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Difusión

Las universidades federales brasileñas encaran el desafío de salir de la burbuja académica

Diversas instituciones de educación superior están abrazando la comunicación en el ambiente digital, pero aún dialogan con un público limitado

Mesh Cube / Getty Images

Las universidades federales brasileñas realizan en su mayoría un seguimiento limitado de sus actividades de comunicación y desconocen de qué manera el público recibe el conocimiento que divulgan o interactúa con él, pese a su marcada presencia en las redes sociales. Esta es una de las conclusiones que surgen de un estudio realizado por un grupo de investigadores del Departamento de Política Científica y Tecnológica (DPCT) del Instituto de Geociencias (IG) de la Universidad de Campinas (Unicamp), publicado en septiembre en la revista Journal of Science Communication. La investigación analizó la comunicación pública y de ciencia y tecnología producida por 51 de estas instituciones (el 73,9 % del total del país) en medios digitales.

En 2022, cuando se recabaron los datos, todas las instituciones evaluadas tenían perfiles en YouTube y en Instagram, el 98 % en Facebook, el 84,3 % en X, casi un 60 % en LinkedIn y WhatsApp y solamente ocho (un 15,7 %) utilizaban TikTok (véase el gráfico abajo). Los datos se recolectaron sobre la base de las respuestas de los gestores de la comunicación a un cuestionario de 32 ítems al respecto de su percepción sobre la comunicación realizada por las instituciones, además de los indicadores que adoptan y la estructura de sus equipos.

Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP

Alrededor de un 30 % no controla sus actividades de comunicación. Entre las que sí lo hacen, la mayoría (el 55 %) no realiza un seguimiento sistemático, regular y periódico. Tan solo un 17,6 % utilizaba herramientas profesionales, que permiten un análisis más completo que el que facilitan las plataformas de las redes sociales. Y solo en el 13,7 % de los casos sostuvieron que contaban con sus propios indicadores de seguimiento, con objetivos de interés específicos, acordes con sus estrategias de comunicación.

“El monitoreo del desempeño de las actividades de comunicación pública es esencial para entender cómo interactúan y responden las personas a los contenidos”, dice la periodista Cibele Aguiar, autora principal del artículo, fruto de su investigación doctoral, defendida en marzo de 2023 en el DPCT. “La práctica sistemática de un seguimiento también recopila importantes evidencias para mejorar estas actividades”, añade. Aguiar es la responsable de las redes sociales en la Universidad Federal de Lavras (Ufla), de Minas Gerais. Algunos de los datos compartidos en este artículo también son parte de su tesis doctoral.

Indicadores
En una de las etapas de la investigación, Aguiar seleccionó y validó 26 indicadores que han permitido monitorear y dimensionar el desempeño de la comunicación pública de la ciencia y la tecnología por parte de las universidades. Los indicadores se dividieron en tres tipos: informacionales, de compromiso y participativos. Una discusión sobre estas métricas fue presentada en un artículo publicado en el número de noviembre de 2022 de Journal of Science Communication – América Latina.

A continuación, en la investigación se evaluó la percepción de los gestores de la comunicación de las universidades federales acerca del uso de estos indicadores, que señalaron cuáles de estas métricas ya se aplicaban en el seguimiento de los perfiles en las redes sociales de las instituciones. El estudio señala que la mayoría de ellos concentra sus análisis en los del tipo informacional, que estiman la difusión y el alcance de los contenidos publicados sobre las acciones e investigaciones de la universidad, tales como la frecuencia de publicaciones (el 78,4 % del total) y el crecimiento de los seguidores (el 74,5 %).

Los indicadores de compromiso y participación, que miden la interacción efectiva con el público, son menos utilizados que los informacionales. En los de compromiso, que evalúan en qué medida el público interactúa con los contenidos divulgados, solo el 5,8 % calcula el porcentaje de individuos ajenos a la academia que publican comentarios, por ejemplo.

En cuanto a los indicadores de participación, que miden la implicación del público en las actividades de las instituciones, en su mayoría son utilizados por menos de un 20 % de ellas. Estos índices monitorean, por ejemplo, la presencia y el alcance de los canales de comunicación de los programas de posgrado en los ambientes digitales o la participación social en proyectos de investigación. “Los tres tipos de indicadores son complementarios e identifican las capas que pueden alcanzarse y combinarse. Forman parte de un modelo aún en desarrollo”, dice Aguiar.

Para el 72,5 % de las universidades, la mayor parte del público que accede y se compromete con su información científica y tecnológica tiene un perfil académico

“Los datos sugieren que estamos lejos de una comunicación pública de la ciencia y la tecnología de carácter más complejo o capaz de medir su nivel de diálogo con el público. “Todavía estamos hablando con nosotros mismos”, dice Sérgio Salles-Filho, coordinador del Laboratorio de Estudios sobre la Organización de la Investigación y la Innovación (Lab-Geopi) de la Unicamp, uno de los autores del artículo y director de la tesis. No obstante, pondera el esfuerzo de todas las universidades participantes del estudio por comunicar sus acciones y resultados de investigaciones a un público más amplio, representado por su alto índice de presencia en las redes sociales. “Este es un aspecto importante de la llamada evaluación responsable, que apunta a prestarle atención a las métricas de compromiso con la sociedad, yendo más allá del volumen cuantitativo de publicaciones”, dice.

