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Epidemiología

Los suicidios mediante la ingesta de medicamentos aumentaron 2,6 veces en 20 años en Brasil

Este incremento abarca períodos de crisis económicas nacionales y mundiales

Skaman306 / Getty ImagesEn el 40 % de los casos se utilizaron sedantes, fármacos para el tratamiento de la epilepsia y el párkinson u otros psicotrópicosSkaman306 / Getty Images

El acto de quitarse la vida mediante la ingesta de medicamentos parece estar multiplicándose rápidamente en Brasil. El total de muertes autoinfligidas por consumo de fármacos creció de 253 casos en 2003 a 922 en 2022, lo que representa un aumento de 2,6 veces, según un estudio publicado en julio en la revista Frontiers in Public Health. Durante el mismo período, los suicidios por cualquier medio pasaron de 7.861 casos a 16.462, es decir, se duplicaron con creces. Las muertes por autoenvenenamiento con drogas farmacológicas, que representaban el 3,2 % de los suicidios a principios de la década pasada, ahora responden por el 5,6 % de los casos.

“Este aumento de las muertes por consumo intencional de medicamentos parece estar apuntando un giro en los métodos de suicidio en el país”, dice el epidemiólogo Jesem Orellana, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Manaos [Amazonas], uno de los autores de la investigación. “Es un hecho preocupante desde la perspectiva de la salud pública y del control de los medicamentos. Aquí, en Manaos, estamos viendo que la gente extiende paños en las calles y pone remedios a la venta, incluidos los de uso controlado”, comenta.

En el estudio, Orellana y colaboradores de la Fiocruz y la Universidad Federal de Pelotas (UFPel) utilizaron datos del Sistema de Información de Mortalidad (SIM) del Ministerio de Salud de Brasil para tipificar las muertes por suicidio con medicamentos entre personas de 10 años o más durante estas dos décadas.

Los investigadores comprobaron que el perfil de quienes se quitan la vida utilizando medicamentos es peculiar. Se trata mayoritariamente de mujeres (el 55 % de los casos), individuos solteros (el 52 %) y personas autodeclaradas blancas (el 53,2 %). Los decesos se concentran en el sudeste de Brasil (un 41,7 %), pero también se registra un porcentaje significativo en los estados del sur (un 22,8 %) y del nordeste (un 21,6 %). Dos de cada tres fallecimientos se producen en establecimientos sanitarios, lo que podría explicarse por el hecho de que el método no causa una muerte instantánea.

Estudios anteriores apuntaban que, en general, los que se suicidan son varones. En América, donde la tendencia de muertes autoinfligidas va en aumento, al contrario de lo que ocurre en el resto del mundo, se matan tres varones por cada mujer que se suicida. Una investigación coordinada por el psiquiatra brasileño Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Uso de Sustancias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), indica que la tasa de suicidio femenino está creciendo más rápidamente. Según este estudio, publicado en 2023 en la revista The Lancet Regional Health – Americas, ese índice ha crecido un 1,25 % por año entre 2000 y 2019 en el caso de las mujeres y un 0,49 % por año entre los varones.

Son muchos los fármacos que se utilizan en los suicidios por medicamentos. En el 40 % de los casos, se trata de drogas que actúan sobre el sistema nervioso central: sedantes, compuestos para tratar la epilepsia y el mal de Parkinson y otros psicotrópicos. Sin embargo, en el 55 % de los casos se desconoce la medicación utilizada.

“Las mujeres suelen realizar más consultas médicas que los varones y son más proclives a utilizar los medicamentos disponibles en el hogar, como los psicofármacos”, comenta el psiquiatra Neury Botega, profesor jubilado de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien años atrás coordinó, con financiación de la FAPESP, la participación de Brasil en un estudio que ofrecía asistencia telefónica a la gente para tratar de disminuir las tasas de suicidio (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 158). “Los varones emplean métodos más violentos, como el ahorcamiento, el envenenamiento con agrotóxicos y las armas de fuego”, explica el investigador. Autor del libro intitulado Crise suicida: Avaliação e manejo [Crisis suicida. Evaluación y manejo] (Artmed, 2ª edición, 2022), Botega recuerda incluso que, en Brasil, los casos han aumentado considerablemente entre los adolescentes y adultos jóvenes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), son muchas las razones que llevan a unas 700.000 personas cada año en todo el mundo a quitarse la vida. En los países de altos ingresos, el suicidio se asocia a problemas de salud mental, especialmente a la depresión y el alcoholismo. Pero las personas también se suicidan impulsivamente, en momentos de crisis, porque han sufrido una pérdida importante, por haber puesto fin a una relación, porque se sienten solas o son víctimas de abuso y violencia, además de los problemas económicos.

