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Producción

La receta del crecimiento

Un estudio indica que la industria sigue siendo la fuente de la expansión de la economía paulista

Las políticas de estímulo a la industria de la construcción civil han sido históricamente invocadas como una fórmula infalible para la generación de empleos. También es recurrente la idea de que el apoyo a la pequeña empresa, sobre todo a las prestadoras de servicios, consideradas por algunos analistas como destino de la mano de obra excedente de la industria, tiene un efecto positivo sobre los índices de desocupación. Sin embargo, estas estrategias de intervención pueden estar actualmente perdiendo su eficacia.

Las primeras informaciones que se desprenden de la Encuesta de Actividad Económica Paulista (Paep, sigla en portugués) 2001, realizada por la Fundación Sistema Estadual de Análisis de Datos (Seade) con apoyo de la FAPESP, indican que la industria sigue siendo el polo dinámico de la expansión de la economía paulista. Y que el mercado de trabajo en el sector de servicios efectivamente crece, pero lo hace en las grandes empresas del sector. Las pequeñas firmas emplean menos y generan poco valor.

Este nuevo escenario, que emerge de la comparación con la investigación realizada en 1996, también subvencionada por la FAPESP, sugiere que la apuesta a la construcción civil puede no producir los efectos deseados sobre el desempleo, y que las políticas públicas orientadas hacia las pequeñas empresas de servicios quizás tuvieran más efecto si en vez de abocarse al empleo, tuviesen su foco en la competitividad del negocio.

A favor de estas hipótesis abogan las informaciones de la Paep: pese a crecer en número de empresas, en general de pequeño porte, y en valor agregado, la industria de la construcción redujo el número de empleos en el período, de 407 mil a 378 mil. “Los datos demuestran que, aun cuando fuera posible duplicar el empleo en la construcción civil, que responde por el 5% de la cifra de la fuerza de trabajo, el número total de vacantes no llegaría a un tercio de las ofertadas por la industria”, sostiene Miguel Matteo, jefe de la división de estudios económicos de la Fundación Seade.

El crecimiento del sector, constata Matteo, se debió principalmente a la privatización de las empresas estatales de energía, gas y agua, que son clasificadas dentro de la industria de la construcción. Y, considerando los requisitos de contratación registrados por la investigación, el aumento del empleo en la construcción civil podría constituir una alternativa de ubicación para los trabajadores con bajo nivel de escolaridad, con estudios primarios incompletos.

La Paep reconoce que la oferta de empleo en el sector de servicios es significativa: responde por el 46,29% del personal ocupado. Pero las contrataciones crecen en las empresas constituidas para atender la nueva demanda de la estructura productiva y entre las prestadoras de servicios de educación y salud que, la mayoría de las veces, tiene más de cien empleados. “Las pequeñas empresas emplean poco, agregan poco valor y tiene menos competitividad”, constata Matteo.

Un granero de datos
La Paep contiene informaciones estratégicas destinadas a fijar políticas públicas; para servir de base a estudios de desarrollo económico y para análisis regionales y evaluaciones de desempeño sectorial, solo por citar algunos ejemplos de aplicación. Los datos fueron recabados entre julio de 2002 y junio de 2003 en 36.615 empresas de diversos sectores que, expandidos, representan un universo de 794.283? por un batallón de más de 1.500 entrevistadores capacitados por el equipo técnico de la Fundación Seade. Componen una radiografía completa de la actividad económica paulista, con informaciones sobre personal ocupado, valor agregado, costos, salarios, inversiones, innovación tecnológica, tercerización, distribución espacial de las actividades e inserción en la cadena productiva, entre otros, según explica Vagner de Carvalho Bessa, jefe de la división de productos de la Fundación Seade.

