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La propagación de los discursos de odio agrava la violencia escolar

El sufrimiento emocional y la ampliación del acceso a las armas de fuego incentivan los ataques extremos en los establecimientos educativos

Valentina Fraiz

En ambientes fragilizados por la desvalorización de la figura docente y la precarización de la infraestructura escolar, en los que los estudiantes sufren padecimientos psíquicos y las políticas de gestión de los conflictos son escasas o inexistentes, los discursos de odio propagados en comunidades virtuales y redes sociales pueden tener un efecto devastador. Se ha señalado que éste es un elemento clave como detonante de los ataques de violencia extrema que se agudizaron en Brasil entre 2022 y 2023.

Un recuento realizado por el Observatorio Nacional de Derechos Humanos (ObservaDH) del gobierno federal indicó que en Brasil se registraron 43 ataques de este tipo entre 2001 y 2024, con un saldo de 168 víctimas, de las cuales 47 fallecieron y 115 resultaron heridas (véase el gráfico abajo). Asimismo, también murieron seis de los agresores. En 19 de estos ataques se utilizaron armas de fuego y todos los perpetradores eran varones. Las pesquisas policiales demostraron que muchos de ellos actuaron influidos por los discursos de odio propagados por internet. “Las comunidades extremistas y los foros digitales han sido señalados como espacios de radicalización, en los que se incita a los jóvenes a planificar y ejecutar actos de violencia extrema”, dice el sociólogo Daniel Cara, de la Universidad de São Paulo (USP), coordinador del estudio intitulado “Los ataques a escuelas en Brasil. Un análisis del fenómeno y recomendaciones para la acción gubernamental”, publicado a finales de 2023 y desarrollado por un grupo de trabajo creado por el Ministerio de Educación (MEC).

Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP

Según Cara, en las escuelas de Estados Unidos se han venido registrando tiroteos desde el siglo XIX. En Brasil, el ataque a una escuela del municipio de Realengo (Río de Janeiro), en 2011, es considerado el comienzo de una nueva etapa de violencia extrema, seguido por la tragedia ocurrida en 2019 en Suzano (São Paulo). “Estos atentados fueron perpetrados por alumnos y exalumnos, en respuesta al resentimiento, el fracaso y la violencia experimentados en sus vidas y en la comunidad escolar. Muchos de ellos son copycat crimes [crímenes de imitación], es decir, delitos basados en un atentado anterior”, informa el investigador.

En 2019, la psicóloga e investigadora Marilene Proença Rebello de Souza ocupaba el cargo de directora del Instituto de Psicología de la USP cuando fue convocada de urgencia por quien entonces era el rector de la universidad, el ingeniero Vahan Agopyan. En aquel momento, la investigadora recibió el encargo de coordinar un grupo de 22 profesionales, incluyendo expertos en emergencias y psicología escolar, para prestar ayuda de emergencia a la escuela que sufrió el atentado en Suzano. El equipo empezó a trabajar el mismo día del ataque, que afectó a toda la ciudad. Según Proença Rebello de Souza, en el período posterior a la tragedia, más de 1.500 personas solicitaron atención en los servicios de salud del municipio, afectadas psicológicamente por el suceso. “Vengo realizando investigaciones en el área de violencia y educación desde 1985 y nunca había vivido nada igual. Desde entonces, esta nueva forma de agresión forma parte de mi agenda de investigación”, relata la psicóloga de la USP, quien entre 2016 y 2018 participó en un estudio nacional sobre violencia y prejuicios en las escuelas, que se llevó a cabo a pedido del MEC.


A juicio de la investigadora, el regreso a las clases presenciales luego de la pandemia de covid-19 impuso retos adicionales al ambiente escolar, debido a la necesidad de robustecer el sentido de pertenencia y convivencia entre los estudiantes y el equipo escolar. En la actualidad, Proença Rebello de Souza dirige el centro de Ciencia para el Desarrollo de la Educación Básica: Aprendizajes y Convivencia Escolar, aprobado en 2024 y financiado por la FAPESP y la Secretaría de Educación del Estado de São Paulo (Seduc-SP), que tiene como premisa recabar aportes para la formulación de políticas públicas centradas en la mejora del aprendizaje y la convivencia escolar.

La falta de un programa nacional para la mejora del clima escolar es señalada por los investigadores como uno de cuellos de botella en la lucha contra la violencia en el país. “Las acciones tendientes a hacer frente a las situaciones de discriminación y prejuicio que están por detrás de las agresiones no forman parte de los planes de estudio y el tema solo aparece en las secretarías de educación cuando se suscitan casos extremos”, critica Proença Rebello de Souza. En este sentido, la estudiosa recuerda que el país cuenta con la Base Nacional Común Curricular (BNCC) que establece los contenidos obligatorios de la educación básica, pero no dispone de una matriz curricular orientada a la convivencia escolar. “La labor de formar a los estudiantes como ciudadanos, centrada en el diálogo, la participación y la garantía de derechos, no puede tratarse como algo secundario”, sostiene la investigadora.

