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carta de la editora

Las aves de la Amazonia y la ciencia de São Paulo

Una nueva especie de picapalo o picoguadaña

Zig KochUna nueva especie de picapalo o picoguadañaZig Koch

El reportaje estampado en la portada de esta cuarta edición internacional de 2013 de Pesquisa FAPESP, que comienza en la página 6, se refiere a la descripción simultánea de 15 nuevas especies de aves de la Amazonia brasileña en artículos científicos que salieron publicados durante el pasado mes de junio en un volumen especial del Handbook of the birds of the world, una obra de referencia y fundamental para ornitólogos profesionales y amateurs. Dicho trabajo constituye un aporte brasileño de suma importancia al conocimiento de la biodiversidad y, al mismo tiempo, configura el mayor descubrimiento de nuestra ornitología nada menos que en 140 años. Once de las nuevas especies descritas son endémicas del territorio brasileño, en tanto que a cuatro de ellas puede hallárselas también en Perú y en Bolivia. Y juntas representan un agregado de casi un 1% en la biodiversidad de aves conocidas de nuestro país, en cuyo haber se cuentan alrededor de 1.840 especies, una cifra que se ubica únicamente atrás de la que ostenta Colombia, con aproximadamente 1.900 especies.

Usualmente, la comunicación científica referente al descubrimiento de nuevas especies realiza en periódicos especializados y no en libros. Con todo, en esta oportunidad, la importancia y la singularidad del conjunto descrito llevaron a los autores a optar por reunir el material en un tomo de la colección de 17 libros del Handbook of the birds. Cada especie fue objeto de un artículo científico en moldes idénticos a los que se destinan a las revistas especializadas, con revisión por pares y la debida aprobación. Si bien las aves componen el grupo de vertebrados más estudiado por la biología, los ornitólogos sostienen que queda mucho por conocerse aún en ese ámbito. Y en los museos brasileños se encuentran diversos ejemplares originarios de distintos biomas –de la selva amazónica inclusive– que seguramente se describirán en los próximos años.

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Aquéllos a los que les atraen los estudios prospectivos, o que simplemente se deleitan con los vuelos de la imaginación sobre el futuro, encuentran en la nueva lista de 17 Centros de Investigación, Innovación y Difusión (Cepids), anunciada por la FAPESP en el mes de mayo, una materia prima riquísima para delinear escenarios probables del panorama de la investigación científica en São Paulo durante los próximos 10 años. Por supuesto que siempre existe una cierta incertidumbre, e intervenciones de lo imponderable, sumadas a la posibilidad de que surjan cambios en un derrotero determinado económica y políticamente, que pueden inutilizar los bosquejos surgidos del esfuerzo de atisbar en las brumas lo que está por venir. Con todo, y una vez hecha esta salvedad, los 680 millones de dólares en inversiones previstas en esos centros en un lapso de 11 años, de los cuales 370 millones son aportados por la FAPESP y otros 310 millones por las instituciones sedes para pagar los sueldos de los investigadores y técnicos participantes, sin duda rediseñan una parte sustancial de lo que será la estructura y las grandes líneas de fuerza de la producción de conocimiento científico en este estado de São Paulo durante una década.

Caben en este campo descentralizado y burbujeante de producción de nuevos conocimientos que se está montando en territorio paulista, trabajos de áreas tan disímiles como la neuromatemática y la matemática aplicada a la industria, la neurociencia y la neurotecnología, el desarrollo de nuevas drogas y terapias celulares, las enfermedades inflamatorias, la obesidad y la biomedicina, vidrios y nuevos materiales cerámicos, óptica y fotónica, ciencia e ingeniería computacional, estudios de la metrópolis y estudios sobre la violencia, por mencionar tan sólo algunas. Esto crea un perfil riquísimo y multifacético para el sector de ciencia y tecnología de este estado brasileño, articulado con las grandes tendencias internacionales de la investigación científica y, simultáneamente, atento a las aflicciones locales que requieren su comprensión para superárselas (como en el caso del fenómeno de la violencia contemporánea). Y haciendo una ligazón entre todos los centros se encuentra en primer lugar el imperativo de cada Cepid de trabajar en la frontera del conocimiento. En tanto, en segundo lugar se ubica su compromiso intrínseco con la creación de conocimiento, la generación de innovaciones resultantes de dicho conocimiento para su efectiva apropiación social y también la difusión del mismo y de las innovaciones en el seno de la sociedad, lo que constituye la impronta de la inserción de los Cepids entre las mejores políticas tendientes a la expansión de la cultura científica en Brasil.

Cabe también destacar aquí que se movilizará de entrada a 535 científicos de São Paulo y 69 de otros países. Es un equipo respetable para un esfuerzo notable de crecimiento y ampliación del impacto de la ciencia brasileña hecha en São Paulo. Muchos otros detalles pueden leerse en el reportaje, que empieza en la página 16.

Les deseo una buena lectura.

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