Los resultados permiten estipular diversos niveles de análisis, y pueden compararse con las informaciones recabadas por la Paep 1996, y a su vez hacen posible observar la evolución y las tendencias de la estructura productiva en el estado paulista. Las informaciones también pueden cotejarse con la encuesta anual de la industria, comercio y servicios y con la Encuesta de Innovación Tecnológica (Pintec, sigla en portugués), ambas realizadas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Todos los datos recabados, divididos en tres bloques temáticos: mensuración económica, reestructuración productiva y dinámica territorial, se encuentran a disposición de los investigadores. “Pueden consultase a través de Internet o en la propia Fundación Seade, donde hemos instalado una sala de acceso a los microdatos. Los interesados pueden investigar lo que deseen, e incluso pueden solicitar la confección de gráficos específicos”, dice Bessa.Las Paeps 1996 y 2001 contaron con el apoyo de la FAPESP bajo la forma de proyectos temáticos, y también de la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), del Ministerio de Educación (MEC), de las secretarías de Estado de Economía y Planificación y de Ciencia, Tecnología, Desarrollo Económico y Turismo.

Los efectos de la crisis energética
Entre 1996 y 2001 no se registraron diferencias significativas desde el punto de vista de la distribución regional de la industria paulista. En otras palabras: la actividad productiva se mantuvo concentrada en la Región Metropolitana de São Paulo (RMSP) y en las principales zonas administrativas de sus alrededores: Santos, Campinas, São José dos Campos y Sorocaba. Lo que si se alteró en el período es la distribución de la industria en el interior de esa mancha industrial, con una reducción en la participación de la RMSP y de Sorocaba.

Al comparar los datos de la Paep 1996, un buen año para la economía, con los de 2001, el año de la crisis energética, se hacen evidentes los efectos de la retracción sobre la industria, principalmente en la RMSP. En el período y su participación en el valor agregado de las empresas industriales del estado cayó del 60,4% al 52,6%. “Todas las empresas que dependían del consumidor interno experimentaron una reducción: las de confección, de muebles, la industria gráfica y la automotriz, entre otras”, analiza Matteo.

Como la industria de la RMSP está fuertemente integrada, la ruptura en el ritmo de la actividad comprometió a toda la cadena productiva, y con igual fuerza. “El primer sector que se vio afectado fue el de máquinas y equipos, el mismo que ahora da señales de recuperación, lo que puede estar indicando una recuperación de la industria en términos generales”, observa. Esta integración revela actualmente su lado positivo. “Cuando la economía retoma el ritmo de actividad, la región responde. En 2004 la industria puede experimentar un nuevo salto, siempre y cuando crezcan el ingreso de la población y las ventas internas”, vaticina Matteo.

La retracción también tuvo su impacto en el empleo: el total de personal ocupado en la industria disminuyó de 2,18 millones en 1996 a 1,92 millones en 2001. Pero el sector no redujo el papel estructural que tiene en el conjunto de las actividades del estado: en 2001, la industria era responsable por 26,85% del personal ocupado y por 52,17% del valor agregado generado por el conjunto de la economía. Y pese a la preponderancia de las empresas de pequeño porte, casi dos tercios del personal ocupado trabajaban en industrias con más de cien empleados. La mayor contribución en lo que se refiere al valor agregado se da en las industrias que tienen más de 500 empleados. “Pese a la caída del ritmo de actividad, la industria consolidó su modernización en el período”, observa Bessa.

A diferencia de las industrias de la RMSP, las restantes, con una producción volcada al mercado externo, tuvieron un desempeño estable en el período. Fue el caso de la industria de alimentos, cuya participación se mantuvo sostenida por las exportaciones de azúcar y naranjas, y de las metalúrgicas, por las ventas de acero.

Las exportaciones contribuyeron a mejorar la participación de regiones en el conjunto del estado. El valor agregado de las industrias de São José dos Campos, por ejemplo, trepó del 6,5% al 11%, impulsado por Embraer, que en dicho período consolidó su presencia en el mercado internacional, y por los resultados de las ventas externas de las metalúrgicas de las localidades Pindamonhangaba y Taubaté. “Es necesario tener en cuenta también la devaluación del real de 1999, que permitió que las exportaciones crecieran en función de la liberación del tipo de cambio”, añade Matteo.

Algunos sectores de la industria paulista tampoco se vieron afectados por la retracción, en estos casos ocasionada por el reajuste de precios de su producto en el período, como la industria química y la del petróleo y alcohol. Esta ventaja de mercado fue fundamental para el crecimiento registrado en regiones tales como la de Campinas, cuya participación en el valor agregado del estado trepó del 16,1% al 19,6% entre 1996 y 2001.

