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Reseñas

Los payasos y la carpa

Las manifestaciones circenses de las grandes ciudades son objeto de estudio

Fragmentos de exhibiciones circenses atraviesan nuestro cotidiano en las grandes ciudades: grupos de payasos llegan a los restaurantes; malabaristas, a los grandes cruzamientos; chicos de la calle ensayan pequeños números con pelotitas de tenis. ¿Es una “cirquización” de la vida en la ciudad? ¿Son evocaciones tristemente nostálgicas del circo, de su alegría espectacular?

El excelente trabajo de Mário Fernando Bolognesi, intitulado Palhaços [Payasos], nos ubica bastante bien con relación a tales cuestiones. Y a partir de su lectura, podría decirse que a estas manifestaciones del circo dispersas por la ciudad les falta precisamente la lona, la carpa, es decir, el propio circo. Y nosotros, los espectadores, nos faltaría la disposición para el espectáculo, aquélla capaz de tomar por asalto las atenciones de los que atraviesan la lona de la carpa. De hecho, lo que esta investigación permite notar es que el circo le otorga sentido a la figura del payaso, y organicidad a su relación con las otras exhibiciones circenses. Y el circo, a partir de ciertas transformaciones históricas, parece mostrar actualmente una tendencia a subyugarse al mundo del mercado, con sus valores rígidos de excelencia y belleza, perdiendo así su potencia, en medio a un proceso de sedentarización, especialmente en las grandes ciudades. No obstante, al recorrer el país, el autor nos lleva a constatar que el circo –y no solamente el circo de gran porte– permanece vivo y conserva su esencia.

Como dice Bolognesi, la materia del circo es el cuerpo sublime, como el de los gimnastas y los acróbatas, o el cuerpo grotesco, como el de los payasos. Del espanto y la fascinación con las maniobras sobrehumanas, el espectador pasa a la risa, producida por el relajamiento y por la impresión de superioridad dada por la experiencia de ser, al fin y al cabo, más que aquel humano, el payaso. Por lo tanto, según el autor, es en ese juego incesante entre lo sublime y la grotesco que se produce la emoción del espectáculo circense. Aliando una preocupación por situar históricamente los orígenes y el desarrollo de las formas del circo y del payaso al interés en discutir, a partir de varias aristas, la significación de estos fenómenos en términos antropológicos, culturales y artísticos, el autor lleva a cabo una investigación valiosa, procurando ubicar las especificidades y transformaciones que se fueron incorporando a los circos brasileños, en particular en los de pequeño y mediano porte, que en gran medida se caracterizaran como circos-teatros. Al recorrer sus análisis de las escenificaciones de melodramas llevadas a pequeños circos, descubrimos que el mismo juego se realiza allí: la entrada del payaso hace que dialoguen en escena lo sublime y lo grotesco, el miedo y la risa, el drama y la comedia.

Así, lo que se constata es el hecho de que el espectáculo no se orienta al intelectualismo o a la elevación moral. “El payaso tiene en su cuerpo la base primordial de la escena, ya sea bajo los moldes del sublime cuerpo acrobático o del grotesco cuerpo del payaso”, escribe Bolognesi. Sus artistas no exhiben “interioridades”: “Ellos son puro cuerpo exteriorizado, sublime o grotesco, que se realiza y se extingue en la propia dimensión de su gesto”. La acción de los payasos explota, en reposiciones que parodian a las propias exhibiciones de excelencia circense, en entradas de dúos o tríos de payasos, actuando mímica o verbalmente, o incluso en escenificaciones cortas propias de los circos-teatros, ya sea en la mímica como en el doble efecto de las palabras, la emergencia del cuerpo, en su dimensión grotesca, indisciplinada, vivaz.

Por lo tanto, el circo traería en sí una dimensión inherente de alternancia de poderes y emociones, en la que dialogan en escena la perfección y la imperfección, la magia y la incapacidad, los vuelos en las alturas y las caídas rastreras. Allí dentro, la realidad es como que revertida en sus leyes, pero, al mismo tiempo, en esa alternancia de exhibiciones, algo de las leyes de la realidad se revela. Es lo que se expresa en aquello que se ha constituido históricamente como dúo típico de payasos, en el que dialogan en escena tipos antagónicos, uno dominador y el otro dominado. El conflicto que allí se escenifica tiene una dimensión política, que se irradia por el terreno más cotidiano de la vida, a través de las inhabilidades y virtudes del cuerpo.

¿Payasos en el restaurante? ¿Malabaristas en el semáforo? Efectivamente, se podría rematar diciendo que Brasil es un gran circo. No obstante, es necesario convenir con el autor en que algo de esencial se disuelve en la ausencia de la carpa: la potencia de una imaginación feérica y contagiosa, que se confronta con la muerte en cada movimiento y con la risa en cada victoria de la vida. En el espectáculo de fuera de la carpa, ejecutamos meras tentativas de ser espectadores, ante los intentos de acierto de los pobres niños de los triviales semáforos del tránsito. ¿Cuál de esas inquietudes es más potente?

Camila Pedral Sampaio es doctora en psicología clínica de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo y profesora de la Facultad de Psicología de dicha universidad

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