guia do novo coronavirus
Imprimir Republish

FINANCIACIÓN

Ley de incentivo contra el cáncer

Un programa atrae más recursos provenientes de exenciones fiscales para el tratamiento que para los estudios sobre la enfermedad en Brasil

Composición de fotografías registradas en el A.C.Camargo Cancer Center

Montaje con fotos a cargo de Eduardo Cesar y Léo Ramos Chaves

El balance luego de cinco años de la implementación de un programa que destina recursos provenientes de exenciones fiscales a la investigación y tratamiento del cáncer pone en evidencia las ventajas y los límites de ese modelo para la financiación de proyectos científicos. En 2013, el Ministerio de Salud comenzó a implementar el Programa Nacional de Apoyo a la Atención Oncológica (Pronon), para promover actividades de prevención y combate contra el cáncer en instituciones de investigación científica y hospitales filantrópicos. El Pronon, creado mediante la Ley denominada José Alencar, en alusión al vicepresidente de la República entre 2003 y 2010, que afrontó un cáncer durante muchos años, les permite a las empresas que deriven el 1% del impuesto a las ganancias a proyectos de investigación, capacitación y prestación de servicios médicos, siguiendo parámetros similares a los de la Ley Rouanet para la cultura en Brasil.

Desde 2013 a la fecha, esa exención fiscal sumó 496,5 millones de reales. De los 239 proyectos aprobados, 134 se encuentran actualmente en ejecución, y de estos, tan sólo 23 son de investigación. Según informa el Ministerio de Salud, hay un alto índice de rechazo de los proyectos científicos, en parte porque los mismos no se encuadraron en las prioridades definidas por las normas del programa, tales como el desarrollo de bancos de tumores y métodos de diagnóstico. “Además, la mayoría de las instituciones acreditadas en el Pronon no cuentan con expertise en investigación científica”, dice Ana Cristina Wanzeler, directora del Departamento de Economía de la salud, Inversiones y Desarrollo del Ministerio de Salud. Según ella, la mayor parte de los participantes son hospitales que captan recursos para mejorar la atención.

Las instituciones científicas que participan en el programa afirman que el mismo representa un complemento importante que se suma a las fuentes tradicionales de financiación. El A.C.Camargo Cancer Center, en São Paulo, posee dos proyectos de investigación aprobados por el Pronon que suman más de 7 millones de reales captados en 2016. “Se trata de un monto considerable que no logramos reunir con las instituciones de fomento”, dice Vilma Regina Martins, superintendente de investigaciones del A.C.Camargo. Esa suma empezó a utilizarse este año para dos estudios: uno que investiga la relación entre la flora intestinal y el surgimiento de ciertos tipos de tumores, y otro al respecto del potencial de la medicina personalizada. “Los recursos se usarán principalmente para realizar la secuenciación del ADN de pacientes, análisis genómicos y en la contratación de técnicos para el acopio de datos”, explica Vilma Martins. Según ella, el permiso para contratar empleados y abonarles sueldos marca la diferencia en el Pronon, dado que eso suele estar vedado en los proyectos financiados por las agencias de fomento.

Para poder participar del programa, las entidades ligadas a la oncología pueden presentar hasta tres proyectos por año. En caso de ser aprobados, se abre un período para la captación de los recursos en empresas. Para obtener permiso para ejecutar la suma, se necesita recaudar al menos un 60% del valor previsto en el proyecto enviado al gobierno. Tanto empresas como personas físicas pueden deducir la totalidad del monto invertido de su impuesto sobre la renta, con la condición de que la donación respete el tope devengado del 1% del impuesto a pagar.

Los valores movilizados han oscilado bastante. Además, el límite de exención fiscal anual preestablecido por el gobierno federal para el programa viene disminuyendo. En 2015, se autorizó una exención fiscal de 90 millones de reales para el Pronon, una suma menor al volumen inicial previsto por las instituciones, que llegó a 126 millones de reales. En 2017, el tope se fijó en 83 millones de reales. “Esa merma es una consecuencia de la crisis política y económica que atraviesa el país”, analiza Wanzeler, del Ministerio de Salud.

Para Henrique Moraes Prata, director de responsabilidad social del Hospital de Amor (la nueva denominación del Hospital del Cáncer de Barretos), en el interior de São Paulo, la norma que fija un tope es perjudicial para el programa. “En tiempos de ajustes, ese tope se reduce, lo cual puede hacer inviable la continuidad de algunos proyectos”, pondera. La participación del Pronon en la política nacional de combate al cáncer aún es escasa en comparación con los gastos federales en oncología. En 2013, se destinaron 3.460 millones de reales para iniciativas de mitigación del cáncer, tales como prevención, cirugías, diagnósticos, entre otras. En tanto, en 2016, los gastos sumaron 3.890 millones de reales.

La captación del dinero queda a cargo de las instituciones participantes. En el caso del A.C.Camargo, esa tarea la desempeñó durante algunos años una empresa especializada. En la actualidad, la institución mantiene un equipo que se dedica a ese trabajo. Entre las compañías que transfirieron recursos al A.C.Camargo vía Pronon, se destacan Bradesco, Grupo Ultra y Vivo. El Instituto del Cáncer Infantil de Rio Grande do Sul también cuenta con un equipo dedicado a la captación de recursos. “Son profesionales calificados para lidiar con contratos y pliegos públicos”, subraya André Brunetto, coordinador de investigaciones científicas del instituto.

Por ahora, la institución cuenta con tres proyectos en curso en colaboración con el Hospital de Clínicas de Porto Alegre, que en total suman más de 2,6 millones de reales en recursos captados por medio del Pronon. Dos de los proyectos son sobre el sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer que afecta los huesos en personas jóvenes. “Coordinamos un estudio clínico con cientos de pacientes en Brasil. El objetivo es descubrir nuevos blancos terapéuticos para la enfermedad, que actualmente se trata con sesiones de quimioterapia, radioterapia y cirugía”, explica Brunetto. Otro estudio procura develar las alteraciones genéticas relacionadas con el metabolismo y con la toxicidad de los medicamentos quimioterapéuticos.

Para Henrique Prata, del Hospital de Amor, resulta difícil recaudar en el plazo estipulado al menos el 60% del presupuesto contemplado en los proyectos, conforme a lo que establecen las reglas del Pronon. “El Ministerio de Salud suele aprobar los proyectos durante la semana navideña. Eso torna difícil el proceso de captación, porque es un momento en el que muchas empresas están de vacaciones y ya cerraron sus balances”. Eso es lo que ocurrió en diciembre de 2017, relata. “Tuvimos que correr contra reloj para recaudar lo mínimo indispensable durante la última semana del año”, dice Prata. El Ministerio de Salud explica que, ante casos así, suele conceder una prórroga en los plazos para la captación de recursos. “Pero incluso con esas prórrogas, se trata de un plazo corto para presentarles las propuestas a las empresas”, alega Prata.

Republish