La expansión de los servicios
La Paep de 2001 también reveló una notable participación de los servicios en el nivel de empleo. El sector responde por casi la mitad del personal ocupado en el conjunto de la economía (un 46,29%) y registra un valor agregado significativo: del 38,86%. No obstante, es sumamente heterogéneo y concentrado: más de la mitad de los servicios están en la capital, donde se destaca la prestación de servicios directamente ligados a la demanda de las empresas, como son los de telecomunicaciones, informática, propaganda y contabilidad, entre otros.

Los segmentos más importantes crecieron junto con el proceso de tercerización implementado por la industria y tienen un rol crucial en la gestión de la actividad empresarial. Los servicios auxiliares a las empresas y los servicios técnicos, por ejemplo, representan juntos actualmente alrededor del 27% del empleo y del valor agregado generado por las actividades de servicios en todo el estado. “Es interesante acotar que el valor agregado que antes se medía en una industria pasa ahora a la empresa tercerizada”, afirma Matteo.

Entre los servicios también se destacan los sectores de educación formal y no formal y de salud, que juntos responden por el 21,6% del empleo y el 18,3% del valor agregado. “Si armásemos un ranking de las 30 mayores empresas de São Paulo deberíamos incluir en él a las tres universidades estaduales, la Universidad de São Paulo (USP), la Universidad de Campinas (Unicamp) y la Universidad Estadual Paulista (Unesp), y al Hospital de Clínicas”, dice Bessa, recordando que el valor agregado de las universidades es básicamente el pago de sueldos. “Tienen la misma dimensión, en términos de valor agregado, que las empresas de comunicación y de energía eléctrica, por el hecho de que son intensivas de innovación y conocimiento, lo que implica ingresos altos y consumo intermedio relativamente bajo.”

Al contrario de los servicios asociados a las empresas y los de educación y salud, las actividades que atienden la demanda de las familias, tales como la recreación, la cultura, el alojamiento y la alimentación, pese a que registran una participación expresiva en el número de ocupaciones, un 17,6%, poco han contribuido en el valor generado en el sector: un 8%.La actual estructuración de los servicios, de acuerdo con la evaluación de Matteo, se asemeja a la de la industria y se aleja cada vez más del modelo del comercio. “No se puede delimitar más con claridad dónde termina la industria y dónde empiezan los servicios”, afirma.

La retracción del comercio
A ejemplo de la industria, el comercio también perdió puestos de trabajo: 2,07 millones de empleados contabilizados en 1996; 1,92 millones en 2001. Esta merma ha de atribuirse a la retracción de la actividad económica, la reducción de los ingresos y la elevación de las tasas de interés, factores que incidieron negativamente sobre el desempeño del sector. Un buen ejemplo de ello es el comercio de alimentos en pequeños establecimientos, cuya participación en el valor agregado del sector cayó de un 7,7% a un 2,0%. Al margen de la difícil coyuntura, debieron afrontar la ríspida competencia de los súper e hipermercados, que en el mismo período incrementaron su participación en el conjunto de ventas minoristas de un 9,7% al 11,9%.

Al contrario de lo que ocurre en la industria, la actividad comercial en la RMSP aumentó del 51,6% en 1996 al 55,9% en 2001. Pero registró una baja significativa y generalizada en las demás regiones, notadamente en la bajada santista, en la región de São José dos Campos y enla zona oeste del estado.

El conjunto de informaciones de la Paep 2001 incluye una investigación sobre la innovación tecnológica en las empresas de Servicios Intensivos en Información y Conocimiento (SIICs), que comprende las áreas de telecomunicaciones, informática y actividades conexas, investigación y desarrollo, servicios técnicos para las empresas y servicios audiovisuales. Pese a representar tan solo un 8% de las empresas del sector, contribuyeron con un 27% del valor agregado. Entre éstas, un 24,4% habían invertido en innovación de productos o procesos entre 1999 y 2001.

La investigación sobre innovación también evaluó el uso de la tecnología de la información entre las empresas de todos los sectores. Y constató que el 80% de las computadoras estaba en las empresas del sector terciario, sobre todo en el de servicios. Con todo, pese a disponer de tan solo un 2,1% del parque de computadoras, la industria de la construcción era la que presentaba la mayor difusión de máquinas (un 87,1%), seguida de la industria (un 73%). Estos dos sectores, por cierto, también cobraron relevancia en el apartado acceso a Internet y páginas en la Web. Sin embargo, el comercio electrónico registró un bajo nivel de difusión en el conjunto de la estructura económica paulista.

