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CRODOWALDO PAVAN

La institucionalización de la investigación

Dreyfus, Dobzhansky y Pavan fueron importantes para el desarrollo de la genética

ACERVO COMISSÃO MEMÓRIA IB-USPEl biólogo Luiz Edmundo Magalhães suele decir que su director de tesis tuvo tres ángeles de la guarda a lo largo de su carrera: André Dreyfus, Harry Miller Jr. Y Theodosius Dobzhansky. Parafraseando a Magalhães, se puede decir que la genética animal en Brasil tuvo cuatro que, si no fueron sus ángeles de la guarda, por lo menos fueron sus grandes impulsores: los tres citados y el propio Pavan. No fueron los primeros en realizar investigaciones en el área en Brasil, pero seguramente están entre los que más contribuyeron a desarrollarla, y es más, a institucionalizarla. De una manera u otra, los cuatro participaron en la creación de carreras, cátedras, líneas de investigación y  asociaciones que congregan a los genetistas del país, como es el caso de la Sociedad Brasileña de Genética (SBG), por ejemplo.

De acuerdo con el genetista Francisco Salzano, la fundación de la SBG, en 1955, fue  el punto culminante de un proceso que había empezado al menos 37 años antes. Se refiere al comienzo de la enseñanza de la genética en la entonces Escuela Agrícola de Piracicaba, a cargo de tres pioneros: Carlos Teixeira Mendes, Otávio Domingues y Salvador de Toledo Piza, en 1918. Otra fecha importante es 1927, cuando André Dreyfus dictó clases de ese campo de la ciencia por primera vez, en la Facultad de Medicina de São Paulo. Poco después, en 1933, Carlos Arnaldo Krug dictó un curso rápido de genética en el Instituto Agronómico de Campinas (IAC). También merece relieve la creación, en 1934, de la asignatura de biología general de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras (FFCL) de la  recién creada Universidad de São Paulo, y la de citología y genética general en la Escuela Superior Luiz de Queiroz (Esalq), con la llegada de Friedrich Gustav Brieger desde Inglaterra.

En su tesina de maestría en historia de la ciencia, el biólogo José Franco Monte Sião sostiene que en ese período inicial el desarrollo de la genética en Brasil se concentraba en tres centros de investigación: el IAC, la Esalq y el FFCL de la USP. “Podemos decir que en esa época las investigaciones en genética en Brasil estaban divididas en dos líneas”, dice. “Una de ellas se concentraba en el mejoramiento vegetal y se encontraba en el IAC y en la Esalq. La segunda línea, ligada a los estudios de los animales, básicamente los invertebrados, fue adoptada por el grupo de la USP.”

En la segunda línea, le cupo a Dreyfus un rol destacado. Médico egresado de la Facultad de Medicina de Río de Janeiro, nacido en la ciudad de Pelotas (Río Grande do Sul), llegó a São Paulo en 1927 debido a su nombramiento como asistente en la Facultad de Medicina. Era un de los miembros del grupo que fundó la USP. Genetista de cultura amplia, era menos un investigador –aunque publicó trabajos científicos, incluso en asociación con Dobzhansky – y más un aglutinador e impulsor del grupo que él mismo estructuró en el Departamento de Biología General de la FFCL.

En un artículo publicado en la revista Estudos Avançados, en 1994, Antonio Brito da  Cunha, quien fuera uno de sus asistentes, se refiere al rol de los tres ángeles de la  guarda de Pavan en la institucionalización de la  genética en Brasil. “[Dreyfus] recibió en el departamento a docentes de diversos laboratorios de Brasil y del exterior, contribuyendo así para su formación científica y didáctica, y a través de su influencia, a la propia instalación material de sus laboratorios”, cuenta.

Según Brito da  Cunha, la admiración por Dreyfus y la confianza depositada en él llevaron a Harry M. Miller Jr., de la Fundación Rockefeller, no solamente a traer al laboratorio de la FFCL a Theodosius Dobzhansky, sino también a financiar la compra de equipos y las investigaciones del laboratorio. “Dreyfus, Dobzhansky, sus amigos y colegas Brieger, de Piracicaba, Krug, del Instituto Agronómico de Campinas, y Harry M. Miller Jr., son los primeros responsables del desarrollo de la genética moderna en Brasil.”

