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Reseñas

Los escritores en el tejado

Un estudio discute las marcas del judaísmo en nuestra literatura

Exilio, cruce de fronteras, silencios, escritura fragmentada, interpretación infinita, el nombre de Dios: he ahí algunos de los temas que surgen inusitadamente entrelazados en el libro de Berta Waldman. Su tema justifica lo inédito -entre nosotros- de su abordaje: la cuestión de los rastros y las huellas judaicas en la literatura brasileña. No solamente los temas y los abordajes son sorprendentes; también lo son los desplazamientos y aproximaciones geográficas del tipo “París, Texas”: Xingú en Bom Retiro, ‘Ucrania en Río de Janeiro’, Israel en Porto Alegre.

La tres primeras partes del libro Entre Passos e Rastros se abocan a autores específicos: Clarice Lispector, Samuel Rawet y Moacyr Scliar. En la parte dedicada a Clarice, Berta -sin confinar la obra de Clarice al “gueto”- nos revela -en el universo temático y en las estrategias lingüísticas de la autora- elementos judíos que la bibliografía especializada ha tenido hasta ahora dificultades para delinear. La relación tensa de Clarice con sus orígenes judíos no representa de ninguna manera una borradura del pasado.

Para Berta, “aunque en forma desapercibida”, el texto de Clarice “es concerniente a esa tradición [judía] que se desarrolla a partir de un silencio, de una ausencia”. La relación de Clarice con ese pasado se da por medio de un saber inconsciente. Citando a Hanna Arendt, Berta pone el énfasis en las tradiciones reprimidas, que son aquéllas que más nos guían y más nos pesan. Solamente se nota la falta de un estudio sobre el terrible humor -kafkiano- de Clarice.

En los restantes apartados y subapartados, la autora analiza también los romances de Roney Cytrynowicz, Samuel Reibscheid, Bernardo Ajzenberg y Jacó Guinsburg, y los poemas de Lucia Aizim y Moacir Amâncio. El último capítulo contiene un estudio sobre las prostitutas extranjeras emigradas como personajes de la literatura brasileña, con relieve para tres obras de Hilário Tácito, M. Scliar y Valêncio Xavier, que enfocaron este tema.

Una de las mejores sorpresas del libro es la presentación y el análisis de los poemas de L. Aizim. Sus poemas Súbito Além, Pastoril y Gênese pueden contarse entre los mejores que se han publicado en los últimos años. Aquí, la cuestión de la “desterritorialización” y la “reterritorialización” alcanza estratos profundos y complejos de la teoría y la historia de la literatura.

Este estudio de Berta Waldman -caracterizado por una hermosa escritura- se vincula tanto a las investigaciones más recientes sobre la inmigración en la producción literaria brasileña como más específicamente a un movimiento interno de los estudios judaicos, dentro del cual, a su vez, ya han salido a público obras importantes, de autores tales como Nelson Vieira y Regina Igel. Cabe hacer notar que la tendencia al abordaje intercultural de estos trabajos -con base fundamentalmente en los Estudios Culturales- también ha caracterizado a las investigaciones de muchos Departamentos de Letras Modernas entre nosotros. Se trata de un filón recientemente descubierto, que permite una contribución original para los investigadores que actúan en la “periferia”, en términos institucionales.

Berta Waldman procura trabajar con una concepción dinámica, no hipostasiada de “cultura”: un verdadero desafío para cualquier estudio que nazca dentro de una disciplina que está tradicionalmente calcada en la noción del carácter “propio” de una cultura (en este caso, la cultura judía), tal como sucede con todos los estudios de ese género, como en la “germanística”, la “hispanística”, etc.

Una conclusión que podemos extraer de este instigador libro de Berta Waldman -que afirma con razón que “el vacío es la marca general de nuestra existencia”, que no es un atributo exclusivo de la tradición “judía”- es que, tal como autores del porte de E. Lévinas, G. Deleuze (al hablar de la literatura de Kafka como una “literatura menor” ejemplar) y J. Derrida ya nos han mostrado, existe una “ejemplaridad” en la situación diaspórica del judaísmo, en su tradición de calcado cultural, de identidad de “papel secante” (en la expresión de J. Guinsburg, al referirse al idish), que permite expandir ese modelo a nuestra situación post-tradicional occidental.

Márcio Seligmann-Silva es profesor de Teoría Literaria y Literatura Comparada del Instituto de Estudios del Lenguaje (IEL) de la Unicamp

Entre Passos e Rastros
Berta Waldman
Editora Perspectiva / FAPESP / Asociación Universitaria de Cultura Judía
200 páginas
R$ 30,00

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