia tendiente a asegurar una calidad homogénea –sólo las facultades tradicionales de Medicina y de Derecho, que ya existían antes de la fundación de la USP, permanecieron en sus direcciones originales. Una vez consolidada, decidió echar raíces también en otras regiones del estado. Hoy en día tiene campi en los municipios de Baurú, Piracicaba, Pirassununga, Ribeirão Preto y São Carlos. Pues ahora, a los 70 años de edad, la universidad otro salto, más ambicioso aún.

En marzo de 2005 empiezan a dictarse clases en la USP Leste, un nuevo campus construido a orillas del río Tietê y de la autopista Ayrton Senna, que conecta São Paulo con la localidad de Jacareí. Con carreras diferentes que las que se dictan en la Ciudad Universitaria, y un proyecto académico innovador, donde las fronteras entre las carreras son más flexibles, la institución también es uno hito en la zona este de São Paulo, región habitada por 4,5 millones de personas, con escasos servicio en lo que se refiere a enseñanza superior pública.

En el examen de ingreso 2005, la escuela de Artes, Ciencias y Humanidades –nombre aún provisorio de la nueva institución– ofrecerá 1.020 vacantes en las carreras de Sistemas de Información, Ciencias de la Naturaleza (Licenciatura), Obstetricia, Gerontología, Ciencias de la Actividad Física, Marketing, Recreación y Turismo, Gestión de Políticas Públicas, Gestión Ambiental y Tecnología Textil. Los alumnos se dividir[an en cursos de 60 personas, distribuidos en los períodos matutino, vespertino y nocturno. En la obra en construcción, los obreros están concluyendo el primer edificio, que recibirá a los alumnos del ciclo básico, el primer año común a todas las carreras. “Se trata de la obra de mayor repercusión durante las conmemoraciones de los 70 años de la USP”, dijo el rector de la USP, Adolpho José Melfi.

El desarrollo del proyecto insumió 30 meses y abarcó el trabajo de más de un centenar de docentes, bajo la coordinación general de Celso de Barros Gomes, jefe del gabinete de la Rectoría, y de Myriam Krasilchick, docente de la Facultad de Educación y presidente de la Comisión Central de la USP Leste en el seguimiento del proyecto académico. El proceso de creación de las nuevas carreras abarcó consultas con estudiantes de escuelas públicas y privadas de São Paulo. Casi seis mil alumnos fueron invitados a opinar. La consulta reveló la preferencia por las profesiones tradicionales, tales como medicina e ingeniería, pero también apuntaron otras carreras como informática, marketing y deportes.

Sin embargo la definición se basó en una limitación jurídica. El Estatuto de la USP prohibe que haya duplicidad de carreras en una misma ciudad. Después de muchas discusiones, donde todas las unidades de la USP tuvieron voz, con el fin de evitar que los carreras de la zona este abortasen proyectos en marcha en la universidad, se arribó a un conjunto de diez carreras. Algunas llegan a relacionarse con otras carretas ofrecidas, pero sus currícula no se chocan.

El desarrollo del proyecto académico es uno de los capítulos más vibrantes en la travesía de la futura institución. Aunque las carreras pertenecen a distintas áreas del conocimiento, todas participarán de un mismo ciclo básico: el primer año será común a todos los alumnos que van a ingresar en la escuela de Artes, Ciencias y Humanidades. El diálogo entre las carreras, estimulado por la ausencia de una rígida estructura de departamentos, también tendrá lugar en la formación de núcleos de investigación interdisciplinarios, como por ejemplo el Laboratorio de Estudios e Investigaciones sobre Complejidad y Ciudadanía, el Observatorio de Políticas Públicas y el Observatorio de Investigaciones Integradas sobre Medio Ambiente Urbano.

El currículum del ciclo básico gira en torno a tres ideas principales. Parte de éste comprende materias introductorias, pero con propuestas interdisciplinarias, como “Sociedades complejas, multiculturalismo y derechos”, o “Psicología, educación y temas contemporáneos”. “Esta diversidad deberá constituirse en una oportunidad ejemplar para la construcción de nuevas fronteras en la organización del conocimiento”, dice la profesora Myriam. Otro hito en cada una de las carreras ofrecidas es la carga horaria. Esto para evitar la frustración de los ingresantes, debido al exceso de asignaturas genéricas e introductorias en el primer año, que es uno de los factores determinantes de la deserción escolar.

Y una tercera parte de la carga horaria contempla una experiencia innovadora. Está compuesta por asignaturas en las cuales el desafío del estudiante es dar soluciones a problemas concretos. “El fomento de la iniciación académica y científica por la vía de la resolución de problemas es una de las maneras de aproximación innovadoras surgidas en los últimos años, que ha ganado terreno en algunas de las principales universidades europeas y norteamericanas”, dice la profesora Myrian. “La intención es crear un ambiente que brinde autonomía intelectual a los alumnos que recién salen de la escuela media”, afirma Myrian.

Los procesos académicos de resolución de problemas contemplan a los alumnos de diversas maneras. Primero ellos discuten el problema, que no tiene una respuesta sencilla. Después utilizan sus conocimientos y experiencias para intenta hallar una salida. Plantean hipótesis, las investigan y, al final, preparan un trabajo colectivo con posibles soluciones. “La propuesta estimula el protagonismo de los estudiantes en la comprensión de la complejidad de los fenómenos, y promueve el intercambio y la cooperación entre los docentes, los estudiantes y la comunidad”, dice Valéria Amorim Arantes, docente de la Facultad de Educación y coordinadora del ciclo básico, que estuvo recientemente en la Universidad de Aalborg, Dinamarca, donde se inspiró en el modelo utilizado en dicho país.

