guia do novo coronavirus
Imprimir Republicar

Virolog

Los trucos del VIH

Las formas recombinantes del virus complican la situación de la epidemia de Sida en Brasil

La pantalla de la computadora exhibe una imagen donde aparecen rectángulos azules y verdes de diferentes tamaños: es la reconstitución de un virus del Sida. Luego de mostrar la figura, el virólogo Ricardo Sobhie Diaz, docente de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), llama la atención con relación a dos colores, utilizados para identificar las partes -o mejor dicho, la información genética- de dos subtipos de VIH. Esta mezcla es una característica especial de este virus de colores: se trata de una variedad que tiene gran potencial epidémico, que fue capaz de superar las barreras de la selección y puede transmitirse de una persona a otra. Esta nueva variación del VIH, que lleva el nombre de VIH circulante recombinante (CRF, por sus siglas en inglés), ha sido ahora detectada por primera vez en Brasil y es motivo de preocupación por parte de los expertos. “La epidemia de Sida se está volviendo más compleja desde el punto de vista genético”, asevera Diaz, uno de los autores de un estudio publicado en la revista Aids Research and Human Retroviruses, donde se exponen dichos resultados. “Tenemos que repensar algunas estrategias en el combate contra la enfermedad y permanecer atentos en lo que hace a la sensibilidad de los test de diagnóstico, la acción de los antirretrovirales ante estas cepas genéticamente distintas y la selección de los componentes que han de emplearse en los ensayos tendientes a elaborar vacunas.”

El hallazgo de los virus – La detección de formas recombinantes del virus no hace sino dificultar el control de la epidemia de Sida. En Brasil, datos del Ministerio de Salud revelan que desde 1980 hasta junio de 2005 se notificaron alrededor de 372 mil casos de Sida, de los cuales más del 80% se concentró en las regiones sur y sudeste del país. A nivel mundial, de acuerdo con la Unaids, un órgano de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2005 había 40,3 millones de adultos y niños infectados con el VIH. De dicho total, 4,9 millones, alrededor del 10%, se habían contaminado el año pasado. En el África negra hay 25,8 millones de víctimas de la enfermedad, es decir, casi el 65% del total.

Las variaciones del VIH se conocen desde hace al menos 15 años. En la actualidad, al margen de los dos tipos (el VIH-1 y el 2), existen nueve subtipos del virus, identificados como A, B, C, E, F, G, H, J y K. Todos actúan destruyendo el sistema inmunológico de la persona infectada, y los síntomas y problemas que provocan, como lo son las infecciones oportunistas, también son los mismos. La diferencia fundamental radica en que las variaciones se forman con secuencias de genes distintas. Por tal razón, los subtipos pueden ser más o menos agresivos, ofrecer mayor o menor resistencia a los medicamentos antirretrovirales y replicarse más rápidamente o de manera más lenta, al margen de afectar a distintos grupos sociales (usuarios de drogas y heterosexuales, por ejemplo) y en zonas diferentes (en la ciudad de Santos, en la costa paulista, los más comunes son el B y el F; en tanto, en la región sur del Brasil aparece más el C, más frecuente en la pandemia). “Estas diferencias biológicas pueden dar ventajas a algunos subgrupos en detrimento de otros”, explica Diaz.

Cuando las informaciones genéticas de dos subtipos se mezclan, surge un microorganismo al que puede calificárselo como híbrido, con secuencias de genes de dos originales diferentes. Por esto se le asigna el nombre de VIH recombinante. Este “mix” genético nace en general en células de personas con comportamientos de riesgo, con doble infección. En tres semanas de máxima, luego de sufrir la contaminación con el primer virus, contraen un segundo virus, de un grupo diferente. Cuando ambos tipos comienzan a reproducirse y multiplicarse, terminan encontrándose.

Con todo, no siempre dicha variación tiene potencial para transmitirse. El escenario se agrava cuando el VIH recombinante se expande en el seno de un grupo de la población y adquiere el status de circulante o epidémico. “Ésta es una de las exigencias para tal clasificación: debe hallárselo en al menos tres individuos no relacionados”, afirma Luiz Mario Janini, también autor del trabajo. “No pueden contemplarse parejas sexuales, o la madre y el hijo”. Hasta el comienzo de este año se habían descrito 27 subtipos de VIH recombinante circulantes en el mundo. Los brasileños identificaron dos más, producto del encuentro de los subtipos B y F, catalogados como CRF28_BF y CRF29_BF (estas cifras indican el orden del descubrimiento, mientras que las letras después del guión señalan los subtipos que reúnen). Aunque ambos son muy parecidos, el 29 tiene una secuencia mayor del subgrupo F.

Los tratamientos se hacen más difíciles – La detección de los CRFs en Brasil hace encender una luz de alarma. Sus posibles consecuencias, aunque todavía se ubican en el plano de las especulaciones, no son lo que se dice alentadoras. La mezcla B y F brasileña apareció en muestras de sangre extraídas en la ciudad de Santos, donde otros trabajos realizados por el equipo de la Unifesp detectaron una resistencia primaria -anterior al tratamiento con los antirretrovirales- del 36%, el mayor índice que se haya registrado en el mundo. En estudios publicados en 2000 y en 2005, este grupo ya había demostrado que, gracias a una mutación, el subtipo F, el más frecuente en dicha ciudad costera, se vuelve más resistente a los medicamentos.

“Con base en este conjunto de factores es posible imaginar que los medicamentos pueden haber seleccionado el virus del subtipo F, predominante en el municipio de Santos, que de esta manera pudo sobresalirse y sobrevivir entre los otros”, afirma Diaz. Los subtipos B y F no presenta la misma respuesta al tratamiento y son resistentes a diferentes antirretrovirales. En teoría, el VIH recombinante sumaría estas dos ventajas y se vería libre de los efectos de un arsenal mayor de medicamentos. Ésta es una de las posibilidades que Diaz pretende probar en laboratorio, al margen de evaluar si el VIH recombinante puede replicarse más rápido y si las infecciones que provoca serían más agresivas.

“La epidemia brasileña pasa a tener así por lo menos cinco virus que circulan, que son los subtipos B, C y F, antiguos conocidos, sumados a los nuevos VIH recombinantes”, subraya Janini. La diversidad genética cada vez mayor representa un nuevo perfil de la enfermedad y puede constituir un impedimento a los actuales tratamientos, y principalmente en lo que hace a la elaboración de una vacuna. Si bien no se conocen todavía los impactos más precisos de este nuevo panorama en Brasil, es posible trabajar con algunas analogías. Cuando se desató la epidemia mundial, el principal subtipo del VIH hallado en el Sudeste Asiático era el B, que atacaba mayoritariamente a los usuarios de drogas.

A mediados de los años 1990 se detectó en dicha región el VIH recombinante circulante EA “el primero que se describió en el mundo”, que infectaba a los heterosexuales. Gracias sus las ventajas biológicas y de adaptación, y por haber superado procesos de selección más rigurosos, el EA terminó por barrer al grupo B, al cual prácticamente no se lo halla en la actualidad. En tanto, el VIH recombinante AG, que es más débil, perdió la disputa en África con relación al subtipo C. “Los VIH recombinantes pueden incluso no prevalecer, pero el hecho de aparecer con una frecuencia cada vez mayor asusta”, insiste Janine. “Involuntariamente estamos generando las condiciones para que el VIH amplíe su diversidad genética.”

Republicar