El aumento de los ataques violentos coincide con la proliferación de la presencia de comunidades extremistas en internet

Otro problema es el creciente acceso a las armas de fuego. La psicóloga Danielle Tsuchida Bendazzoli, coordinadora de proyectos del Instituto Sou da Paz, afirma que los ataques a las escuelas en Brasil se agravaron después de 2019, un período que coincide con la flexibilización de las normas para la tenencia y la portación de armas de fuego. Los datos recabados por el instituto muestran que entre 2019 y 2022 la cantidad de armas de fuego registradas en Brasil aumentó de 695.000 a 1.900.000. “Cuando se utilizan armas de fuego en este tipo de ataques, el número de víctimas, en promedio, es tres veces mayor”, lamenta la psicóloga. En el informe intitulado “Radiografía de dos décadas de ataques a las escuelas en Brasil” (2023), elaborado por el instituto, se constató que en el 60 % de los casos en que se usaron armas de fuego las mismas procedían de los propios hogares de los atacantes.

Al analizar los ataques extremadamente violentos registrados en el país, la pedagoga Telma Pileggi Vinha, de la Universidad de Campinas (Unicamp), identificó que los agresores en su mayoría tenían menos de 18 años cuando los perpetraron. “Esto revela la propensión de los individuos de esa franja etaria a involucrarse en episodios de violencia extrema”, pondera. Según Pileggi Vinha, los agresores casi no tenían amigos y muchos participaban en comunidades de odio en internet. “Hasta noviembre de 2024, todos los perpetradores de ataques en el país eran de sexo masculino. En diciembre de ese año se registró el primer caso protagonizado por una muchacha”, informa. Asimismo, algunos agresores mostraron indicios de trastornos mentales, no siempre diagnosticados o tratados, y todos habían sido víctimas de agresiones en las escuelas, tales como humillaciones, exclusión y bullying. La investigadora también dice recordar una publicación de uno de ellos en una red social, en la que el joven comentaba que la escuela le gustaba hasta que empezó a ser objeto de intimidaciones sistemáticas de sus compañeros. “En esas líneas, el chico decía que no contaba con nadie que le prestara ayuda y justificaba su intención de llevar a cabo el ataque para que todos se enterasen de sus padecimientos”, comenta la pedagoga.

Entre 2015 y 2018, Pileggi Vinha coordinó un estudio en 10 escuelas públicas de Campinas y Paulínia, en el interior de São Paulo, que incluyó actividades de formación docente para la gestión de conflictos, así como otras medidas y análisis del impacto de estas iniciativas en las relaciones escolares. “Si bien los resultados fueron positivos a corto plazo, al cabo de un año y medio estos progresos se diluyeron porque las acciones no se institucionalizaron y muchos docentes cambiaron de escuela”, pondera. En vista de ello, hace hincapié en la importancia de que los programas se implementen a gran escala y promuevan transformaciones sostenibles a largo plazo.

Valentina Fraiz

Para Thaís Luz, coordinadora general de seguimiento y lucha contra la violencia en las escuelas del MEC, los episodios de violencia extrema se inscriben en un contexto más amplio de avance del extremismo en el país y de falta de control sobre las prácticas y los discursos de odio, que se propagan a través de los medios digitales. La comisión de ataques violentos contra las escuelas aumentó drásticamente a partir de 2019, coincidiendo con un momento en el que las comunidades radicalizadas, antes circunscritas a internet profunda, pasaron a operar abiertamente en las redes sociales”, dice. Cara, de la USP, explica que la cooptación de adolescentes en los foros que promueven discursos de odio se produce principalmente a través de interacciones virtuales y estrategias que combinan humor y lenguaje violento.

Como respuesta a este escenario de agravamiento de la violencia escolar, el gobierno federal brasileño reglamentó en abril de 2024 el Sistema Nacional de Seguimiento y Lucha contra la Violencia en las Escuelas a través del Decreto nº 12.006. Dicho sistema consolida las directrices de prevención y actuación en casos violencia extrema. El MEC también presentó en diciembre pasado el programa Escuela que Protege, para fortalecer la capacidad de las instituciones educativas en lo concerniente a la prevención y la respuesta a situaciones de violencia. Este programa trabaja en la capacitación permanente de los educadores, la creación de espacios de convivencia democrática y el combate al bullying y a la discriminación, así como en el desarrollo de estrategias de seguimiento y comunicación”, detalla. La implementación de esta iniciativa articula al MEC con otros organismos, tales como el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, el Ministerio de Derechos Humanos y Ciudadanía (MDHC) y la Policía Federal.

