Guia Covid-19
Imprimir Republish

Ciencia

Lejanas, pero idénticas

La gran semejanza genética entre las poblaciones de cigüeñas americanas lleva a que se reestructuren las tácticas de conservación

Grupos de “cabezas secas” o cigüeñas americanas (Mycteria americana) surgen año tras año en El Pantanal (Mato Grosso), a partir de junio. Durante algunas semanas, estas zancudas acuáticas de hasta 1 metro de altura se agrupan en colonias para reproducirse, formando entre 50 y 5.000 nidos. Y nidos como éstos se esparcen por otras regiones de América, desde el sudeste de Estados Unidos hasta el norte de Argentina, pasando por el centro-oeste brasileño.Podría suponerse que las poblaciones de cigüeñas de América del Norte y del Sur, debido a que se encuentran distantes, fueran genéticamente distintas.

Con todo, un estudio de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar) denotó una gran semejanza genética – en torno al 99% – entre las “cabezas secas” de Brasil y las de Estados Unidos. “Desde el punto de vista genético, podríamos incluso decir que se trata de una sola población”, comenta Sílvia Nassif Del Lama, coordinadora del trabajo.

Pero ¿cómo explicar el hecho de que las poblaciones sean genéticamente homogéneas, cuando ocupan regiones geográficas tan distantes?La hipótesis del grupo de la UFSCar sugiere que, en puntos intermedios entre Florida y El Pantanal, las aves de América del Norte se cruzan las de América del Sur. De este cruzamiento resultarían crías con características genéticas de ambas regiones – aquellos que los biólogos denominan flujo génico.

Flujo génico
Entre 1997 y 2000, el equipo de São Carlos realizó tres expediciones a El Pantanal, habiendo manipulado alrededor de 500 crías de “cabezas secas”. Fueron colocados anillos metálicos de colores en las patas de todos los animales. Estos anillos siguen patrones internacionales de identificación y, por medio de ellos, es posible conocer las rutas migratorias. En caso de que las aves anilladas fueran encontradas por investigadores de otras regiones o países, su ruta sería descubierta, una vez concluido el ciclo reproductivo. Si fueran identificadas en sus nidos, podrían ayudar a aclarar a posteriori en cuánto tiempo y en que proporción los machos y las hembras regresan – si es que regresan – al lugar donde nacieron.

Del Lama revela que nunca encontró en Brasil una cigüeña que haya sido anillada – identificada con una abrazadera de color en su pata – en Estados Unidos. Con todo, las aves anilladas en Estados Unidos ya han sido vistas en nidos de México, hecho que refuerza la idea del flujo génico. “América Central sería el punto de encuentro entre las poblaciones de América del Norte y América del Sur”, dice la investigadora. El grupo intentó realizar un análisis comparativo con dos estudios realizados en Estados Unidos en la década del 90 sobre la estructura genética de las poblaciones de “cabezas secas”. Los análisis, llevados a cabo en las mismas regiones de la molécula de ADN analizadas por los estadounidenses, llevaron a los mismos resultados. Estudios con ambos tipos de marcadores genéticos apuntan en la misma dirección. En otras palabras: las poblaciones son efectivamente muy parecidas genéticamente.

Mayor número de hembras
En uno de los ocho conjuntos de nidos estudiados, Sílvia halló una mayor proporción de hembras entre los polluelos. Este desvío se produjo en un área afectada por residuos de mercurio provenientes de la búsqueda de oro en la región de Poconé, al norte de El Pantanal. En dicho lugar, las crías hembras predominan, en una proporción de dos por cada macho. “Entre las aves, son las hembras las que determinan el sexo de los pollos, a diferencia de los que sucede entre los seres humanos”, comenta la investigadora.

Cuando nacen más hembras, la estructura de la población de un nido se altera. “Las hembras de ‘cabezas secas'”, dice Sílvia, “parecen dispersarse más que los machos, retornando en menor proporción al nido en el que nacieron. En tres años, las hembras nacidas en este nido formarán nidos en otros lugares. En tanto, los machos retornarán al lugar donde nacieron: es la llamada filopatria”.Como Poconé no ofrece buenas condiciones para la reproducción, las hembras favorecen la producción de más hembras, el sexo más dispersivo y menos dependiente de este local para reproducirse. La investigadora cree que el desvío observado en la distribución sexual de este nido puede, por lo tanto, estar indicando que la colonia está en proceso de extinción.

