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La tijera digital

Un software generado en la UFPE, que evita desperdicios en la industria del papel, conquista el mercado

No se ha encontrado aún nada mejor y más barato que los embalajes industriales de cartón, tanto para empacar televisores y heladeras como latas de tomates o frascos de detergente. Y aunque estas cajas están presentes desde hace muchos años en el extremo final del proceso industrial, requieren de mejoras permanentes en su fabricación, principalmente para reducir la cantidad de desperdicios sin detrimento de la calidad. Pensando en resolver este problema, relacionado con el corte de planchas de cartón, el matemático Sóstenes Lins, profesor de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), creó el software Conjug, que se encuentra en uso en industrias de todo Brasil.

El éxito de este producto es uno de los más paradigmáticos ejemplos de un estudio generado en un ambiente académico que sale al mercado y aporta una importante contribución al sistema productivo. Los cálculos para el corte del cartón antes se hacían en forma manual. “Se utilizaba únicamente una calculadora y el buen tino”, revela Lins. Pero la dificultad radica en que existen literalmente miles de millones de posibilidades de cómo cortar el gran rectángulo al que se resume el rollo de cartón utilizado para fabricar las cajas. “Y el ser humano únicamente llega a dos, tres, de máxima a diez”.

El Conjug se basa en un algoritmo, un proceso de cálculo, concebido en 1986, en asociación con alumnos suyos de maestría. Lins, miembro de la Academia Brasileña de Ciencias (ABC), comenta que creó ese algoritmo pensando en reducir el derroche de papel. “Pero yo no me imaginaba que era algo innovador. Pensaba que las empresas brasileñas debieran usar algo parecido”, recuerda. En diciembre del año siguiente, Lins le vendió la primera versión del software a la unidad de la fábrica de papel Klabin en Pernambuco. En la actualidad, el Conjug es utilizado en diez unidades de la empresa, que produce celulosa, papel y cajas de cartón corrugado.

Una empresa familiar
Lins estima que el Conjug es empleado en más del 10% de las corrugadoras, el tipo de máquina de hacer cartón usado en Brasil. Para comercializar el software, el profesor formó la empresa LinSoft, administrada por su esposa. Su hijo, Lauro Didier Lins, que está haciendo su doctorado en Matemática Computacional en la UFPE, se encarga de la parte técnica, junto con una hermana del profesor, Nadja Lins, ingeniera eléctrica y administradora de red del Centro de Informática de la UFPE. Además de ser usado en las fábricas de Klabin, el software es también empleado en industrias de papel en los estados de Amazonas, São Paulo y Ceará. Otro sistema creado por el equipo del matemático y que transcendió los límites de la universidad es el S-Plex, utilizado en el corte de bobinas de acero.

A diferencia del caso del corte del cartón, en el que se separan planchas, para la confección de cajas, las bobinas de acero se cortan en tiras. Este proceso es similar a la división de un arrollado. Algunas rodajas son más finas, como las que van a las fábricas de hebillas y pinzas para el cabello, y otras son más gruesas, y se destinan a la fabricación de cuchillas. El corte del acero también forma parte de un sector industrial en el que los cálculos solían hacerse a mano.

El software es empleado desde noviembre de 2002 en Armco, una industria que produce láminas de acero en São Paulo y Manaos. El responsable del sector de Planificación Integrada de la empresa, Edson José Lopes, estima que el uso del sistema redundó en una reducción de un 20% en el descarte. “Con la adopción del S-Plex, estoy eliminando un punto crítico”, resume. LinSoft fue creada en 1992. Al no enfrentar competencia, el software llegó a planear el corte de cajas de cartón en un 20% de las fábricas del país. “Al principio no teníamos competencia, pero actualmente existe”, constata Lins. Esto requiere de una constante evolución del Conjug.

