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carta de la editora

La importancia de la diversidad poblacional

Cuando comenzaron los enormes proyectos de secuenciación del genoma humano, a finales del siglo XX, se creía que las diferencias existentes entre distintos individuos en lo que atañe a su composición genética serían mínimas. Por tal motivo, para alcanzar el objetivo de obtener un genoma completo de referencia, no se le puso demasiada atención a la diversidad poblacional en las muestras que serían secuenciadas.

Pero resultó ser que los humanos poseen muchos menos genes de lo esperado y que los mismos no constituyen realmente la clave para develar las diferencias entre los individuos. Los avances tecnológicos han hecho posible la identificación de millones de pequeños cambios en el genoma: variaciones que pueden alterar la forma y la función de las proteínas o el patrón de activación-desactivación de los genes que las codifican. Dichas variaciones pueden presentarse como una característica común a ciertas poblaciones y tener importantes consecuencias sobre la salud pública, tales como la propensión a desarrollar ciertas enfermedades o el modo en que reaccionan los distintos organismos a ciertos medicamentos.

En un artículo publicado en la revista Science el pasado mes de mayo, se reportó la secuenciación del genoma de 2.700 personas de todo Brasil. Estos resultados no solamente permiten profundizar la comprensión de la diversidad genética de la población, sino que también respaldan los esfuerzos que se llevan adelante en el país en lo que concierne a la medicina de precisión y su disponibilidad en el sistema nacional de salud.

La diversidad genética también es fundamental en otro reportaje, pero en este caso el tema es la mandioca, no los genes humanos. Algunas prácticas de cultivo que emplean ciertas poblaciones indígenas, como en el caso del pueblo Waurá, son importantes para el mantenimiento de la variedad genética, como así también para garantizar la seguridad alimentaria. Esta edición también presenta una diversidad de otros temas, como las investigaciones que revisitan la obra de Jorge Amado (1912-2001), uno de los escritores brasileños más y mejor conocidos en el exterior. En cuanto a la tecnología, las novedades provienen de arriba: nanosatélites para localizar naufragios y drones equipados con radares que pueden monitorear cultivos y buscar hormigueros y restos óseos enterrados.

La edición de mayo de Pesquisa FAPESP en portugués incluyó una entrevista con el filósofo Luiz Henrique Lopes dos Santos, de la Universidad de São Paulo. Investigador en el campo de la lógica, Lopes dos Santos tuvo una larga trayectoria como asesor de la dirección científica de la FAPESP. Ayudó a crear varios programas de investigación y fue durante 21 años el coordinador científico de esta revista. Se hace difícil resumir su importancia en la construcción de la identidad de esta publicación. Poco después de conceder dicha entrevista, Lopes dos Santos fue diagnosticado con cáncer y falleció el pasado mes de julio. Su legado en nuestra redacción perdura en la búsqueda diaria de una escritura de calidad combinada con la precisión científica, con miras a llegar a un público cada vez más amplio.

Mientras preparamos esta edición para su impresión, tiene lugar la COP30 por primera vez en Brasil. La cobertura de la ciencia inherente al cambio climático siempre ha sido una parte fundamental de nuestro trabajo. Un ejemplo de ello lo constituye el artículo referente a una investigación que resalta la importancia de los aerosoles –un tipo de partículas– en la formación de las nubes. Desde hace tiempo se sabe que los aerosoles se acumulan sobre la selva amazónica. Y un estudio reciente muestra que el isopreno, un gas que emiten los árboles a manera de mecanismo térmico regulatorio, acelera la formación de estas partículas, que pueden viajar miles de kilómetros hasta convertirse en núcleos de condensación.

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