Otra característica del proyecto académico es la utilización de recursos multimedia y de la informática. Los cursos y actividades tendrán como sustentación un sitio que reunirá sus contenidos, a ejemplo de una experiencia exitosa realizada por la escuela Politécnica de la USP. Toda esta propuesta se sometió a una importante crítica: la que significa las inscripciones para el ingreso en la universidad. Casi 6 mil aspirantes, en su inmensa mayoría habitantes de la propia zona este, se inscribieron en el primer examen y van a disputar a las 1.020 vacantes ofrecidas en las diez carreras.

La más disputada es la de Sistemas de Información (9,47 aspirantes por plaza), seguido por las de Marketing, Recreación y Turismo, Obstetricia y Tecnología Textil. Es cierto que, entre las diez carreras menos disputadas en el examen Fuvest, cinco pertenecen a la USP Zona Leste: Ciencias de la Naturaleza (una licenciatura para la formación de profesores), Ciencias de la Actividad Física, Gerontología, Gestión de Políticas Públicas y Gestión Ambiental –con disputa entre 2,17 y 4,44 aspirantes por plaza.

No obstante, el saldo es considerado positivo. Se proyectaba un contingente de postulantes más pequeño: unos 4 ó 5 mil inscritos. Pero, como las carreras son nuevas y desconocidas, es natural que no atraigan multitudes. A finales de la década de 1930, después de la fundación de la USP, las aulas de la recién creada Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras (FFCL) estaban literalmente vacías, pues los aspirantes a ingresar en la facultad seguían disputando plazas en las tradicionales Facultad de Medicina, en la Escuela Politécnica y en la Facultad de Derecho, incorporadas a la estructura de la nueva universidad.

El interés por parte de los docentes en trabajar en la nueva institución es animador. Los llamados a concurso para las 69 vacantes necesarias para el primer año están en andadura. Esto implicó la formación de 31 mesas examinadoras. Pero, antes que se abriera este proceso, se hizo una consulta con los docentes de la USP acerca de su interese de trasladarse a la zona este. Dieciocho fueron preseleccionados y, al final del proceso, a diez profesores se les aceptó la solictud de transferencia.

“La idea inicial era evitar que ese aprovechamiento superase el 20% de las vacantes”, dice el coordinador general, Celso de Barros Gomes. “Es una institución nueva y por eso es importante que tengamos también material humano nuevo, para que podamos erigirla”. De la misma manera, los actuales no docentes tuvieron la oportunidad de disputar las vacantes de 86 empleos que se crearán en la zona este durante el primer año de funcionamiento. Surgieron 208 interesados. El trabajo de la Comisión Central consiste en evaluar que cantidad de vacantes se ocupan , para luego llamar a concurso para ocupar las que restaron.

El plan de creación la USP Leste empezó a gestarse en 2002. Al principio, dos áreas estaban en estudio para ser sede del nuevo campus: el Parque do Carmo, en el barrio de Itaquera, y un área en la zona del Parque Ecológico do Tietê. El Parque do Carmo fue rápidamente descartado por razones ambientales. La segunda área también tenía obstáculos ecológicos, pero pudo sorteárselos. El plan inicial era edificar la unidad en un predio de bosque cerrado, de 1 millón de metros cuadrados, paralelo al lecho del río. Ese conjunto arquitectónico, ideado por el profesor Sylvio Sawaia, era ambicioso. Preveía la construcción de cuatro edificios interconectados y dispuestos como lados de un cuadrado.

El centro del cuadrilátero formaría una enorme plaza. Otros edificios se erigirían siguiendo el lecho del Tietê, y en una parcela próxima de 250 mil metros cuadrados habría un centro deportivo. Ese plan cayó por tierra cuando los organismos ambientales rechazaron el uso del área de bosque cerrado. Para salvar el proyecto, se cambió de estrategia. La parcela a la orillas del Tietê se aprovechará como laboratorio ambiental a cielo abierto. Y el conjunto de edificios se trasladó al segundo predio, aquella que sería sede del centro deportivo, donde no hay obstáculos ecológicos, pues es un relleno sanitario.

El proyecto arquitectónico pasó por una simplificación. Para no perder tiempo, se optó por empezar las obras levantando una construcción idéntica a uno de los edificios del campus de la USP de São Carlos. Allí , en marzo de 2005 empezará a funcionar el ciclo básico. El primer año estará listo ese edificio, de 5.200 metros cuadrados cubiertos, una garita, un puesto de seguridad, el centro de apoyo técnico, de 600 metros cuadrados, dotado de salas para docentes y no docentes, al margen de una construcción destinada al servicio de comidas. Las obras seguirán en 2005, con la construcción de otro edificio de 17 mil metros cuadrados, una librería de 7,2 mil metros cuadrados e instalaciones destinadas a servicios. En 2006 se culminará la construcción de un tercer edificio, de 17 mil metros cuadrados.

El acceso será por la autopista Ayrton Senna o por la avenida Assis Ribeiro, en el barrio de Ermelino Matarazzo, que delimita el nuevo campus. Otros medio de acceso es una línea de la Compañía Paulista de Ferrocarriles Metropolitanos (CPTM), que tiene dos estaciones en las cercanías. En el futuro se construirá una nueva estación de ferrocarril destinada a la USP Leste. También se contempla la integración de la nueva institución con la comunidad también. Por un lado, seguirá funcionando en una casa del barrio el Núcleo de Apoyo Social, Cultural y Educativo (Nasce), un centro de extensión universitaria con actividades destinadas a la población, que ya ofrece cursos desde abril de 2004. También funcionarán en las inmediaciones del campus una escuela estadual de enseñanza básica y media y otra municipal, de educación infantil.

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