Hoy en día, éste abarca un trabajo en red y no se destina únicamente a la reducción del desperdicio de papel. Tiene en cuenta también las ganancias, pues es capaz de planear toda la producción. “Es posible ordenar el corte en función de los pedidos y de la urgencia de éstos”, esclarece Lins. Otra variable incluida en el Conjug es el stock de papel. “Una planificación de la producción bien hecha evita pérdidas y mejora la productividad”, aclara. La empresa de la familia Lins también desarrolle un software destinado a empaquetar cajas. Es el ExpedPlex, que planifica la disposición de las cajas en ?pallets?, contenedores y camiones. Los ?pallets? son las plataformas o tarimas de madera en las que se apila la carga para el transporte y el almacenaje.

El sistema se basa en cuatro algoritmos. Uno de estos generó una publicación el año pasado en el European Journal of Operations Research . El objetivo, en este caso, es ahorrar espacio. Sóstenes calcula que una ganancia de entre el 5% y el 8% en el volumen empaquetado en los camiones genera un ahorro correspondiente a un camión menos cada 15 ó 20 viajes. Otro software relacionado con la disposición de cajas es el PalletZoom, del cual la red supermercados Bompreço adquirió copias. El sistema es capaz de definir la manera de ordenar mejor en los ?pallets? los productos empacados.

Para ello basta con que el usuario suministre los datos relativos a las dimensiones de las cajas y del pallet. La máquina calcula la disposición de la carga y suministra un diseño que indica cómo se deben apilar las cajas. Lins explica que creó el PalletZoom no solamente para generar un mejor almacenamiento, sino también para lograr una mayor velocidad en el transporte de productos, pues la mejor disposición permite colocar un mayor número de cajas sobre el ?pallet?. Si bien hoy en día los productos de LinSoft son empleados en todo el país, al comienzo las dificultades del profesor Lins fueron grandes, principalmente las que afrontó para convencer a la gente de las industrias a aceptar el producto.

“Comencé ofertándoselo a las empresas interesadas en utilizar nuevos métodos para intentar disminuir las pérdidas ocasionadas durante el corte. Fue una dura pugna para convencerlos”, recuerda. La primera empresa que contactó fue Ponsa, del Grupo Klabin, en Pernambuco, en 1986. “Ellos me pusieron en contacto con la filial de Río de Janeiro. Luego, en diciembre de 1987, acordamos que yo perfeccionaría el software y ellos entonces comprarían una versión. Fueron más o menos seis o siete meses de desarrollo. Klabin compró la primera versión del Conjug, pero usó el software solamente durante dos meses. Pasado ese lapso, Lins no fue contactado por la empresa, y supo luego que ellos habían desistido.

Descompás inicial
El profesor atribuye ese fracaso inicial a la limitación técnica. “Las computadoras eran muy limitadas, tenían poca memoria, eran lentas. La tecnología de desarrollo de software también dejaba mucho que desear. Las interfaces eran malas”, recuerda. Aun así, el programa funcionaba. “Optimizaba, disminuía el derroche”, asegura. Tras la tentativa con Klabin, Lins “se olvidó” del Conjug durante tres años. “Continué mi vida, haciendo matemática teórica y publicando mispapers “, cuenta Lins, autor de 30 artículos, publicados en revistas científicas de circulación internacional. En julio de 1991, los técnicos de Ponsa volvieron a consultarlo. “Existía una intención firme de usar efectivamente el programa, y esta vez se concretó”. En 1993, Klabin resolvió adoptar el software en sus plantas de Piracicaba y Jundiaí.

“Luego fue la oportunidad de la fábrica de la ciudad de Río de Janeiro, en febrero de 1994. Y así se fueron sumando todas las filiales de la empresa”, relata. Con el éxito en Klabin, muchas otras empresas se interesaron. En 2001, el LinSoft estaba presente en más del 20% del mercado de cartón corrugado. El matemático Paulo Seixas Avino, analista de negocios de Klabin, dice que el Conjug aporta agilidad al proceso, confianza en los resultados y, principalmente, disminución del desperdicio de materia prima, que puede llegar al 2% de la producción. Para Lins, el éxito del software no está relacionado únicamente con el aspecto teórico del producto, sino también a una interfaz amigable, que genera confianza entre sus usuarios.

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