Estudioso de los vínculos entre la violencia, la tecnología y la educación desde hace una década, el psicólogo Antônio Álvaro Soares Zuin, de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), también advierte sobre el impacto de internet en el ambiente escolar. Explica que en las situaciones de acoso, la violencia presenta aristas físicas y psicológicas, con la víctima siendo objeto permanente de las agresiones. En cambio, en el ciberacoso, esto es, el bullying practicado a través de las tecnologías digitales, una única publicación puede permanecer indefinidamente en internet. “Incluso si es eliminada por orden judicial, puede volver a ser publicada nuevamente más tarde”, analiza.

El psicólogo llevó a cabo una investigación en más de 100 escuelas de Brasil y del exterior, y descubrió que los estudiantes graban y difunden imágenes de sus docentes sin su consentimiento, a menudo acompañadas de comentarios humillantes. Esta práctica, que comenzó a propagarse entre comunidades de Orkut en la década de 2000, se acentuó a partir de 2007 con la popularización de los teléfonos inteligentes y la migración hacia redes sociales de mayor alcance. Según él, antes de esto las publicaciones de ciberacoso se circunscribían a los foros y grupos cerrados, pero con la proliferación de los teléfonos inteligentes, los videos ofensivos grabados en la escuela pasaron a compartirse en forma abierta, y algunos de ellos tienen miles de visualizaciones. Según el investigador, esta práctica suele utilizarse como una forma de venganza contra aquellos docentes que intentan disciplinar a los alumnos. “En medio de tantas oportunidades de dispersión de su concentración, propias de la era de la cultura digital, los estudiantes utilizan sus teléfonos móviles para vengarse de los docentes a través del ciberacoso, ya que ellos son las figuras encargadas de mantener el foco de atención en los contenidos estudiados”, sostiene.

La Ley nº 14.811, promulgada en 2024, que criminaliza el bullying y el cyberbullying, crea una nueva categoría jurídica, ampliando el alcance de las situaciones que podrían encuadrarse en este tipo de prácticas y definiendo criterios para lo que debe considerarse como una intimidación sistemática. Sin embargo, el jurista Lucas Catib de Laurentis, de la Pontificia Universidad Católica de Campinas, recuerda que en la juventud es natural que las personas manifiesten actitudes de incivilidad, que desafíen las normas y a las autoridades como parte del proceso de desarrollo de su personalidad, siempre que ello no implique delitos como el racismo y la homofobia. “Con la nueva ley, una simple discusión entre alumnos puede generar respuestas penales anticipadas, generando un ambiente de temor y autocensura. Es necesario combatir la violencia, pero hay que saber diferenciar qué conductas pueden ser judicializables para preservar un clima que permita la construcción de la identidad de cada estudiante”, concluye afirmando el jurista, quien desarrolla una investigación financiada por la FAPESP sobre la prevención de la violencia y los ataques a las escuelas en el municipio de Campinas.

Este artículo salió publicado con el título “Ambiente hostil” en la edición impresa n° 350 de abril de 2025.

Proyectos
1.
Centro de Ciencia para el Desarrollo de la Educación Básica. Aprendizajes y convivencia escolar (nº 24/01116-7); Modalidad Centros de Ciencia para el Desarrollo; Investigadora responsable Marilene Proença Rebello de Souza (USP); Inversión R$ 874.049,92.
2. Proyecto Égida: Violencia, educación y vigilancia en las escuelas del municipio de Campinas (nº 23/10005-1) Modalidad Investigación en Políticas Públicas; Investigador responsable Lucas Catib de Laurentiis (PUC-Campinas); Inversión R$ 295.797,63.

Informes
BACCHETTO, J. G. Construcción de un indicador sobre la existencia de violencia en las escuelas en el Saeb. Brasilia: Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas Anísio Teixeira; 2024.
CARA, D. Ataques a escuelas en Brasil: análisis del fenómeno y recomendaciones para la acción gubernamental. Brasilia: Grupo de Trabajo de Especialistas en Violencia en las Escuelas – MEC. 2023.
CERQUEIRA, D. y BUENO, S. Atlas de la violencia 2024. Brasilia: IPEA, FBSP. 2024.
Una radiografía de dos décadas de ataques a las escuelas en Brasil 2002-2023. Instituto Sou da Paz. 2023.
Violencia y prejuicios en la escuela. Aportes de la psicología. Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT) y Foro de Entidades Nacionales de la Psicología Brasileña (coord.). Brasilia: Consejo Federal de Psicología, 2018.

Libro
VINHA, T. Ataques de violência extrema em escolas no Brasil: Causas e caminhos. São Paulo: Dez, 2023.

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