La pedido del MEC, la Paep también efectuó un relevamiento de la demanda da mano de obra por parte de las empresas, procurando detectar criterios para su selección. Las informaciones fueron elaboradas con el objetivo de servir de base para la confección del Programa de Expansión de la Educación Profesional (Proep) del gobierno nacional.

Los resultados son sorprendentes. Para la industria y los servicios, la escolaridad mínima exigida para el empleado semicalificado era la de enseñanza básica completa, y al menos un 21% de las empresas consultadas de los dos sectores exigía la enseñanza media concluida. En la categoría trabajador calificado y auxiliares administrativos, la mayoría de las empresas exigía la enseñanza media.

Los requisitos de contratación iban aumentando a lo largo de la escala de ocupaciones. De los empleados semicalificados, los tres sectores analizados exigían capacidad de trabajo en grupo y experiencia laboral. Las mayores deficiencias apuntadas por las empresas estaban en la dificultad de los empleados de aprender nuevas habilidades, de trabajar en equipo y de comunicación verbal. “Estas deficiencias sugieren lagunas graves en el proceso de formación y de escolaridad de la mano de obra”, observa Bessa.

La fuerza de los bancos
La Paep 2001 analizó separadamente el desempeño del sector financiero, lejos el que presenta mayor grado de concentración: los 90 bancos instalados en São Paulo emplean a 170 mil personas. “Es la mitad de los empleos generados en las 8 mil empresas de construcción civil”, compara Matteo. El estado posee aproximadamente 4.500 sucursales, un tercio de las instaladas en todo el país, y emplea al 40% de las personas ocupadas en el sector bancario nacional. Los 11 mayores bancos responden por un 91% del empleo.

El período analizado fue de gran movimiento en el sector financiero, marcado por un intenso proceso de fusiones y adquisiciones. Esta reestructuración patrimonial resultó en el fortalecimiento de los grandes bancos privados nacionales, a través de la adquisición de activos. La entrada de capital extranjero con inversión directa en el sector tuvo una participación secundaria.La Fundación Seade promete divulgar en agosto un nuevo “paquete” de informaciones de la Paep, con dados que permitirán conocer mejor la estructura productiva de cada una de las regiones administrativas del estado.

La economía recubra su vigor
Durante los primeros meses de este año, la economía brasileña, y la paulista en particular, ha empezado a dar señales de recuperación. La producción industrial creció en mayo por tercer mes consecutivo. El IBGE registró una expansión de la actividad en 18 de los 23 sectores analizados, con relieve para los de material electrónico y de comunicaciones (un 6,4%), de vehículos automotores (un 4,7%) y de maquinarias y equipos (un 4%). Crecieron las industrias con producción volcada al mercado interno, como la farmacéutica (un 4,1%), la textil (un 2,6%) y la de indumentaria (un 0,9%).

En igual período, las ventas de la industria paulista registraron un aumento del 4,9% en comparación con el mes de abril. En el acumulado del año, dicho crecimiento asciende al 20,4%. Las empresas exportadoras de los sectores metalúrgico, mecánico, químico y de autopartes crecieron con mayor intensidad, de acuerdo con estadísticas de la Federación Industrial del Estado de São Paulo (Fiesp).

En el mercado interno están empezando a notarse signos de una cierta recuperación.Esta levantada tiene reflejos positivos en la oferta de empleos en todo el país, sobre todo en el mercado formal. Durante el primer semestre hubo una expansión equivalente a un millón de nuevos puestos de trabajo, un récord en materia de contratación con registro en la última década, de acuerdo con cálculos del gobierno nacional.

El Proyecto
Encuesta de Actividad Económica Paulista (Paep, sigla en portugués); Modalidad Proyecto Temático; Coordinador Luiz Henrique Proença Soares – Fundación Seade; Inversiones R$ 2.848.000,00 (FAPESP), R$ 1.700.000,00 (Finep), R$ 1.800.000,00 (Sec. Economía), R$ 100.000,00 (Sec. C&T) y R$ 1.984.579,00 (MEC)

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