Según el artículo publicado en Frontiers in Public Health, el crecimiento significativo de las tasas de mortalidad por intoxicación farmacológica autoinfligida en Brasil coincide con momentos de crisis regional o mundial: se incrementaron a partir de 2010 y alcanzaron un pico en 2022 (véase el gráfico abajo).

Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP

“Probablemente sean efectos indirectos de la crisis económica, política y fiscal que se instaló en el país de 2016 en adelante y de la pandemia de covid-19”, sugiere Orellana, de la Fiocruz. “En Brasil, hay indicios de que tras la etapa de crecimiento económico que llegó a su fin allá por 2010, varios factores vinculados al empleo y la protección social se deterioraron, lo que podría erigirse como un mecanismo para el aumento del índice de suicidios”, arriesga el psiquiatra Pedro Magalhães, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), coordinador de un estudio publicado en 2019 en la revista Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology que muestra los cambios en las tasas de suicidio en Brasil entre 2000 y 2016.

“Para poder trabajar con los padecimientos mentales, que pueden desencadenarse por múltiples razones, hace falta contar con una red específica de atención de la salud mental, como los Centros de Atención Psicosocial (Caps)”, dice la médica sanitarista Stela Meneghel, de la UFRGS, quien ha estudiado las causas del aumento de las tasas de suicidio en Rio Grande do Sul en los años 1980 y 1990. “El último gobierno federal prefirió invertir en comunidades terapéuticas de carácter religioso, que tratan la angustia de manera equivocada”, sostiene.

Para Botega, al proporcionar un sistema de creencias estructurado y propugnar conductas que pueden llegar a ser beneficiosas en términos físicos y mentales, la fe puede ejercer cierto efecto protector contra el suicidio. “Empero”, advierte, “muchas de las creencias y comportamientos influidos por la religión y la cultura acrecientan el estigma en lo que concierne al suicidio y pueden desalentar la búsqueda de asistencia médica”.

Desde 2003, Brasil ha adoptado a septiembre como el mes dedicado a la prevención del suicidio. No obstante, en opinión de Botega, hay mucho por hacerse. “Todavía no disponemos de un plan nacional de prevención del suicidio, a diferencia de la mayoría de los países desarrollados, que cuentan con partidas presupuestarias específicas, estudios regionales y estrategias para hacer frente a diferentes realidades”, explica. “Es importante que la prevención y concientización no estén solamente a cargo de coachs e influyentes, que pueden agravar los padecimientos de quienes lidian con una pérdida”.

Los medios de comunicación tienen el deber de informar responsablemente sobre el tema. “Los estudios de carácter observacional indican que la manera de informar sobre el caso puede influir en los índices locales de suicidio”, dice Magalhães. Un artículo publicado en julio en la revista Science Advances demostró que las noticias sobre el suicidio de celebridades o personalidades mediáticas aumentaban las ideaciones y conductas suicidas en Estados Unidos.

Si alguna vez ha pensado o está pensando en quitarse la vida, busque ayuda en un servicio de salud mental o comuníquese con alguno de los canales del Centro de Valoración de la Vida (CVV, marque 188 en el teléfono), un servicio voluntario, confidencial y gratuito con un programa de prevención del suicidio, gestionado por una entidad sin fines de lucro.

Este artículo salió publicado con el título “Aumentan los suicidios con medicamentos en Brasil” en la edición impresa n° 343 de septiembre de 2024.

Artículos científicos
SOUZA, M. L. P. et al. The rise in mortality due to intentional self-poisoning by medicines in Brazil between 2003 and 2022: Relationship with regional and global crises. Frontiers in Public Health. 10 jul. 2024.
LANGE, S. et al. Contextual factors associated with country-level suicide mortality in the Americas, 2000–2019: A cross-sectional ecological study. The Lancet Regional Health – Americas. 23 feb. 2023.
MARTINI, M. et al. Age and sex trends for suicide in Brazil between 2000 and 2016. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology. 20 mar. 2019.
SHAMAN, J. et al. Quantifying suicide contagion at population scale. Science Advances. 31 jul. 2024.

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