Los datos indican que uno de los retos principales en la comunicación de las universidades federales reside en salir de su burbuja y llegar a sectores más amplios de la sociedad. Según el 72,5 % de los administradores, la mayor parte del público que accede a la información de ciencia y tecnología (C+T) publicada por los canales de las instituciones y demuestra algún compromiso tiene un perfil académico: se trata de estudiantes, docentes e investigadores. Tan solo el 11,8 % estima que la mayoría está integrada por un público no académico. El 15,7 % restante sostuvo desconocer el perfil de su público.

Para el 82,3 % de los gestores, el reducido número de profesionales de la comunicación constituye otro desafío. En el 62,7 % de las universidades de la muestra no hay un profesional específicamente responsable de la comunicación de C+T y en el 43,1 % no hay profesionales formados en redes sociales, lo que dificulta el seguimiento de los indicadores más cualitativos, como los de compromiso y participación.

“Las universidades públicas han sido atacadas en el escenario actual de desinformación”, subraya Thaiane Moreira de Oliveira, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), quien no participó en el estudio. “Por eso es importante entender cómo se produce y circula esta comunicación, así como qué hay que hacer para mejorarla”, añade la investigadora, una de las coordinadoras de un informe sobre la desinformación publicado en junio por la Academia Brasileña de Ciencias (ABC), que en uno de sus capítulos hace hincapié en la necesidad de que las instituciones de educación superior fortalezcan sus equipos y sus actividades de comunicación.

Moreira de Oliveira subraya que las universidades cumplen un rol importante en la lucha contra la desinformación, por la credibilidad que ostentan ante la población y porque concentran la producción científica del país. “Esto ha quedado aún más en evidencia durante la pandemia”, dice. En su opinión, estas acciones de comunicación de la ciencia deben coordinarse entre los departamentos, investigadores y los sectores de comunicación de las instituciones.

Para llegar a un público más amplio, la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre (UFCSPA), que respondió el cuestionario de la encuesta del DPCT, reorientó sus acciones de comunicación en las redes sociales durante la catástrofe climática que derivó en las grandes inundaciones en Rio Grande do Sul. La institución produjo material diverso sobre las rutas para salir de la ciudad, y tutoriales sobre el uso de las redes de telefonía y el uso del agua.

Un video realizado por la universidad con un infectólogo de la institución desmintió la supuesta eficacia de una profilaxis para la leptospirosis que circulaba en grupos de WhatsApp, divulgada por un grupo de médicos y muy solicitada por los damnificados. “Nos hemos dado cuenta de que, en determinados contextos como el de la crisis climática, sacar las acciones de la universidad del centro de la comunicación para tratar de responder a las demandas sociales locales nos acerca a otros públicos. Esto es vital para que todos puedan percibir que la ciencia forma parte de sus vidas y a la universidad como un brazo más del Estado”, dice Janine Bargas, investigadora y responsable de la comunicación en la UFCSPA.

Otra institución que tuvo representantes entrevistados en el estudio, la Universidad Federal del ABC (UFABC), tiene un perfil en las redes sociales desde 2013 y efectúa un seguimiento de sus acciones en el ambiente digital a través de una empresa especializada. Una de sus estrategias consiste en apostar por contenidos colaborativos realizados con otras instituciones. “Tenemos un proyecto conjunto de extensión con la UFSCar [Universidad Federal de São Carlos], denominado ClickCiência, donde realizamos publicaciones en común, lo que aumenta el alcance del contenido”, dice Mariella Mian, coordinadora del Consejo Asesor de Comunicación y Prensa de la UFABC. Las entradas incluyen videos donde los investigadores de las universidades presentan sus trabajos.

La estrategia de colaboración entre instituciones viene siendo debatida en los últimos meses por el Colegio de Gestores de la Comunicación de las Universidades Federales (Cogecom), vinculado a la Asociación Nacional de Directivos de las Instituciones Federales de Educación Superior (Andifes). La asociación trabaja en la creación de una agencia de divulgación científica que reunirá en una plataforma las noticias de investigación de las 69 universidades federales del país. “El objetivo es crear un canal unificado que dé visibilidad a la producción de las instituciones brasileñas en forma equilibrada entre las cinco regiones”, explica la coordinadora del Cogecom, Rose Pinheiro, docente de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS). Según ella, la discusión sobre el seguimiento de las campañas de comunicación forma parte de la agenda de las reuniones del Colegio. “Hay preocupación por la efectividad de las mediciones actuales, que a menudo tienen como foco el alcance y el número de seguidores, sin tener en cuenta el impacto real de esas acciones”, concluye.

Este artículo salió publicado con el título “El reto de romper la burbuja académica” en la edición impresa n° 345 de noviembre de 2024.

Artículos científicos
AGUIAR, C. M. G. de et al. Are we on the right path? Insights from Brazilian universities on monitoring and evaluation of Public Communication of Science and Technology in the digital environment. Journal of Science Communication. v. 23, n. 6. sep. 2024.
AGUIAR, C. M. G. de y SALLES-FILHO, S. L. M. Tipos ideais e Teoria da Mudança: Proposição de modelo de avaliação para a Comunicação Pública de Ciência e Tecnologia. Journal of Science Communication (JCOM) – América Latina. v. 05, n. 02. nov. 2022.

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