Preservación
Las conclusiones del grupo del Departamento de Genética de la UFSCar podrán ayudar a modificar las estrategias de preservación de las poblaciones de este tipo de ave. La investigación evidenció que las poblaciones pantaneras de “cabezas secas están bien, con índices crecientes de reproducción. Un cuadro bien diferente al de las poblaciones de Estados Unidos – en donde la especie se encuentra lista de especies amenazadas de extinción desde 1984. En la región de Everglades, en el sur de Florida, por ejemplo, la población disminuyó de 20 mil yuntas a poco más de 5 mil.

Para recuperar a las poblaciones afectadas y evitar los cruzamiento entre emparentados, algunos investigadores estadounidenses propusieron la introducción de individuos de poblaciones abundantes, como las de Brasil, en áreas como la de Everglades. Con todo, los estudios de la UFSCar muestran que esta estrategia de nada serviría, pues las aves de Brasil son muy similares a las de Everglades, y el objetivo, la introducción de “sangre nueva”, no se alcanzaría con este procedimiento.

La existencia del flujo génico remite a nuevas estrategias de conservación de la especie. “Quizás sea el caso de priorizar el mantenimiento de condiciones generales que garanticen el flujo génico, en vez de preservar alguno que otro sitio, las aves se reúnen para alimentarse o reproducirse”, piensa Sílvia. “Si el flujo es real, las acciones preservacionistas no pueden ser planeadas aisladamente. Es necesario comprender, por ejemplo, que el impacto en Everglades no afectó solamente a las poblaciones norteamericanas, sino a todas aquellas presentes en el continente americano.

Si se produjeron pérdidas en dicho lugar, éstas fueron cubiertas por el flujo de individuos migrantes, los cuales restauraron la variabilidad genética de la población afectada, sin ser percibidos. Es decir que, para mantener poblaciones sanas genéticamente, se requiere una acción conjunta en toda América, tendiente al monitoreo y la protección de áreas esenciales para la reproducción y la alimentación de esas aves.”

La investigación deshace equívocos, esclarece un poco más el comportamiento de estas aves y propone un plan de conservación; pero, para Sílvia, aún subsisten cuestiones intrigantes que deben responderse.Resta saber, por ejemplo, hacia dónde migran cuándo salen de su ciclo reproductivo en El Pantanal: “¿Van efectivamente a América Central? ¿En qué regiones se mezclan en mayor proporción?”. Son cuestiones que el equipo de la UFSCar pretende despejar en un próximo proyecto.

Rápidas y longevas
La cigüeña americana tiene el reflejo más rápido ya registrado entre los vertebrados: necesita solamente 25 milésimas de segundo para cerrar su pico y engullir un pez. A favor de su preservación, esta glotona también cuenta con su longevidad: la Mycteria americana vive alrededor de 40 años y alcanza su madurez sexual a partir del tercer año.

Las yuntas son aparentemente monogámicas en cada temporada de celo, y la fase reproductiva empieza con la formación de pares en los nidos. Las cabezas secas forman conjuntos de nidos en medio a otras aves acuáticas como la garza (Ardea alba) y la espátula rosada (Platalea ajaja). A estos grandes núcleos, que pueden albergar entre 200 y 4.000 yuntas, son atraídos los predadores, como el caracara quebrantahuesos o carancho (Caracara plancus), el gallinazo zoncho (Coragyps atratus) y la sucurí o anaconda (Eunectes murinus).

Estas aves ponen sus huevos en intervalos de entre uno y dos días. Los huevos son incubados durante un mes y empollados las 24 horas del día por el macho o por la hembra, que se turnan en esta tarea y en la pesca. El ruido de los motores de popa y la presencia de vacas y seres humanos circulando en el área de los nidos provocan disturbios, que llevan a que muchas veces, las yuntas abandonen los nidos.

Las “cabezas secas” prefieren comer peces, pero no dispensan insectos, moluscos, crustáceos e incluso pequeños anfibios y reptiles. Pescan intensamente, día y noche, en aguas con como máximo 50 centímetros de profundidad.

El Proyecto
Estructura de las Poblaciones de Mycteria americana en los Nidos de El Pantanal, en Mato Grosso
Modalidad
Línea regular de auxilio a la investigación
Coordinadora
Sílvia Nassif Del Lama – Departamento de Genética de la Universidad Federal de São Carlos
Inversión
R$ 30.935,96 más US$ 18.693,00

Republish