ACERVO COMISSÃO MEMÓRIA IB-USPDedicación exclusiva
También colaboró en este desarrollo la adopción del régimen dedicación exclusiva en 1947 en las instituciones de investigación del estado de São Paulo. Hasta ese entonces, para sobrevivir, los docentes debían dictar clases en diversos lugares, lo que dificultaba las actividades científicas propiamente dichas. La dedicación exclusiva contribuyó en la consolidación de la genética –y también de otras áreas– como ciencia establecida. Dreyfus, por ejemplo, pudo dejar otras facultades y concentrarse únicamente en la FFCL para dedicarse a la investigación. Por interferencia de la Fundación Rockefeller, que exigía que los laboratorios y los investigadores que financiaba trabajasen full time, los estados de Paraná, Río Grande do Sul y Río de Janeiro también adoptaron el régimen dedicación exclusiva.

En la misma época, Pavan regresó de Estados Unidos y se dedicó junto con Dobzhansky a elaborar un gran proyecto de investigación con drosófilas que se realizaría en Brasil. Según Magalhães, el científico ruso-norteamericano estaba interesado en estudiar especies brasileñas de drosófilas, que tienen una variabilidad muy grande en comparación con las que existen en Estados Unidos, que son más uniformes. Fue así  como se arregló la realización del proyecto con varios participantes, no solamente de Brasil, sino también de afuera, para su concreción entre 1948 y 1949 con el apoyo económico de la Rockefeller. Además de Dobzhansky y Pavan, la fundación financió la expansión del grupo de la USP trayendo a Antonio Cordeiro, de Porto Alegre, Chana Malogolowkin y Antonio Geraldo Lagden Cavalcanti, de Río de Janeiro, Hans Burla, de Suiza, y Martha Wedel, de Argentina.

Cambio de ritmo
Por ese y otros trabajos, Simon Schwartzman dice en su libro Um espaço para a ciênciaA formação da comunidad científica no Brasil que Dobzhansky es recordado como una persona sumamente dinámica que alteró el ritmo más lento de los brasileños con sus constantes solicitudes de viajes de estudio, recursos y equipamientos. “Dreyfus no solamente no compitió con él sino que se convirtió en su principal defensor y su punto de apoyo”, escribe Schwartzman. El autor recuerda también que varios de sus estudiantes y  asistentes completaron su capacitación en Estados Unidos. “Se formó una red de genetistas (trabajando no solamente en São Paulo, sino en Porto Alegre, en Brasilia y Paraná) especializados en genética médica, genética de las poblaciones humanas y  citogenética”, dice.

Según Magalhães, una vez pasado el revuelo que causó la realización de este proyecto, el Departamento de Biología General de la FFCL volvió a la calma, pero con más bríos. El proyecto había sido un éxito y el departamento era visto con gran respeto. “Era un departamento bastante joven y que en poquísimo tiempo exhibía incuestionablemente un nivel internacional”, recuerdo. “Es cierto que la participación de Dobzhansky fue muy importante y determinante para el nivel científico del grupo, pero el equipo de brasileños, liderado principalmente por Pavan, supo dar la respuesta justa al reto que afrontaba.”

Con todo, la institucionalización de la genética no se limitó a São Paulo. En 1951 se creó en Curitiba el primer centro brasileño de investigación en genética humana, organizado por Newton Freire-Maia. En 1959 fue el turno de la asignatura de genética humana de la Facultad de Medicina de la USP, con Pedro Henrique Saldanha como docente. En la SBG, Pavan era presidente en el bienio 1958-1960. “Una vez más Miller consultó a Pavan, quien le propuso abocarse al desarrollo de la genética humana, un área que estaba empezando a afirmarse en el escenario mundial”, comenta Magalhães. “Pavan no quiso, pero solicitó a la Rockefeller la concesión de tres becas de estudio en el exterior para que genetistas brasileños se especializasen en genética humana.”

Fue lo que sucedió. Los tres seleccionados fueron Freire-Maia y Salzano, dos drosofilistas, y Pedro Henrique Saldanha, de Río de Janeiro, quien ya se había se mudado a São Paulo e iniciado por cuenta propia investigaciones en genética humana. En esa oportunidad, Oswaldo Frota-Pessoa, otro drosofilista, que a la sazón también trabajaba en genética humana, ya estaba en Estados Unidos becado. “Cuando regresaron a Brasil, Pavan, como presidente de la  SBG, creó la Comisión de Genética Humana, para impulsar el desarrollo de esta especialidad, con la ayuda financiera de la Rockefeller”, recuerda Magalhães. “Por eso se puede afirmar que el origen y el desarrollo de esa rama de la genética fueron también, ambos, frutos de la visión y del esfuerzo de Pavan.”

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