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Sociología

La pluma que vence a la espada

Una tesis muestra el poder del discurso oficial y periodístico para criminalizar a los movimientos sociales

En Hamlet , de Shakespeare, el conturbado príncipe, al ser cuestionado por el personaje Polonio, acerca de qué era le llamaba tanto la atención en el libro que devoraba, responde con desdén: “Palabras, palabras, palabras”. Eso bien que podía funcionar en Dinamarca, pero en Brasil, cuando el tema es la posesión de la tierra, hay en las palabras mucho más que lo que imagina nuestra vana filosofía.

Ése es el tema de la tesis doctoral intitulada El Discurso del Conflicto Materializado en el MST: La Herida Abierta de la Nación, de Lucília Maria de Sousa Romão, defendida en el Departamento de Psicología y Educación de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de São Paulo de Ribeirão Preto (FFLCRP/ USP), dirigida por la profesora Leda Verdiani Tfouni, también de la USP. Fueron casi cuatro años de investigación sobre los textos, y un trabajo de campo de entrevistas realizado en Matão (São Paulo), en el campamento Don Hélder Câmara, en donde el Movimiento de los Sin Tierra (MST) había reunido a más de mil familias.

Al analizar de qué manera la prensa y las autoridades se valían del discurso para caracterizar a los Sin Tierra, Lucília descubrió, en la actualidad, semejanzas incómodas con las formas con las que, en el pasado, las mismas organizaciones y gobernantes se referían a los ‘quilombos’ (n. de la tr.: antiguos agrupamientos de esclavos negros fugitivos), a Canudos, al Contestado, al levantamiento de los campesinos suizos de Ibicaba y a las Ligas Campesinas de Francisco Julião.

“En todos los casos, el funcionamiento discursivo procuraba satanizarlos y criminalizarlos en sus prácticas políticas y en la denominación a la que fueron sometidos, lo que indica una formación discursiva capaz de imprimir un movimiento de sentido siempre preciso”, observa Lucília. “A saber: borrar las razones sociales que llevan a que los excluidos se movilicen, secuestrando su lucha política y narrando en su lugar el trastorno y la amenaza a la paz democrática”, completa la investigadora.

Según la profesora, “el discurso oficial desplaza la cuestión de la lucha por la tierra de la esfera civil al área criminal”. “Ésa ha sido la tónica recurrente y acentuada en los últimos años: desmerecer, denigrar y deconstruir la imagen del otro, acusándolo de asociarse ilícitamente, de formar pandillas o bandos, de cometer delitos mediante ardides tales como los secuestros, para hacer estallar el orden jurídicamente igualitario y democrático del país”, explica Lucília. “Al hacer esto, el sujeto se mueve hacia un área del llamado interdiscurso – el ida y vuelta de la memoria discursiva – en la que el rigor de la ley debe usarse para contener a los salvajes, a los rebeldes, a los subversivos, a los devastadores del orden social”, evalúa la investigadora.

Curiosamente, esos mismos términos fueron utilizados por el discurso oficial y periodístico siglos atrás, para referirse a los “negros salvajes e insolentes” de los ‘quilombos’, y más tarde, a los “rebeldes perezosos” colonos suizos de la Fazenda (Estancia) Ibicaba.

“Hoy en día, al igual que entonces, no se pretende discutir las razones que llevaron a esos diversos movimientos sociohistóricos a obrar de la manera que los hicieron. Nadie quiere saber, por ejemplo, por qué un grupo del MST ocupa una estancia, y las condiciones socioeconómicas que los llevaron a esa decisión. Lo que aparece no es el trasfondo social, sino únicamente el resultado ‘ilegal’, el ‘pillaje’ y el ‘vandalismo’.

Es una mecánica perversa”, analiza la investigadora. Los diversos movimientos sociales mencionados por Lucília ya han sido estudiados desde los más variados puntos de vistas, pero pocos se han preocupado en entender que éstos entraron en conflicto con la sociedad también debido al choque entre discursos diferenciados, que la investigadora divide en “formación discursiva dominante” (titular del aparato jurídico y ligada a la gran prensa nacional) y la “formación discursiva dominada”, objeto de prejuicios y difamaciones de parte de la primera.

“Es fundamental analizar la construcción de los decires, especialmente en una sociedad como la brasileña. El discurso tiene un notable poder para tejer el imaginario y hacer que el sentido camine en una sola dirección, como si fuera la representación verdadera de un dato socio-histórico”, explica la profesora. “De esta forma, influidos por ese decir con poder de autoridad, muchos toman para sí esa perspectiva de que son los excluidos, y eso es lo que los motiva a obrar de una determinada manera”, analiza.

“La opacidad del lenguaje y el juego de espejos permanente entre lo dicho y lo silenciado cristalizan la noción de que todo decir tiene una sombra, una segunda piel pegada en su cuerpo. Cabe al analista tener eso en cuenta. Es lo que yo hago cuando observo el registro de noticias travestidas de tono periodístico con efecto de neutralidad”, advierte. Sucede que, según Lucília, si bien el discurso oficial ya es fuerte de por sí, cuenta con un poderoso megáfono en la gran prensa.

“En una tentativa de explicar el mundo, el discurso periodístico engorda sus estrategias, para hacer que la información parezca segura, confiable y fiel a la realidad, como si ése fuese el único modo de decir”, evalúa. Lucília cree que eso es un viejo cliché de la prensa brasileña, cuando el tema son los movimientos sociales de reivindicación de la posesión de la tierra. “Quienes cubrieron los eventos de Canudos fueron únicamente ‘figurones’ vinculados al poder militar y a los periódicos ligados al Estado”, recuerda.

La visión de los rebeldes
Efectivamente, recién el año pasado fue publicada la visión del conflicto de Canudos desde el punto de vista de los “rebeldes”. O Breviário de Antonio Conselheiro, lanzado por la Universidad Federal de Bahía, data de 1895 y fue hallado en las ruinas del pueblo por un soldado. Con más de 700 páginas, brinda datos esclarecedores sobre la real motivación de los hombres de Conselheiro, y una comparación del texto con las ideas difundidas sobre el movimiento en Os Sertões , de Euclides da Cunha. A su vez, muestra los equívocos oficiales de la representación de los “insurrectos”.

“La prensa es tan solo una ilusión de objetividad. De allí la importancia del MST, al recapturar el discurso de la lucha por la tierra. Al fin y al cabo, al contrario que otros movimientos anteriores, el actual es más organizado y descentralizado, no se limita a un solo lugar, sino que se esparce por todo el país”, acota Lucília. “De esta manera construye un discurso de mayor visibilidad, que poco a poco va granjeándose la simpatía de los sectores más esclarecidos, que ya no los ven más tal como el discurso dominante los retrata”, dice. “Muchos hacen una reproducción acrítica del discurso que reciben. Mi trabajo pretende precisamente mostrar el peligro que esto implica”. Es bueno saber que la pluma puede ser más fuerte que la espada.

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